I
El viaje está en el otoño, de la ciudad de la que parto y en la que vivo, Neuquén, el viento, el cielo matizado y el frío empiezan a notarse a mitad de mayo. Me pregunto si viajar siete días es una escapada o si es un viaje con todas las letras, con esa duda, en esa incertidumbre me despido en la puerta del aeropuerto Juan Domingo Perón y entro al viaje: nublada y feliz.
El aeropuerto de la ciudad es pequeño aunque lo hayan arreglado y ampliado, es un sitio de provincia, del interior, por eso noto que se llena rápidamente de pasajeros, varios vuelos se dirigen a Buenos Aires, en uno de ellos a las 11:52 hs. viajo. El vuelo está bien, es económico y rápido, en una hora y media aproximadamente, desde la Norpatagonia llego a destino, Aeroparque Jorge Newbery, de la ciudad de Buenos Aires.
En ocasiones viajar sola es la posibilidad, en otras el encuentro con otros, es un pacto con el porvenir, un acuerdo construido de antemano. Me tomo un taxi para encontrarme con mi mamá, S., llego a Sarmiento y Alem, las intersecciones en donde está el lugar en donde vamos a hospedarnos. Es el microcentro, cerca está Puerto Madero, enfrente el Centro Cultural Kirchner (el ex Correo Central de Bs. As.). El conserje me cuenta la historia del lugar en el que nos vamos a alojar, en 1902 era uno de los edificios más altos de la ciudad, con la particularidad que funcionó durante varios años en la planta baja un cabaret ya que el río llegaba hasta la actual Avenida Alem y los navegantes bajaban de los barcos para aliviar los días en altamar. Me cuenta Victor que un joven Aristóteles Onassis vivió en este edificio en sus inicios en Buenos aires. Actualmente el edificio funciona para alquiler temporario y permanente.
Descanso un rato, almuerzo en el departamento, veo la lluvia caer torrencialmente en la ciudad, duermo una siesta plácida, me pongo el despertador porque nos vamos a pasear por calle Corrientes. Nos tomamos el subte de la línea B, sale casi 1000 pesos el pasaje, podés cargar la tarjeta Sube o pagar con código QR. Va poca gente, mañana hay elecciones legislativas, en un rato hay veda electoral, sin embargo, cuando nos bajamos en la estación Uruguay con una lluvia intensa y el cielo oscuro a pesar de ser recién cerca de las 6 de la tarde, los porteños hablan, entran y salen de los cafés, esperan a que abran los teatros y los cines.
Vamos a tomar un café a La Giralda, bar notable, está repleto de gente, comiendo churros, su especialidad, es una confitería que tiene casi 100 años. El café sale 3600 pesos en adelante, lo acompañan churritos en miniatura y soda y bochinche y el sábado en su centro.
Parte del itinerario del primer día es ir al cine, vamos al Lorca, el único de la calle Corrientes ubicado al 1400. Es un cine de antes, hay una sala en la planta baja y otra en el piso de arriba. Dan películas de autor, la entrada vale 8000 pesos porque es fin de semana, los días de semana tiene un valor de 4000 pesos. Vemos una película rarísima, Misericordia, es francesa. Hay poca gente en la sala, se escucha la lluvia. El sonido y la imagen no son en HD pero por eso fuimos: sonido granulado, pantalla clara casi sepia, todo un poco raído, todo un poco más cine. Ya es completa la noche cuando salimos, la calle está llena de gente haciendo fila para entrar a los teatros comerciales.
Nosotras nos volvemos en la línea B del subte, mi día comenzó temprano en Patagonia y ya en Capital, me reencuentro con Uds. lectores y lectoras de diarios de viaje.
Mañana tenemos planes, mañana vuelvo a la escritura.
II.
Es domingo y estamos a pasos del centro histórico de la ciudad de Buenos Aires. A las 11 hs. realizaremos un free tour de Civitatis que es una plataforma que funciona como intermediaria entre los turistas y los operadores turísticos de ciudades como Roma, París, Nueva York, etc. Bs. As. no es la excepción. La cita es en Plaza de Mayo, el recorrido caminando incluye el Cabildo, la Casa Rosada, la Catedral, la Avenida de Mayo y el Congreso. Llegamos temprano, hace frío, vemos mucha policía de la ciudad, pensamos que el motivo es por las elecciones pero no, al entrar a la Catedral de Bs. As. observamos un increíble despliegue de guardaespaldas, turistas, monjas, devotos y una puesta en escena inusual, a las 9:30 comenzó la “Solemne misa de acción de gracias” presidida por el arzobispo de Bs. As. para acompañar la asunción del nuevo Papa. Me entretienen un cura esperando confesar, mientras lee un libro, ¿la biblia?, monjas jóvenes de piel de cera vieja, la prensa, el jefe de gobierno porteño, la vicepresidenta de la Nación, la corte de curas al final de la misa, el auto blindado. Los porteños cristianos y de derecha, inician su domingo alborotados, a pura selfie y control.
No está de más decir, que la Catedral tiene una acústica increíble, alcanzamos a escuchar varias piezas cantadas por el coro, lo mejor de este evento, el canto y el olor a incienso.
Nos quedan unos minutos para el inicio del free tour, una mujer con un paraguas y un micrófono inalámbrico es la señal de aviso de que allí está el punto de encuentro. Hay chilenos, alemanes, brasileños y argentinos del interior. La guía nos cuenta que el servicio es a la gorra, que Civitatis se queda con 2500 pesos argentinos que a su vez el dinero restante que reciba deberá dividirlo con su jefe. Arrancamos y ya nos queremos ir, es imprecisa, ambigua la guiada. Me quedo con algunas definiciones: a los españoles no les gusta escuchar que Argentina fue colonia entonces digo “formó parte”, en vez de hablar de las Madres de Plaza de Mayo, menciona la serie de Netflix El Eternauta, se detiene en los detalles del cadáver de Eva Perón en clave policial negro, para rematarla con un falso Boca-River, dice: “la Bombonera es muy linda pero la cancha de River es lo peor” (sic). Tal vez porque somos de por acá y negar ciertos nombres y sucesos, mirar de soslayo este territorio, ¿a esta altura? Huimos, aunque quisimos pagarle pero no tuvimos oportunidad, notamos que los demás turistas argentinos también habían abandonado el barco, el tour era para los otros, el peso argentino está devaluado, acá dicen, el dólar es el que vale.
Nos vamos a tomar un cafecito a otro bar notable, La Puerto Rico, en Alsina 416, qué rico café con masitas y medialunas, qué mozos amables, qué buen recreo después de una mañana hiperrealista.
III.
En los viajes se tiene una particular relación con el dinero, ¿verdad? En los viajes se lo gasta en comidas y bebidas, en transporte y hoteles, en entretenimientos, en los viajes se va de compras muchas veces. Y si el destino es una ciudad como la de Buenos Aires es inevitable no detenerse en las vidrieras de ropa, libros, chucherías, entrar a las galerías y centros comerciales, merodear.
También en los viajes se tiene un vínculo especial con el tiempo. Si bien el tiempo no se gasta como el dinero, creo que se dispone y esa posibilidad es pura ganancia.
Comer una pizza de anchoas con fainá con una pinta de cerveza en la pizzería Güerrin (considerada una de las cien mejores del mundo) en calle Corrientes el domingo por la noche, es un lujo simple que el viajero y la viajera que visita esta ciudad puede darse por un valor de diez mil pesos argentinos por persona.
Si el anochecer es otoñal como el de hoy, podés hacer un paseo por la zona de Puerto Madero, es un área renovada cercana al muelle. Está constituida por edificios ostentosos, restaurantes caros, bares temáticos, por el Puente de la Mujer. La zona está cercana al casco histórico, es el barrio más exclusivo de la ciudad.
¿Comprás ropa en los viajes? La ciudad es desigual y por lo tanto, podés ir y venir en el subte a zonas de ventas por mayor y menor económicas a los barrios de Once o Avellaneda; podés ir a las tiendas de la Avenida Santa Fe, a Cabildo, a Florida, ir a ferias vintage o a los outlets en Palermo. Vas de la compra informal únicamente en efectivo a lugares como la Galería Pacífico con todas las de la ley, supongamos.
Decía más arriba sobre el tiempo en los viajes, hoy que estuve dentro de una ciudad de más de 3.000.000 de habitantes, que fui y vine, que no pude detenerme salvo ahora con ustedes, el tiempo en los viajes, a veces también, el tiempo, en este viaje, se escurre.
Continuaré.
Qué bien detallado, gracias por compartir. Cuando edites la etapa, arrastra las fotos hasta la parte de texto donde quieres que aparezcan
Te mando estrellitas
Muy bien relatado con ese tono con pincelada nostálgica. Me ha gustado. Solo una cosa: ¿podrías decir en qué año viajaste? Sé que es mayo (otoño argentino), vísperas de unas elecciones legislativas y con el Papa Francisco recién nombrado.... ¿2014 quizá?
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Pase anual: Pase único e intransferible que otorga acceso ilimitado a todos los Parques Nacionales y Áreas Protegidas, independientemente del lugar de residencia, por un período de 12 meses a partir de su adquisición. Su valor de venta equivale a CINCO (5) días según la categoría correspondiente. Este pase solo está disponible para su adquisición a través de la venta web.
Desde una perspectiva temporal, el nivel de nieve que cae sobre los Andes centrales se ve como un electrocardiograma que sube y baja de forma vertiginosa. Hasta hace 16 años, la diferencia entre nevadas era abrupta de un invierno a otro, con impacto en las actividades de la región. Sin embargo, algo pasó en 2010, cuando empezaron a disminuir las nevadas extremas y abundantes. Hoy predomina la escasez. Los expertos la llaman la sequía del milenio.
De acuerdo con estudios empíricos, en 100 años no se había registrado un período tan largo en el que cayera tan poca nieve. Es más: según estudios dendrológicos –la rama de la botánica que permite estimar las condiciones ambientales pasadas–, una falta así no había sucedido en 1000 años.
La evolución de este fenómeno es una incógnita, aunque de acuerdo a proyecciones elaboradas por el Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC), la situación tenderá a agravarse. No es que una provincia como Mendoza se esté convirtiendo en Marte, pero la falta de nieve es un tema al que hay que prestarle atención y sobre el que vienen advirtiendo expertos desde hace décadas.
Las nevadas son fundamentales para el motor turístico que representa el esquí, una actividad crucial en la economía de la región. Pero quizás lo más importante es que de ellas depende buena parte del agua que después se usa para generar energía, riego, industria y, por supuesto, para la subsistencia humana.
Las causas detrás del fenómeno
Son tres las principales variables que se engarzan para desencadenar esta emergencia. El cambio climático antropogénico explica en parte la disminución de la nieve: de acuerdo con un informe publicado por la revista Nature en noviembre pasado, alrededor del 30% de la sequía del milenio se explica por actividades humanas. Vale recordar que en el mundo científico hay un consenso casi absoluto de que la temperatura global está aumentando y que ese incremento está vinculado al crecimiento de las concentraciones de dióxido de carbono (CO2) y otros gases de efecto invernadero en la atmósfera.
De acuerdo al monitoreo de la NASA, la concentración de CO2 llega al doble de la que había en la etapa preindustrial y la temperatura media global ya subió 1,44 °C. La referencia temporal es central porque los científicos asocian este cambio, sobre todo, con la actividad humana desarrollada durante los últimos 150 años.
Eso es algo que ya se viene dando en mucho lugares del mundo, pero parece que las acciones para mitigar el cambio climáticos no son suficientes.
Saludos.
Mientras la cotización internacional del crudo se mantiene en alza, un argentino paga actualmente, en promedio, USD 1,44 por cada litro de nafta, según el relevamiento del Instituto Argentina Grande (IAG), en base a Global Petrol Prices.
Este valor supera al de EEUU, país al que la Argentina exporta parte de su petróleo, donde el consumidor abona USD 1,19 por litro.
El instituto atribuye esta diferencia a la política local de vincular los precios internos con el mercado internacional, decidiendo así trasladar las variaciones externas al surtidor.
El caso de Brasil presenta una dinámica diferente.
Durante años, el precio de la nafta en ese país se mantuvo por encima del promedio regional.
Sin embargo, tras el shock de la guerra, la reacción fue limitada y el precio quedó en USD 1,35 por litro, por debajo del argentino.
Desde el inicio del conflicto en Irán, la mayoría de los países relevados en el estudio registró incrementos en los precios de la nafta.
La Argentina se ubicó entre los 42 países que más aumentaron los precios, dentro de los 129 analizados.
Más allá de los destinos emblemáticos, estos parajes fuera del radar turístico convocan a viajeros de todo el mundo por ser auténticos y por su proximidad a asombrosos paisajes
En tiempos de redes sociales e internet, hace rato que los paisajes se comparten, generan “likes” y comentarios.
Conocer un destino consagrado –como puede ser El Chaltén, Iguazú o Purmamarca− es solo el primer paso de una escala que los amantes de los viajes suelen recorrer paso a paso.
De más conocido a menos, en busca de un sitio secreto.
No es un programa de millaje, sino una tácita lista de “figuritas” que hay que tildar como vistas.
La foto es el trofeo de una aventura que se complejiza a medida que se avanza: de una autopista, a una ruta nacional, una provincial hasta un olvidado camino vecinal de ripio.
En este sentido, la Argentina tiene varios pueblos pequeños y poco accesibles, que ocultan escenarios únicos y muy poco visitados.
Los extranjeros −que llegan con disponibilidad de tiempo y holgado presupuesto− son candidatos ideales para lanzarse a la empresa de recorrer durante semanas o meses recónditos parajes.
Muchas veces se animan a llegar donde buena cantidad de argentinos no transitan: los asustan menos la falta de servicios, pueden afrontar el costo de un guía y ven con otros ojos lo que uno no ve, por aquello de que nadie es profeta en su tierra.
La siguiente es una selección de pueblos no evidentes que merecen un desvío, mucho más allá de Instagram y TikTok.