Después de comer seguimos nuestro camino, que nos lleva hasta la casa Lamartine. La Casa Lamartine (Lamartinova Kashta) es una de las mansiones más emblemáticas del casco antiguo de Plovdiv, en Bulgaria. Se encuentra en la colina de Dzhambaz Tepe, dentro del conjunto arquitectónico de la Ciudad Vieja, y está considerada uno de los mejores ejemplos de la arquitectura residencial del Renacimiento Nacional Búlgaro.
La casa fue construida entre 1829 y 1830 por encargo de Georgi Mavridi, un rico comerciante de la ciudad perteneciente a la influyente clase mercantil de Plovdiv. El arquitecto o maestro constructor es desconocido. Desde su construcción destacó por sus grandes dimensiones y por la sofisticación de su diseño.
Originalmente se conocía como la Casa Mavridi. Debe su nombre actual al poeta, escritor y político francés Alphonse de Lamartine (1790-1869), una de las figuras más importantes del romanticismo francés. Durante su viaje por Oriente Próximo y los Balcanes, Lamartine pasó por Plovdiv y se alojó en esta casa durante tres días, en agosto de 1833.
Según los relatos del propio Lamartine, al llegar a la ciudad fue invitado a hospedarse por Georgi Mavridi. El poeta quedó impresionado por la hospitalidad de sus anfitriones y por el refinamiento de la vivienda, que describió en sus escritos de viaje.
Aunque Lamartine solo permaneció allí unos días, la visita fue tan recordada que con el tiempo la mansión pasó a identificarse con él más que con su propietario original.
La casa es famosa por su elegante simetría y por la manera en que se adapta al terreno tremendamente irregular de la colina. Presenta características típicas de las grandes mansiones de Plovdiv del siglo XIX: tres niveles principales, fachadas que sobresalen progresivamente hacia el exterior, amplias galerías interiores (hayets), grandes ventanales que aportan mucha luz, techos decorados con tallas de madera, nichos ornamentales denominados alafranga y un patio aterrazado adaptado al desnivel natural del terreno.
Se considera una de las casas más bellas y mejor conservadas del casco histórico de Plovdiv.
En el siglo XX la casa fue declarada monumento cultural. En 1960 se creó en ella un museo dedicado a Lamartine y a su viaje por Oriente. Posteriormente, desde 1978, también fue utilizada como base creativa de la Unión de Escritores Búlgaros.
En una de las habitaciones se expusieron ediciones de las obras de Lamartine, traducciones al búlgaro, facsímiles de su libro Viaje a Oriente y retratos y documentación relacionada con su estancia en Plovdiv.
Seguimos subiendo por una calle con empedrado infernal y mucha pendiente, entre casas históricas.
Justo al lado de la Casa Lamartine, en la misma calle Knyaz Tseretelev, está uno de los monumentos más singulares de Plovdiv: el antiguo monasterio de los derviches giróvagos, conocido como Mevlevi Hane. Se encuentra en el número 2 de la calle, a escasos metros de la casa mencionada.
Los derviches de Plovdiv pertenecían a la orden sufí de los Mevlevíes, fundada a partir de las enseñanzas del poeta persa Yalal ad-Din Rumi. Son los famosos "derviches giróvagos", conocidos por sus ceremonias de danza ritual (Sema), en las que giran sobre sí mismos como forma de meditación y unión espiritual con Dios. Yo los vi en Turquía y en Egipto y son hipnóticos.
El Mevlevi Hane es especialmente importante porque está considerado el único monasterio derviche de este tipo conservado en la ciudad y uno de los más destacados de los Balcanes.
El complejo original incluía sala de oración, sala para las danzas rituales y dependencias residenciales para los derviches.
Se cree que el lugar ocupó el emplazamiento de una antigua iglesia cristiana destruida a comienzos del siglo XV durante conflictos internos del Imperio Otomano.
Mientras las casas históricas de Plovdiv muestran la riqueza de los comerciantes búlgaros del siglo XIX, el Mevlevi Hane recuerda la dimensión musulmana y otomana de la ciudad. Su interior destacaba por las tallas de madera, las pinturas murales y una gran sala donde se celebraban las ceremonias de los derviches.
Además, las excavaciones arqueológicas realizadas junto al edificio han sacado a la luz restos de la muralla de la antigua Filipópolis, que hoy pueden contemplarse en el propio complejo.
El escritor y político búlgaro Petko Slaveykov describió a los derviches de Plovdiv como personajes misteriosos para la población local. Sus ceremonias eran poco comprendidas por los habitantes de la ciudad, lo que contribuyó a su fama de comunidad enigmática. Actualmente el monasterio está cerrado temporalmente.
Seguimos subiendo (calor y piedras no son buena combinación) y llegamos a lo alto (al fin). Allí encontramos una iglesia, cuyo nombre desconozco (lo he buscado por todas partes pero no he podido identificarla), cuyo interior está lleno de mosaicos al estilo bizantino muy dorados. Desde el pequeño patio se tienen vistas de la ciudad nueva.
Dejamos la iglesia y bajamos un poco. Y allí encontramos el monumento más importante de Plovdiv, el que debes ver si tienes poco tiempo, el teatro. Es uno de los teatros antiguos mejor conservados del mundo y el monumento más emblemático de la ciudad. Fue construido a finales del siglo I d. C., durante el reinado del emperador Trajano, cuando Plovdiv —entonces Trimontium— era una ciudad próspera de la provincia romana de Tracia.
El teatro está encajado entre dos de las colinas de la ciudad, lo que permitió a los romanos aprovechar la pendiente natural para levantar una estructura monumental con una acústica excepcional. Tenía capacidad para entre cinco mil y siete mil espectadores, una cifra enorme para la época, y se utilizaba para representaciones teatrales, conciertos, ceremonias públicas y reuniones cívicas. Tras las restauraciones modernas y por motivos de seguridad, suele utilizarse con una capacidad aproximada de 3.500 a 4.000 personas para espectáculos y conciertos.
La cavea —las gradas— está dividida en dos niveles separados por un pasillo horizontal. Cada sector está marcado con inscripciones que indican los nombres de las familias nobles o de los gremios que tenían derecho a sentarse allí, lo que revela la organización social de Trimontium. La escena estaba decorada con un pórtico de dos pisos, con columnas jónicas y corintias, y detrás se encontraba un edificio escénico que servía para guardar decorados y maquinaria teatral. En la parte superior del teatro se conserva una muralla romana que protegía la ciudad y que demuestra cómo el teatro se integraba en el sistema defensivo.
El teatro quedó parcialmente destruido por un terremoto en la Antigüedad y más tarde quedó enterrado bajo capas de tierra y construcciones medievales y otomanas. Fue redescubierto en la década de 1970 durante unas obras urbanas y su excavación se convirtió en uno de los hitos arqueológicos más importantes de Bulgaria. La restauración fue meticulosa: se reconstruyeron partes de la escena y se consolidaron las gradas originales, respetando la estructura romana. Hoy el teatro sigue en uso y acoge conciertos, óperas y festivales.
Se puede recorrer entero pero cuidado con las escaleras. Algunas son originales y están muy pulidas por el paso del tiempo, lo que significa que resbalan muchísimo.
Antes he dicho que el teatro fue sometido a una restauración. Gran parte de la cávea (las gradas) original fue restaurada y consolidada.
La orchestra y buena parte de la estructura del escenario antiguas se conservan aunque con intervenciones de restauración.
La monumental fachada escénica ha sido reconstruida solo en parte, utilizando elementos arqueológicos conservados y criterios científicos de restauración. No se conoce exactamente cómo era cada detalle.
Me recordó mucho (salvando las distancias) al teatro romano de Mérida (y hace el mismo calor en verano).
Las entradas se compran en una pequeña caseta al lado de la puerta. Se puede comprar un ticket conjunto que sirve para 5 monumentos a elegir en 48 horas. Cuesta 10,74 euros. Pensad que los monumentos por separado cuestan 3,58 euros, por lo que ver cinco sin el billete combinado saldría por casi 18 euros. El ahorro es significativo.
También he de decir que si alguien va justísimo de tiempo o de dinero, las rejas de fuera permiten ver el teatro casi en su totalidad.
¿Para que usamos el ticket combinado?. Pues para el teatro, las casas Balabanov y Hindliyan, la Farmacia Hippocrates y el cine 3D del Estadio Romano. Hay alguna otra opción interesante, como el Museo etnográfico, pero después de ver dos casas pensé que la farmacia era algo más novedoso.
¿He dicho que en Plovdiv hace un calor de mil demonios?. ¿A que sí?. Pues insisto. Hace mucho calor. Y eso hizo que el agua que yo llevaba estuviera casi agotada y más caliente que una sopa ardiendo. Paramos en el bar que hay a la salida, al otro lado de la calle, y compramos unas botellitas de agua. Nos las tomamos sentados a la sombra. El wc es de pago, 1 euro, pero la camarera me vio y me dio una ficha para que pasara gratis. El problema fue para salir porque tenía que picar a un botón y no lo vi por ningún sitio. Buscaba por el lugar donde indicaba la flecha y nada. Tuve que pasar por debajo del torno.
Siguiendo la calle hacia abajo se llega a la Iglesia Catedral de la Asunción de la Virgen María (Uspenie Bogorodichno) es uno de los edificios religiosos más importantes de Plovdiv.
Aunque el edificio actual es del siglo XIX, el emplazamiento es muchísimo más antiguo. Existía una iglesia en este lugar ya en los siglos IX y X. Durante la época bizantina fue una iglesia destacada de Filipópolis (Plovdiv). El cronista bizantino Nicetas Coniates la describió como un templo que causaba "asombro y admiración" a quienes la visitaban. Fue saqueada durante la Tercera Cruzada en 1189 y más tarde destruida tras la conquista otomana de la ciudad en 1371.
La iglesia que vemos hoy fue construida entre 1844 y 1845 por maestros constructores de Bratsigovo. Se levantó íntegramente en piedra y se convirtió en la principal iglesia de Plovdiv.
Sus dimensiones son considerables; mide aproximadamente 32 metros de largo por 17 metros de ancho. Tiene planta de pseudo-basílica de tres naves y dos filas de columnas rematadas por capiteles barrocos.
La iglesia desempeñó un papel decisivo en la lucha de los búlgaros por independizarse del Patriarcado griego de Constantinopla. El 25 de diciembre de 1859 el metropolitano Paisiy celebró aquí una liturgia en lengua búlgara y anunció públicamente el rechazo de la autoridad del Patriarca de Constantinopla. Fue un acontecimiento histórico para la identidad nacional búlgara. Por ello, la iglesia no es solo un monumento religioso, sino también un símbolo del renacimiento nacional búlgaro.
El campanario fue construido en 1881. Lo diseñó Josef Schnitter, uno de los arquitectos más importantes de la Plovdiv moderna.Por ello hay una inscripción en agradecimiento a los soldados rusos que liberaron la ciudad del dominio otomano en 1878.
En el interior destacan el gran iconostasio de madera tallada realizado por maestros de la escuela de Debar; iconos del siglo XIX realizados por Nikola Odrinchanin; una célebre imagen de la Virgen con el Niño pintada en 1875 por Stanislav Dospevski, uno de los artistas más importantes del Renacimiento búlgaro y pinturas murales realizadas entre 1952 y 1953 por destacados artistas búlgaros