El vuelo aterrizó en el aeropuerto con unos 20-25’ de retraso, con lo que ya directamente no llegamos al penúltimo bus de ATVO, que era a las 00:20. Teníamos comunicación con el alojamiento vía whatsapp, para que no esperase mucho decidimos coger un taxi. Al salir del aeropuerto la parada de taxis tenía una cola de unas 30-40 personas esperando, con un solo taxi, los taxis iban llegando con cuentagotas con lo que la cola avanzaba muy lentamente, no nos quedó más remedio que esperar al último autobús, a la 1:10, había mucha gente esperando y cuando llegó se llenó y hubo gente que tuvo que hacer el trayecto de pie en el autobús.
Tardó cerca de media hora en llegar a Piazzale Roma, y desde allí fuimos andando al alojamiento donde ya nos esperaba el dueño. Entre unas cosas y otras llegamos cerca de las 2 de la mañana.
El alojamiento ocupaba la 2ª planta de un edificio, acceso por escaleras. Era una habitación espaciosa, con una mesa y dos sillas, baño privado y una pequeña terraza, estaba situado en una calle muy tranquila con poco tránsito nocturno. No incluía comidas ni desayuno, pero en la zona común había una cafetera y cápsulas de café, con lo que se podía tomar un café o té cuando se quisiera, por las mañanas también había algún bizcochito o magdalena, que te podías llevar a la habitación con el café en una bandeja y desayunar allí, junto con lo que cada uno tuviese. También tenía una nevera.
Disponía de taquillas para dejar el equipaje el día de la partida y poder recogerlo sin problema hasta las 18:00.
Tardó cerca de media hora en llegar a Piazzale Roma, y desde allí fuimos andando al alojamiento donde ya nos esperaba el dueño. Entre unas cosas y otras llegamos cerca de las 2 de la mañana.
El alojamiento ocupaba la 2ª planta de un edificio, acceso por escaleras. Era una habitación espaciosa, con una mesa y dos sillas, baño privado y una pequeña terraza, estaba situado en una calle muy tranquila con poco tránsito nocturno. No incluía comidas ni desayuno, pero en la zona común había una cafetera y cápsulas de café, con lo que se podía tomar un café o té cuando se quisiera, por las mañanas también había algún bizcochito o magdalena, que te podías llevar a la habitación con el café en una bandeja y desayunar allí, junto con lo que cada uno tuviese. También tenía una nevera.
Disponía de taquillas para dejar el equipaje el día de la partida y poder recogerlo sin problema hasta las 18:00.
