Y ya estamos de nuevo en camino, hoy nos espera un día muy completo de autobús pues cruzaremos los Montes Balcanes para dirigirnos hasta el valle de Kazanlak donde se cultivan las famosas rosas búlgaras para después volver a atravesarlos en sentido inverso para visitar una de las tumbas tracias abiertas al público, después visitaremos la iglesia memorial de Shipka y, por último, el Monasterio de Troyan para continuar hasta Sofía.
Durante el recorrido de este día pude admirar el hermoso paisaje de los Balcanes, verdes y suaves que, a veces, me recordaban al País Vasco, otras a Cantabria y, a veces a Galicia pero nunca a Asturias pues le faltaba “agresividad” al paisaje para parecerse a esta última. Durante el camino la guía aprovechó para contarnos sobre el proceso de extracción del aceite de rosas y de cómo ha influido esta industria en el desarrollo de Bulgaria, así me pude enterar de que 1 kg de aceite vale (en ese momento, pues su cotización depende de la cosecha) 7.000 €, es decir, que un miserable gramo vale 70€ y por eso los productos de “rosa búlgara” que venden son, en realidad, de agua de rosas. Tanto es su valor que el aceite, una vez destilado, se guarda en el banco Nacional junto con las reservas de oro.
Y, por fin, llegamos al Museo de la Rosa. Aquí lo principal es mostrar al visitante como es el proceso de extracción del aceite de rosa, proceso que se realiza depositando las rosas y agua en un alambique y, mediante un proceso de calor-frio, se obtiene el aceite esencial de rosas por un lado y agua de rosas como residuo. Como curiosidad os contaré que para obtener 1 kg de aceite esencial de rosa se necesitan entre 3,5 y 4 toneladas de flores de rosa, de ahí su precio y su rareza. La mejor variedad para la extracción de este aceite es la rosa damascena que es la que se cultiva aquí, en Bulgaria, ya que es la variedad que mayor esencia contiene.
Foto de rosa damascena.
Una vez visitado el museo pudimos admirar el jardín, un verdadero paraíso para los amantes de las rosas pues las hay de todos los colores.
Fotos de rosas
Y luego echamos una ojeada a la tienda, pero su oferta era igual que en el resto de ciudades visitadas y su precio mucho mas alto. Pregunté por el aceite de rosa, por si allí lo vendían, pero me dijeron que eso solo se vende para mayoristas de perfumería.
Desde aquí proseguimos nuestro viaje para visitar una tumba etrusca, una de las que pueden visitarse actualmente. Naturalmente nuestra guía aprovechó para contarnos sobre los etruscos y Bulgaria y sobre los restos históricos y artísticos que se encuentran en este país. El camino estaba jalonado de montículos pequeños que me recordaron a los “túmulos” que se encontraron los hobbits cuando abandonaron La Comarca. Y túmulos se llaman estos montículos y bajo ellos se encuentra una tumba etrusca, la mayor parte sin excavar pues el presupuesto no da para más. Nosotros nos dirigimos hacia una de las pocas excavadas y que conservan la rica decoración que las adornan.
Foto tumba etrusca.
Y, para completar la mañana, visitamos la Iglesia Memorial Shipka.
Foto iglesia Shipka
Esta iglesia se levantó en honor de los soldados caídos en la guerra ruso-turca por la liberación de Bulgaria. La iglesia es de estilo ruso porque la mayor parte de los caídos fueron rusos aunque también participaron en esta guerra voluntarios búlgaros. La guerra tuvo lugar en 1877 y 1878 y la iglesia se empezó a construir en 1885 y se inauguró en 1902, coincidiendo con el 25 aniversario de la batalla de Shipka. Otra curiosidad, las campanas se fundieron con los cartuchos recogidos tras esta batalla.
Foto interior
El interior es de una gran belleza, con todas las paredes, columnas y techos pintados con iconos y motivos florales y geométricos que no dejan ni un milímetro sin pintar.
Y en esta foto
Foto del altar
Se puede apreciar el iconostasio, que es la pared que separa la iglesia del altar o presbiterio, la zona más sagrada de una iglesia ortodoxa y a la que solo se puede acceder durante el culto. El iconostasio representa la separación entre el cielo y la tierra y se compone de una puerta central de 2 hojas (en este caso también decorada con iconos) y 4 paneles con iconos, dos a cada lado de la puerta. A la derecha siempre una figura de Jesús y a la izquierda otra de la Virgen y los otros dos paneles suelen representar a los santos a los que está dedicado el templo.
Y después de la visita toca salir al exterior y aquí nos encontramos con la sorpresa del día: una reunión de motos antiguas, todas ellas preciosas.
Foto motos.
Y, estoy segura, ahora os estaréis preguntando: ¿qué ha sido de los tilos? ¿Bulgaria ya no huele a tila? Pues sí, sigue oliendo a tila y aquí os pongo una foto de la iglesia enmarcada por las ramas de un frondoso tilo.
Foto iglesia y tilo.
Y, después de visitar la iglesia, de vuelta al camino, otra vez por los Balcanes, y en dirección al restaurante donde comeremos. Después de comer, una siestecita, como siempre y, más tarde, la consiguiente explicación de nuestra guía sobre nuestro siguiente destino y su importancia en la historia de Bulgaria y, también, su importancia cultural: Monasterio de Troyan.
Foto monasterio troyan exterior
Aunque la fundación de este monasterio se remonta al siglo XVI, la decoración interior es muy posterior pues data de finales del siglo XIX, después de la dominación otomana y se debe a la mano del mismo artista que pintó el famoso monasterio de Rila.
Como todos los monasterios e iglesias ortodoxos que hemos visitado en este viaje, el interior está pintado en su totalidad: muros, columnas, techos, cualquier rincón que uno pueda imaginarse está pintado: Las superficies grandes con iconos y los huecos libres con motivos florales o geométricos como si todos estuvieran poseídos de “horror vacui”.
Foto del interior
Pero no hay que fijarse solamente en las pinturas pues la forja es excelente, con unas lámparas impresionantes.
Foto lampara
Y unos iconos sobre madera y estuco de una gran calidad
Foto icono.
Y, como en todo monasterio, fuera de la iglesia se encuentran las dependencias de los monjes que aquí parecen más bien casas con balcón corrido en vez de celdas como en los monasterios católicos.
Foto exterior
Y como nos dieron tiempo libre para pasear pues yo me fui por los alrededores y me encontré con un paisaje precioso en las márgenes de un río y este lindo gatito.
Foto rio y gato.
Y, de nuevo, vuelta al autocar que nos llevará, cansados y admirados, hasta Sofía, al mismo hotel del primer día.