Hoy ha sido uno de los días más especiales de nuestro viaje. Desde que nos planteamos viajar a China yo sabía que no iba a visitar la Gran Muralla en los lugares que lo hace todo el mundo, donde te tienes casi pegar con los chinos para hacerte una foto. Después de mucho buscar en los foros, y en blog de viajes encontré el lugar que quería visitar. Se trata del tramo entre Jinshanling y Simatai, a unos 180 km de Beijing.
Nos hemos levantado a las 6 de la mañana para bajar a desayunar y a las 6:30 ya nos estaban esperando Ángel y nuestro conductor para emprender el camino a Jinshanling. Salimos tan pronto para evitar el tráfico. Sobre las 9 llegamos a Jinshanling y no se cómo llegamos vivos!! Cómo conducen los chinos!!! He visto cosas pero esto…adelantan por la derecha, por el arcén, o pisando la línea continua para adelantar a un autobús que a su vez está adelantando a un camión y con un coche que viene de frente…o en una autopista cruzan motos o triciclos sin ceder el paso ni nada de nada.. es una locura.
Era tan alucinante que sacamos la cámara de video para inmortalizar las burradas que estábamos viendo pero el conductor nos empezó a mirar mal y a sentirse molesto así que la volvimos a guardar. Por eso no están grabadas las veinte veces que estuvimos a punto de chocar de frente.
Llegamos al parking sobre la 9 de la mañana, mientras fuimos al baño, cogimos el teleférico y llegamos arriba eran las 9:30h.
Empezamos a caminar, en la primera torre nos encontramos con 2 mujeres que nos acompañarían hasta la mitad del camino. Ángel, el guía, también vino con nosotros, lo cual fue una sorpresa ya que la idea era que nos dejasen allí y nos recogiesen en la llegada en Simatai. Pero por lo visto la agencia le había obligado a acompañarnos, ya que al tratarse de una zona tan inhóspita tenían miedo de que nos pasase algo o nos hiciesen algo, nos robasen o algo así. Por eso tenía él esa mañana el careto que tenía, le debió hacer una gracia que le obligasen a venir…
Nos dijo que era la primera vez que hacía esa ruta, que no era muy habitual ir tan lejos a ver la Muralla pero cuando terminamos estaba encantado de que unos españoles le hubiesen enseñado esa zona perdida de la muralla.




Lo más duro del camino es la primera parte, las subidas a las torres 8, 9 y 10 son mortales. Con partes que a simple vista parecen paredes pero son escaleras, con escalones de más de 40 o 50 cm de alto y apenas un ancho de 10 cm, no te cabe ni el pie y que tienes que subir a “cuatro patas”. Tramos de más de 100 escalones, en los que abajo, antes de empezar a subir hay señales que indican que nos es apto para personas con problemas cardiacos.


Las zonas más cercanas a las entradas a la muralla están rehabilitadas, es decir la zona cercana a Jinshanling y a Simatai están perfectamente acondicionadas, pero los 13 o 14 km intermedios están prácticamente en ruinas.
En la torre 8 nos encontramos una pandilla de jóvenes chinos con sus cervezas de paseo por la muralla que fueron de la pocas personas que encontramos allí. Ellos solo llegaron hasta la torre 15, donde hay un paso intermedio y tienes que volver a pagar. En la Muralla se paga por entrar en cada tramo, como entramos en Jinshanling y en la mitad pasamos al tramo de Simatai tuvimos que volver a pagar. (todo eso lo pagaba el guía, porque como la excursión estaba incluida, lo pagaba todo la agencia)
Entre Jinshanling y Simatai hay 30 torres vigía, pero al subir con el teleférico empiezas en la torre 5, vamos te ahorras 45 min de caminata y 5 torres.

A partir de la torre 15 el recorrido es mucho más sencillo, y más fácil. Sólo la subida a la torre 17 y el final al llegar a Simatai después del puente colgante son duras.
Entre la torre 16 y 18 la muralla está prácticamente derruida, y hay que bajar a un sendero adyacente para continuar.


Para llegar a Simatai tienes que cruzar el puente colgante en el que hay que pagar para poder usarlo (5 yuanes) o te tienes que dar la vuelta. Una vez lo has cruzado para bajar al parking tienes la opción de bajar andando o bajar en tirolina! Lo había leído en alguno de los blogs y decidimos usar la tirolina para descolgarnos por encima del pequeño lago. Es una bajadita maja, alrededor de un minuto y cuando llegas abajo te llevan en un barquito al parking. Yo nunca había usado una tirolina pero fue genial, no da nada de miedo y es una sensación buenísima!!! No lo dudéis!!


Las mujeres que nos acompañaron durante la mitad del trayecto, apodadas las sherpas Genara y Rogelia, eran muy majas y aunque no hablaban ingles ni nada nos entendíamos sin problemas. Es su trabajo, se dedican a eso, acompañan a los pocos turistas que van, les ofrecen agua, son un encanto para cuando se van a despedir te piden que les compres alguna cosa, camisetas, libros, postales…. A un precio carísimo, y se aprovechan de que te dan pena y han sido tan majas que te sacan lo que quieran. Nosotros les compramos un libro con fotos de la Gran Muralla en esta zona por 180 yuanes y un paquete de postales por otros 70 yuanes. En total 250 yuanes, que al cambio no es mucho, son 25 € , pero con eso en un chino puede comer en un restaurante casi una semana!!

Una vez en el parking, nos comimos los sándwiches que nos habíamos preparado la noche anterior en el hotel en plan picnic a la sombra de un árbol. Hasta Ángel se zampó un bocata de jamón!!
El camino de vuelta lo hicimos durmiendo y fue un alivio no ver las locuras que vimos en el viaje de ida.
Ya en Beijing y como nos pillaba de camino al hotel fuimos a visitar la zona olímpica, con el Estadio de el Nido y el Cubo de Agua. Es muy bonito y muy impresionante por la inmensidad de las avenidas y de las zonas abiertas. Entre el estadio y el cubo hay una avenida enorme, con lago con lotos y flores y lo tienen todo muy cuidado.
Hay miles de chinos visitando esta zona!


Cuando llegamos al hotel, nos dimos una ducha y bajamos a darnos un masaje de pies en el salón de belleza del hotel. Estuvo bastante bien, te lavan los pies con te muy, muy caliente, y después te masajean tocando una serie de puntos concretos para relajar los músculos. Al ser en el hotel no era tan barato como en la calle, nos alió por 128 yuanes cada uno, unos 15 € por 50 min…pero mereció la pena después de la caminata.
Para cenar hemos bajado a una pizzería que hay al lado del hotel, y hemos comprado una pizza buenísima para comer tranquilamente en la habitación del hotel antes de dormir.