
Hotel Hvoll Hostel-Núpsstadur 11 km
Núpsstadur- miradores Lomagnupur 5 km
Lomagnupur- Haoldukvisl 17 km
Haoldukvisl- Skeidará Bridge Monument 13 km
Skeidará Bridge Monument- PN Skaftafell 5 km
PN Skaftafell- Svínafellsjökull Glacier 6 km
Svínafellsjökull Glacier- Hofskirkja 17 km
Hofskirkja- Cañón Mulagljúfur 27 km
Cañón Mulagljúfur- Fjallsárlón 7 km
Fjallsárlón- Jökulsárlón + diamond beach 11 km
Jökulsárlón- Rauðaberg 60 km
TOTAL 179 km
Como cada mañana, consultamos la previsión meteorológica para nuestra jornada de hoy, dan buen tiempo por la mañana y por la tarde tiende a nublarse con viento y con posibilidad de chubascos. Nos incorporamos a la Ring Road y a pocos minutos hacemos una primera y rápida parada para fotografiar Núpsstadur desde la distancia, granja con iglesias y edificios con tejado de turba. Actualmente se encuentra cerrado y no se pueden visitar.

Continuamos y nos acompaña omnipresente la vista de Lomagnupur, una de las montañas más famosas del país con sus paredes verticales de más de setecientos metros de caída. Hay diversos miradores en la carretera donde poder fotografiarla.
Nos detenemos en Haoldukvisl, mirador desde el que puedes observar unas cuantas lenguas glaciares. Nosotros nos entretuvimos un buen rato admirando los glaciares y tratando de descubrir entre ellos Mórsarfoss, la cascada más alta de Islandia, para ello son imprescindibles unos buenos prismáticos.
Este tramo de carretera es un espectáculo, los gigantes de hielo nos acompañan durante todo el trayecto.


Nos detenemos ahora en Skeidará Bridge Monument, otro mirador donde podemos ver los restos del que fue el puente más largo del país, recordatorio de la fuerza de la naturaleza. Una parada rápida donde lo mejor son las vistas que tienes del glaciar Vatnajökull, el más grande de Islandia y uno de los mayores del mundo, ocupa una extensión como toda la Comunidad de Madrid.

Reanudamos una vez más la marcha, unos pocos kilómetros más adelante, tomamos a la izquierda la carretera 998 que nos lleva al Parque Nacional Skaftafell, una de las joyas del sur de Islandia y un paraíso para los amantes del senderismo por su ubicación privilegiada, envuelto por gigantescas lenguas de hielo.
Y como es costumbre, el aparcamiento en el centro de visitantes es de pago, por medio de PARKA (1110 ISK).
Tomamos el sendero que lleva a Svartifoss y al mirador de Sjónarnípa, que había visto que era una ruta circular de unos ocho kilómetros y trescientos metros de desnivel, pero que cuando estuvimos nosotros, al final de la ruta el camino de vuelta para hacerla circular, estaba cortado y tuvimos que deshacer la ruta hasta el centro de visitantes por donde habíamos venido.
Empezamos una subida constante y la primera cascada que nos encontramos Huntafoss, que no nos pareció gran cosa (dentro de que todas las cascadas en Islandia son muy bonitas, por el entorno, por la brutalidad, por los contrastes, etc..), continuamos ascendiendo y un poco antes de dos kilómetros llegamos a Svartifoss, rodeada de columnas de basalto, de ahí su nombre de cascada negra.

Es una cascada llamativa y fotogénica, pero no nos enamoró, no entra en nuestro top de mejores cascadas de Islandia.
Tomamos el desvío al mirador de Sjónarnípa, otra vez en subida constante que se lleva mejor con las vistas de alrededor y de repente llegamos a una especie de terraza desde que la que nos topamos con la impresionante visión del Skaftafellsjökull, una de las lenguas del descomunal glaciar Vatnajökull.
Esta primera visión nos impactó, nos saco un wow de dentro, las vistas alrededor eran deslumbrantes
.El sitio era una maravilla, había un grupo de senderismo con nosotros y cuando se marcharon, tuvimos unos minutos para degustarlo en soledad y en silencio.



Además era un día luminoso y soleado, un regalo. Desde aquí también podemos ver la montaña Lomagnupur.

Este sitio sí que nos enamoró, para nosotros imprescindible.
Sin descanso, bueno si, al llegar al coche nos tomamos nuestro café calentito con unos bollos para reponer fuerzas y seguir hacia el siguiente punto a visitar, Svínafellsjökull Glacier.
Este parking era gratuito o nosotros al menos no vimos forma de pago. Tomamos el camino y en pocos metros empiezas a ver otra lengua enorme que pertenece a Svínafellsjökull.


Otro sitio increíble, de los que te hacen abrir los ojos, nos maravillaron las formas, las grietas, las cenizas recubriendo parte del glaciar, un sitio para disfrutarlo. Para nosotros otro lugar imprescindible.




Otro día que no hay descanso, tenemos 17 kilómetros por delante hasta llegar a Hofskirkja, la última iglesia construida en Islandia con el tejado de turba, se encuentra cerrada y sólo se puede ver por fuera, pero sólo son un par de minutos de desvío, se encuentra en Hof, y para nosotros mereció la pena echarla un vistazo rápido.

Y volvemos a nuestro Dacia, que se ha portado todo el viaje como un campeón, ahora nos separan unos treinta kilómetros de Fjallsárlón. Teníamos apuntado como posible visita el cañón Mulagljúfur, pero el clima estaba empeorando y preferíamos llegar a las lagunas glaciares con tiempo suficiente.
No teníamos muy claro dónde aparcar y primeramente lo hicimos en el lado oeste, parking de pago con PARKA (1000 ISK), luego caímos en la cuenta que un kilómetro más adelante está el parking del lado este, base de operaciones de las excursiones en kayak, zodiac y que es gratis. Claramente en el primero que paramos sólo estábamos un tres sudamericanos y nosotros, bueno, dicen que de este lado tienes mejores vistas del frontal del glaciar, al quedar más cerca.


Y después de estar un buen rato disfrutando de otra maravilla, el tiempo empezó a cambiar, se cubrió el cielo de nubes y empezó a soplar viento, así que cogimos el coche y nos fuimos al siguiente parking, a ver la misma laguna desde otra perspectiva, nosotros cogimos el camino de la izquierda, bajamos hasta la orilla, fotografiamos, vimos a la gente haciendo kayak entre los témpanos de hielo y nos fuimos por el otro lado.



Nos gustó muchísimo la laguna, otro lugar mágico que retener en la memoria, imprescindible para nosotros.
Y nos dirigimos a la última parada del día, apenas nos separan diez kilómetros de la laguna Jökulsárlón, se supone que uno de los highligts del viaje. Enorme laguna repleta de grandes trozos de hielos que se desprenden del glaciar Breiðamerkurjökull y que flotan hasta su salida al océano.
Dejamos el coche en el aparcamiento, de pago, pero como hoy hemos aparcado también en Skaftafell, solamente pagamos el 50% de la tarifa oficial, PARKA (550 ISK).
Y en pocos metros nos encontramos con una de las imágenes del viaje, mira que llevábamos viendo témpanos-icebergs prácticamente todo el día pero, esa visión nos sacó otro wow, los témpanos eran mucho más grandes y mucho más azules, tan cerca, con decenas de charranes árticos posándose sobre los trozos de hielo.



Y a pesar de que el tiempo ya no acompañaba, el viento empezaba a soplar con fuerza aunque era soportable, era inevitable bajarse a la playa, caminar a un lado, a otro, volver a mirar los icebergs, alargar la estancia todo lo posible y más cuando aparecieron tres focas nadando entre hielo, la excusa perfecta para permanecer un rato más, disfrutando del festival de vistas.



Finalmente abandonamos el lugar, nos vamos caminando hacia Diamond beach, pasando por debajo del puente de la carretera, pero es inevitable echar la vista atrás.


Un paseo de unos pocos metros nos lleva a la playa de diamantes, que se encuentra justo al lado de la desembocadura de la laguna Jökulsárlón al océano Atlántico, donde van a parar los trozos de hielo glaciar que se depositan sobre la negra y volcánica arena. A nosotros nos llamó la atención mientras íbamos hacia ella, como había icebergs que estaban entrando del Atlántico a la laguna, girando sobre si mismos.
Así que cuando llegamos a Diamond Beach y apenas había restos de hielo por allí, fue una pequeña decepción y comprendimos que el que haya o no icebergs sobre la playa depende de muchos factores como el viento y/o, las mareas. Recorrimos la playa en busca de alguno más grande, pero desistimos rápidamente.


La laguna Jökulsárlón, otro sitio que nos ha prendado, de esos lugares que dentro de muchos años todavía dejan poso. Para nosotros imprescindible, un lugar memorable.
Volvemos a mirar los pronósticos y para mañana dan un empeoramiento generalizado del tiempo, así que en previsión de que no podamos visitar Stoknnes, decidimos acercarnos hoy, aunque eso implique hacer unos 35-40 kilómetros de más, ya que nosotros esta noche dormimos en Rauðaberg.
No nos sirvió de mucho ya que cuando llegamos a Stoknnes no nos atrevimos ni a abrir las puertas, lo que hasta ahora era un viento fuerte pero soportable, aquí era un auténtico vendaval, decidimos marcharnos a nuestro alojamiento.No lo habíamos conseguido, pero que no se diga que al menos no lo intentamos.
Además, este “intento” nos sirvió para darnos cuenta de casualidad que este tramo de la Ring Road era de pago, y se debía pagar en 12 horas a través de una página web, introdujimos la matrícula del coche y efectivamente constaba que habíamos pasado y que debíamos pagar el correspondiente peaje (1500 ISK).
Para regresar a nuestro alojamiento de hoy, evitaremos este tramo de carretera yendo por la 987, cosa que igualmente repetiremos mañana. Desde esta carretera pudimos observar cinco lenguas del glaciar descendiendo de la montaña, una visión majestuosa.
Un día redondo, para nosotros otro día de diez; las vistas de las lenguas de los glaciares abriéndose paso desde las montañas, de los témpanos flotando en las lagunas son para recordar, y es que hay paisajes que te hacen guardar silencio.
Esta noche no hay previsión de auroras, hay nubes, viento y llueve.
Nuestro ranking del día:
Mirador de Sjónarnípa, Svínafellsjökull Glacier y la laguna Jökulsárlón, superaron ampliamente nuestras expectativas, una maravilla de lugares, un diez. Imprescindibles.
Laguna Fjallsárlón, sin llegar al 10, otro imprescindible.
Diamond Beach, un ligero revés que no resta en la valoración global del día.
En general esta etapa es muy escénica desde el principio hasta el final, los trayectos por carretera son un disfrute para la vista.
