A mediados de Setiembre de 2016 me apunté a una excursión de una asociación de estudiantes de Buenos Aires a las Cataratas de Iguazú. Salimos de Buenos Aires a las 15h de un jueves y volvimos el lunes a la mañana. De Buenos Aires a Iguazú se puede ir en avión o en autobús (más barato, aunque tampoco es una ganga, ronda a los 100€ por trayecto). En mi caso no puedo saber el precio exacto del trayecto ya que en el paquete estaban incluidos todos los transportes (ida y vuelta desde Buenos Aires más traslados al parque) y dos noches en un Hostel por 3800 pesos. De Buenos Aires al pueblo de Iguazú (lado argentino) hay aproximadamente 20 horas en bus así que poneros cómodos! y sobretodo, traeros ropa de abrigo porque te mueres de frío dentro del bus.
Las cataratas del río Iguazú son un conjunto de casi 300 cascadas en un paraje inigualable por lo que lo convierten en una parada imprescindible si estás por la zona. Las Cataratas hacen frontera entre Argentina y Brasil por lo que necesitas dos días enteros para visitarlas, uno para cada lado. Además de ser consideradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, son desde 2011 consideradas una de las siete maravillas naturales del mundo, título más que merecido. Iguazú significa en guaraní “agua grande” y Foz (del pueblo brasileño Foz de Iguazú) significa “desembocadura” ya que el río Iguazú desemboca en el río Paraná.
Llegamos al pueblo de Puerto de Iguazú (Argentina) a las 11h de la mañana del viernes, dejamos las cosas al Hostel y comimos en una churrasquería de tenedor libre (buffet libre) que se llamaba Rafaín. Costaba 180 pesos y la calidad estaba bastante bien. En 15 minutos nos plantamos a la frontera con Brasil que tardamos como una hora en cruzar (no sé si es porque eramos un grupo grande). En el caso de los españoles sólo necesitas el pasaporte en vigor.
La entrada al Parque Nacional do Iguazú esta a unos minutos en bus de la frontera y la entrada cuesta unos 20 dólares (57’30 reales brasileros) y se puede pagar con targeta (recomendable ya que el cambio te beneficia un poco).
Para visitar el parque primero cogimos un bus gratuito del parque unos 20 minutos hasta llegar a la tercera estación (Trilha das Cataratas), dónde hay un hotel de lujo muy chulo. Desde allí sale un sendero dónde a los pocos metros ya se ven las cataratas. Que ilusión!
La verdad es que la palabra impresionante se queda muy corta. A medida que se va avanzando por el sendero se van teniendo más y mejores vistas de las Cataratas que no te aburren nunca. El paisaje es simplemente mágico.
Al final del sendero hay un mirador sobre el agua que se adentra literalmente sobre las cataratas y te deja empapado! muy divertido, es un momento muy especial porque las vistas son alucinantes.
De allí se toma un ascensor (o andando) hasta el mirador más alto que, para mí, es lo mejor de la visita a este lado.
Tomamos el autobús de vuelta a la entrada a las 18h de la tarde pero yo me hubiese quedado un poco más, es lo malo de ir en grupo. Si estás por la zona esta visita es absolutamente imprescindible!
Volvimos a Puerto Iguazú (Argenitna) después de la hora de rigor a la frontera y llegamos a las 20h aproximadamente. Puerto Iguazú es un pueblo que no tienen nada más que alojamientos, restaurantes y agencias de viajes por lo que parece vivir exclusivamente de los visitantes a las cataratas. No era mi caso, pero si vais por libre parece que no hay problemas por encontrar dónde dormir económicamente.
Al día siguiente nos toca visitar el lado argentino.
Nos levantamos temprano y cogimos el bus para visitar las Cataratas desde el lado argentino (el día anterior las habíamos visitado desde Brasil). Dicen que si quieres ver las cataratas lo mejor es el lado brasileño, pero que si quieres vivirlas tienes que ir al lado Argentina. Y es verdad. Las vistas desde el lado brasileño son más panorámicas e increíbles, sobretodo si es la primera vez que las ves (por eso creo que es recomendable ir primero a Brasil y luego a Argentina), pero desde Argentina las sientes!
La entrada al parque argentino cuesta 330 pesos para extranjeros y no se puede pagar con tarjeta. El parque argentino es más grande y visitarlo entero te lleva todo el día. Hay varios recorridos y yo te recomiendo hacerlos todos porque, aunque las cataratas son las mismas, cada punto de vista es distinto y realmente no te cansa nunca.
Ese día teníamos reservada la actividad “La Gran Aventura” que cuesta 800 pesos y consiste en ir en barca hasta debajo de las cataratas. Una pasada! esa fue nuestra primera actividad nada más llegar. Andamos desde la entrada hasta el restaurante Fortín y desde allí nos llevaron en un jeep unos 15 minutos por la selva (esta parte es totalmente prescindible y creo que hay otra actividad en la que sólo se va en barca, sin el paseo en jeep, más barata). El Parque Nacional de Iguazú (el segundo a crearse en Argentina) se encuentra en la provincia de Misiones, que cuenta con la mayor biodiversidad de argentina. Aunque su territorio no llega al 1% del país, allí se encuentra el 30% de las especies como aves, reptiles, tapires y hasta una especie de jaguar (el yaguareté) pero no vimos nada de todo esto ya que la mayoría de animales son nocturnos y el parque es gigante por lo que huyen de las personas. Los únicos animales que no huyen de las personas sino que van a robarles la comida son los coatís, estos no solo son visibles sino que tienes que tener cuidado porque ellos no te tienen ningún miedo.
El paseo en barca esta muy bien, mucha adrenalina!
Después hicimos el sendero llamado ‘circuito inferior‘ (en azul en el mapa) que ofrece unas vistas excepcionales.
Luego hicimos el sendero ‘circuito superior‘ (en rojo al mapa) que para mi es de lo mejor que he visto en mi vida! No tengo palabras para describir lo increíble que es, hay que verlo!
El sendero te lleva un buen rato porque si bien no es muy largo (unos 700 metros) vas parando en todos los miradores y te quedas embobado un buen rato. El sendero esta muy bien acondicionado con muchas plataformas encima del agua y la vuelta se hace por el interior de la selva, muy bonito. Así pasamos la mañana y se hizo hora de comer. Comimos en la zona del Fortín (se puede comprar ahí o llevar algo comprado de fuera que sale más barato) y luego nos dirigimos a la atracción estrella del parque: la Garganta del Diablo.
La Garganta del Diablo es la cascada más alta de todas las cataratas. Hay un trenecito muy mono que te lleva hasta cerca de allí desde dónde agarras un sendero que pasa por encima del río hasta llegar al mirador de la garganta.
No hay foto o vídeo que pueda reproducir la magnitud de aquel lugar…la fuerza con la que cae el agua que desaparece entre la espesa bruma.
Ya era tarde cuando volvimos al punto de inicio para coger el autobús y de vuelta al Hostel. Al día siguiente visitamos las Ruinas de San Ignacio.
Nuestra visita a las Cataratas de Iguazú había finalizado y para este día solo quedaba la visita a las Ruinas de San Ignacio y unas cuantas horas de autobús de vuelta a Buenos Aires…
Algunos consejos para visitar las Cataratas:
1. Reserva te como mínimo dos días enteros: uno para visitar el lado brasileño y otro para el lado argentino.
2. Si no hay posibilidad de tener dos días y tienes que escoger entre uno de los dos lados, aunque la decisión es muy muy difícil (puedes tener más info mirando las entradas de cada lado) quizás te diría que el lado Argentino es más espectacular. Estas más cerca y las vistas son increíbles, además de que puedes ver la Garganta del Diablo desde arriba y muy de cerca. eso no quiere decir que el lado brasileño no sea espectacular, así que hazme caso y guárdate dos días.
3. Mejor empieza por el lado brasileño (que ofrece la panorámica) y luego visita el lado Argentino.
4. Ten en cuenta que pasar la frontera te puede demorar hasta una hora y sobretodo, infórmate de los requisitos de tu país para entrar a Brasil.
5. Si vas en bus no olvides ropa de abrigo para el trayecto y cosas para picar.
6. En Iguazú hay un clima subtropical sin estación seca por lo que puede ser que te caiga un buen chaparrón. Si tienes la posibilidad checkea el tiempo primero.
7. A raíz del clima, siempre hace calor por lo que llévate ropa de verano fresca y cómoda así como protector solar (importante). Yo fui en Setiembre (invierno todavía) y estábamos a 30º mientras que en Buenos Aires estamos a 15º.
8. Setiembre me pareció una muy buena época para ir ya que casi no hay turistas y la humedad no pega tan fuerte como en verano austral. Además casi no había mosquitos. Si vas en otra época del año llévate antimosquitos.
9. Lleva calzado cómodo cerrado (ligado al pie, no chanclas de dedo para entendernos).
10. Hay muchas partes del parque en la que acabaras mojado. Vigila cámaras y cosas que creas que no se pueden mojar.
De vuelta a Buenos Aires paramos a las Ruinas de San Ignacio. Si estáis por ahí y os viene de camino o os sobra tiempo podéis parar pero no es para nada imprescindible. Se trata de las ruinas de un antiguo asentamiento jesuita dónde se conserva parte del templo principal y algunas viviendas. La particularidad de los jesuitas frente a otros colonos es que respetaban ciertas costumbres de los nativos (guaranís) como por ejemplo el idioma y intentaban mantener ciertas cuestiones de su cultura. Por eso puedes ver algunas mezclas como símbolos religiosos cristianos como cruces con flores o simbología guaraní (lo que se conoce como arte barroco guaraní). Los asentamientos jesuitas estuvieron activos en Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay del 1609 hasta 1818 cuando la corona española los expulsó. En total se conocen cerca de los 60 pueblos. El de las Ruinas de San Ignacio en concreto contaba con una población de 4500 personas en su momento más álgido. A pesar de que los jesuitas tenían un poco mñas de respeto por los nativos y le daban más importancia a la educación que los colonos de la corona española o portuguesa, los asentamientos jesuitas estaban lejos de ser un paraíso ya que estaban regulados por el gobierno militar y existían cárceles y castigos físicos en público, además de que no nos olvidemos de que las misiones religiosas eran una forma de colonización igual. La entrada cuesta 180 pesos para extranjeros.
Por el pueblo de San Ignacio hay muchos puestecitos que venden artesanía y lugares económicos para comer. Acabada la visita “sólo” nos quedaban unas 17 horas en bus hasta llegar a Buenos Aires.
Muy buena info. Iguazú lo veré algún día, pero como solo tengo vacaciones en el verano español, eso es invierno alla...:(
Pero tomo buena nota de todo lo que comentas!!
Te dejo mis 5 stars
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Desde una perspectiva temporal, el nivel de nieve que cae sobre los Andes centrales se ve como un electrocardiograma que sube y baja de forma vertiginosa. Hasta hace 16 años, la diferencia entre nevadas era abrupta de un invierno a otro, con impacto en las actividades de la región. Sin embargo, algo pasó en 2010, cuando empezaron a disminuir las nevadas extremas y abundantes. Hoy predomina la escasez. Los expertos la llaman la sequía del milenio.
De acuerdo con estudios empíricos, en 100 años no se había registrado un período tan largo en el que cayera tan poca nieve. Es más: según estudios dendrológicos –la rama de la botánica que permite estimar las condiciones ambientales pasadas–, una falta así no había sucedido en 1000 años.
La evolución de este fenómeno es una incógnita, aunque de acuerdo a proyecciones elaboradas por el Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC), la situación tenderá a agravarse. No es que una provincia como Mendoza se esté convirtiendo en Marte, pero la falta de nieve es un tema al que hay que prestarle atención y sobre el que vienen advirtiendo expertos desde hace décadas.
Las nevadas son fundamentales para el motor turístico que representa el esquí, una actividad crucial en la economía de la región. Pero quizás lo más importante es que de ellas depende buena parte del agua que después se usa para generar energía, riego, industria y, por supuesto, para la subsistencia humana.
Las causas detrás del fenómeno
Son tres las principales variables que se engarzan para desencadenar esta emergencia. El cambio climático antropogénico explica en parte la disminución de la nieve: de acuerdo con un informe publicado por la revista Nature en noviembre pasado, alrededor del 30% de la sequía del milenio se explica por actividades humanas. Vale recordar que en el mundo científico hay un consenso casi absoluto de que la temperatura global está aumentando y que ese incremento está vinculado al crecimiento de las concentraciones de dióxido de carbono (CO2) y otros gases de efecto invernadero en la atmósfera.
De acuerdo al monitoreo de la NASA, la concentración de CO2 llega al doble de la que había en la etapa preindustrial y la temperatura media global ya subió 1,44 °C. La referencia temporal es central porque los científicos asocian este cambio, sobre todo, con la actividad humana desarrollada durante los últimos 150 años.
Eso es algo que ya se viene dando en mucho lugares del mundo, pero parece que las acciones para mitigar el cambio climáticos no son suficientes.
Saludos.
Mientras la cotización internacional del crudo se mantiene en alza, un argentino paga actualmente, en promedio, USD 1,44 por cada litro de nafta, según el relevamiento del Instituto Argentina Grande (IAG), en base a Global Petrol Prices.
Este valor supera al de EEUU, país al que la Argentina exporta parte de su petróleo, donde el consumidor abona USD 1,19 por litro.
El instituto atribuye esta diferencia a la política local de vincular los precios internos con el mercado internacional, decidiendo así trasladar las variaciones externas al surtidor.
El caso de Brasil presenta una dinámica diferente.
Durante años, el precio de la nafta en ese país se mantuvo por encima del promedio regional.
Sin embargo, tras el shock de la guerra, la reacción fue limitada y el precio quedó en USD 1,35 por litro, por debajo del argentino.
Desde el inicio del conflicto en Irán, la mayoría de los países relevados en el estudio registró incrementos en los precios de la nafta.
La Argentina se ubicó entre los 42 países que más aumentaron los precios, dentro de los 129 analizados.
Más allá de los destinos emblemáticos, estos parajes fuera del radar turístico convocan a viajeros de todo el mundo por ser auténticos y por su proximidad a asombrosos paisajes
En tiempos de redes sociales e internet, hace rato que los paisajes se comparten, generan “likes” y comentarios.
Conocer un destino consagrado –como puede ser El Chaltén, Iguazú o Purmamarca− es solo el primer paso de una escala que los amantes de los viajes suelen recorrer paso a paso.
De más conocido a menos, en busca de un sitio secreto.
No es un programa de millaje, sino una tácita lista de “figuritas” que hay que tildar como vistas.
La foto es el trofeo de una aventura que se complejiza a medida que se avanza: de una autopista, a una ruta nacional, una provincial hasta un olvidado camino vecinal de ripio.
En este sentido, la Argentina tiene varios pueblos pequeños y poco accesibles, que ocultan escenarios únicos y muy poco visitados.
Los extranjeros −que llegan con disponibilidad de tiempo y holgado presupuesto− son candidatos ideales para lanzarse a la empresa de recorrer durante semanas o meses recónditos parajes.
Muchas veces se animan a llegar donde buena cantidad de argentinos no transitan: los asustan menos la falta de servicios, pueden afrontar el costo de un guía y ven con otros ojos lo que uno no ve, por aquello de que nadie es profeta en su tierra.
La siguiente es una selección de pueblos no evidentes que merecen un desvío, mucho más allá de Instagram y TikTok.
Todos esos pueblos son preciosos y tienen su encanto. El más complicado para llegar es Lago Posadas, una belleza única tras 75 km de duro ripio.
Saludos.