Desde el hotel pasamos por un paso subterráneo para llegar a Kapana. Destaca la pintura mural de un león con la bandera de Bulgaria, una muestra de arte urbano.
Kapana es el barrio creativo, con calles estrechas, cafés, galerías y tiendas pequeñas. Es el mejor lugar para parar a comer o tomar algo, aunque yo pasé por la mañana y estaba vacío.
Nació como zona artesanal en la época otomana y que hoy es el centro creativo de la ciudad. Su nombre significa literalmente “la trampa”, porque sus calles forman un entramado irregular donde uno se pierde con facilidad. Durante siglos fue el barrio de los oficios: allí trabajaban zapateros, herreros, carpinteros, curtidores y orfebres. Cada calle tenía un oficio dominante y el sonido de herramientas llenaba el aire. Con el tiempo, esa actividad decayó, pero el barrio nunca perdió su carácter popular y dinámico. A partir de la década de 2010, Kapana fue restaurado y transformado en un distrito artístico, convirtiéndose en el símbolo de la Plovdiv moderna. Abunda al arte urbano.
Llegamos pronto a la mezquita Dzhumaya.. Su nombre significa “mezquita del viernes”, lo que indica que era el principal templo musulmán de la ciudad, donde se celebraba la oración comunitaria más importante de la semana. Fue construida en el siglo XV, poco después de la conquista otomana de Plovdiv en 1364, y desde entonces ha sido un punto de referencia urbano y cultural.
El edificio actual es una reconstrucción del periodo temprano otomano, con una arquitectura sobria y sólida que combina muros gruesos, ladrillo y piedra, y un minarete esbelto que domina la plaza. La mezquita está orientada hacia La Meca y su planta rectangular refleja el estilo clásico de las primeras mezquitas balcánicas.Las paredes están decoradas con motivos florales y geométricos pintados a mano, siguiendo la tradición otomana de ornamentación sin figuras humanas. La sala de oración es amplia, con alfombras que cubren el suelo y un mihrab —el nicho que indica la dirección de La Meca— tallado con elegancia. El minbar, la plataforma desde la que se pronuncia el sermón, es de madera y muestra la artesanía detallada típica del periodo. Aunque la mezquita ha sido restaurada varias veces, conserva la atmósfera original. No la visitamos aunque para hacerlo debe ser fuera de las horas de rezo y descalzándose (ni que decir tiene que hace falta llevar la ropa adecuada).
El Estadio Romano de Plovdiv es uno de los mayores estadios de la época imperial en los Balcanes y una de las estructuras urbanas más ambiciosas que tuvo Trimontium, la ciudad romana que ocupaba el actual Plovdiv.
Fue construido en el siglo II d. C., probablemente durante el reinado de Adriano, cuando la ciudad vivía un periodo de prosperidad y monumentalización. El estadio estaba situado en el extremo norte del foro romano y ocupaba casi toda la longitud de la actual calle principal. Tenía una capacidad aproximada de treinta mil espectadores, una cifra enorme para una ciudad provincial, lo que demuestra la importancia estratégica y económica de Trimontium dentro del sistema romano. Su función no era teatral, sino deportiva: allí se celebraban competiciones atléticas, carreras y juegos vinculados al culto imperial y a festividades cívicas.
La estructura original era un estadio completo, con forma de herradura, gradas de mármol y una pista larga y estrecha destinada a las carreras. Hoy solo se conserva la parte norte, porque el resto quedó enterrado bajo la ciudad moderna. En la zona excavada se pueden ver las gradas originales, los pasillos de acceso y los muros de contención que sostenían la estructura. Una de las piezas más interesantes es la entrada monumental, decorada con relieves y con inscripciones que mencionan a los benefactores que financiaron los juegos. También se conserva una sección del muro exterior, que muestra cómo el estadio se integraba en la trama urbana romana y cómo se adaptaba a la pendiente natural de la colina.
El estadio acogía festivales atléticos inspirados en los Juegos Píticos de Delfos, dedicados originalmente a Apolo. Competían hombres y jóvenes en distintas categorías, bajo la supervisión de los agonothetes, los magistrados encargados de organizar los certámenes.
El programa comenzaba con concursos de pregoneros y trompeteros, una tradición heredada de los juegos griegos. Después venían las pruebas atléticas propiamente dichas, acompañadas de competiciones musicales, poéticas y artísticas, lo que convertía el festival en un evento cultural completo.
Aunque las fuentes no detallan cada disciplina, se sabe que seguían el modelo griego: carreras, lucha, pruebas de fuerza y competiciones para hombres y jóvenes. Las competiciones musicales incluían canto y ejecución instrumental, integradas en el programa cultural del festival.
Los concursos poéticos incluían recitación y composición, vinculadas al culto de Apolo y a la tradición de los certámenes helénicos, y las competiciones artísticas, pruebas de creación y representación artística, habituales en los festivales píticos.
La Asamblea General de la provincia de Tracia era la institución responsable de organizar los festivales, lo que muestra que el estadio no era solo un espacio deportivo, sino un escenario político donde se reforzaba la identidad provincial y la lealtad al emperador.
Cuando un emperador visitaba Philippopolis, los juegos adoptaban su nombre, reforzando el vínculo político entre la ciudad y Roma. Se llamaron Juegos Alejandrinos durante la visita de Caracalla en el año 214 y Juegos Kedrisianos durante la visita de Elagábalo en 218.
Tras la muerte de Antínoo, favorito del emperador Adriano, se instauraron juegos especiales en su honor. Una losa de mármol hallada en la sphendone del estadio registra estos certámenes, lo que demuestra su importancia dentro del culto imperial.
Se puede ver una parte gratis frente a la mezquita y otra pagando en el HyM.
En el estadio también podemos ver una película en 3D (nosotros lo hicimos con el billete combinado). Aunque es 3D estaba estropeada y solo se veía en 2D. Te explican características del estadio y luego ves un ejemplo animado de las pruebas. Está en búlgaro con subtítulos en inglés.