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Picos de Europa 2019 ūüß≠ Blogs de Espa√Īa
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Diario: Picos de Europa 2019  -  Localizaci√≥n:  Espa√Īa  Espa√Īa
Descripci√≥n: Viaje realizado por Cantabria, Le√≥n y Asturias en julio de 2019
Autor: Lou83   Fecha creaci√≥n: 
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Etapas 1 a 3,  total 15
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Etapa: D√≠a 1 - De Mallorca a Barcelona  -  Localizaci√≥n:  Espa√Īa Espa√Īa
Fecha creaci√≥n: 12/08/2019 07:31  
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7 de julio de 2019


Van a ser dos semanas de viaje, tengo tendencia a la verborrea escrita y esto no es ni siquiera la etapa cero, si no m√°s bien la etapa doble-cero. ¬ŅSer√© capaz de comenzar este nuevo diario sin que el n√ļmero de p√°rrafos se me vaya de las manos? Lo voy a intentar, pero temo la respuesta.

Está siendo un julio de los que intimidan en Mallorca. Aunque la ola de calor haya abandonado los medios de comunicación hace ya varios días, en la isla los termómetros han continuado agarrándose a los 38, 39, e incluso temperaturas superiores a los 40 grados cuando permanecían al sol. Y por si fuera poco, en las fechas más recientes una humedad que parecía habernos dado una tregua ha reaparecido provocando así el combo perfecto, la joya de la corona, el heraldo que trae consigo un agobio y abatimiento del que es difícil escapar: El Bochorno.

¬ŅQu√© tiene que ver esto con un diario de viaje? Pues m√°s de lo que parece. Y es que hoy empiezan las desventuras para huir, durante dos semanas, de ese implacable calor. Volvemos a una zona que se ha erigido como nuestra Tierra Prometida, esa a la que huir√≠amos cada verano de ser posible... y cuidado, ya que las √ļltimas novedades en nuestra vida profesional podr√≠an allanar el camino para ello. Pero por ahora nos conformaremos con pasar unos d√≠as por la zona en condici√≥n de turistas: volvemos a Asturias y, ya de paso, nos adentraremos por primera vez en Cantabria. Amenazas de lluvias y temperaturas m√°ximas de 25 grados son conceptos que tal y como est√°n las cosas, nos hacen la boca agua.

Hace dos a√Īos visitamos el Principado por primera vez llegando hasta √©l en avi√≥n y alquilando un coche para recorrerlo. Un a√Īo despu√©s, nos acercamos a Huesca llevando nuestro propio veh√≠culo a la pen√≠nsula v√≠a Barcelona. Si metemos las dos experiencias en una coctelera y agitamos fuerte, se podr√≠a decir que del vaso saldr√° lo que nos proponemos vivir esta vez: transportar nuestro coche hasta Barcelona metido en un barco de Bale√†ria y desde all√≠ conducir durante nueve horas hasta nuestra primera parada en tierras c√°ntabras.

Y as√≠ llegamos a esta ma√Īana de domingo, en la que mi Renault Modus sale del garaje a las 8:00 rumbo al puerto comercial del Port d'Alc√ļdia, al norte de Mallorca. Y en su interior no van dos personas si no una sola: abordando el problema de que L sea propensa a marearse al navegar y que los billetes de barco son m√°s caros que los de una compa√Ī√≠a a√©rea low-cost, solo yo me mover√© por mar mientras que ella lo har√° por aire esta misma noche, llegando a Barcelona con apenas dos horas de diferencia.

A las 9:00, tras una hora de carretera en compa√Ī√≠a del √ļltimo programa de la temporada de Nadie Sabe Nada, alcanzo la entrada de veh√≠culos del puerto donde tan solo hay otros dos coches esperando. Tras presentar mi tarjeta de embarque y confirmar que est√° todo en orden solo queda esperar a que den luz verde al embarque. Aunque las instrucciones de la compa√Ī√≠a naviera son de personarse 90 minutos antes de la hora de salida para los pasajeros que lleven su veh√≠culo no es hasta las 10:00, a una hora de zarpar, cuando la rampa nos recibe con brazos abiertos. Esta vez soy de los primeros en subir a bordo, dejando para el final a los coches que bajar√°n del buque en la temprana escala que el nav√≠o tendr√° en la ciudad menorquina de Ciutadella.


Que empiece el show...

Con el coche ya aparcado en la cubierta 6, subo hasta la cubierta 7 donde me espera la sala de Butacas Sirena. Confirmo lo que ven√≠a esperando: el barco est√° impecable, como nuevo, y es que este Hypatia de Alejandr√≠a parece que es uno de los nav√≠os reci√©n estrenados por la compa√Ī√≠a. Cada asiento cuenta con dos enchufes USB y uno tradicional as√≠ como entrada de auriculares para el entretenimiento a bordo que se proyecta en una televisi√≥n en la pared a la que apuntan todas las butacas.


El patio de butacas

Paso los primeros cinco minutos pr√°cticamente solo, sin nadie m√°s que haya subido a esta planta. La sala de butacas est√° estrategicamente ubicada junto a una cafeter√≠a y, echando la vista atr√°s, la terraza de la cubierta 7. Y en dicha terraza espera una ventanilla -ahora cerrada- con el t√≠tulo de "Barbacoa", un buen pu√Īado de tumbonas de jard√≠n y, lo que m√°s llama la atenci√≥n, dos ba√Īeras de hidromasaje cuya agua, seg√ļn puedo comprobar, ahora mismo est√° fr√≠a. Mi ba√Īador se ha quedado en una de las bolsas del abarrotado maletero del coche, as√≠ que ser√° la √ļltima vez que toque ese agua.


La cafetería junto a las butacas...


... y la terraza tras ellas

A los cinco minutos se termina la tranquilidad, y es que empiezan a entrar en la sala un pu√Īado de adolescentes en lo que a todas luces parece un viaje de fin de curso. Muchos de ellos pasean pulseras y camisetas del "Mallorca Island Festival", una suerte de viaje organizado para cursos que han terminado el bachillerato. Vienen acompa√Īados del alboroto y revuelo hormonal propio de su edad, aunque viendo el lado positivo de las cosas, podr√≠a haber sido mucho peor y parecen respetar al resto del pasaje.

Dan las 11:00 y el buque se empieza a mover, dando as√≠ comienzo a las largas nueve horas y media que acabar√°n con nosotros en Barcelona. Con una temperatura exterior que ya supera los 35 grados, no queda m√°s remedio que pasar la mayor parte del viaje refugiado en el aire acondicionado del interior alternando lectura, series, pel√≠culas o m√ļsica, seg√ļn lo que cada cual haya tra√≠do para su gozo y disfrute y as√≠ no volverse loco durante la traves√≠a. Yo aprovecho las circunstancias para dar el √ļltimo empuj√≥n a un objetivo que me marqu√© hace ya algo m√°s de tres meses: leer toda la saga literaria de Harry Potter en ingl√©s. Enciendo mi Kindle y sigo leyendo el √ļltimo tomo, Harry Potter and the Deathly Hallows, con la perspectiva de haberlo terminado cuando salga del barco.


Hasta otra, Alc√ļdia

Son las 14:00 cuando ya hemos abandonado la escala en Ciutadella, he le√≠do un par de cap√≠tulos, he almorzado un hojaldre de tomate y un perrito caliente que compr√© ayer en Lidl y me he echado una intermitente cabezada patrocinada por las dos pastillas de Biodramina sin cafe√≠na que me he tomado media hora antes de zarpar. Aunque la butaca se esfuerce en ser c√≥moda no es apta para pasar nueve horas con el trasero encajado en ella, as√≠ que empiezo a explorar toda la zona visitable del barco para acabar concluyendo que la cubierta 5 es el lugar en el que quedarse. Se concentran aqu√≠ los acogedores sof√°s, mesas y sillas del restaurante, una peque√Īa sala de butacas junto a ella y dos terrazas en sendos laterales del barco, ofreciendo muchas mejores vistas que las de una cubierta 7 abarrotada de gente tomando el sol y cuya principal panor√°mica consiste en coches aparcados y la inmensa chimenea junto a ellos.


Nuestro efímero paso por Ciutadella


Y a partir de aquí, solo el Mediterráneo

A las 18:00 llego al √ļltimo p√°rrafo de JK Rowling y paso a ser un Potterhead de pleno derecho, dejando para m√°s adelante la misi√≥n de maratonear las ocho pel√≠culas, leer el gui√≥n de la obra de teatro y ponerme al d√≠a con la nueva saga de Newt Scamander. Con el libro electr√≥nico de nuevo en la mochila, mi en√©simo paseo por el barco me lleva a una cubierta 7 en la que ha comenzado un espect√°culo de magia que me hace ver la posibilidad de tirarme por la borda con renovada ilusi√≥n. Vuelvo al restaurante, mi espacio favorito, para sacar por primera vez de la mochila el port√°til y escribir estos primeros p√°rrafos. Para este viaje el objetivo es volver a casa con los textos y fotos del diario de viaje pr√°cticamente terminados, ya que a mi vuelta me esperan unas semanas algo ajetreadas debido a que estar√© estrenando un nuevo puesto de trabajo. Son las 18:45 y por mis auriculares bluetooth suena Jamiroquai a todo volumen para amortiguar los llantos de un beb√© que, a una mesa de distancia de la m√≠a, empieza a desear salir de esta jaula flotante tanto como yo.


Tantas horas dan para ponerse artístico


El restaurante, ahora vacío

Salgo al exterior esperando seguir viendo agua y m√°s agua, pero para mi sorpresa la costa de Barcelona ya es perfectamente distinguible. Veo la Monta√Īa de Montju√Įc tras las gr√ļas del puerto y la silueta del Hotel W tras el efecto borroso del polvo en suspensi√≥n de un mes de verano. El barco ya ha reducido la marcha para acercarse lentamente al puerto, pero por mucho que aminore todo parece indicar que llegaremos mucho antes de las 20:30 programadas. Y as√≠ es, ya que gracias a que apenas somos 20 coches en el parking m√°s superior y que no hay que desalojar antes el resto de plantas, a las 19:30 ya estoy encendiendo el motor y enfilando la rampa que me devuelve a tierra firme. Seg√ļn lo acordado con mi hermano, me dirijo a la Estaci√≥n Mar√≠tima para en una parada r√°pida encontrarlo y que suba con su familia al coche, pero me encuentro unos conos que impiden entrar en el peque√Īo aparcamiento y, con tal de no dar vueltas por la Pla√ßa de Drassanes sin saber d√≥nde parar, instintivamente enfilo la entrada al parking del World Trade Center.


Barcelona asoma


Carrera sobre el mar

Los 20 minutos que dejo el coche aparcado esperando a encontrarnos me cuestan 1,20‚ā¨, y a las 20:30 tras dejar el coche en el aparcamiento de mi hermano estamos ya en casa de mis padres esperando a que L llegue en autob√ļs desde el aeropuerto dentro de hora y media. Tiempo de sobra para echar una partida de domin√≥ en familia con la inestimable compa√Ī√≠a de dos ventiladores que pal√≠an el tremendo bochorno que Barcelona y Mallorca tienen en com√ļn estos d√≠as.

Son las 23:00 cuando estamos cenando ya con la vista puesta en el inicio del viaje ma√Īana a primera hora. Una ducha, un poco de charla familiar, y a descansar para enfrentarnos con frescura al buen pu√Īado de kil√≥metros que nos esperan ma√Īana. Tras ellos, la promesa de un clima mucho m√°s soportable.
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Ver Etapa: Día 1 - De Mallorca a Barcelona



Etapa: D√≠a 2: De Barcelona a Cantabria  -  Localizaci√≥n:  Espa√Īa Espa√Īa
Fecha creaci√≥n: 12/08/2019 07:39  
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8 de julio de 2019

Venga, al lío. Estando ya en la península, se acabaron los barcos y damos paso a la carretera. El día de hoy vuelve a ser una etapa preliminar, en esta ocasión para consumir los casi 750 kilómetros que separan Barcelona de la que será nuestra primera parada del viaje al oeste de Cantabria.

Desayunamos, nos duchamos, asistimos al ritual de creación de bocatas de "La Lola" -popularmente conocida como mi madre- y son las 9:00 cuando enfilamos ya las escaleras del garaje que mi hermano me ha cedido amablemente para que mi coche no pasara la noche en plena calle. Podríamos haber salido antes pero hemos preferido evitar el tráfico que la salida de la Ciudad Condal podía presentar un lunes laborable a primera hora.

En apenas un par de giros estamos ya enfilando la salida de la ciudad por la Gran Vía y hemos establecido en el móvil la ruta hacia Lleida. Con margen de tiempo para el recorrido que nos espera y el objetivo de abaratar costes, nos hemos fijado como misión hacer todo el trayecto de hoy sin pisar una sola autopista de peaje. La diferencia entre hacerlo o no es de poco más de una hora y en cambio la sangría de desembolsos que supone coger todas las vías de pago de aquí a Cantabria, a ojo de buen cubero, parece superar los 60 euros.

Ir√≥nicamente en un viaje cuya principal misi√≥n es la de huir de los calores del Mediterr√°neo, nos acompa√Īa una tormenta de verano ya desde nuestro paso por L'Hospitalet de Llobregat. Una hora despu√©s de ponernos en marcha hacemos nuestra primera parada en √ďdena, junto a Igualada. Aqu√≠ se encuentra una de las estaciones de servicio m√°s econ√≥micas de la cadena bon√Ärea. Dada la notable diferencia de precio del combustible entre Catalunya y Baleares, ya hemos sido previsores durante las semanas anteriores para llegar aqu√≠ con el dep√≥sito m√°s escaso posible y as√≠ rellenarlo ahorr√°ndonos unos buenos euros. Son las 10:00 y seguimos la marcha.

A las 11:00 hemos pasado de largo Lleida, cuyos puentes sobre la carretera ya no lucen tantos lazos amarillos como hace menos de un a√Īo cuando recorr√≠amos estas mismas carreteras rumbo a Huesca. Ha vuelto el calor, que no hace m√°s que aumentar seg√ļn entramos en Arag√≥n solo 15 minutos despu√©s. El primer trozo de N-II huyendo de las rutas de pago viene acompa√Īado de poco tr√°fico y solo se hace pesado hacia el final, viendo pasar bajo nosotros esa autopista de peaje que hemos evitado. Tras un peque√Īo tramo con un solo carril por sentido que nos obliga a esperar el momento adecuado para adelantar a un par de camiones, volvemos a parar a las 12:45 en la √ļltima gasolinera bon√Ärea del camino, justo despu√©s de superar Zaragoza. Solo hemos quemado 14 euros de combustible, pero no est√° de m√°s rellenar al menor precio posible mientras exista esa posibilidad. Aprovechamos la parada para hacer desaparecer el bocata de calamares de La Lola. Cambio de conductor y seguimos.

Seg√ļn Google Maps, nuestra estrategia de seguir por carreteras gratuitas supone 4 horas y 50 minutos de trayecto por delante, tan solo 30 minutos m√°s que si recul√°ramos en nuestro prop√≥sito y cogi√©ramos ahora la autopista de peaje. As√≠ que no cambiamos los planes y seg√ļn devoramos kil√≥metros y el term√≥metro del coche vuelve a bajar de los 30 grados, apagamos un aire acondicionado que ya no volver√≠amos a poner en todo el camino. Son las 13:40 cuando entramos en territorio navarro.

Solo 20 minutos despu√©s, a las 14:00, La Rioja nos da la bienvenida con un peque√Īo tramo de autov√≠a gratuita que nos sabe a gloria. Sin embargo no tardamos en regresar a una Carretera Nacional, pero apenas hay camiones que superar y el paisaje rodeado de vi√Īedos desde el primer minuto hacen el camino mucho m√°s llevadero. Sin haber encendido la radio hasta este momento, ya es hora de aprovechar el transmisor Bluetooth-FM y pasar el rato cantando a pleno pulm√≥n algunos de los grandes √©xitos de mi mega-lista de Spotify.

Son las 15:00 cuando atravesamos la ciudad de Logro√Īo acompa√Īados de 27 grados y un cielo totalmente cubierto que hace que se haga de noche pese a la temprana hora. 20 minutos m√°s y abandonamos La Rioja para dar con nuestros neum√°ticos en Castilla y Le√≥n y, m√°s concretamente, en la provincia de Burgos. Tras varios avistamientos de un Camino de Santiago que traza su recorrido casi en paralelo a la carretera, vemos al fin al primer peregrino del d√≠a.


Pues ya podemos decir que hemos estado en Burgos


Hacemos una parada pocos kilómetros antes de alcanzar la ciudad de Burgos para volver a intercambiar asientos. El exterior nos recibe con 15 grados y una débil lluvia helada que hace las delicias de dos turistas que hace apenas dos días antes estaban siendo castigados por los 40 grados de Mallorca.

La llegada a Burgos viene acompa√Īada de un cielo que se ha abierto por arte de magia y ha hecho resucitar la temperatura hasta pasar los 20 grados. No tardamos en coger el desv√≠o hacia el Puerto de Piedrasluengas que nos llevar√° hasta el hom√≥nimo mirador tras conducir otros 25 kil√≥metros. La previsi√≥n no es la mejor para la ocasi√≥n, ya que parece que nos dirigimos de cabeza hacia un nuevo tramo de nubes bajas que cubren totalmente el horizonte.

Los 25 kil√≥metros son mucho m√°s llevaderos de lo que cab√≠a esperar, concentrando la subida en apenas unos pocos de ellos y haci√©ndolo de manera muy gradual. Pero al llegar al Mirador de Piedrasluengas nos recibe la m√°s absoluta nada. Engullidos por una nube que se agarra en forma de gotas a nuestra ropa, miremos hacia donde miremos tenemos un lienzo en blanco all√≠ donde deber√≠an estar las tierras c√°ntabras y los Picos de Europa en el horizonte. No nos vamos a enga√Īar: no es el escenario ideal, pero viendo la previsi√≥n meteorol√≥gica en d√≠as anteriores ya tem√≠amos que esto pudiera ocurrir y est√°bamos mentalizados para ello. Adem√°s, tal y como ya he dicho, el objetivo principal de visitar esta zona era reencontrarnos con el fr√≠o y la lluvia y eso es lo que nos ha dado la bienvenida.


Aquí está el mirador... y nada más

Volvemos al coche para descender del puerto por el lado opuesto, el que ya nos adentra en Cantabria hasta llegar a nuestro primer alojamiento del viaje. Viendo que la distancia entre nuestro asentamiento y el mirador es de 45 minutos nos planteamos volver si en los dos siguientes d√≠as el tiempo y, sobre todo, la visibilidad acompa√Īan. Pero esa posibilidad se va desvaneciendo poco a poco cuando vemos que la carretera hasta el puerto por el lado c√°ntabro es bastante m√°s larga, pesada y llena de curvas de las que deben tomarse a no m√°s de 20 kil√≥metros por hora. Antes de desviarnos hacia Cahecho nos alejamos un poco en direcci√≥n a Potes para aparcar junto a un Supermercado D√≠a en el pueblo de Ojedo. Durante el descenso una peque√Īa ermita en lo alto de una colina llama nuestra atenci√≥n, ya que desde nuestra posici√≥n parece un muy interesante balc√≥n hacia los pueblos cercanos y a los Picos de Europa cuando la visibilidad acompa√Īa. Los carteles nos informan de que se trata de la Ermita de San Tirso. Lo anotamos para futura evaluaci√≥n.

A nuestro paso por el supermercado compramos las pocas cosas que no llevamos ya en el maletero: pan del d√≠a, chocolate para las excursiones, algo m√°s de fruta, patatillas y cerveza. El primer c√°ntabro al que o√≠mos hablar es el encargado d√°ndole √≥rdenes a un mozo de almac√©n y... a ver, nada m√°s lejos que querer perpetuar estereotipos, pero es que si cierras las ojos es como estar escuchando a Miguel √Āngel Revilla.

Regresamos al coche para encarar nuestros √ļltimos minutos de carretera de un largo d√≠a al volante. Tras deshacer unos pocos kil√≥metros y tomar un desv√≠o que gana altura a un ritmo vertiginoso, en apenas 15 minutos y cuando pasan pocos minutos de las 19:00 aparcamos frente los Apartamentos Rurales Fuente de Somave. Tras escudri√Īar la zona y querer evitar la zona m√°s tur√≠stica de Potes, esta nos pareci√≥ la elecci√≥n con mejor relaci√≥n calidad/precio a tenor de los 55‚ā¨ por noche que listaba en Booking.com y las espectaculares vistas hacia los Picos de Europa que promet√≠an sus fotos.


Hola, Cahecho


Las calles de Cahecho

Nos recibe Gonzalo, que tras gestionar el papeleo de la reserva nos se√Īala la puerta del apartamento #1 indicando que esa ser√° nuestra casa durante las dos pr√≥ximas noches. Entramos y enseguida vemos que hemos acertado con nuestra apuesta. Encontramos en el interior un apartamento de dos plantas con dos habitaciones en la parte superior y un m√°s que suficiente sal√≥n comedor con cocina y lavadora inclu√≠das en el piso inferior. Al abrir las ventanas ah√≠ tenemos esas vistas que, a√ļn siendo muy mejorables en un d√≠a con mejor visibilidad, ya valen mucho la pena. Mientras descargamos todo el contenido de nuestro maletero, los amenazadores truenos que hace un par de minutos sonaban en la distancia se traducen en un diluvio que nos parec√≠a impensable hace un par de d√≠as. Entramos y nos relajamos mirando como el agua ba√Īa todo el verde de los alrededores.



El resto del d√≠a solo tiene como objetivo relajarse, disfrutar del clima, revisar las recomendaciones de excursiones y restaurantes del dossier para hu√©spedes y estudiar c√≥mo encajarlas con lo que traemos planeado y la previsi√≥n meteorol√≥gica de los dos pr√≥ximos d√≠as. Son las 21:00 cuando estamos cenando y con tiempo por delante para dejar pasar las √ļltimas horas del d√≠a en la cama revisando las redes sociales mientras sigue lloviendo en el exterior. A esto ven√≠amos, y esto hemos encontrado. Nada que objetar.

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Ver Etapa: Día 2: De Barcelona a Cantabria



Etapa: D√≠a 3: Pico Jano y Desfiladero de La Hermida  -  Localizaci√≥n:  Espa√Īa Espa√Īa
Fecha creaci√≥n: 12/08/2019 07:50  
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9 de julio de 2019

Lo de viajar en barco tiene su gracia. Lo de atravesar provincias y más provincias durante un mismo día por carretera tiene su encanto. Pero al final, en nuestros viajes la piedra angular son las excursiones. Y ahora que llevamos dos días fuera de casa, ya va siendo hora de ponernos a ello.

Son las 7:00 en el tranquilo pueblo de Cahecho cuando ya ha amanecido seg√ļn nos indica la claridad que entra por el tragaluz justo encima de nuestra cama. Volver a dormir con ropa de cama por encima es otro de los alicientes del viaje, en contraste con las c√°lidas y h√ļmedas noches mallorquinas en las que los ventiladores son obligada compa√Ī√≠a. Durante la noche, la lluvia real rebotando contra ese tragaluz se mezclaba con la lluvia pregrabada que llevamos siempre encima a modo de "ruido blanco" para atenuar los sonidos externos, y a la que nos hemos acostumbrado tanto que tenemos que seguir llev√°ndola encima incluso en escenarios como este en el que no existen tales ingerencias. Volver a sentir los muelles de un colch√≥n no es lo ideal tras muchos a√Īos ya acostumbrados a un viscoel√°stico, pero no se le pueden pedir peras al olmo.

Soy yo el primero que baja al sal√≥n y desayuna mientras L estira todo lo posible su descanso. A las 9:00 empiezo a oir crujir el techo anticip√°ndome que ella tambi√©n ha empezado su d√≠a. Desde la terraza vemos las cercanas casas de Cahecho y m√°s all√°, la m√°s absoluta nada. Una espesa capa de niebla pinta de blanco todo el horizonte y solo muy puntualmente se deja ver alguna silueta de las monta√Īas que nos rodean. No tenemos claro en qu√© momento exacto empezar√° a clarear, as√≠ que decidimos salir de todos modos con la esperanza de que la visibilidad mejore seg√ļn nos acerquemos al inicio de nuestra primera excursi√≥n del viaje.


Buenos días, Cahecho



Haciendo amigos

A las 9:40 hacemos una primera parada en Potes, el m√°s poblado de los n√ļcleos de la zona y principal fuente de locales y servicios para los turistas del Valle de Li√©bana. Como por arte de magia, al descender los m√°s de 500 metros de diferencia entre Potes y Cahecho la niebla se ha disipado y lo que nos espera ahora al salir del coche es un sol que empieza a ba√Īar los tejados. Hacemos dos compras r√°pidas en otro Supermercado D√≠a -nos faltaba papel de aluminio...- y retomamos la marcha. Nos quedan por delante 25 kil√≥metros que, con un tramo final de carretera de monta√Īa, nos har√°n subir hasta los m√°s de 900 metros de altura sobre el nivel del mar de Dobarganes, una localidad consistente en apenas tres calles en las que solo se oye el ruido de los p√°jaros y desde la cual se inicia el ascenso a nuestra primera cima.


Los locales, a lo suyo

Para inaugurar nuestra serie de salidas hemos elegido la subida al Pico Jano, una cumbre de 1500 metros en el Valle de Li√©bana que combina nuestros dos aspectos favoritos de una excursi√≥n: un desnivel y distancia razonable -500 metros a remontar en unos cinco kil√≥metros- y una recompensa final en forma de vistas muy cercanas a la pared de piedra de los Picos de Europa... cuando el d√≠a acompa√Īa, claro. Desde aqu√≠ vemos que en el cielo conviven zonas con un radiante azul y zonas donde las nubes se resisten a marcharse, as√≠ que es toda una inc√≥gnita que nos encontraremos al llegar al destino.

Cambiamos bambas por botas, nos echamos la mochila a la espalda y nos dirigimos hacia el cartel que indica el comienzo del sendero circular a pie... pero algo nos frena. Un an√≥nimo, probablemente un pastor, que va paseando a tres perros nos grita a lo lejos "¬°Por ah√≠ no!" y frenamos en seco. Nos explica que la lluvia que no ha dejado de caer durante la noche habr√° dejado el sendero embarrado y en muy malas condiciones, y que lo m√°s pr√°ctico y sensato es subir por una pista para veh√≠culos todoterreno cuya existencia desconoc√≠amos y que nace al inicio del pueblo. A m√≠, si un se√Īor con aspecto de haber pasado toda su vida en el pueblo me da un consejo como ese tengo por costumbre hacerle caso, as√≠ que pasamos de largo el sendero y nos dirigimos a esa supuesta alternativa m√°s viable.

Efectivamente una pista de tierra nace allí donde terminan las casas y comienza a ganar altura con bastante fuerza. Durante los primeros minutos no estamos del todo convencidos de haber hecho lo correcto, con un ojo puesto en el track que llevamos cargado en el móvil y que muestra como en lugar de acercarnos al Pico Jano nos estamos alejando de él. Pero entonces el camino gira, endereza su trayectoria, y tras unos dos kilómetros y habiendo ganado 100 metros de altura nos cruzamos por primera vez con el sendero por el que pretendíamos subir. Y es en ese momento cuando ese hombre, ese héroe que ha tenido a bien transmitirnos su sabiduría, pasa a ser bautizado como San Anónimo de Dobarganes, protector de los despistados senderistas. El sendero que se nos cruza y que tiene aquí marcado un hito numerado con un "7" dibujado en su base tiene un aspecto amenazante, siendo difícil distinguirlo en aquellos tramos donde la hierba es alta y mostrando una pendiente mucho más fuerte que la de la pista por la que estamos caminando. Sería la ruta óptima para un Killian Jornet cualquiera capaz de correr por paredes verticales, pero para nosotros hubiera sido demasiado.


La primera de muchas


Eso de la izquierda era nuestro "camino" previsto

Devolvemos la vista a la pista de tierra que ahora ya nos tiene completamente convencidos, a√ļn a sabiendas de que su menor pendiente tendr√° como consecuencia una distancia total a recorrer mayor de la esperada. Seguimos subiendo, parando cada vez que lo consideramos necesario para coger aire y viendo como el ascenso sigue y sigue tras cada curva. Las vistas, l√≥gicamente, son cada vez m√°s prometedoras y cuando los √°rboles lo permiten dejan asomar ya alg√ļn balc√≥n al valle que hemos dejado a nuestros pies. No volvemos a cruzarnos con el sendero hasta un nuevo hito cuyo n√ļmero es ya el 22. Es la antesala a la cima, ya que aqu√≠ termina la pista y solo queda por delante un tercio de kil√≥metro en el que superar los √ļltimos 50 metros de desnivel antes de alcanzar el punto geod√©sico que marca la cumbre del Pico Jano.


Empiezan a formarse las vistas


Verdes y azules

Lo alcanzamos, y ah√≠ est√°n los Picos... entre comillas. El sitio merece la pena, con pronunciadas ca√≠das al Valle de Li√©bana a lado y lado, pero los Picos de Europa se resisten a saludar. Un denso banco de nubes que se desplaza a muy poca velocidad est√° agarrado a la frontera natural entre Asturias y Cantabria, y solo peque√Īas ventanas que se abren y cierran nos dejan distinguir la textura de la piedra que hay tras √©l. Pasando de largo el punto geod√©sico el camino contin√ļa y a pocos metros ofrece un banco de madera a medio metro de un precipicio con el balc√≥n perfecto a la esquiva cordillera. Con una pareja -que cre√≠amos holandesa pero result√≥ ser lituana- siguiendo nuestros pasos, nos dirigimos hacia ese banco con el objetivo de pasar un rato a la espera de que las nubes nos den una alegr√≠a. Apenas hemos tardado un par de horas desde que iniciamos la subida y es mediod√≠a, as√≠ que tenemos margen para ello.


El balcón a los Picos... dicen


Un banco privilegiado

Ya sentados en el banco, los no-tan-holandeses nos alcanzan y se quedan mirando al horizonte cerca de nosotros, en lo que interpreto como una se√Īal de que est√°n esperando su turno para sentarse. Como no tenemos intenci√≥n de irnos en breve, insto a L a que nos levantemos para que tengan su oportunidad de hacerlo. Pero peco de pardillo ya que cuando se sientan, sacan de sus mochilas sendos bocatas y no parecen tener intenci√≥n de levantarse en breve. As√≠ que no es hasta media hora despu√©s cuando recuperarmos nuestro trono y decidimos hacer lo mismo, echando mano de los bocadillos que nos hemos preparado esta ma√Īana. Mientras tanto, los Picos siguen sin descubrirse.


Las nubes pasan pero siguen sin dejar ver


Haciendo tiempo

Con el est√≥mago lleno y la compa√Ī√≠a ahora de una pareja francesa y otra que no conseguimos ubicar, son las 13:30 cuando volvemos a echarnos la mochila a la espalda convencidos de que ya no vamos a ver mayor porci√≥n de los Picos de Europa que la que se ha asomado entre las nubes hace unos minutos. Para la vuelta, siguiendo los consejos de San An√≥nimo, nos reenganchamos al sendero de a pie que traza un recorrido circular y al parecer no se deteriora tanto por la lluvia en su segunda mitad. Suenan cencerros cuando empezamos a perder altura y queda tras nosotros ese banco de madera en el que cada vez se concentra m√°s gente.


El momento de mejor visibilidad


El geodésico que hemos dejado atrás


A falta de monta√Īas, jugamos con los pueblos...

El descenso empieza ameno, con altiplanos de moqueta verde que siguen ofreciendo vistas a los Picos -si estuviera despejado, claro-. Nos esperan por delante unos cinco kil√≥metros en los que, durante los cuatro primeros, debemos perder los 500 metros de altitud hasta regresar a Dobarganes. La se√Īalizaci√≥n es perfecta, y no ser√≠a necesario llevar con nosotros el "track" m√°s all√° que para consultar cu√°nto falta para alcanzar la meta. Poco a poco se va cerrando el valle y el sendero da paso a un hayedo que se agradece tras varios minutos con el sol tost√°ndonos la nuca. Los √ļltimos dos kil√≥metros son los m√°s pesados y lentos, con un campo de visi√≥n ya muy reducido, tramos embarrados que nos obligan a hacer algunos malabares y unos √ļltimos remontes que nuestras piernas acusan tras dos horas de descenso. Superamos un √ļltimo y peque√Īo embalse y a las 15:20 estamos de nuevo en el coche, con otros seis veh√≠culos aparcados junto al nuestro. Han sido poco m√°s de cinco horas para subir, conquistar durante hora y media la cima y volver a bajar. Pese a no haber podido disfrutar de la guinda del pastel en el punto m√°s alto, nos sentimos satisfechos. Eso s√≠, recomendamos encarecidaente seguir el consejo de San An√≥nimo para quien est√© interesado en seguir nuestros pasos.


Todavía con vistas durante los primeros minutos de descenso


Por ahí


Y bajar, y bajar...


Un embalse como √ļltimo hito de la excursi√≥n

Volvemos a la carretera por poco tiempo, ya que nada más salir de Dobarganes y girar rumbo a Potes nos detenemos en un mirador que resulta prometer mucho más de lo que finalmente ofrece. Regresamos al volante para esta vez sí dirigirnos al siguiente hito del día. Al norte de nuestra posición, más allá de Potes y ya coqueteando con acercarse a Santander, se encuentra el Desfiladero de La Hermida, un tramo de unos 20 kilómetros en el que la carretera transcurre dejando a lado y lado dos inmensas paredes de piedra separadas por el curso del Río Deva. A medio recorrer ese desfiladero se encuentra un desvío que lleva al Mirador de Santa Catalina, supuestamente el balcón perfecto para ver desde las alturas ese sinuoso trazo de la carretera entre la roca.

57 minutos nos separan de Dobarganes hasta dicho Mirador, con una ruta que nos obliga primero a atravesar de nuevo las calles de Potes. Cuando el GPS se√Īala que faltan 20 kil√≥metros para llegar al destino aparece ante nosotros el desfiladero. No es nuestro accidente geogr√°fico favorito, pero recorrerlo no deja de ser curioso. Tras un primer tramo desmejorado por la maquinaria y se√Īales de obras en la v√≠a, seg√ļn nos acercamos al pueblo de La Hermida empiezan a sucederse en el arc√©n furgonetas de actividades de naturaleza como escalada o descenso en canoa. Cruzamos el r√≠o por un puente para iniciar la subida final hasta el mirador, que cuenta con algunos tramos de fuerte pendiente y estrecha calzada en los que agradezco no cruzarme con demasiado tr√°fico en direcci√≥n contraria. Somos el √ļnico coche aparcado cuando llegamos al final del camino.

Lo de que era el balc√≥n perfecto para ver el desfiladero no era ninguna exageraci√≥n. Consiste en una peque√Īa plataforma met√°lica que se balancea al m√°s m√≠nimo paso sobre ella y cuyo suelo deja ver la ca√≠da de varios cientos de metros que nos separa de la carretera. Frente a nosotros, una panor√°mica de 180 grados en la que distinguir perfectamente el sinuoso recorrido del r√≠o en las profundidades con la carretera avanzando en paralelo a √©l. Entre esto y el banco a los pies de un precipicio del Pico Jano, ya he cubierto holgadamente mi cuota de v√©rtigo del d√≠a. Regresamos al aparcamiento que, anteriormente vac√≠o, ahora est√° atestado de coches que nos obligan a maniobrar marcha atr√°s para poder iniciar el regreso.


Desfiladero de la Hermida desde el mirador (1)


Desfiladero de la Hermida desde el mirador (y 2)


Y el mirador en sí

Damos por finalizada la agenda del d√≠a y comenzamos ya el camino de vuelta a Cahecho, no sin antes parar a las puertas de Potes en un Centro de Visitantes de los Picos de Europa que ha captado nuestra atenci√≥n cuando hemos pasado junto a √©l hace unos minutos. De acceso libre, encontramos en su interior una sucesi√≥n de salas con exposiciones e informaci√≥n sobre la flora, fauna y naturaleza geol√≥gica de la zona. Antes de abandonar el edificio aprovechamos que el empleado de la recepci√≥n no est√° atendiendo a nadie para pedirle consejo acerca de nuestros planes para ma√Īana, d√≠a en el que tenemos previsto visitar Fuente D√© pero no tenemos claro si hacer una excursi√≥n en las alturas o descender a pie el tramo que habremos subido en telef√©rico. Nos enumera los pros y contras de ambas opciones para que tomemos nuestra decisi√≥n final con la mayor cantidad de informaci√≥n posible -spoiler: al final no har√≠amos ninguna de ellas-.


El decepcionante mirador del Centro de Interpretación

Aprovechamos nuestro √ļltimo paso del d√≠a por Potes para rellenar el dep√≥sito a sabiendas de que el combustible es mucho m√°s econ√≥mico en Cantabria que en Castilla y Le√≥n, donde entraremos ma√Īana. Paramos tambi√©n en un supermercado de la cadena Lupa, en el que encontramos un surtido mucho m√°s completo y variado que en los D√≠a. Nos abastecemos con lo necesario para hacer los bocadillos de ma√Īana y a√Īadir alguna alternativa a nuestras opciones de desayuno. En las estanter√≠as destinadas a turistas que quieran llevarse alg√ļn recuerdo gastron√≥mico reinan los sobaos y las quesadas.

El reloj marca las 19:00 cuando estamos de nuevo en Cahecho, diez horas despu√©s de haber abandonado nuestro apartamento. Soltamos las mochilas y apenas caminamos 100 metros para visitar el Mirador de Li√©bana, una terraza que junto a nuestro apartamento ofrece vistas a todo el valle. El momento del d√≠a no es el ideal y el exceso de resol, sumado a las persistentes nubes, siguen priv√°ndonos de disfrutar de la silueta de los Picos de Europa. Ir√≥nicamente, sobre nuestras cabezas no hay una sola nube y nos debemos recordar a nosotros mismos que, viniendo de donde venimos, estos 26 grados que nos han acompa√Īado toda la tarde no son calor.


Cahecho desde el Mirador de Liébana


El amplio Mirador de Liébana


M√°s casas de Cahecho

Pasamos ahora algo m√°s de una hora descansando en -ya no por mucho tiempo- sal√≥n. El √ļnico pero que podemos ponerle a los Apartamentos Fuente de Somave es lo irregular de la conexi√≥n a Internet, oblig√°ndonos a pasar la mayor parte del tiempo consumiendo datos de nuestra tarifa m√≥vil. Empiezo a procesar las fotos del d√≠a hasta que el est√≥mago reclama nuestra atenci√≥n. Tras una reparadora ducha, nos echamos a la calle con el objetivo de descubrir uno de los dos restaurantes disponibles en Cahecho.


De nuevo en casa


Una sola noche basta para tenerlo todo desordenado

Tras 200 metros de subida llegamos a Pe√Īa Sagra, un complejo rural con vistas a todo Cahecho y que incluye entre sus instalaciones un restaurante que cuenta con buenas opiniones en varios portales de Internet. Nos convence lo que vemos en la carta, as√≠ que nos sentamos frente a un ventanal que ofrece unas muy dignas vistas a las monta√Īas que empiezan a recibir la luz del atardecer.

Sopa de cocido y filete para ella, plato combinado de croquetas para m√≠. Tarta de la casa y tarta de queso. Un refresco y, que empiece el show, una botella de sidra. Todo satisfactorio y por 36 euros m√°s la propina para un camarero muy atento pero que esta vez no tiene el acento de Miguel √Āngel Revilla. La botella de sidra la sirven con un tap√≥n cuya apertura lateral permite escanciarla c√≥modamente me da la vida. Me lo apunto como posible recurso si quiero llevarme botellas en el maletero para m√≠ y para mi familia.


Lo que como...


... y lo que pago

Volvemos ya con las √ļltimas luces del d√≠a al apartamento, previo paso de unos minutos m√°s por el Mirador de Li√©bana que sigue sin mostrar su mejor cara debido al resol. Tras otra sesi√≥n de retoque de fotos dan las 23:00 y decidimos dar por acabado el d√≠a, temiendo que el tremendo alboroto que producen los ni√Īos -y sus padres...- en un apartamento vecino nos vayan a dificultar el descanso. Pero nada m√°s lejos de la realidad: como si hubieran pulsado un interruptor -o quiz√°s hayan usado cloroformo-, de repente se hace el m√°s absoluto silencio y solo nuestra lluvia pregrabada nos acompa√Īa mientras cerramos los ojos. Se acaba nuestro tiempo en Cahecho, aunque todav√≠a quedan unas horas que ara√Īarle al oeste de Cantabria durante la jornada de ma√Īana.


Buenas noches, Cahecho
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Ver Etapa: Día 3: Pico Jano y Desfiladero de La Hermida


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  √öltimos comentarios al diario  Picos de Europa 2019
Total comentarios 3  Visualizar todos los comentarios

Marimerpa  marimerpa  13/08/2019 08:45   
Fantástico viaje y fantástico diario, muy bien contado e ilustrado. Por culpa de tu diario ahora tengo todavía más ganas de volver a Asturias.

Spab  spab  20/08/2019 21:42   
Fantástico diario (tanto el texto - se nota cuidado, como las fotografías (que obviamente no son de aficionado/a). Si que les gusta Asturias, me alegro, la verdad que si vienen unos pocos días y les pilla buen tiempo, luce muy bien. Y si quieren venir a quedarse más tiempo, sobretodo en el occidente, bienvenidos, que hay poquita gente en los pueblos y mayoritariamente de edades avanzadas. *****

Meha  meha  28/08/2019 17:23   
Me encantan todos esos lugares. Gracias por las detalladas explicaciones.

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vipach
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Fecha: Vie Ago 02, 2019 09:37 pm    T√≠tulo: Re: Picos de Europa

Pues sí, hemos tratado de hacerlo todos los días (el madrugar) con más o menos dificultad y nos ha cundido bastante: los lagos antes de las 8:30, Fuente Dé a primera hora, ....Simplemente el Sella saliendo a las 11 en punto fuimos con muy poca gente (no sé si tb influyó que estaba lloviendo) luego cuando subíamos con la furgoneta veíamos los márgenes atestados de canoas. La Senda del Oso saliendo a las 10h idem de lo mismo: una gozada tener la vía para ti solito.....Yo lo tengo muy claro: en los viajes esas primeras horas del día valen su peso en oro.
alfredin66
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Fecha: Sab Ago 03, 2019 09:45 am    T√≠tulo: Re: Picos de Europa

Al que madruga dios le ayuda!!!! Además el día cunde mucho más
LPHNT7
LPHNT7
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Jun 06, 2019
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Fecha: Jue Ago 08, 2019 08:12 am    T√≠tulo: Re: Picos de Europa

Recomiendo ba√Īarse en las lagunas que hay en los picos, agua fresquita muy buena pal cuerpo!
alfredin66
Alfredin66
Indiana Jones
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Jun 12, 2007
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Fecha: Jue Ago 08, 2019 03:28 pm    T√≠tulo: Re: Picos de Europa

No s√© si esta permitido el ba√Īo en parques nacionales.
meha
Meha
Dr. Livingstone
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Ene 06, 2010
Mensajes: 5832

Fecha: Jue Ago 08, 2019 06:21 pm    T√≠tulo: Re: Picos de Europa

En Parques Nacionales mar√≠timos est√° permitido el ba√Īo, pero no est√° permitido en los Lagos de Covadonga que yo sepa.
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