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Viaje a Senegal: Pais Bassari y Cassamance -Diarios de Viajes de Senegal- Pardino
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Diario: Viaje a Senegal: Pais Bassari y Cassamance  -  Localización:  Senegal  Senegal
Descripción: Después de una maravillosa experiencia en nuestro primr viaje al norte de Senegal, que ya contó mi hijo de 12 años en este foro, empezamos una segunda experiencia visitando el este y el sur de este maravillosos país. Esta vez cuento yo el viaje, mi hio que nos acompaña prefiere disfrutar
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Etapa: Primera etapa: Pais Bassari  -  Localización:  Senegal Senegal
Fecha creación: 31/01/2009 23:03  
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Día 1. Llegada a Dakar.

Salimos con cierto retraso de Madrid, con lo que aparecemos en Dakar a las diez de la noche hora local en el vuelo de Iberia (media hora de retraso) Hemos conseguido los asientos de la salida de emergencia por lo que hemos ido relativamente anchos. Menos mal, porque las filas normales son para piernas de liliputienses.

Es nuestra segunda incursión en Senegal después de que en mayo de 2007 recorriéramos el norte de este país. No he dicho que en estos momentos la expedición la formamos mi mujer María José, mi hijo Javier de 14 años (el que narraba el viaje al norte de Senegal en un diario precedente) y ¡sorpresa!, por primera vez desde hace 5 años, viene con nosotros mi hijo Carlos, de 21 años, probablemente el éxito de nuestro primer viaje y el exotismo de la aventura le han atraído.

La salida del aeropuerto no es fácil ya que el aeropuerto es pequeño y se pone de bote en bote, por sí fuera poco te obligan a pasar todas las maletas por un escáner con lo que se forma una cola enorme. En resumen, salimos del aeropuerto casi a las doce de la noche y con una paliza de categoría.

Nos espera nuestro guía Demba, bueno Demba ya no es nuestro guía sino bastante más, nuestro amigo, casi un nuevo hijo, como dice Carlos, un hijo que se nos ha torrado un poquito en la incubadora, y nuestro chofer que en esta ocasión es Rigoberto. Según llegamos tomamos algo en un local mezcla de hamburguesería, pizza y supermercado, situado al lado de una gasolinera. Los precios no son baratos: la pizza mediana 5,7 euros y la hamburguesa 3 €. El ambiente es curioso porque, pese a ser lo que en España se consideraría el típico antro cutre de carretera, allí se ve gente muy elegantemente vestida. Demba nos dice que probablemente es gente que vive en Francia o España y que está de vacaciones en Senegal, ya que no es un sitio que se pueda permitir la gente que vive aquí.

Aprovechando que hablo de dinero, diré que un viaje a Senegal es una experiencia francamente asequible para el bolsillo. Aparte del billete de avión, un recorrido de 10 días en pensión completa (sin bebidas) y habitación doble puede salir por una cantidad muy reducida. Todo ello con chofer y guía permanentemente a tu servicio. Esta es la modalidad de viaje que nosotros llevamos y es una auténtica delicia ya que Demba se ocupa de todo y tú sólo tienes que disfrutar del viaje sin preocuparte de nada, de hecho no puedo dar ninguna información sobre precios de hoteles o comidas ya que los desconozco absolutamente ¡que placer!. Por si esto fuera poco, el contacto con la gente del lugar es mucho más estrecho porque no sientes ninguna necesidad de estar a la defensiva: estás con Demba y eres uno más, eso sí un poquito descolorido.

Desde Dakar vamos a Kaolak con el objetivo de ahorrar camino para el día siguiente, que promete ser duro. El trayecto en cualquier caso se hace muy pesado ya que en muchos trozos la carretera está en malas condiciones. Llegamos a nuestro alojamiento: “Le Relais de Kaolak” a las a las dos y media de la mañana ya prácticamente exhaustos. El Hotel ya lo conocíamos de nuestro anterior viaje a Senegal y está bastante bien con pequeñas cabañas de dos habitaciones con relieves de animales en las puertas, buena piscina y buenas vistas al delta del Sine-Saloum

Día 2. De Kaolak a Tambacounda

Nos levantamos a las 8 de la mañana para salir a las 9 de la mañana camino a Tambacounda. A nuestra expedición se une una pareja de jóvenes vascos: Mikel y Xixili, él guitarrista, compositor e intérprete de un prometedor grupo musical, ella experta en publicidad, hemos conseguido tener un poquito de todo.

El camino es espantoso, la carretera tiene tales baches que resulta conveniente ir por el arcén o por caminos laterales. Cuando te cruzas con un coche, cada uno va por donde puede, dándose frecuentemente el caso de que cada uno vaya por el sentido opuesto. Tardamos más de seis horas en hacer unos 250 kilómetros. La única esperanza que nos queda es que la carretera está en obras y es de esperar que en poco tiempo se tarde menos de la mitad.

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La carretera entre Kaolack y Tambacounda

Por el camino no hay prácticamente nada que ver lo que hace el camino un poquito más duro. A las 3 y media de la tarde, llegamos a Tambacounda y comemos en el albergue Ninki Nanka. De primero, una ensalada de lechuga acompañada de una salsita bastante rica, en principio miramos la ensalada con recelo, pero decidimos saltarnos todas las recomendaciones de vacunación internacional y comemos con alegría. La ensalada no está mal pero después nos sirven un plato de arroz con carne y salsa de cebolla que está para chuparse los dedos. Un gran primer encuentro con la comida africana
Después de comer vamos a nuestro hotel: le Relais de Tambacounda, obviamente de la misma cadena que el de Kaolack y que el que disfrutaremos después en Kedougou. Probablemente este hotel está un poquito más descuidado que los otros dos, pero está también bien, con su buena piscina y las ya conocidas puertas con animales. En la piscina aprovechamos para darnos un bañito, aunque el agua está más fría de lo que cabía esperar.


Hotel Le Relais de Tambacounda


Ya casi de noche salimos a dar una vuelta con Demba, en primer lugar, visitamos un poblado cerca del hotel donde habita una familia encantadora. La mamá amamanta al mismo tiempo dos pequeñas niñas gemelas en una de las escenas más tiernas que se puedan ver.


María José con la familia del poblado de Tambacounda


La abuela lleva un bonito pañuelo naranja. En general irrumpimos en sus vidas, enseñándonos todo sin pedir nada a cambio.


María José con la abuela del poblado de Tambacounda


Mi hijo mayor manifiesta su interés por ver como son las cabañas por dentro y la mamá de las gemelas nos muestra una cama, sorprendentemente “europea”.


La habitación de matrimonio del poblado de Tambacounda


Acabamos jugando con los niños con unas pelotas de plástico que llevamos de regalo. Merece la pena ir con Demba aunque sólo sea por esta posibilidad que te ofrece de participar un poquito de la vida de la gente senegalesa.

Después, paseamos por Tambacounda. Tambacounda es probablemente el sitio de más pobre que he visto en mi vida. No hay calles ni aceras y todo, desde las casas hasta las tiendas, parece estar en ruina. A pesar de ello la gente vive ¿feliz?.


Las calles de Tambacounda


La cena en el hotel, a base de ensalada y pescado frito no está mal. Hay que irse pronto para la cama que mañana hay que madrugar para volver a coger la carretera.

Día 3. De Tamabacounda a Kedougou y visita a Iwol.

Hoy nos toca madrugar para llegar a buena hora a Kedougou. Por el camino, atravesamos el Parque Nacional de Niokolo Koba. No es muy buena época para ver animales ya que todavía hay agua y los animales no necesitan acercarse a los cauces de agua permanentes. Además, para ver animales conviene ir tempranito y cuando llegamos al parque ya es bastante tarde. En cualquier caso vemos varias familias de jabalíes de un considerable tamaño. Antes de llegar a Mako encontramos un termitero de gigantescas proporciones. Es lo que llaman un termitero-catedral.


El termitero catedral


Al llegar a Mako hacemos una parada para ver a las mujeres que lavan la ropa en el río Gambia.


Mujeres lavando en el río Gambia en Mako


Es un espectáculo curioso y colorido ver como las mujeres, muchas veces con el torso desnudo, lavan lo mismo ropa, que niños, que ellas mismas.


Mujer lavando en Mako


En los alrededores hay muchos niños que te cogen de la mano mientras paseas por la zona o atraviesas el puente del río Gambia. No hay que hacerse muchas ilusiones, probablemente buscan algún tipo de recompensa, pero es un bonito modo de hacerlo ya que te sientes como la madre Teresa de Calcuta.


Los simpatiquísimos niños de Mako


Al lado del río hay un pequeño mercado donde conocemos la existencia de un fruto llamado cola. Según dicen por allí, podría ser el componente principal de la coca cola. Yo lo pruebo y está bastante amargo. Demba compra dos kilos para llevarlos por la tarde al poblado bedick porque, al parecer, a los bedick les encanta este producto


El fruto llamado Cola en el mercado de Mako


La entrada en Kedougou es bastante espectacular, la carretera desaparece y se abre ante tus ojos una larga avenida de tierra roja con mucha animación por ambos lados. No es que Kedougou sea más rico que Tambacounda pero si que tiene mucho mejor aspecto. Las tiendas bordean la calle, tiene un aspecto francamente diferente a lo que estamos acostumbrados.


Peluquería en Kedougou


Visitamos el mercado que no es muy grande pero está lleno de colorido


El mercado de Kedougou


Regateamos unas telas y unos bonitos hipopótamos de madera en una tienda de artesanía de madera con un divertido aspecto exterior.


La tienda de artesanía en madera del mercado de Kedougou


Hoy nos toca nuestro tercer Relais consecutivo el de Kedougou. Ya de entrada la piscina y las habitaciones están mejor que el de Tambacounda, pero lo más espectacular es el comedor.


La piscina del hotel Le Relais de Kedougou


El comedor está la otro lado de una pequeña calle y tiene una estructura bastante espectacular y unas preciosas vistas sobre el río Gambia, donde, de nuevo, hay mujeres lavando.


La estructura del comedor del hotel Le relais de Kedougou


Pegado al mirador hay hamacas donde echarse una siestecita para disfrutar de la vista mientras se reposa la comida. La comida vuelve a ser muy agradable a base de carne con patatas y ensalada


La vista desde el comedor del hotel de Kedougou


Esta tarde hay que visitar el poblado de Iwol donde habitan los beddick. Emprendemos la marcha por carretera hasta Ibel donde comienza la ascensión al poblado de los beddick. Demba, que se conoce el percal, ha contratado a un simpatiquísimo chaval de 19 años llamado Aruna para que nos acompañe. Aruna tiene una simpática sonrisa y se cubre la cabeza con un gorrito que no hay manera de conseguir que se quite. Mis hijos bromean con él intentando quitárselo pero el se zafa una y otra vez, sino es porque la día siguiente nos acompañará a la cascada de Dindefelo no hubiéramos sabido lo que ocultaba tras el gorro.


Aruna con gorro


La familia de Aruna vive en Ibel y a medida que atravesamos el pueblo nos va mostrando a sus familiares. Aruna no sabe leer ni escribir pero ha sido capaz de aprender español a través del contacto con los turistas. Demba quiere prepararlo para ser guía, pero piensa que todavía tiene mucho pájaros en la cabeza. El problema es que muchos de estos jóvenes más que pensar en hacerse guías, están pensando en algún modo de venir a España porque para ellos esto es el auténtico paraíso. Demba quiere que la gente se quede en Senegal contribuyendo al progreso de su pueblo.

La parte más dura del viaje es la subida a la montaña donde viven los beddick. El tramo inicial es durísimo pero dentro de lo que cabe no tiene piedras, la parte final, dura y con muchísimas rocas, si que es difícil de verdad. Dentro del grupo Demba y Aruna suben como si la cuesta fuera hacia abajo en lugar de hacia arriba y, claro, eso nos deja absolutamente muertos en la primera subidita.


La vista desde la subida al poblado de Iwol


A menos de un cuarto de subida sufrimos la primera baja, mi mujer que tiene una dolencia en la cadera no puede más y se queda, Aruna se queda con ella. Pronto se destacan mis dos hijos y yo me quedo con Demba, que va como si cualquier cosa y los dos jóvenes vascos. Sorprendentemente para mí, Mikel y Xixili se quedan y Demba y yo nos adelantamos para que no se nos eche la noche encima prometiendo volver a por ellos.

Demba me confiesa que normalmente es la gente de entre 25 y 30 años la que no llega al poblado, los viejos solemos ser más resistentes. En nuestro caso, no es así, porque después de la pájara Mikel y Xixili se recuperan y consiguen llegar, eso sí con bastante retraso.
Después de nuestra particular etapa del Tour llegamos al poblado beddick. La vista de las chozas desde la montaña resulta idílica, si ya sé que todo es muy utópico y que cualquiera cambia su casita adaptada a las comodidades del siglo 21 para irse allí, pero merece la pena verlo y casi soñarlo.


El poblado de Iwol


Nuestro primer encuentro es con una joven que muele el mijo con un niño agarrado a sus piernas, quizás no nos sorprende porque era lo que esperábamos ver, pero desde luego la escena resulta bastante intemporal, podría haber sucedido hace varios siglos. Demba nos presenta al maestro y jefe del poblado, para que nos acompañe en la visita y poder ir a rescatar Mikel y Xixili. El jefe, que va disfrazado de guiri (se puede comprobar en las fotos), nos enseña la escuela que es bastante rural, rodeada simplemente de una empalizada de paja.


El jefe del pueblo y maestro en su escuela


Lo más impresionante del poblado son los enormes baobabs que están en los alrededores. Será difícil encontrar otros más espectaculares en cualquier otro sitio de Senegal.


El gran baobab de Iwol


Por el recorrido observamos como en muchas casas se cuece algo en una especie de olla. Nos dicen que es el vino de mijo, aunque el maestro le llama “bière de mille” o sea cerveza de mijo. Sea vino o sea cerveza el caso es que lo están preparando para la fiesta del próximo lunes donde se va a producir el rito de iniciación de los niños (en otras palabras la circuncisión o fimosis pero en vivo).


Haciendo el vino o cerveza de mijo en Iwol


También nos encontramos con unas niñas que transportan agua. No quiero pensar de la distancia que habrán tenido que recorrer para traerla.


Niñas transportando agua en Iwol


Al final de la visita nos reunimos todos cerca de la iglesia que es la única construcción de cemento del pueblo, al parecer regalo de algún extranjero. Demba nos cuenta que siempre les insiste en que aprovechen esa construcción como escuela, cuando no haya culto, pero dice que no hay manera de convencerles, por lo que casi siempre está desaprovechada.

En la puerta de la iglesia nos reunimos con los niños y varias mujeres del pueblo, muchas de ellas de avanzada edad y con el torso desnudo. La verdad es que en el entorno en que nos encontramos parece algo natural. Es curioso que creo que hemos visto más mujeres con el torso desnudo que hombres, hombres creo que no hemos visto ninguno, incluso cuando se bañan en la cascada que veremos el día siguiente lo hacen con camiseta, dando lugar a situaciones realmente absurdas.


Mujeres mayores de Iwol. Detrás se observa la iglesia del poblado


En la puerta de la iglesia, Demba y una de las mujeres se enzarzaron en una divertida discusión sobre intercambio de collares sin llegar a un acuerdo.

El único punto negativo de la visita es que, al partir, observamos que en una lateral del pueblo los hombres, que, ni por un momento se habían acercado a nosotros, estaban reunidos bebiendo, al parecer es su principal distracción.

Disfrutamos de una preciosa puesta de sol y cuando bajamos la montaña ya era casi de noche. Las piedras casi nos matan y había algunos trozos bastante resbaladizos pero llegamos sin novedad.


Puesta de sol en Iwol


María José nos estaba esperando al borde de la carretera muy bien acompañada por Aruna, algunos hombres del pueblo de Ibel y varios niños. Estaba encantada, en nuestra ausencia había intentado seguir el camino pero al ver lo que quedaba se había dado definitivamente la vuelta. Aruna la llevó a casa de sus familiares y la habían acogido extraordinariamente. Le enseñaron todo lo que hacían y como vivían y habían estado todo el tiempo acompañándola y agasajándola. Estaba encantada de la hospitalidad de la gente y del bueno de Aruna.

El camino de vuelta en coche fue uno de los momentos cumbres del viaje. Rigobert que hasta el momento presente sólo había sacado su faceta de preguntador, en las comidas nos hacía auténticos “tercer grado” sobre nuestras vidas, sacó en esta ocasión su vena más cachonda y, acompañado por Demba y Aruna, comenzó a entonar canciones senegalesas. La mejor, una que al parecer se utiliza en las excursiones para animar a la gente cuando está cansada. Dice algo así:

Oh ye culé
Oh ye kafissa.
Kafissa langa
Langa ti langa
Umma lele, umma lele


Por supuesto, que acabamos todos cantando la canción y nosotros contraatacando con el 1 de enero, la vaca lechera, el badabadum y otras cancioncillas populares. El final fue apoteósico dedicándonos uno a uno la popular canción francesa: “il est vraiment fenomenal”. En aquel momento nos sentimos formar parte de una sola y “fenomenal” familia.

Otra buena cena nos esperaba en el Relais de Kedougou, en esta ocasión a base de dorada al horno. Se come realmente bien en Senegal, eso sí, hay que hacerse a la idea de que muchos días toca ensalada y arroz, pero, en general, todo está bastante bueno.

Día 4. De Kedougou a Mako pasando por la cascada de Dindefelo.

Hoy se supone que tenemos un día más relajado, aunque eso teniendo en cuenta nuestro planteamiento de viaje es un decir. Por la mañana nos viene a buscar un 4x4 para ir a la cascada de Dindefelo ya que el camino es todavía peor que los anteriores y nuestro microbús no puede pasar. El camino desde Kedougou a Dindefelo es una pista de tierra que no está muy mal. El 4x4 es uno de estos americanos con 5 plazas y un remolque abierto en el que hay un banquito donde sólo caben 2 personas. Ello quiere decir que Aruna y Demba van sentados en los bordes de la zona de camión. Siempre me sorprende la capacidad de sacrificio de esta gente, yo creo que no hubiera durado ni cinco minutos haciendo equilibrios por ese camino.

En Dindefelo hay mercado por lo que se observa una gran movimiento en los alrededores. También hay comercios de distinto tipo, resulta divertido ver la correspondencia entre los nombres europeos de las tiendas y el correspondiente local africano.


La panadería local de Dindefelo

Antes de llegar a la cascada paramos en Dindefelo donde visitamos la maternidad. Al cargo de la maternidad hay un enfermero bastante bien alimentado.


María José con el enfermero de Dindefelo


La maternidad atiende a prácticamente todos los pueblos de la zona pero es un poquito desastre ya que todo está muy sucio y descuidado. Mi mujer, como profesional del ramo, echa una pequeña arenga sobre la importancia de la higiene y dejamos una buena parte del material sanitario que llevamos en especial leches para bebés.


La maternidad de Dindefelo


Luego paramos en el campamento de Dindefelo justo al principio del camino que lleva a la cascada, también parece bastante descuidado. Por fin empezamos a recorrer el camino a la cascada que es una especia de pequeña selva llena de lianas, ceibas y vegetación. Es un camino extraordinariamente agradable.


La selva camino a la cascada de Dindefelo


Al final el espectáculo impresionante de la cascada. La cascada tiene una altura de unos 80 metros, pero más que la caída de agua impresiona la arquitectura de la zona. La cascada esta en el vértice de un ángulo casi perfecto de 90º y las paredes de la cascada parecen casi esculpidas por la mano del hombre. Al pié de la cascada hay una pequeña poza de agua invitando a bañarse. La verdad es que es un lugar precioso que merece la pena visitar.


Espectacular cascada de Dindefelo


Nos disponemos a bañarnos pero hay dos inconveniente el agua está helada y hay unas piedras bastante agudas en el borde. No hay nada que nos arredre y decidimos emprender la marcha por el borde para tirarnos desde el pie de la cascada. No cubre mucho, por lo que hay que tener cuidado con el impacto en el agua, y la impresión es tremenda por el agua helada, pero la belleza del sitio compensa.


Bañándonos debajo de la cascada de Dindefelo


A la salida se produce una sensación muy curiosa. En España estamos acostumbrados a que la salir del agua, aunque haga calor, siempre se pasa un poquito de frío. Aquí es todo lo contrario y la salida es maravillosa se siente una especie de calorcito realmente agradable.

Aruna se baña con camiseta como todos los del país. Hay cosas que no podré entender porque la sensación de salir con la camiseta mojada de aquel agua tan fría debe ser espantosa. No sé si es que los hombres tienen un especial sentido del pudor, que ni siquiera las mujeres tienen. Le pregunto a Demba y me dice que no es por ninguna razón sino simplemente por pasar menos frío. No hay quien lo entienda. Demba por supuesto que piensa que el agua está demasiado fría par bañarse, ya vendrá por aquí en otras ocasiones y podrá hacerlo.

La comida hoy es en el campamento de Dindefelo por el que hemos pasado a la ida. Gracias a Dios hoy no hay ensalada porque el sitio no parece de muchas garantías sanitarias. El plato principal es un pescado llamado capitán con arroz y una salsa roja como de pimentón, no está mal aunque la repetición de arroz y pescado está empezando a cansar a algunos.

Por la tarde emprendemos el camino de vuelta a Kedougou donde nos espera nuestro Rigobert con los equipajes ya cargados en el microbús para seguir camino a Mako. Por el camino vemos monos rojos y nos arriesgamos a pasar por un atajo que atraviesa un pequeño río donde nuestro chofer demuestra sus cualidades de conductor.


Un mono rojo en el camino de vuelta de Dindefelo


Nos despedimos de Aruna que escondía unas mini-rastas bajo su gorra porque le daba vergüenza enseñarlas.


Aruna sin el gorro que cubría sus mini-rastas



El campamento de Mako es muy bonito, consiste en una choza central abierta que hace de comedor y pequeñas chocitas alrededor. Todas tienen water y ducha, eso sí sin techo para que sepas que se siente al hacerlo a la luz de la luna. Hay un pequeño depósito de agua en cada choza que cierran continuamente para que no se gaste agua innecesaria.


Cabaña del campamento de Mako


El campamento pertenece a una ONG española llamada campamentos solidarios y hay una pareja de españoles que acaban de llegar para estar 6 meses en la zona, organizando el campamento y haciendo algunas obras como escuelas o maternidades.


Ducha de la cabaña del campamento de Mako


Una vez llegado a Mako empezamos el camino a la búsqueda de los hipopótamos. El campamento está pegadito al río Gambia y en sus cercanías viven al menos dos familias de estos enormes animales. Encontramos primero dos hipopótamos cerca del campamento y, posteriormente, un poco más alejados, otra familia de por lo menos 6 miembros. A los hipopótamos no se les ve mucho ya que tienen que estar prácticamente sumergidos en agua durante el día y sólo salen por la noche a comer grandes cantidades de hierba. Pueden llegar a pesar 4 toneladas y son conocidos como los animales más peligrosos de África ya que, aunque son herbívoros, si se sienten amenazados, destrozan todo lo que está en su camino.


Hipopótamo en el río Gambia en Mako


Nos quedamos un buen rato contemplando a los hipopótamos y el anochecer, realmente es un momento mágico.


Puesta de sol en el río Gambia en Mako


Cenamos con los españoles en el campamento, nada menos que espaguetis boloñesa, no es evidentemente lo más típico del lugar, pero para cambiar un poco de tipo de comida no está nada mal.
La noche en el campamento es muy especial. Se oyen mil y un ruidos diferentes, normalmente de pájaros, pero en distintos registros. También se oye, ya de madrigada a los hipopótamos. Algunos verdaderamente cansados del viaje no oímos prácticamente nada.

Día 5. De Mako a Ziguinchor.

Nos espera una nueva jornada de carretera para cruzar todo el sur de Senegal desde el País Bassari hasta la Cassamance. Cambiaremos también de paisaje, el del País Bassari es más bien seco, mientras que en la Cassamance hay mucha más agua y todo está mucho más verde con abundantes palmeras, ceibas etc.

Salimos bien tempranito para poder ver animales en el parque de Niokolo Koba. Bien pronto, a la salida de Mako nos encontramos con un grupo de árboles llenos de babuinos. Es todo un espectáculo verlos saltar de un árbol a otro. Nos paramos y tratamos de comunicarnos con ellos imitando sus gritos y realmente parece que nos responden.

También vemos monos verdes que son mucho más simpáticos. Aceptando golosinas, de tal modo que uno se nos mete en el coche y casi nos mata del susto. Vemos alguna gacela suelta y jabalíes pero no mucho más, los bordes de la carretera están quemados y no queda mucha vida alrededor de la misma.


Mono verde en el parque de Niokolo Koba


La carretera está mejor que la de Kaolak a Tambacounda pero el camino se hace pesado. Paramos en Kolda para comer en el hotel Hobbe. El sitio está muy bien y a la comida está estupenda sobre todo la brocheta de carne, aunque también el pollo con arroz. Lo peor los baños que, no sé si porque estaban en obras, pero el caso es que las cisternas no funcionaban y estaba aquello hecho un asco.[/align]
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Ver Etapa: Primera etapa: Pais Bassari



Etapa: Segunda Etapa: Cassamance  -  Localización:  Senegal Senegal
Fecha creación: 31/01/2009 23:55  
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Dia 5. Entrando en la Cassamance.

Seguimos camino para llegar a Ziguinchor. Por el camino vemos las famosas montañas de cacahuetes de Senegal, el tercer mayor productor del mundo de este fruto seco.


Montaña de cacahuetes cerca de Ziguinchor


El paisaje ha cambiado realmente y se observan preciosos rincones con cursos de agua (afluentes del río Cassamance) rodeados de palmeras y vegetación.


Paisaje de Cassamance


Nuestro hotel para esta noche es el Kadiandoumenge. Precioso hotel con una muy bonita piscina.


Javier en la piscina del Hotel Kadiandoumenge en Ziguinchor


El comedor es también bastante bonito y, en general, las instalaciones son estupendas, es el justo premio después de tantos días por las carreteras de Senegal. Lo mejor del hotel son sin duda las vistas del río Cassamance.


Vista desde el hotel Kadiandoumenge en Ziguinchor


Por la tarde tocan compras en el centro de artesanía de Ziguinchor. No está mal el centro con multitud de cosas. Visitamos un pequeño taller donde bordan telas y compramos un poco de todo.


Taller de artesanía de tejido en el mercado de artesanía de Ziguinchor


La cena en el Kadiandoumange es de lujo con un primer plato de marisco con una brocheta de langostinos y pequeñas gambas y almejas. De segundo lo de siempre carne o pescado con arroz, pero, también como siempre, muy rico. Mientras cenamos un chico toca la cora, nos pide nuestro nombre e improvisa una pequeña canción para cada uno. Suena muy dulce, Mikel como profesional del ramo decide que se tiene que comprar una cora. Después de cenar se queda con el chico para aprender a tocarla y acuerda comprarle su cora que tiene una bonita decoración. El problema es buscarle una funda para poder llevarla en el avión

Por la noche Rigobert nos anuncia una mala noticia, el coche tenía un pequeño ruidito que no le gustaba y lo ha llevado al mecánico que le ha dicho que no puede continuar, como consecuencia, se tiene que quedar en Ziguinchor y nos va a poner en contacto con un amigo suyo llamado Husman que será nuestro nuevo chofer a partir de ahora. Es una pena, Rigobert era un tipo simpático, preguntón, cantarín, y muy buena gente.


El gran Rigobert en su trabajo de conductor



Día 6. De Ziguinchor a la isla de Carabane.

Nuestra primera visita del día es el mercado de Ziguinchor. Demba nos avisa de que por el mercado suelen pulular los intermediarios que son jóvenes que se aprovechan de que las vendedoras no suelen saber francés para hacer negocio intermediando entre los turistas y los vendedores. Efectivamente no hacemos más que entrar en el mercado y se nos colocan 2 ó 3 jóvenes a nuestro alrededor que nos acosan a preguntas sobre lo que queremos y nos llevan de un sitio para otro. Por mucho que hacemos para intentar evitarlos resulta imposible, al final decidimos concentra las compras en una tienda y que Demba nos regatee en wolof directamente con la dueña. Así los hacemos, eso sí, con los intermediarios alrededor tratando de meter baza. Compramos bonitas telas para hacer manteles y vestidos senegaleses.


Mercado de Ziguinchor


Nuestra siguiente parada es una pequeña reserva de cocodrilos que tiene un francés cerca de Ziguinchor. La reserva está muy bien con impresionantes ejemplares de cocodrilos del Nilo y con unos bonitos alrededores llenos de bambúes y otras plantas exóticas.


Cocodrilo en reserva cerca de Ziguinchor


Nuestra siguiente parada Baficán. Sabíamos que íbamos a visitar una escuela pero lo que no podíamos esperar es que nos estuviera esperando todo el pueblo a la entrada de la escuela en plan Bienvenido Mr Marshall. El caso es que la escuela se está construyendo con el dinero que Demba y sus colaboradores pueden ahorrar de su trabajo de guías y como consecuencia en el pueblo están muy agradecidos tanto a Demba como a los turistas que permiten obtener ingresos.


Recibimiento en la escuela de Baficán


A nuestra llegada las mujeres y los niños del pueblo nos reciben en formación con música y bailando. Podemos también ver a la gente que está trabajando en la construcción de las escuelas, como traen arena y agua para hacer el hormigón. De nuevo en la puerta de la escuela se reanuda el bailes pero esta vez uno por uno vamos saliendo a bailar invitados por la gente del pueblo.


Desde luego el baile no es lo mío


Lo pasamos francamente bien. Nuestra pareja de vascos está realmente emocionada nosotros un poquito menos porque ya hemos estado en Senegal aunque hay que reconocer que siempre te sorprende esta gente maravillosa.


Trabajadores llevando arena y agua para los trabajos de la escuela de Baficán


Posteriormente visitamos las obras de la escuela como si fuera nuestra y finalmente nos reunimos con los jefes del pueblo y los maestros.


La escuela de Bafican


Esta reunión es bastante más solemne, las mujeres del pueblo nos regalan limones y mandarinas y los jefes del pueblo nos dicen un discurso de agradecimiento al cual contesto yo con unas “sencillas y emotivas” palabras en francés. Realmente no sé como darles las gracias por un recibimiento que no merecemos, pero me doy cuenta que en realidad somos una parte de un conjunto formado por todos los turistas que han pasado antes por allí, y que son los que realmente han ayudado, los que estamos allí que prometo que ayudaremos, y los que seguirán visitando ese acogedor país que estoy seguro seguirán ayudando. Demba echa un discurso bastante más largo y profundo tratando de concienciar a la gente de lo importante que es la educación y la higiene e incluso Mikel se lanza a hablar diciendo unas bonitas palabras de agradecimiento en francés. Definitivamente estos chicos están ganados para la causa.

Al final de la ceremonia, nuevos bailes y confraternización con la gente. Yo engancho un bebé de una joven del lugar (previa petición de permiso, por supuesto) y casi me lo traigo a España, luego todos se apuntan a coger al bebé, pero yo lo ví primero.


Tan contentos con “nuestro niño” en Bafican


Uno de los del pueblo ofrece de regalo a mi hijo un cinturón hecho de hojas para subir a las palmeras y nos hace una demostración. Sólo ver los pies desnudos trepando por aquella superficie tan dura daba grima. Mi hijo mayor intenta probar el invento del cinturón pero no le dejan subir más de un par de metros porque dicen que las deportivas resbalan y que hay que subir a pie descubierto. Evidentemente no lo intentamos, hubiéramos llenado de sangre la palmera.


Javier sopesa su regalo para trepar a las palmeras


Terminamos nuestra entrañable visita a Baficán despidiéndonos de todos con muchísimo cariño, hemos hecho muchos amigos en esta visita.


Mujer con niño en Bafican


Nuestra siguiente parada es la casa impluvium, típica de la zona. Esta casa tiene un agujero en el centro del tejado por donde escurre el agua de la lluvia a una especie de pozo central. Dentro en el patio del pozo, hay una pequeña muestra de artesanía local. Finalmente llegamos a comer en un campamento en Oussuye, la capital de la comarca.


Casa impluvium en las cercanías de Oussuye


Después de comer salimos para Elinkine a coger la barca que nos llevará a la isla de Carabane, nuestra siguiente parada.

El camino atravesando el río Cassamance para llegar a Carabane es muy bonito y la isla tiene mucho encanto. En la isla hay un pequeño hotel el hotel Carabane que será la base de nuestra estancia. Según llegamos lo primero que intentamos es encontrar un sastre que le haga una funda a la cora. Sorprendentemente hay varios sastres en la isla, parece que la gente que viene aquí a descansar aprovecha para hacerse ropa con las telas que han comprado en el viaje.


Llegada a la isla de Carabane


Después de un par de intentos acordamos con un sastre que se hace llamar Paco (parece que el turismo español es el más importante de la zona, y que los Carabaneses han adaptado sus nombres a nuestro idioma), que nos haga una funda para la cora y 4 manteles, aunque es tarde por la tarde promete tenerlo todo para el día siguiente la mediodía. Por si ello fuera poco, yo me fijé en la casaca que llevaba Paco y a la mañana siguiente, sin que lo supiera mi mujer, le encargué dos para mí. A la hora de comer todo estaba listo.

Después del sastre nos dedicamos a recorrer la isla. A pesar de su pequeño tamaño tiene de todo. Vimos la maternidad, en esta ocasión extremadamente limpia y ordenada. Eso sí, justo encima de la cama de partos había unos ramajes colocados estratégicamente para dar suerte en el trance. Dejamos nuevo material sanitario.


La maternidad de Carabane


Vemos la iglesia de Carabane, un edificio impresionante para la zona, aunque bastante abandonado, al parecer es la segunda iglesia más antigua de Senegal y pronto van a intentar restaurarla.


La iglesia de Carabane


Acabamos la tarde visitando a la familia de Demba que vive en Carabane. Nos reciben en la puerta de sus chozas y son todos muy amables con nosotros. Charlamos un ratito de nuestro viaje y de la vida en la isla, mientras ellos siguen con su vida: una madre lava a sus hijos, otra amamanta a un niño, otras hacen la comida. Sentimos una agradable sensación de ser uno más y compartir algo con la gente de allí.


Niños duchándose in situ en Carabane


Aprovechamos para regalarles a los niños unos pequeños cochecitos que habíamos traído de Madrid y los juguetes un poco más grandes se los damos al padre para que se los de a los niños que mejor estudien.


Con nuestra nueva familia de Carabane


Después de otra preciosa puesta de sol, cenamos en el hotel Carabane, de nuevo una buena cena, con un poquito de marisco al principio y carne o pescado después. Eso sí arroz que no falte.


Puesta de sol en Carabane


Después de cenar nos vamos al bar Calypso, justo al ladi del hotel andando por la playa, para oír tocar el djembe. Vienen tres chicos a tocar y montan un buen espectáculo. Nuestro problema es que estamos matados del viaje y nos dormimos a chorros


Tocando el djembe en el bar Calypso de Carabane


Día 7 de Carabane a Kabrousse pasando por la isla del hechicero.

Hoy madrugamos un poquito menos ya que tenemos un día un poco más suavecito. Nuestra primera visita es un recorrido por el río Cassamance para llegar a la isla del hechicero. El recorrido es francamente bonito, la marea está muy baja y se ven perfectamente las raíces de los manglares cargaditas de ostras. Por el camino se ven abundantes garzas, cormoranes, pelícanos, peces voladores, cangrejos, etc.


Cangrejos en la isla del hechicero


La isla del hechicero coge el nombre precisamente de que en ella habita un hechicero. Al parecer este hechicero tiene mucha fama en todo Senegal y de hecho nos acompaña un joven de buena familia senegalesa, es la única persona que encontramos en el viaje que sabe inglés, que tiene problemas de salud y espera curarse con los consejos del hechicero.


El joven senegalés necesitado de cuidados del hechicero


Por el camino a la casa del hechicero se nos van juntando los niños.


Jugando con los niños en la isla del hechicero


Aquí también tenemos escuela que construir, menos mal que por el momento no se ha hecho nada y sólo hay una estructura de ramas donde los niños de la maternidad dan clase. Si tenemos otro recibimiento como el de Bafican creo que nos hubiéramos muerto de vergüenza.


La escuela maternal de la isla del hechicero


Llegamos a la casa del hechicero y entramos dentro, por razones obvias no podemos fotografiar al hechicero, que es un señor de unos 80 años ciego que está sentado en su cama comiendo pan de mono (el fruto del baobab) mientras habla con nosotros. Nos dice que vamos a tener larga vida en conjunto y tres de nosotros le muestran sus dolores. MIkel tiene un pitido permanente en un oido que no le deja dormir, Xixili tiene una rodilla mal y mi mujer la cadera hecha polvo. Les impone la mano en las zonas afectadas y les dice que de los tres la primera que se va a curar es Xixili.

Nos cuenta un poco de su historia. El no quería saber nada de ser hechicero pero cuando se murió el hechicero anterior le dijeron que él era el elegido para se el nuevo hechicero. El se negó varias veces pero cayó enfermo y se quedó ciego, terminando finalmente por aceptar su destino. No acabamos de convencernos del poder del hechicero pero hay que reconocer que la atmósfera de aquella habitación con el hechicero y nosotros esperando sus palabras era bastante especial.

Por el camino de vuelta a la barca encontramos alguna Ceiba gigantesca, si los baobabs eran un espectáculo, las ceibas no les van a la zaga.


Ceiba gigante de la isla del hechicero


Volvemos por la isla para coger de nuevo la barca, acompañados de todos los niños que nos dedican una bonita despedida.


Despedida de los niños de la isla del hechicero


El chico de la enfermedad ha estado también con el hechicero y le ha recomendado ir a ver a otra hechicera en un pueblo cercano, así que lo llevamos de vuelta con nosotros, también nos llevamos a un pescador que vive en frente de la isla de Carabane y que lleva un gallo y aparejos, proporcionando una bonita estampa. Por el camino de vuelta vemos delfines. Senegal no es un gran país para visitar animales, pero a pesar de ello hemos visto unos cuantos animales salvajes.


El pescador se baja de la barca con su gallo y sus herramientas


Volvemos al hotel de Carabane para comer, de nuevo una comida de la zona y tomamos de nuevo la barca para ira camino de Kabrousse nuestro nuevo destino. Gracias a Dios no se tarda mucho y antes de anochecer estamos en Kabrousse donde podemos disfrutar de la playa, la piscina y otra bonita puesta de sol.

El hotel de Kabrousse es el Royal Kabrousse, que es un hotel más turístico de todos los que hemos visitado hasta ahora. Hay bastantes jubilados franceses, algunos italianos y algunos niños. Como buen hotel turístico, tiene sus espectáculos. Hoy toca la noche senegalesa, aunque comienza con un desfile de moda local donde los turistas hacen de modelos.


El hotel Royal Kabrousse


La cena es tipo buffet pero bastante completo con un buen buffet frío de ensaladas, calamares, pulpo, gambas y langostino. Luego platos calientes de carne y pescado y finalmente un completísimo buffet de postres donde sobresale un guirlache de cacahuetes realmente exquisito.
Después de la cena hay un buen espectáculo de bailes senegaleses. De nuevo estamos muy cansados para disfrutarlo plenamente

Día 8 estancia en Kabrousse

Hoy se supone que tenemos día de descanso en la playa de Kabrousse. Descanso relativo porque a las 10 de la mañana ya estamos jugando al voleyplaya como si nos fuera la vida en ello. El animador es un tipo realmente simpático que se llama Baba y pasamos un rato francamente divertido. Después playa y piscina. La playa es realmente espectacular.

Demba viene a recogernos a Mikel y a mí para ir a la maternidad y una escuela a repartir el último material que nos queda. La maternidad está llena de gente nada menos que cinco mujeres han dado a luz y se encuentran allí con sus niños. Hay una enfermera joven y otra mayor bastante simpáticas que nos explican como funciona aquello.


Entregando material en la maternidad de Kabrousse


La escuela está hoy cerrada porque es día de fiesta por lo que nos encontramos sólo con la profesora a la que damos el resto de material que nos queda.


Entregando material a la profesora de la escuela de Kabrousse


Cuando volvemos al hotel no encontramos al resto de la gente que han emprendido camino playa adelante hasta Guinea Bissau. La frontera está relativamente cerca y el paseo por la magnífica playa de Kabrousse es una maravilla. Es inmensa y no hay absolutamente nadie, si acaso algunas vacas que se pasean indolentemente por allí.


La inmensa playa de Kabrousse


Para la comida nos damos una auténtico homenaje, nos lleva Demba a un restaurante muy cerca del hotel, en la playa, que se llama “le bar de la mer”. Por 21 euros por cabeza, comemos un plato de marisco con una langosta por cabeza, langostinos, gambas y nécoras al estilo “txangurro”. Todo está muy rico desmintiendo un poco el lugar común de que el marisco no está bueno fuera de España. La vida de turista rico también tiene sus encantos.

Durante la comida hay un cantante de color que canta canciones muy lentas con una preciosa voz, el hombre hace un esfuerzo para cantarnos todas las canciones que conoce en español: quizás, quizás y comandante che Guevara, resulta francamente agradable. Al acabar la comida mis hijos se vuelven al hotel y una de las chicas se enrolla con nosotros. yo trato de liarla con Demba que permanece soltero, pero me contesta con mucha gracia que no le interesa uno como ella, que estos tienen varias mujeres y ella quiere uno para ella sola. En el que se ha fijado ha sido en mi hijo mayor al que dice que ha estado mirando todo el rato pero que no le ha prestado la menor atención. Yo le digo que mi hijo no tiene oficio ni beneficio mientras que Demba tiene un negocio turístico, pero no pica. Parece que las mujeres senegalesas están cambiando de mentalidad

Por la tarde, Xixili, Mikel y yo nos vamos a Cap Skirring donde hay un mercado de artesanía muy grande probablemente el mayor que hayamos visto en Senegal. Vamos sin ánimo de comprar muchas cosas pero pronto nos damos cuenta de que los vendedores tienen muchas ganas de vender, la crisis y la hora de la tarde deben haber influido para que las bajadas de precios sean espectaculares. Compramos varias piezas de tela pintadas, el calendario diola, figuras de madera, máscaras, collares etc.

Nos encontramos con el joven que nos acompaño a la isla del hechicero y nos cuenta que la hechicera recomendada por el de la isla le ha puesto una botella vacía contra su vientre y, sin herida aparente, le ha sacado una sustancia extraña de su cuerpo y que ahora se encuentra mucho mejor. Demba nos cuenta que a él también le hicieron eso y le sacaron una solitaria. Hay que ver como son las cosas por aquí. Nosotros que creemos que nos lo sabemos todo.

De nuevo cenamos en el buffet del hotel y a descansar que nos espera otro duro día.
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Ver Etapa: Segunda Etapa: Cassamance



Etapa: Tercera Etapa. Atravesando Gambia y Ndangane, Gorée y Dakar  -  Localización:  Senegal Senegal
Fecha creación: 01/02/2009 00:05  
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Día 9. De Kabrousse a Ndangane atravesando Gambia.

Nuevo madrugón, hay que atravesar Gambia cogiendo el ferry y no podemos arriesgarnos a encontrar cola y que no podamos pasar.

El camino de Kabrousse hasta la frontera de Gambia es largo pero no está mal. En el momento en que entramos en Gambia la carretera desaparece y se convierte en una pista de tierra. Parece que es una estrategia de los gambianos para que la gente tenga que tardar en atravesar Gambia y así consumir más. Gambia, la Gambia que nosotros vemos parece mucho más pobre y desordenada que Senegal


La carretera de Gambia


Dentro de Gambia hay que parar un par de veces para pagar los visados de atravesar el país. Por fin llegamos al ferry y gracias a Dios no hay cola. El ferry no está todavía y debemos esperarle. Más de uno del viaje necesita ir al servicio, afortunadamente no es mi caso, porque los que tienen que ir al servicio dicen que es una de las peores experiencias que han pasado en su vida. Esperando al ferry se nos acercan vendedoras de telas. No tenemos intención de comprar, pero el precio 3€ por pieza de 6 metros nos convence y nos llevamos nada menos que 7 piezas.

Cuando llega el ferry, milagrosamente empiezan a aparecer gente y coches de manera que se llena en un pis pas. La travesía del río Gambia es muy corta y rápidamente estamos en la otra orilla.


Subiendo al ferry que atraviesa en río Gambia


Sigue la pista infernal hasta la frontera y, de allí hasta Kaolak, otra carretera que no es mucho mejor. Finalmente, bastante cansados, llegamos a Kaolak a comer en el restaurante de nuestro amigo libanés “le brasero”. Este es un restaurante donde ya estuvimos la otra vez que viajamos a Senegal. Está regentado por un libanés que habla perfectamente español por haber estudiado en los maristas. Nos saludamos amigablemente y mi mujer le comenta que está un poco descompuesta de la barriga. El libanés le sirve una buena copa de pastis a palo seco como receta, no sé si sería efectiva pero mi mujer agarró un medio pedo…El plato del día es arroz con pollo pero también hay brochetas y pizzas.
De Kaolak vamos a Ndangane para alojarnos en el hotel Le Pelican. Este es otro bonito hotel formado por pequeñas casitas imitando chozas con 4 habitaciones en cada una. Pertenece a la misma cadena que el hotel de Kabrousse y está bastante bien.


Habitaciones del Hotel Le Pelican en Ndangane


Como el caso es no parar a la llegada, muy cerca del anochecer nos espera una barca para pasearnos por el delta del Sine-Saloum. El paseo es cortito pero muy agradable, pasamos muy cerca de un grupo de pelícanos y observamos a los martín pescadores lanzándose en picado a por sus presas. Llegamos a un campamento propiedad de un amigo de Demba donde tomamos una coca-cola. Haya bastantes campamentos en las islas del delta y casi todos están muy bien puestos.


Puesta de sol en el delta del Sine-Saloum


Después de otra espectacular puesta de sol, llegamos de la excursión en barca ya de noche. Ello no nos impide echar un mini-golf a la luz de una linterna, hay que estar locos, ni que decir tiene que demostré claramente quien es el verdadero amo del mini-golf. Cenamos muy agradablemente en el bonito restaurante del hotel Le Pelican, aunque estábamos prácticamente solos.

Día 10. De Ndangane a Dakar pasando por Bandia y la isla de Gorée.

Hoy nos toca repetir cosas que ya habíamos visto en nuestro anterior viaje. Para empezar visitamos las reserva de Bandia donde hay abundantes animales en semilibertad. Vemos monos, jabalíes, antílopes de dos tipos, impalas, gacelas, cocodrilos, tortugas, avestruces, pájaros de distintos tipos y, sobre todo, jirafas.


Impalas en la reserva de Bandia


Hay un montón de jirafas y las tenemos tan cerca que prácticamente las podemos tocar.


Jirafa en Bandia


Sin embargo, sufrimos una pequeña decepción porque no somos capaces de ver la pareja de rinocerontes blancos, que son la estrella de la reserva, pero que en esta ocasión no hay quien los encuentre.


Bonito pájaro en la reserva de Bandia


Desde Bandia vamos a Dakar para coger el barco a Gorée. La entrada a Dakar sigue siendo tan caótica como siempre, encontramos un atajo pero al final volvemos a llegar al mismo atasco interminable de siempre. Curiosamente, una vez dentro de Dakar las cosas si que han cambiado y encontramos unas infraestructuras impresionantes que no existían hace dos años. No parecen servir de mucho porque el atasco de antes nos hace perder el barco de las 2:30 para Gorée, tenemos que esperar al siguiente que es a las 4. Aprovechamos para comer en el “top del fast food” el restaurante Alí Baba, mezcla de pizzería, hot-dog, hamburguesería, kebab, sandwichería, etc. La característica principal del sitio es que las opciones llamadas completas incluyen huevo frito y patatas dentro de la hamburguesa, hot-dog, kebab sándwich o lo que sea. Vamos que por 3€ quedas más que satisfecho.

Como nos sobra algo de tiempo nos vamos al mercado de Dakar que es una auténtica locura. Según llegamos los intermediarios nos acosan, en esta ocasión saben perfectamente español. No compramos nada porque sólo buscamos música senegalesa y lo que tienen no nos convence. Al no comprar uno de los intermediarios nos llama cabrones, es el único rasgo de descortesía que encontramos en tan amable país. Las ciudades grandes son, evidentemente, otra cosa.


Mercado de Dakar


La travesía a la isla de Gorée es muy agradable, el barco está lleno hasta la bandera y la gente parece contenta.


Vista de la Isla de Gorée desde el barco


En Gorée, como ya conocemos la casa, de los esclavos nos vamos directamente a comprar collares y cuadros. Demba nos presenta a Macumba y Fatou, dos guapísimas amigas suyas que saben hablar español. Regateamos a muerte y de nuevo observamos que la crisis les debe estar afectando duro porque obtenemos buenos precios sin mucho esfuerzo (un cuadro grande por 15€).


Foto con Macumba, Fatou y su hermano a la llegada de la isla de Gorée


Volvemos a Dakar y pasamos de nuevo por el Alí Baba para coger fuerza para el viaje. Desde allí Demba y Husman nos llevan al aeropuerto. De nuevo otro viaje maravilloso y nueva despedida entrañable. Hasta pronto Demba, Hasta pronto Senegal.
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  Últimos comentarios al diario  Viaje a Senegal: Pais Bassari y Cassamance
Total comentarios 19  Visualizar todos los comentarios

Pardino  Pardino  09/05/2010 08:49   
Por supuesto: pdemba64 @ hotmail.com De todos modos está, en el hilo sobre guias de Senegal. Viaja y disfruta que hay mucho que disfrutar y a la vuelta me cuentas

Zhardibeldh  zhardibeldh  09/05/2010 14:31
gracias Pardino no te dejo mis estrellas porque no se como
un saludo

Soylamás  soylamás  16/11/2010 18:37
Hola, soy nueva aquí. Necesito consejo sobre cómo viajar a Senegal. Por lo que he leido en los foros se puede viajar mucho más barato con una agencia local. Cúales hay? He visto que hay un hilo de guias de senegal pero no se como acceder. Alguien conoce KIRUNNA TRAVEL? Es aconsejable?

Default https Avatar  universo18  16/11/2010 18:45   
Mira aqui soymamás..
www.losviajeros.com/foros.php?f=33

Default https Avatar  pepemanolo  18/01/2012 21:03
Felicidades. Un buen diario, bien narrado y salpicado de fotos, aunque echo de menos alguna más...

He estado en Gambia pero será mi primera vez en Senegal, así que me ha servido para coger ideas.

Gracias por compartir.

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iso667
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Ene 08, 2009
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Fecha: Dom Abr 08, 2018 03:38 pm    Título: Re: Viajar a Senegal

Hola, otra pregunta! ya estoy acabando de armar el viaje. Al final en Dakar nos vamos a alojar cerca de la playa que está en frente de Ngor, para así poder ir un día a ver la isla, otro día a la pont de almadies caminando, y luego ya los días que vayamos a Gorée u otras zonas cogeremos taxi. Estoy dudando en la zona de Saly. No se si coger algo en Saly/Mbour o mejor coger en Somone cerca de la laguna. Veo que en la zona de Somone está la laguna, la isla de los pelícanos, incluso que hay un parque natural y una senda que imagino se podrá recorrer andando?? Quizás si me alojo en la zona de...  Leer más ...
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Sep 01, 2000
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Fecha: Dom Abr 08, 2018 04:11 pm    Título: Re: Viajar a Senegal

Para mi le dedicas mucho tiempo a Dakar. Yo cambiaria la planificación.. y si tienes que elegir, entre Toubab y San Luis, mucho más atractivo San Luis y además tienes actividades que hacer. Toubab para mi no vale la pena para quedarte.
spainsun
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Sep 01, 2000
Mensajes: 72042

Fecha: Dom Abr 08, 2018 04:11 pm    Título: Re: Viajar a Senegal

Sin lugar a dudas, mejor Saly que Mbour.
iso667
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Ene 08, 2009
Mensajes: 141

Fecha: Dom Abr 15, 2018 06:29 pm    Título: Re: Viajar a Senegal

Hola spainsun, gracias por tus respuestas. Como ya dije, lo de Dakar es "obligatorio", tenemos que ver a una familia de allí y hacer algunas cosas en la ciudad así que ya nos vamos a quedar esos días. A St. Louis no vamos a subir por distancia, queremos que sea un viaje lo más relax posible sin mucho transporte motorizado, lo dejamos para otra ocasión que seguro que volveremos Sonriente El tema de Toubab es para hacer la última noche porque está a pocos kms del aeropuerto y así a la mañana siguiente podemos desplazarnos más fácilmente y evitamos tener que recorrer grandes distancias o salir...  Leer más ...
spainsun
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Sep 01, 2000
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Fecha: Mar May 08, 2018 11:24 am    Título: Aeropuerto Aeropuerto Internacional Blaise Diagne, Dakar

Hola
¿Despegas del nuevo aeropuerto de Dakar?

Lo inauguraron en diciembre de 2017. Ya nos contarás que tal.
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