
Rauðaberg-Djupivogur 117 km
Djupivogur-Breiddalsvik 60 km
Breiddalsvik-Egilsstaðir 82 km
Egilsstaðir-Seydisfjördur 27 km
Seydisfjördur. Hengifoss 62 km
Hengifoss- Lyngas Guesthouse (Egilsstadir) 35 km
TOTAL 383 km
• Éste no sería el orden más optimizado para hacer la ruta, pero nosotros fuimos improvisando sobre la marcha en función de las previsiones de lluvia en cada lugar y tampoco fuimos por el paso de Oxi por las condiciones meteorológicas.
Hoy nos despertamos con una alarma por fuertes vientos con rachas que podrían alcanzar los 110 km, con especial atención a los vehículos altos. Además también llueve, un día islandés.
Mientras desayunamos, recalculamos la etapa, descartamos Stokness, Hvalnes y el paso de Oxi. Iremos directamente a Djupivogur y desde allí a Breiddalsvik a ver si podemos ver algo de los fiordos y desde allí nos desviaremos por la carretera 95 dirección Egilsstaðir, allí decidiremos.
Y eso hacemos, volvemos de nuevo por la 987 para ahorrarnos el nuevo peaje de la N1 y más adelante nos volveremos a incorporar a la N1, por aquí se empieza a notar que hay bastante menos gente y tráfico que por el sur de la isla. Disfrutamos de la conducción entre glaciares y el embravecido Atlántico.


Paramos en Djupivogur, echamos gasolina y a pesar de que el día estaba bastante desagradable, fuimos a estirar las piernas mientras buscábamos los famosos huevos de Djupivogur, pero la calle de acceso estaba en obras y no pudimos pasar. Nos tomamos un café para entrar en calor y continuamos nuestra ruta.
Al menos las nubes están altas y podemos ver algo de los fiordos del este, estamos bordeando el fiordo Berufjörður.



Pasado Breiddalsvik, donde tampoco paramos, nos desviamos por la 95, que es una pista de grave, de piedras y de baches que atraviesa el altiplano y que nos pareció un tramo muy, muy bonito.




Cuando llegamos a Egilsstaðir, paramos en un bonus a repostar viandas, miramos de nuevo la página de VEDUR.IS y daba mejoría del tiempo para Hengifoss por la tarde, para Seydisfjördur daba igual todo el día, así que nos decidimos por ir directamente al que dicen que es el pueblo más bonito de Islandia, y dejar el mejor tiempo para la cascada.
Nos disponemos a conducir por uno de los trayectos más fotogénico de Islandia, subiremos un puerto de montaña para desde lo alto bajar hasta Seydisfjördur, situado justo en la punta del fiordo del que toma el nombre. Nosotros no tuvimos las mejores condiciones para apreciarlo en su justa medida, pero sí que pudimos ver el fondo del valle desde que iniciamos la bajada y con día soleado tiene que ser espectacular toda la panorámica del fiordo.


Dimos un paseo por el pueblo que es muy pequeño, vimos las casas pintadas con murales, la iglesia azul, el monumento a la avalancha y cuando nos volvimos a deshacer el puerto de montaña, paramos a ver la cascada Gufufoss, que se encuentra a dos minutos del aparcamiento y que no estuvo mal.

Pasamos sin parar por Egilsstaðiry cogemos la carretera que nos lleva a Hengifoss, dejamos el coche en el aparcamiento de pago por CHECKIT.IS, que nosotros pagamos en la máquina (1000 ISK),y nos preparamos para empezar la subida del camino que nos llevará hasta una de las cascadas más altas.
Son casi cinco kilómetros ida y vuelta con un desnivel que no llega a 300 metros, empezamos subiendo un tramo de escaleras, que es lo más empinado de la ruta. A mitad de camino nos encontramos con Litlanesfoss, una cascada de 30 metros de caída pero que es muy, muy bonita, encajonada entre dos paredes repletas de columnas de basalto, de todos los tamaños y formas.

Y continúas caminando hasta llegar al final de la ruta, una especie de terraza desde donde poder observar Hengifoss, la cascada colgante o la cascada de rayas rojas , con una caída de 128 metros, otra de las cascadas más bonitas de Islandia.

Esta cascada sí que nos pareció muy, muy bonita, el contraste de lo rojo con lo negro y con el agua. Para nosotros imprescindible.
Iniciamos el camino de vuelta por el camino del lado contrario hasta regresar al coche, había sido un día de mucha conducción, muchas horas al volante y ya empezaba a notarse el cansancio, así que de aquí nos fuimos al hotel, hicimos el check-in, preparar cena y poco más.

Hoy ha sido un día afortunado, a pesar de que no hemos podido hacer un par de visitas previstas, nos ha coincidido el día que hasta ahora ha sido peor climatológicamente con un día de mucha conducción, teniendo la suerte además que nos ha permitido hacer las últimas visitas del día, que eran la que más nos interesaban, así que ni tan mal.
Daban posibilidades de ver auroras en nuestra ubicación, salimos a intentar verlas un rato sin demasiadas esperanzas y nos volvimos poco después sin haber visto nada.
Nuestro ranking del día:
Seydisfjördur, un pueblo bonito, más que por el pueblo en sí, por donde está situado, es idílico y las vistas bajando el puerto en un día soleado tienen que ser increíbles.
Hengifoss y litalnefoss, ver estas cascadas requiere un esfuerzo, no son como otras que están a escasos minutos del coche, están como a 5 kilómetros ida y vuelta, y al principio la subida exige, pero a nuestro modo de ver, merecen muchísimo la pena. Éstas sí que entran en nuestro TOP de cascadas de Islandia. Para nosotros imprescindibles.
Y lo mejor del día para nosotros ha sido disfrutar de una conducción placentera, sin hora, porque hay días en los que el viaje se convierte en el destino. ¿A quién no le gusta ir a 70-80 km/hora, sin prisas, sin tráfico, conduciendo al filo del Atlántico mientras bordeas los fiordos?.
