Miércoles 1 de octubre
Día de cambios. Día de despedidas.
Que rápido han pasado nuestros días junto a las Pirámides !!!.
Aunque debo reconocer que el objetivo se ha cumpido con creces. Hemos conseguido grabar para siempre estas imágenes únicas e inolvidables en nuestro corazón viajero.
Difícil despedida de la perfecta terraza y de la cómoda habitación.

Bajar las maletas a recepción donde las recogeremos a la hora de ir al aeropuerto.
Y ya nos espera de nuevo el coche de Atif para llevarnos al cercano
GRAN MUSEO EGIPCIO -
Son las 9 en punto cuando llegamos al museo y quedamos en recogernos a las 3.
Muy fácil y rápido compramos las entradas en la taquilla pagando con targeta. No hay colas.
Nos reciben los grandes y vacíos espacios del nuevo edificio.

Y empieza el faraónico espectáculo de arquitectura contemporánea.
Para mi gusto demasiado fría, agresiva, triste. Enorme, reluciente y globalizada arquitectura.
Espectacular aunque desprovista de la entrañable calidez del Antiguo Museo.
En el gigantesco vestíbulo hasta las grandes estatuas parecen pequeñas.


Subimos la grandiosa escalera junto a unos pocos visitantes y rodeados de los grandes protagonistas de la historia de Egipto.


Arriba en el primer piso nos reciben unas buenas vistas de las Pirámides a lo lejos.


Aquí ya nos olvidamos de los grandes espacios y empezamos a disfrutar mucho con todo lo expuesto en las diferentes salas.
Cuidadosamente presentado por orden cronológico lo que hace muy amena y didáctica la visita.
Nos perdemos durante toda la mañana entre las maravillosas colecciones de objetos.
Desde la pureza de los objetos de las Primeras Dinastías, hasta la sofistificación que alcanzaron en las Últimas Dinastías.


Contemplamos, admiramos, fotografiamos. Pinturas, relieves, sarcófagos, esculturas, cerámicas, ...



Para mi gusto la visita de las salas del segundo piso fue más gratificante que el gran alarde de los espacios de la planta baja.


Son casi las 2 cuando bajamos a dar una vuelta por la zona de las tiendas y los restaurantes. Acabamos comiendo muy bien en el Zooba por 16 euros los dos.

Y despedimos el Gran Museo para subir a nuestro taxi a las 3 en punto de la tarde.
Camino al aeropuerto. Pasando antes por el hotel a recoger maletas y a despedir al sonriente personal de recepción.
Comentar que, al contrario de lo leido en algunas reseñas de Booking, a nosotros nadie nos pidió propinas en ningún momento. Valoramos muy positivamente el Hayat. Un hotel totalmente a nuestra medida.
Largo viaje al aeropuerto cruzando todo El Cairo. Pero vamos tranquilos, vamos con tiempo. El vuelo a Luxor no sale hasta las 7 y media.
Facturamos rápido, nos tomamos un buen café y nos preparamos mentalmente para la nueva aventura.
A las 8 y media aterrizamos en Luxor.
El aeropuerto pequeño y tranquilo. Fácilmente recogemos maletas y fácilmente encontramos el chofer que viene a recogernos desde el
HOTEL EL MESALA -
Hotel sencillo y práctico en la orilla Oeste de Luxor que nos va a venir muy bien para visitar tranquilos todo lo que podamos de esta zona. Otro de los retos interesantes de nuestro viaje a Egipto.
Llegamos cruzando el nuevo puente sobre el Nilo adornado con cientos de luces brillantes reflejadas en sus aguas.
El Mesala tiene también una preciosa terraza sobre el Nilo, frente al Templo de Luxor que nos va a ayudar un poco a olvidar la terraza del Hayat.

Y el ritual se repite. Hoy es el tranquilo y afectuoso Islam quien nos lleva a la terraza, junto a la blanca barandilla, contemplando el Nilo. Un aperitivo de bienvenida y a negociar !!!.
Acordamos transporte para los 3 días. Desde las 8 de la mañana y hasta que terminemos. Y también una tarde de paseo en faluca al atardecer. Todo por 100 euros.
Nos relajamos en la terraza vacía contemplando las luces de Luxor reflejándose en el Nilo y ya tenemos claro que nuestra estancia en Luxor Oeste va a ser perfecta.
Estamos rodeados de vida local que es lo que nos gusta y tenemos las deseadas tumbas muy cerca de nosotros.
La habitación de El Mesala es sencilla pero limpia y con una preciosa terraza sobre el Nilo.
Nos dormimos felices en Luxor.