Hoy el día amanece gris, húmedo. Desde buena mañana las nubes han tomado por completo el cielo de la capital porteña y la incesante lluvia es la tangible evidencia de que nuestra pena y dolor por la inminente partida se contagian. Tanto, que me dan ganas de salir a la calle y gritar: "NO LLORES POR MI ARGENTINAAAAAAAAAAAAA, QUE EN CUANTO PUEDA VUELVOOOOOO!"
Después del desayuno decidimos que hoy tocan interiores, pues no está el día para prodigarse mucho por las calles. Las mamis recomiendan una zona en la que hay un gran centro comercial (ABASTO en Av. Corrientes 3200, Abasto). Nos piden un taxi y para allá que nos vamos. Yo no soy muy de centros comerciales pero como tenemos que hacer alguna comprilla de última hora pues "no hay mal que por bien no venga". Es sábado y hay bastante gente. También hay unos cines y nos damos cuenta que son de la misma compañía que los de Córdoba (Hoyts General Cinema). Vemos que echan "El secreto de sus ojos" y como nos han hablado muy bien de la película decidimos entrar. Segunda película que compramos por internet y que nos sale a mitad precio!!!!
Nos vuelve a pasar como en Córdoba: nos hemos equivocado de película? y es que tenemos al Estado Español y a sus Ministerios hasta en la sopa!!! Vale, vale coproducción, jajajajjaja. Bueno, y ahora a dejar de elucubrar y a concentrarse en la historia.
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FABULOSA, REALMENTE FABULOSA. Está claro que en el cine, como todo en esta vida, la opinión varía dependiendo del gusto del consumidor. Yo, personalmente, la encuentro exquisita.
Cuando termina el cine y tras dar un par de vueltas más, vemos que ya no llueve tanto y nos acercamos andando hasta una confitería por la que pasamos siempre con el taxi viniendo del aeropuerto y de, cuyos exteriores, estoy enamorada: Las Violetas.
www.lasvioletas.com/esp/
Veo que en la carta tienen Afternoon Tea y pregunto si puedo pedirlo para una persona porque Jose no es muy "tetero". Me responden afirmativamente y me quedo más que satisfecha. El susto lo tengo cuando me traen la pedazo bandeja con pasteles salados y dulces
Damos alguna vuelta más por el centro antes de volver a nuestro barrio. El Afternoon Tea me ha dejado tan llena que no me veo con fuerzas de comer nada, pero algo habrá que probar para despedir también al Esquina Sur. Sigo con mi dieta de Gancia como entrante y los minisaladitos que sirven de aperitivo. Hoy compartiremos plato de carne. De vecino de mesa tenemos al kioskero, que es un asiduo también del local. Como ya le conocen y saben de su localización, los clientes van a buscarle a la mesa cuando necesitan algo; si se las pueden apañar ellos, le dejan el dinero y cogen lo que necesitan. Todo un personaje también el kioskero,
Y ésta es nuestra última noche en Buenos Aires. Realmente lo vamos a extrañar; en realidad, los vamos a extrañar a todos. Vamos a echar de menos esta rutina de vecinos que hemos adquirido, este hábito sencillo que hemos hecho nuestro: despertar en una amplia habitación singularmente decorada; degustar el magnífico desayuno casero y megacalórico; pasear por calles en las que edificios al más estilo europeo se alternan al ritmo de la música callejera; compartir mesa con un buen bife de chorizo o una animada charla en cualquiera de los numerosos cafetines o confiterías de época que salpican las calles de la capital porteña; y tus noches Buenos Aires, tus interminables noches hechas de tangos y milongas.
Cuánta verdad cantó Gardel al decir:
"Mi Buenos Aires querido...
cuando yo te vuelva a ver...
no habrá más penas y olvido..."
Hasta entonces, nuestro recuerdo seguirá mitificando tu leyenda.





