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Egipto 2013 - Blogs de Egipto
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Diario: Egipto 2013  -  Localización:  Egipto  Egipto
Descripción: Diario de viaje por Egipto que incluye Cairo, Aswán, Abu Simbel, Luxor y Sharm El Sheikh... parte de un viaje mayor que incluyó Jordania, Israel y Palestina.
Autor: Juansanchez2207   Fecha creación: 
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Etapa: Día 1: Vie 20sep13 de Lima a El Cairo  -  Localización:  Egipto Egipto
Fecha creación: 06/10/2019 00:05  
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Mi plan para este viaje lo hice con varios meses de anticipación, compré los pasajes (el aspecto más crítico y costoso en esta clase de viajes) en abril y un par de meses después la alarma: manifestaciones y enfrentamientos muy violentos en Egipto, los noticieros anuncian que en un día mueren 600 personas. El presidente de turno es derrocado y el ejército sale a las calles a mantener el orden. El turismo se viene abajo, nadie quiere ir a Egipto. Las pocas personas que sabían de mi plan me advierten y tienen miedo, yo esperaba con fe que las cosas mejoren: no podía haber tanta violencia por más de 2 meses. Sabía que las cosas debían mejorar para cuando esté allá y felizmente así fue. Aún así, tenía un plan B en caso las cosas no mejoraran: aterrizaba en El Cairo e inmediatamente me iba a Estambul. Felizmente, un par de semanas antes de iniciar el viaje ocurre otro incidente: esta vez en Siria... ataque con armas biológicas y Estados Unidos amenaza con intervenir, Rusia intercede y no pasa nada. Dios, qué difícil es planear algo en estos países!

La aventura en Medio Oriente empezó muy temprano un viernes, saliendo del aeropuerto de Lima pocos minutos antes de las 3 am hacia Panamá, donde haría una escala antes de llegar a Nueva York, a la 1 pm. Por la hora del vuelo, la noche previa me la pasé revisando que haya empacado todo lo que necesitaba y casi no dormí. Pasaporte vigente (con la visa para Egipto gestionada un par de semanas antes) y mi pasaporte anterior, donde tenía mi visa para ingresar a Estados Unidos. Además, tarjetas de crédito, itinerarios, direcciones de hoteles, guías Lonely Planet, artículos de aseo, cámara, iPhone y cargadores... Mi taxi llegó a las 10 pm y en 1 hora ya estaba en el aeropuerto.

Salí de Lima hacia Panamá sin mayor sobresalto y el vuelo fue muy tranquilo, de unas 3 horas que prácticamente las pasé durmiendo. Muchos de los pasajeros eran turistas que habían visitado Perú y estaban regresando a casa (u otro destino) y peruanos que viajaban a Punta Cana para buscar el sol que no tenemos en Lima en esta época... igual creo que el clima en esa zona no es muy amigable estos meses. Bajé del avión y dado que tenía poco más de 1 hora para subir a mi siguiente vuelo, busqué rápidamente mi puerta de abordar. La encontré muy rápido, lo cual me dio tiempo para recorrer un poco del aeropuerto... baño, tiendas, wifi gratis y al poco rato ya estaba nuevamente abordando mi siguiente vuelo.

Este tramo sería un poco más extenso, algo más de 5 horas, pero igual de relajado que el primero. Pude dormir algo y despertar justo para ver la maravilla de islas del Caribe. Si interpreté bien el mapa, creo que eran las Bahamas. Islas rodeadas de mar turquesa que se van perdiendo a medida que vamos llegando a territorio yanqui. Aquí la cosa cambia drásticamente: campos de cultivo, algunas zonas industriales, carreteras interminables y después de un rato la costa de Delaware (desconocida para mí) y finalmente la inconfundible silueta de la capital del mundo... había llegado a Nueva York. Aterrizamos en el aeropuerto JFK y de golpe me encontré con una cola inmensa de gente en la zona de migraciones.

Después de un buen rato llegó mi turno, entregué los pasaportes y el agente (entrado en años, de apariencia y apellido latino) me habla en un inglés poco legible, me pide colocar las manos en un lector digital, me toma una foto con la cámara del sistema, mira que mi visa sea válida y pone el sello de entrada donde le da la gana. Eran las 2:30 pm, recogí mi maleta y pasé por aduanas (control casi imperceptible). A los pocos minutos ya estaba haciendo otra cola frente al counter de Egyptair para mi siguiente vuelo de las 6 pm. Aquí fue la primera vez que sentí una sensación de impaciencia y nerviosismo, todas las demás personas de nuestra cola eran egipcios (árabes, lo que sea), ningún turista. Todos hablaban árabe, se notaba su carácter muy diferente, rudo quizás, diferente.

Me fijo atentamente en la vestimenta y el actuar de las mujeres, se sabe que en los países árabes la mujer tiene un papel relegado y eso es algo que para bien o para mal, tenía que saber identificar y adaptarme a ellos. Si estoy en Egipto, tengo que acatar sus costumbres y leyes. Yo sabía que en este país la mujer debe vestirse de forma recatada... no mostrar los tobillos, ni los hombros, no escotes ni prendas ajustadas. Y por lo que vi allí, era cierto. Algunas (mayores y jóvenes) se cubrían el cabello y portaban joyas llamativas. Frente a la puerta de abordaje la tendencia se confirmaba: no hay otros turistas, todos eran egipcios, pasaporte verde en mano, imposible entender su idioma.

Llegó la hora de subir al avión, en medio de un leve bullicio que no llega a ser molesto, pero que para mí se volvió mucho más intenso cuando veo las señales en el avión y los anuncios del capitán... todo en árabe. Anuncian algo, hablan en árabe por 5 minutos y no entiendo nada. Espero impaciente el mismo anuncio en inglés y me cuesta entenderlo, la vocalización es muy mala y encima el mensaje es muy escueto... lo resumen todo en menos de 1 minuto. Ubiqué mi asiento y la amabilidad de las aeromozas me hace sentir más cómodo... pasan ofreciendo el periódico... de terror! Todo en árabe! Pero tienen una versión en inglés: "The Egyptian Gazette" de tan sólo 6 hojas. Allí, logro ver un oasis entre los titulares: el gobierno alemán anuncia la reanudación de los paquetes turísticos a Egipto. Buena señal para iniciar el vuelo.
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Ver Etapa: Día 1: Vie 20sep13 de Lima a El Cairo



Etapa: Día 2: Sab 21sep13 El Cairo  -  Localización:  Egipto Egipto
Fecha creación: 06/10/2019 00:08  
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Después de un vuelo un poco pesado (9 horas y media es bastante para los que viajamos en clase turista) llegué a El Cairo. Eran las 11 am y durante el vuelo no había podido dormir casi nada pero no tenía sueño, estaba impaciente por ver con mis propios ojos lo que había en este país: la gente, las calles, la comida, etc. Bajé del avión y casi de inmediato sentí una onda de calor en la manga de salida, lo cual le daba sentido a lo que vería luego a través de uno de los pasillos de vidrio: un aeropuerto rodeado de arena y un horizonte casi sin edificios, sólo dunas y extensos campos de arena. Entré al edificio y mi impresión cambió drásticamente: paredes y pisos brillantes y limpios, internet gratis y muy buena iluminación... Todo en orden.

Al poco rato ya estaba pasando por migraciones, entregué mi pasaporte, revisan la visa y sin emitir comentario sellan mi pasaporte. Unos metros más allá me ofrecen taxi (aún estaba dentro de la zona de llegada), pasé de largo y veo unas ventanillas de apariencia muy formal donde ofrecen cambio de moneda, compro algo de libras egipcias (al momento del viaje, US$ 1 equivale a LE 6,89) y voy a recoger mi maleta mientras recibo un correo de mi contacto en Egipto, Ahmed, quien me confirma que uno de sus compañeros me buscará en el aeropuerto para acompañarme durante mi estadía en El Cairo. Nunca tomo tours ni guías pero dada la situación agitada en el país, quería un poco de seguridad.

Pocos minutos después, ya con maleta en mano, salí del aeropuerto y me topé con una gran cantidad de gente, muchas personas esperando a sus familiares, otros taxistas buscando clientes y por ahí a un lado, una persona con mi nombre escrito en un papel (y gracias a Dios no estaba en árabe). Su nombre es Mosaad, y me dice que él no es guía sino conductor y que me llevaría primero a la Ciudadela de Saladino ya que mi hotel estaba cruzando todo el centro (en Giza) y por el tráfico perderíamos mucho tiempo en dejar las cosas y volver a salir. La guía estaría allá esperándonos. Mosaad hablaba inglés, aparentaba unos 30 años y me inspiraba confianza. Acepté, así que abordé el taxi y salimos del aeropuerto rápidamente.

Decir que el trayecto en el taxi fue rápido no es un decir. La forma de conducir de los egipcios es para volverse loco. Todos parecen estar apurados, todos los autos tratan de ganar el mínimo espacio para poder avanzar un poco más que los otros. Nadie cede el paso a los peatones, que cruzan las calles por donde les entra en gana. Es sábado y el tráfico es espantoso. Felizmente el auto tenía aire acondicionado porque afuera, la temperatura superaba los 35 grados. Sin embargo, a lo largo del camino veo maravillados las primeras mezquitas, letreros en árabe y también los tanques en plena ciudad resguardando la seguridad y manteniendo a los eventuales manifestantes fuera de las calles. Aún así, en medio del caótico tráfico y las indescifrables letras del alfabeto árabe, se respiraba calma.

Llegué a la entrada de la Ciudadela de Saladino y Mosaad se detiene para llamar a la guía. Dos guardias de acercan a pedirle que se estacione en otro lado (lo interpreto por los gestos) y empiezan a discutir pero al poco rato noto unas sonrisas entre ellos y de nuevo interpreto que esa es la forma de expresarse acá, todo muy expresivo, levantar la voz no siempre significa gritar, es parte de su cultura. Un agente mira hacia la parte de atrás donde yo estaba, y supongo que confirma lo que Mosaad le habría dicho, que esperábamos a una persona. Al poco rato llega Samar, la guía, y me pide ir con ella. Mosaad volvería por nosotros cuando terminemos la visita. No me sentí muy confiado de dejar mis maletas en el auto, pero confié en ellos.

Samar hablaba muy bien el español y aparentaba menos de 30 años. Ella viste un velo que cubre su cabeza y sólo muestra su rostro, manos y pies. Me explicó que estas reglas de vestimenta no aplican para las turistas, pero que algunas mujeres en Egipto ya no usan el velo que cubre el cabello, aunque de todos modos hay otras mujeres que se visten de forma mucho más conservadora, cubriendo todo su cuerpo con telas de color negro y sólo dejan ver sus ojos. Llegamos a la entrada, y nos encontramos con una multitud de niños y jóvenes que iban a entrar también. Algunos me miran raro, hablan entre ellos, otros me saludan... compré los tickets y en medio de todo el tumulto me piden que pase mi mochila por una máquina de rayos X.

Finalmente, logramos entrar y casi de inmediato unos vendedores me abordaron ofreciendo postales, lapiceros, recuerdos... lo único que compré fue agua y seguimos caminando. Samar me va explicando sobre la ciudadela y casi sin darnos cuenta nos estábamos acercando a la mezquita de Mohammed Ali, majestuosa y en perfecto estado. No veía turistas alrededor, todos eran egipcios y la mayoría jóvenes. Samar me explicó que debido a los eventos de Julio de este año, el turismo había decaído drásticamente, aunque la cosa estaba mejorando. Ella había visto muchos turistas ingleses, italianos, alemanes, americanos, brasileños... peruanos casi nunca. Pero conocía algo de mi país, sabía de Machu Picchu y que Perú estaba en Sudamérica. Era suficiente para ella.

Así empecé mi primer recorrido, la Ciudadela de Saladino. Rodeamos la Mezquita de Mohammed Ali y antes de entrar nos detuvimos a ver una plazuela con una pérgola en medio y una torre con un reloj en la parte superior. Este fue un regalo de un rey francés en agradecimiento por el obelisco que los egipcios le cedieron y que adorna la Plaza de la Concordia en París. Casi olvido mencionar que antes de entrar, me tuve que quitar los zapatos. Si alguien no desea hacerlo, afuera hay una persona que vende bolsas plásticas para cubrir el calzado por LE 5. Entramos, y pude apreciar la belleza de la mezquita por dentro. Apenas al ingreso, a la derecha, la tumba del patrón de esta mezquita y sobre el suelo, innumerables faroles iluminan el lugar.

Nos sentamos sobre el piso de alfombra y Samar me empezó a contar la historia de la mezquita, las formas de rezar y como otras particularidades de la religión en Egipto (islam). Salimos de la mezquita y me puse los zapatos de nuevo, antes de ir hacia el mirador desde donde se puede ver gran parte de la ciudad, incluidas unas hermosas mezquitas a la derecha y muy a lo lejos, las pirámides de Keops y Keffren. Tomé unas fotos y un amable vigilante se ofrece a tomarme algunas, a lo que acepto de forma desconfiada... al final, en respuesta a su buena actitud y educación, le di una propina. Salimos de la ciudadela y caminamos hacia el auto de Mosaad, que nos esperaba abajo. Nos dirigimos hacia el hotel, previa parada en un taller de papiros donde compré algunas pinturas sobre papiro real.

Durante el camino, le pregunté a Samar si era posible tomar un breve crucero por el Nilo, de esos que ofrecen cena sobre una embarcación. Ella hizo un par de llamadas y casi de inmediato ya tenía una reserva para cenar esa misma noche con bailes típicos incluidos. Una persona pasaría por mi y me acompañaría hasta traerme de vuelta al hotel. Subí a la habitación, descansé un poco, una ducha y un par de horas después, ya estaba saliendo nuevamente. El conductor me llevó a un barco detenido a orillas del Nilo, entré y me sentí raro al estar rodeado de tanto egipcio que me miraban todo el rato, hasta que llegaron unos indúes y se robaron el show. La cena estuvo regular y el show mejor, una belly dancer y un bailarín que giraba con una falda con luces a modo de trompo.

Pasadas las 10:30 pm terminó el show y el fotógrafo oficial del espectáculo me aborda para ofrecerme unas fotos que me había tomado a LE 40 cada una, ofrezco pagar LE 50 por 3 de ellas (fui bastante agresivo en la negociación dado que él no iba a ganar nada quedándose con las fotos y yo no mucho tampoco porque había tomado fotos con mi cámara) y finalmente, él me dice que puedo quedarme con las 4 por LE 60. Acepté, y me fui de regreso al hotel que estaba en Giza (Mercure Le Sphinx). Llegué y decidí sentarme en el bar a tomar una cerveza antes de descansar. Había sido un día largo y productivo, pero al día siguiente iba a ver las Pirámides de Giza. Mención aparte merecen las 2 cervezas locales que probé: Stella y Sakkara, muy buenas.
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Ver Etapa: Día 2: Sab 21sep13 El Cairo



Etapa: Día 3: Dom 22sep13 Giza, Saqqara y Memphis  -  Localización:  Egipto Egipto
Fecha creación: 06/10/2019 00:10  
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Después de muchos años de espera, el momento había llegado: iba a conocer las pirámides de Giza en vivo y en directo, con mis propios ojos. Aunque ya había tenido un primer acercamiento porque mi hotel estaba ubicado frente a ellas, y desde la terraza podía ver a Keops y Keffren. No muchos hoteles en el mundo pueden alardear de tener una vista mejor, la única maravilla del mundo antiguo que sigue en pie. Había acordado con Samar encontrarnos en el lobby del hotel a las 8 am para partir, por lo que bajé a desayunar a las 7 am, me senté a esperar y ella llegó a las 8:45 am y el conductor estaba retrasado. Yo estaba muy impaciente... le dije para tomar un taxi y adelantarnos pero me pide esperar 10 minutos... al final salimos a las 9:30.

Ya en el auto, decido olvidarme del tema porque por estos días no habían muchos turistas en Egipto y no había forma que nos quedáramos sin entrar a las pirámides por esa misma razón. De acuerdo con el mapa que tenía en la Lonely Planet, la entrada al complejo estaba a poco más de 1 km del hotel pero el conductor había tomado una ruta que se me hacia extraña. De pronto, Samar me dijo que el complejo es demasiado extenso y que lo mejor era tomar un carruaje a caballo que me costaría unos LE 350. Inmediatamente le dije que no había forma, que vayamos a la entrada principal y que quería hacer el recorrido a pie, que ya había leído sobre el circuito (e implícitamente, sobre estos trucos para hacer que los turistas gasten más dinero). Accedieron y dimos media vuelta.

Durante el trayecto, Samar me dice que las Lonely Planet no contienen información correcta, que engañan a los turistas y que no están actualizadas. No le di la contra para no tener un confrontamiento (yo creo ciegamente en las Lonely Planet porque las he utilizado en muchos viajes a diferentes sitios con excelentes resultados) pero le pedí que las decisiones las tomemos antes de hacer algo y con mi aprobación. Llegamos a la entrada del complejo, pagamos las entradas y ya estábamos dentro... de inmediato, se divisa la imponente Keops... y los miles de vendedores de recuerdos y paseos a caballo y camello. Todos ofrecen fotos, sonríen y me preguntan si soy de España, México, Argentina o Italia. No les respondí, sólo sonreí, me negaba con la cabeza y seguimos avanzando.

Antes de realizar el viaje, yo había leído bastante sobre lo insistentes que pueden ser los egipcios que buscan vender recuerdos, dar paseos en camellos o ofrecer tomar fotos, todo a cambio de una cantidad de dinero. Debido a la caída del número de turistas, esta situación era aún más intensa y lo empezaba a padecer. Sin embargo, sabía que no era su culpa, ellos estaban acostumbrados al comercio y necesitaban vender algo para subsistir. Aunque no compré nada al inicio, después de haber recorrido los puntos de interés, acepté comprar algo pero no sin antes haber regateado el precio varias veces. Esto es casi obligatorio en Egipto, ya que los precios iniciales son, por mucho, bastante exagerados.

Felizmente, el sol de esa mañana no fue demasiado intenso, hacía mucho calor, pero no sentía que era sofocante. Igual, estaba muy bien abastecido con botellas de agua y bloqueador solar. A pesar que no era muy temprano, no vi muchos turistas, sólo unos cuantos y muchos egipcios me siguen con sus camellos, postales y recuerdos. Traté de no inmutarme pero es harto difícil. Llegué al pie de Keops y Samar me cuenta la historia de este faraón, todo era fantástico, incluso sin tener una guía hubiese disfrutado mucho de sólo contemplar este lugar. El estado de conservación de la pirámide es bastante bueno, sobretodo considerando que en pleno desierto, la erosión provocada por la arena a lo largo de tantos años debe ser brutal. Sinceramente, creo que el dios Horus la protege.

Caminamos hacia Keffren (la única pirámide cuya punta muestra una cubierta algo erosionada por el paso de los años) y entré a la cámara del sarcófago. Antes de ingresar, dejé mi cámara fotográfica afuera, con Samar. Con un poco de intriga, bajé hasta un nivel y luego volví a subir... finalmente, la cámara estaba allí, una inscripción en la pared que decía "Belzoni.2.mar.1818" y un sarcófago abierto al fondo... y su risueño guardián. Un egipcio un poco gordito, con bigotes, que me cuenta una historia en 1 minuto y casi de inmediato me dice que las fotos con celulares son permitidas. Es más, él mismo se ofrece a tomarme las fotos que quisiera y hasta sugería posiciones. Al final, la propina de rigor. Le ofrezco LE10, pero sonríe y me dice "more, more" me río y le digo que está bien, pero insiste. Le doy LE 5 más y me dice "little, little" y de la risa le doy LE 5 más. Le digo "no more" y me fui. Antes de eso, me pide que no diga nada al salir y también me pide que le invite chicle. Increíble que dentro de un lugar tan memorable, haya encontrado semejante bufón... demasiado curioso.

Caminamos entre las piramides de Keops y Keffren por un sendero asfaltado, y un poco más alejada veo la pirámide de Miccerino, la más pequeña de todas. A medida que vamos llegando a la parte baja del complejo pude ver la cabeza de la Esfinge, en ese instante, dándome la espalda. Esta manestuosa escultura con cuerpo de león (fuerza) y cabeza de humano (inteligencia) había sido construida por el faraón Keffren para resguardar su tumba y los tesoros que allí se enterraron. El paso de los años ha marcado de diferentes formas a la Esfinge, se le ve un poco desgastada, le falta la nariz, pero con todo y eso, es uno de los monumentos más icónicos de la humanidad.

Caminamos entre los pasillos del templo al pie de la Esfinge y rápidamente ya estaba casi cara a cara, muy cerca de ella. Me senté un buen rato a contemplarla, a contrastarla con las pirámides, muchas fotos, en solitario, con el fondo de Keops, con Keffren, con Keops y Keffren, con Miccerino también. Quizás esa iba a ser la última vez que vería esta maravilla mundial pero tenía que avanzar, así que después de varios minutos y con mucha pena, me despedí.

Salimos del complejo (esta salida estaba justo frente a los locales donde nos quisieron abrochar el paseo a caballo) y abordé el auto de Mosaad para dirigirnos hacia Saqqara. Salir de la zona de Giza fue un poco fastidioso, ya habíamos pasado el medio día y los niños salían de las escuelas, lo cual hace que el tráfico sea más intenso. No tenía muchas ganas de almorzar aún pero Samar sugiere que lo hagamos antes de llegar a Saqqara, en un local cercano. Un poco indeciso acepté, pero cuando llegamos al local mis dudas se confirmaron: me habían traído a un bodrio. Según la guía de Lonely Planet, el presupuesto medio (no el más económico) en un restaurante recomendado puede estar entre LE 15 y 55, pero fue grande mi sorpresa cuando este local, en medio de un corral lleno de arena, delimitado por sucios trapos colgantes me ofrecía casi atropellando un menú por LE 60 cada uno. Revisé mi libro rápidamente y en efecto, no tenía por qué pagar esa suma en lugar que además, no me daba confianza en cuestiones de salubridad (y sabía que en Egipto es común intoxicarse). Hablé con Mosaad y Samar y les dije que quería seguir sin almorzar. No insistieron y nos fuimos.

Llegamos a Saqqara después de unos 15 minutos, pagamos el ticket de ingreso y a la entrada del templo vi un grupo de 4 hombres vestidos con túnicas y sentados de forma despreocupada. Cuando vieron que nos acercábamos, cada uno tomó su posición, uno me ofreció postales, otro réplicas de las pirámides (todas "Made in China") y un tercero vendiendo no se qué. Avancé derecho y escuché lo que Samar me contaba, frente a las columnas que soportan la estructura del templo.

Caminamos unos pasos más y ya estábamos frente a la pirámide escalonada de Saqqara. Era increíble saber que la construcción de esta pirámide les tomó 10 años a los antiguos egipcios y para lograrlo, ellos tenían un campamento donde pasaban la noche para trabajar la mayor cantidad de horas posible. A lo lejos, se ven otras pirámides, que no visité. Bajamos de la parte alta del complejo y de pronto, cual Lawrence de Arabia, aparece el cuarto personaje de la entrada montado en un burro... me dijo que su nombre (no de él, sino del burro) era Ramses. Sonreía mucho y me hizo recordar al burro de Shrek (no su burro Ramses, sino él!) y se cuadró entre mi cámara y la pirámide, la cual estaba tratando de colocarla para accionar el modo de autodisparador. Le dije que por favor me deje en paz, pero era muy insistente e incluso me tomó del brazo para que le tome una foto. Allí perdí la paciencia y le dije casi gritando que se vaya y que no le iba a dar ni un centavo. Su tono bajó completamente y casi rogando me dijo que necesitaba comprar comida para Ramses. Allí se acabó la aventura en Saqqara, felizmente, ya casi habíamos terminado.

Subimos al auto y nos fuimos a Memphis. En el camino iba viendo un barrio bastante humilde, no era lo que me imaginaba como vecindario de un museo o atractivo turístico, pero era lo que era. Las calles no estaban asfaltadas, había mucha basura, negocios informales, gente de bajos recursos económicos... me dio mucha pena que un país con un legado histórico y cultural tan rico, no haya podido darle mejor calidad de vida a su población. Al poco rato, llegamos a Memphis, compramos los tickets, pasamos por una reja con un par de vigilantes y recorremos el patio donde tenían esculturas originales del faraón Ramses II, una esfinge pequeña, algunos dioses y accesorios, pero el plato fuerte estaba dentro de un pequeño edificio de 2 pisos: una estatua de Ramses II a una escala 1:0,1 (10 veces más que lo real) por lo menos! El nivel de detalle alcanzado era impresionante, el rostro, los brazos, las manos, todo. La estatua estaba colocada de forma horizontal sobre el piso, y aunque le faltaban las piernas, su tamaño es bastante masivo. Ya eran más de las 3 pm y después de esta visita, me llevaron de vuelta al hotel.

En el camino, le pregunté a Samar sobre el afamado algodón egipcio. Para estos días, un supermercado en Lima ofrecía el canje de juegos de sábanas de algodón egipcio por una cantidad de puntos y algo de dinero. Samar me dijo que conocía un lugar donde podría conseguir estas sábanas a buen precio y como estaba de camino al hotel, acepté visitarlo. De todos modos, yo estaba alerta de cualquier otro intento de sacarme algo de dinero de más, por lo que estuve muy atento a la oferta. La tienda, en efecto, estaba bastante bien surtida, tenían camisetas, camisas, ropa para mujeres, niños, sábanas, de todo. La vendedora fue muy amable y desde el principio me dijo que no mire los precios porque toda la tienda estaba con 50% de descuento y algo adicional por volumen. El tema era que fue inevitable darse cuenta que los precios originales de por sí, ya eran demasiado elevados y aún aplicando todos los descuentos posibles seguramente obtendríamos los precios habituales en cualquier otro lado. Decidí no comprar nada y regresar al hotel a descansar.

Esa misma noche, ya en el lobby el hotel, decidí revisar el estado del vuelo que tenía programado para la mañana del martes. El boleto comprado desde Lima decía que debía salir desde El Cairo a las 4 am con destino a Aswan, vía Egyptair (la única aerolínea que hace vuelos locales). Allí tuve un gran susto al ver que el estado del vuelo decía CANCELLED pero rápidamente me recuperé cuando vi que me habían cambiado el horario al vuelo de las 7 am (un horario mucho más conveniente, dado que el gobierno impuso toque de queda en la ciudad). Hago el check in, y al día siguiente pasaría a decirle esto al conductor, para que me busque a las 5 am el martes. A partir de ese día, decidí revisar al menos 3 días antes el estado de los otros vuelos que tenía para este viaje.
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Ver Etapa: Día 3: Dom 22sep13 Giza, Saqqara y Memphis


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  Últimos comentarios al diario  Egipto 2013
Total comentarios 1  Visualizar todos los comentarios

Marimerpa  marimerpa  08/10/2019 08:49   
Gracias por compartir este viaje tan interesante. El diario ganaría mucho con unas fotos.

He eliminado el enlace a tu blog de todas las etapas. Solo se permite un enlace al blog personal, al final de la última etapa.

Saludos

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bartomeu
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Indiana Jones
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Ene 30, 2015
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Fecha: Vie Feb 14, 2020 11:29 pm    Título: Re: Consejos Egipto

Hola os explico: Egipto la cultura del proteccionismo de animales, no esta arraigada ni nada parecido como lo esta en el primer mundo, los animales "si no son utiles no sirven" es rarisimo encontrar animales domesticos, los perros son aun para la conciencia egipcia representantes del diablo, se les apedrea o se les ignora, mucho menos se les da de comer. Los gatos quizas ostentas un cache superior pero tampoco los vereis en las casas de los Egipcios como en Europa. Existen iniciativas muy interesantes, pero normalmente (del todo) abordadas por occidentales que nos alojamos temporalmente...  Leer más ...
barbogay
Barbogay
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Super Expert
Abr 04, 2015
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Fecha: Sab Feb 15, 2020 12:13 am    Título: Re: Consejos Egipto



Gracias por vuestras respuestas.. Y si, hay q saber a donde se viaja, pero eso no implica que (en lo posible) haya q "tragar" con todo... Lo importante es pasarlo bien y disfrutar, y si por cualquier razón con alguna cosa no se hace, pues se busca una alternativa o no se hace esa visita o actividad... A ver si tenemos suerte y al final podemos conseguir alguna alternativa!
ricard_mv
Ricard_mv
Travel Addict
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Nov 30, 2014
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Fecha: Mar Mar 10, 2020 01:32 am    Título: Re: Itinerarios Egipto, Recorridos, Rutas: opiniones

Voy a aprovechar este escrito para pedir consejo. Qué podemos llevar a Egipto para sus gentes, a cambio de nada? Leí en algún sitio (creo que no fue en este foro) que para los niños de los poblados nubios se les podía traer bolígrafos de colores, algún dulce, etc. Y no lo digo por conseguir una fotografía, sino por el mero hecho de arrancar alguna sonrisa y si yo me llevo algo de la visita, que ellos también puedan decir lo mismo. Alguien tiene experiencias en este sentido? Creéis que por algún motivo puede ser contraproducente. Había pensado en niños y niñas de algún poblado Nubio...  Leer más ...
ANGEMI
ANGEMI
Moderador de Zona
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Ago 09, 2009
Mensajes: 14449

Fecha: Mar Mar 10, 2020 01:57 am    Título: Re: Consejos Egipto

@ricard_mv he movido tu mensaje a este hilo que es más especifico para que te aconsejen.
Saludos
bartomeu
Bartomeu
Indiana Jones
Indiana Jones
Ene 30, 2015
Mensajes: 4332

Fecha: Mar Mar 10, 2020 12:43 pm    Título: Re: Itinerarios Egipto, Recorridos, Rutas: opiniones

Muy bien pensado, hay que evitar sobre todo dar propinas en metalico a los niños, en ocasiones son los mismos padres los que los incitan a pedirla, pero en general el comentario es : "no le deis dinero a los niños, acaban ganando mas que sus padres y asi deciden no ir a la escuela". Los boligrafos que permiten varios colores, los lapices con goma detras, las pinzas para el pelo, las gomas para el pelo, pulseritas, hasta lo que te da el hotel de jabon y champus, son cosas que agradecen, pero ojo, no saques boligrafos delante de muchos de ellos, pues te asaltaran hehehe te veras rodado de...  Leer más ...
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