Miércles 8 de octubre
Día libre en Luxor. Día para dejar reposar las maravillosas imágenes que nos ha regalado la antigua Tebas. Día para perdernos sin objetivo por sus calles y mercados. Día de despedidas.
Nos levantamos tarde y subimos las coloridas escaleras hasta la preciosa terraza del Nefertiti.
Hoy desayunamos despacio en la aérea terraza bien servidos por los amables camareros.
Las fantásticas vistas siguen ahí. El Templo, la avenida de las Esfinges, el Nilo y la Montaña Tebana. Todo en su sitio. Como ayer, como mañana, como todos los días.

Salimos a la calle bajo una limpia luz de mañana. Andamos hasta cruzar las vías del tren y pasamos junto a la gran iglesia copta.


Hasta el primer objetivo. El vivo mercado de frutas y verduras de Luxor. Muy auténtico, llenio de vida local, de vida terrenal y cotidiana. Gran contraste con lo vivido en días anteriores.


En las calles de alrededor del mercado muchas pequeñas tiendas locales. Aquí pudimos comprar especies al precio correcto sin tener que pelearnos con nadie. Especies y alguna otra tontería que nos conecta con la vida local de Luxor.


Pasamos la estación del tren y nos tomamos el adictivo zumo de mango de todos los días en la calle que baja hasta el Nilo.
Otra vez estamos junto al Nilo, en la Corniche, frente al Sofitel Winter Palace.
Pasamos de largo y nos quedamos soñando al lado del río. Contmplamos el balanceo de los barcos. Contemplamos la añorada ribera Oeste. Hasta la hora de comer.
Volvemos al Metro donde el camarero nos recibe como a viejos amigos. Y de nuevo comemos de maravilla junto al continuo balanceo de los barcos en el muelle de Luxor,

Y por última vez caminamos junto al Templo y llegamos a nuestra habitación para descubrir como cada día el regalo que nos deja el entrañable Mahmud sobre la cama. Las creativas figuras hechas con las toallas que nos hacen sonreir.

Hoy descanso un poco accidentado pues sin darme cuenta me siento sobre las gafas de leer y se me rompen por la mitad. Bajamos a recepción para preguntar por alguna óptica, pero ...estamos en el Nefertiti !!!.
Al momento el recepcionista llama a otro eficiente Mahmud que se va a encargar de llevar mis gafas a reparar. Y, en efecto, a las 10 de la noche llegaron a la habitación las nuevas gafas. Mismos cristales, nueva montura. Cosas del entrañable Nefertiti.
Lo que queda del día lo aprovechamos para andar por la continuación de la calle del zoco turístico. Muy local y auténtica. Llena de las cosas que no compramos los turistas. Pantalones y camisas. Vestidos negos para las mujeres musulmanas. Frutas, golosinas y un buen catálogo de motos aparcadas en todos los rincones.


Buen ambiente donde pasear tranquilos sin que nadie quiera vendernos nada.
Poco antes de las 7, con la última luz del día, subimos de nuevo a la privilegiada terraza del Nefertiti.
Hoy tenemos mesa en la primera fila y la temperatura es perfecta.
Poco a poco vemos apagarse el cielo y encenderse las luces de la Montaña Tebana y del Pilón del Templo.
Las luces de la ribera Oeste se reflejan en el Nilo. Y vemos a lo lejos los tres pisos iluminados del Mesala.



Cenamos muy a gusto ternera con okra y shawarma. Te egipcio y dulces de despedida. Larga despedida de nuestros inolvidables días en la maravillosa Luxor.
Recoger el equipaje y dormir tranquilos en la pequeña habitación del Nefertiti.