Hoy el día no tiene buenas perspectivas, climatológicamente hablando. Está todo nublado y hay previsión de alguna lluvia. De hecho llovió en las primeras horas del día, de forma suave.
Además a las 13:00 h. sale nuestro autobús para El Calafate.
No quiero estar esperando sentada en el hotel así que decido ir, yo sola, hasta el Mirador de los Cóndores y el Mirador de las Aguilas que parece que están cercanos al pueblo. Aún a sabiendas que con el tiempo tan nublado las vistas no podían ser muy buenas.
Partiendo desde nuestro hotel en Avd. San Martín hay que dirigirse a la entrada del pueblo, hacia la estación de autobuses.
Me voy fijando en alguna peculiaridad del pueblo. Los muchos bares ya lo había notado. Su pequeña iglesia, dedicada a la Virgen de la Patagonia. Su cartel de Bienvenidos al Chaltén, una escultura de una mochila gigante…Un hostal llamado “LOS VIAJEROS” …


Se sale del pueblo al margen de la RP23, cruzando el puente sobre el río Fitz Roy, aquel que ayer acompañamos largo trecho. El río se encuentra ya muy cerca del río de las Vueltas, en el cual desemboca.

Y se continúa en sendero otro tramo junto a la carretera hasta que tuerce a la derecha, hacia el Centro de Visitantes del Parque Nacional los Glaciares.
Decidí echarle un vistazo y aunque no pretendía obtener ninguna información necesaria, pues ya nos íbamos, me alegré de haber entrado pues hay una serie de maquetas y mapas que ayudan a hacerse una idea algo más clara de todo este Sector Norte del Parque Nacional Los Glaciares.
Y hay información para los distintos senderos con indicación de distancias y dificultad.
Cerca del centro se pasa una tranquera y hay un gran cartel indicando los senderos que desde ese punto parten. Un cartel indica un sendero a la derecha que llevaría a la Loma del Pliegue Tumbado, la que deberíamos haber hecho el día anterior, y a la Laguna Toro, y a la izquierda el sendero a los miradores de los Cóndores y Aguilas, que coinciden un tramo en su inicio.
Este tramo de inicio asciende rápidamente por un sendero bien marcado y con carteles informativos. Al poco hay una desviación a la izquierda que lleva al mirador de los Cóndores en apenas diez minutos. La dejo pasar y sigo caminando dirección al otro mirador que está más lejano.

Como había llovido levemente con anterioridad el suelo estaba como alisado en su superficie de modo que las únicas huellas que había por el sendero eran las que yo iba dejando.
Hasta el desvío se habrá subido como unos cien metros de desnivel y hasta el siguiente mirador pues creo que se suben otros cien metros.
Se llega a la cima de un cerro en dónde hay un cartel que indica que aquello es el mirador. Las vistas de este mirador son bonitas panorámicas del Lago Viedma y de la extensa estepa patagónica.


El Lago Viedma con sus 80 km. de largo y 15 km. de ancho, es el lago más grande del Parque Nacional. Es alimentado por el glaciar Viedma, también el glaciar más grande del parque y el segundo del hemisferio sur, y por el desagüe del río de las Vueltas. Como ya vimos en nuestra venida. El lago Viedma canaliza su salida de agua por el río La Leona que desemboca en el lago Argentino.
En el Lago Viedma se realizaban actividades (navegación para ver el glaciar y otras deportivas) pero en esos días no había ninguna. Desconozco la causa. Creo que después se han retomado.
En mi regreso por el camino seguían tan solo las huellas de mis botas. Casi al finalizar es cuando me crucé con una pareja que se dirigía a este mirador.
Muy cerca estaba ya el desvío al Mirador de los Cóndores que había dejado para el final con la esperanza de que las nubes se dispersaran un poco. Pero no.
El mirador se alza encima de un promontorio rocoso que proporciona unas magníficas vistas del Valle del Río de las Vueltas y del pueblo de El Chaltén, amén de los macizos rocosos que lo rodean. Se llama de los cóndores porque se encuentra en la trayectoria de planeo de estos animales y es frecuente su avistamiento.
Cóndores sí que vi unos cuantos, pero a bastante altura y que no pude fotografiar con el móvil. También las vistas del pueblo y de los ríos Fitz Roy y de las Vueltas, pero los macizos rocosos del Cerro Torre y Fitz Roy estaban cubiertos de nubes.
Aún así, disfruté bastante de los paisajes y de las dos caminatas.
En total la ruta será de unos 6 km. y algo más de 200 m. de desnivel.



En este mirador de los Cóndores, que es el más bajo y por ello el más popular, había ya bastante gente y más que habría en poco rato pues al comienzo del sendero, allá abajo, había congregados varios grupos que pensaban iniciar la subida y con alguno de los cuales me topé en la bajada.
Estas son caminatas relativamente fáciles y son ofrecidas en los tours turísticos que salen desde El Calafate.
Y para el Calafate fue que nos trasladamos. Con la misma empresa que a la ida, Caltur. Solo que en esta ocasión fue cuando pude comprobar que en esta empresa no se tiene en cuenta el número de asiento que se te asigna en la compra del billete, sino que la gente se va sentando conforme entra en el bus.
En el Calafate teníamos reservado alojamiento para dos noches en Los Gnomos situado muy cerca de la Estación de Autobuses del Calafate. Escogido así a propósito. Aún con equipaje se puede llegar caminando desde la misma.
Es un alojamiento económico pero muy aconsejable, y no solo por su ubicación. Tiene una buena atención, es cómodo, limpio y buen desayuno.
Se ofrecen para reservarte cualquier actividad que se haga en El Calafate. Que no fue nuestro caso.
Nos indicaron una lavandería cercana, Laundry Club, que no es que lavaran de maravilla, pero al menos pudimos quitarle el polvo y el sudor a la ropa conseguido en todas las caminatas.
Esta parte de la ciudad está en alto y comunica con la parte baja, más comercial, por unas escaleras o bien caminando al borde de la carretera que se convierte en Avd. del Libertador, que atraviesa toda la ciudad convirtiéndose en la calle más céntrica y turística del Calafate.
Para “entrar” en la ciudad se cruza el arroyo Calafate por un puente de madera.
Antes de llegar a este puente hay una oficina de arrendamiento de coches de alquiler, con letreros de Alamo, Enterprise, National.. Teníamos uno reservado para recogerlo a las 8 de la tarde. Como teníamos tiempo nos acercamos a comprobar que nuestra reserva estaba correcta. Lo teníamos reservado a través de Carflexi, (creo que es una empresa similar a Rentalcar y demás) y al no conocerla anteriormente pues no estaba tranquila. Y menos mal que se nos ocurrió acudir antes de esta hora. La oficina cerraba a las 7 de la tarde. De hecho a las 6 se estaba marchando el personal y dejaban solo a una persona de guardia. Y no pensaban siquiera llamarnos…..Esta persona de guardia es la que nos hizo los trámites del contrato y nos entregó el coche. Un Chevrolet que era una antigualla, colmado de raspones y abolladuras….. Menos mal que era para un día solamente.
En nuestros planes no estaba el alquilar un coche pues solo pasábamos un día y una tarde en esta ciudad. Ya la habíamos visitado en nuestro anterior viaje y solo queríamos volver a ver el Glaciar Perito Moreno. Teníamos un bello recuerdo y queríamos repetir.
Aunque también estuve tanteando las opciones de las navegaciones, ahora hay varias, pero los altos precios que tienen actualmente nos hicieron cambiar de opinión. Lo mismo con el mini treking sobre el glaciar, carísimo. Y ya lo habíamos realizado con anterioridad. Aunque no nos hubiera importado repetirlo.
Pero lo que no podíamos era irnos del pueblo sin volver a ver la maravilla del glaciar.
Barajamos la posibilidad de llegarnos con excursión organizada, (el hotel nos la había ofrecido en varias ocasiones), de hacerla por libre trasladándonos en los buses de línea, en taxi … Pues nos salía más barato alquilar un coche. Y eso que solo éramos dos y el alquiler de un coche tan cochambroso era también caro, comparado con el alquiler de otros lugares. Y me costó dar muchas vueltas y miradas por internet.

