Sábado 18 de octubre
Y empieza el último día en El Cairo.
El último día en Egipto.
Un último día para grabar a fondo las impresiones del viejo Cairo-islámico-histórico que jamás imaginé tan vivo. tan intenso y tan apasionante.
Salimos del Gamaleya a las 9 de la mañana y volvemos a vivir el despertar de las calles ya tan conocidas.



Bajamos Al Muizz hasta el cruce con Al Darb Al Asfar para hacer una visita que nos había quedado pendiente
BAYT AL SUHAYMI -
La preciosa casa otomana construida en los siglos XVII y XVIII nos perece muy auténtica y nos transporta fácilmente a viejas historias orientales.
Enorme, con suelos de mármol, puertas que crujen y olor a madera vieja.



Su último habitante, el jeque turco Amin Al-Suhaymi, vivió aquí hasta su muerte en 1928.
Los dos pisos de la casa dan a un patio interior rodeado de las elaboradas celosías en madera que usaban las mujeres en el segundo piso para ver sin ser vistas.
Y seguimos camino. Hoy bajamos por la calle paralela a Al Muizz. Una calle más humilde y menos transitada que nos regala inesperadas y magníficas imágenes.
Antiguas y sugerentes mezquitas rodeadas de pequeñas tiendas, puestos de fruta y olorosos hornos de pan. Mezquitas de nombres desconocidos y exóticos como la
KHANKA BAYBARS AL JASHINKI -
Construida a principios del siglo XIV para servir de albergue y retiro espiritual de la comunidad sufí.



No la visitamos por dentro pero contemplamos encantados su perfecta Cúpula, el delicado Minarete rematado con una pequeña cúpula nervada y la preciosa entrada de piedra y mármol.
Tan solo a unos metros de distancia encontramos la sugerente fachada del
MAUSOLEO QASANQUR -
Piedras grises y envejecidas no pueden ocultar la belleza de la fachada. La gran puerta con el arco lobulado y la preciosa cúpula que asoma tras los remates de la fachada.

Una imagen de tiempos pasados que contrasta con la intensa vida cotidiana a su alrededor.
Motos y caminantes nos cruzamos en la estrecha calle.
Otras mezquitas sin nombre alternan con pequeños locales que huelen a café y a narguile.
Al final de la calle más rumor de gente, más puestos de comida vestidos de fiesta, más cafeterías con cojines de colores. Una extraña vibración en el ambiente nos indica que hemos llegado al punto donde llegan todos los caminos.



La larga y majestuosa pared de la Mezquita Hussein y la entrada al bazar
JAL JALILI -
El viejo bazar medieval de El Cairo que, en la actualidad se ha convertido en una de sus principales atracciones turísticas.
Parece que a esta hora no han llegado todavía los grandes grupos que en ciertos momentos invaden las pequeñas calles. Así que aprovechamos para curiosear un poco buscando restos de viejas historias que no encontramos.


Siendo turistas solitarios, los vendedores nos dejan bastante tranquilos y aprovecho para comprar unas pulseras y un pequeño Anubis que me llevaré de recuerdo. Y seguimos con otra visita obligada
CAFÉ EL FISHAWY -
El "Café de los Espejos". El mítico café en el corazón del Jalili que en otros tiempos fue punto de encuentro de intelectuales, escritores y observadores de la intensa vida del bazar.


Ahora está vacío esperando los turistas de la tarde. El ambiente de antaño ya no existe. Pero el espacio sigue siendo precioso con sus barrocos espejos, sus históricas sillas y su delicioso zumo de mango.
Pasamos aquí un buen rato solitario contemplando y descansando y nos vamos satisfechos de la tranquila visita al Jalili.
Con renovadas fuerzas cruzamos de nuevo el paso subterráneo de El Azhar y llegamos al Ghouri.
Aquí empieza la parte Sur de la calle Muizz que nos llevará a las visitas pendientes.
Cruzamos bajo la zona cubierta del Ghouri.

Andamos entre gentes locales por entre los puestos de un mercado infinito, básicamente de ropa.
Con el sol de cara, los vemos a ellos comprar y vender con pasión y recibimos amables saludos de su parte. Buen paseo hasta llegar a la
MEZQUITA AL MUAYYAD -
Otra bella construcción mameluca del siglo XV.
Subimos los viejos escalones que la levantan de la calle para cruzar la impresionante puerta. Visitamos las tumbas del Sultán Muayyad y su familia y llegamos a la paz del luminoso patio. Otra vez la belleza de la fuente de abluciones y los blancos arcos que la rodean.


Y admiramos sin prisa los delicados mármoles de la Qibla en la serena sala de oración cubierta de alfombras verdes.



Al final de la mezquita y pegada a ella, la Puerta Sur del viejo Cairo fortificado
BAB ZUWAYLA -
La puerta que cerraba por el sur la antigua ciudad fatimí originaria de los siglos XI y XII.
Impresiona la belleza robusta de las dos torres circulares que formaban parte de la muralla.
Curioso contraste con los delicados minaretes mamelucos que pertenecen a la vecina mezquita Al Muayyad y que se añadieron más tarde.


Subimos los gastados peldaños de la vieja escalera hasta la privilegiada terraza donde en otros tiempos se cortaban cabezas.
Y pasamos un buen rato contemplando la preciosa Cúpula de Al Muayyad, rodeados por todas partes por los conocidos y otros desconocidos Minaretes de El Cairo.



Se puede subir hasta lo alto de los minaretes por una estrecha escalera pero no nos atrevimos y ya quedamos muy satisfechos con el privilegiado mirador de la terraza.
Justo al Sur de Bab Zuwayla comienza el interesante mercado de las telas
SOUK AL KHAYAMIYA o TENTMAKERS -
El auténtico mercado medieval donde todavía algunos artesanos practican la tradicional técnica de bordados y apliques sobre tela.


En el callejón cubierto se trabajan y se exponen las telas de colores que, originariamente se usaban para tiendas y pabellones.
Un desconocido y exótico espectáculo y una buena y tranquila visita. Las piezas manuales son preciosas pero, evidentemente, los precios no son baratos.
Seguimos andando hacia el sur. El barrio es precioso, intenso, popular y muy auténtico. La ecléctica mezcla de las históricas mezquitas y las cúpulas y minaretes asomando por encima de populares mercados donde todo se compra y se vende, nos enamora.


Nos sentamos en un pequeño café lleno de rojos cojines y de hombres del barrio fumando el narguile y tomando lentos cafés. No tienen comida, pero ... "no problem". En un momento aparece el hospitalario camarero con unos sabrosos shwarmas y refrescos sacados de quien sabe donde !!!. Comemos muy a gusto saboreando el especial momento en el viejo Cairo.
Nos sentimos muy bien en esta zona pero el tiempo pasa muy rápido. Si queremos llegar al hotel andando debemos empezar a deshacer el camino y olvidar todos los callejones que dejamos por recorrer.
Ahora subimos por la derecha de Bab Zuwayla cruzando más entrañables rincones donde antiguas casas en ruinas se alternan con pequeñas y humildes viviendas.
Llegamos hasta el barrio de las librerías cerca de la mezquita Al Azhar y nos sentamos un rato en el patio de
TEKIA KHAN KHATUN -
El precioso bar-restaurante junto a la casa histórica del mismo nombre. El entorno del patio es muy agradable, el camarero muy simpático y el zumo de mango y la kunafa deliciosos.
Calma de final de tarde y reflexiones de un final de viaje.

Ya oscurece cuando cruzamos el pao subterráneo por última vez.
En la calle Muizz, pasamos por última vez por delante de las conocidas, medievales Mezquitas que ahora visten sus trajes de luces.




Nos gastamos las últimas libras cenando en la terraza de las luces de colores. Escuchando la festiva música que cada noche suena entre las históricas piedras de la Calle Muizz.

En la habitación del Gamaleya nos resulta muy fácil organizar el equipaje. Ventajas de no comprar mucho.
Pedimos en recepción un taxi para mañana a las ocho y media y nos dormimos tranquilos con la satisfacción de haber hecho un muy buen viaje entre Pirámides y Mezquitas.