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Iceland 2021-Las fuerzas de la naturaleza
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Diario:

Iceland 2021-Las fuerzas de la naturaleza

 -  Localización:  Islandia  Islandia
Descripción: Casi 3 semanas por la isla dominada por los elementos
Autor: Josep7778   Fecha creación: 
 
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Etapas 1 a 3,  total 5
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Preparación y recorrido
Etapa: Preparación y recorrido  -  Localización:  Islandia Islandia
Fecha creación: 14/12/2021 20:11  
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Si habéis ido leyendo otros diarios nuestros, sabréis que el año pasado tuvimos que cancelar 2 viajes a última hora: en primer lugar un road trip por el estado de Colorado (1 mes antes de la salida), y en segundo lugar, un viaje a Islandia (cancelado a dos días de la salida). Así pues, y cómo USA este verano de 2021 aún no tenía permitida la entrada para hacer turismo, decidimos reactivar el plan Islandia.
A finales de mayo aún no estábamos vacunados ninguno de los dos, y debido a las restricciones y cambios constantes en las políticas de entrada en países no UE (aunque sí se podía circular por el espacio Schengen), no nos habíamos decidido a comprar los billetes. La ruta la teníamos preparada de 2020, así que no había mucha prisa... Al final, a principios de junio, nos dieron tanda para la 1ª dosis de vacunación. Hicimos números de cuándo nos tocaría la 2ª dosis y cuándo se cumplirían los 15 días de vacunación completa, y vimos que podíamos viajar a mediados de julio: aún nos dolía el brazo del primer pinchazo y ya estábamos en la web de Vueling, comprando billetes: del 12/7 al 31/7, incluídos, con vuelo directo en ambos casos. El precio, 320€ por persona, facturando una maleta a la ida y a la vuelta. Cómo teníamos abonos pendientes del viaje a Colorado, al final nos salió un poco más barato, 265€ por cabeza.
Nos quedaba poco más de un mes para la salida y teníamos muuuucha faena por delante. Debido a la escasez de oferta en alojamiento y alquiler de coches, fuimos primero a por el alquiler del vehículo. Teníamos claro que queríamos un 4x4, y la opción más “barata” en esas fechas y con tan poco tiempo, resultó ser un JIMNY, alquilado a Reykjavik Cars, con seguro platino contra piedras, ceniza, robo... En total, para 19 días con seguro y todo, casi 1700€: carísimo para lo que estamos acostumbrados, aunque siempre alquilamos con 6 meses de antelación, no con 1 solo.
Con unas pocas modificaciones de la ruta prevista para 2020 y con nuestra costumbre de intentar dormir al menos 2 noches en cada lugar (por comodidad, aunque acabas haciendo más kilómetros), la ruta quedó como sigue, ya iréconcretando más en cada etapa:
12/7 – BCN/KEF- Reykajvik (Alojamiento Airbnb: Stroll to Reykjavik Harbor, 2 noches)
13/7 – Reykjavik (Harpa - Sun Voyager – Laugavegur street – Hallgrimskirkja - Saga Museum)-Península de Reykjanes (Bridge America/Europe - Reykjanes Lighthouse) -Volcán Fagradalsfjall-Reykjavik
14/7 – Reykjavik – Secadero de bacalao – Lago Kleifarvatn – Krisuvik (Seltun) – Krisuvikurberg Cliffs – Lava Center (Hvolsvollur) – Seljalandfoss/Gljufrabui – Skogafoss - Hestavadsfoss-Vik (Alojamiento Booking: Hotel Burfell, 2 noches con desayuno)
15/7 – Vik – Katla Ice Cave Tour/Yoda Cave – Playa Vik – Reynisfjara Black Sand Beach – Dirholaey Arch – Solheimarssandur DC3 wreck - Vik
16/7 – Vik–Kvernufoss – Vik – Laufskalavarda – Medalland – Skaftafelldahraun – Fjadralgljufur Canyon – Foss a Sidu – Stjornafoss – Kirkjugolf - Kirkjubaeklaustur (Alojamiento Booking: Efri Vik Bungalows, 2 noches con desayuno)
17/7 – Kirkjubaeklaustur – Skeidara Bridge Monument – Skaftafell NP (Svartifoss + Hundafoss) – Glacier Walk Tour (Vatnajokull) - Kirkjubaerklaustur
18/7 – Kirkjubaeklaustur– Fjallsarlon Boat Tour – Jokusarlon lagoon walk – Jokusarlon Ice Lagoon – Diamond Beach – Framstavatn Lake-Brunholl (Alojamiento Booking: Brunholl Country Guesthouse, 1 noche con desayuno)
19/7 – Brunholl– Vestrahorn/Stoksness Viking Farm–Hvannagil – Folaldafoss -Egilsstadir (Alojamiento Booking: Hotel Edda, 2 noches, sin desayuno)
20/7 – Egilsstadir – Litlanessfoss/Hengifoss – Studlagyl Canyon - Egilsstadir
21/7 – Egilsstadir – Gufufoss – Seydisfjordur – Borgarfjordur Eistry – Rjukandi Waterfall – Arctic Henge – Laugar (Alojamiento Booking: Guesthouse Hvitafell, 3 noches, sin desayuno)
22/7 – Laugar – Stakholstjorn – Dimmuborgir – Hverfjall – Grjotagja – Hverir – Krafla/Viti – Selfoss West – Dettifoss West – Hafragilfoss West - Laugar
23/7 – Laugar – Dettifoss East – Asbirgy Canyon – Hljodaklettar – Myvatn Nature Baths - Laugar
24/7 –Laugar – Whale Watch Tour (Husavik) – Godafoss East – Godafoss West – Vidigerdi (Alojamiento Booking: Northwest Hotel, 1 noche, con desayuno)
25/7 – Vidigerdi – Kolugljufur Canyon – Hvitserkur – Bifrost (Alojamiento Booking: Hotel Bifrost, 1 noche, con desayuno)
26/7 – Bifrost– Grabrok Volcano – Glanni Waterfall – Hraunfossar/Barnafossar – Gerduberg Cliffs– Grundarfjordur (Alojamiento Booking: Stod Guesthouse, 2 noches, sin desayuno)
27/7 – Grundarfjordur – Kirkjufellfoss – Svodufoss – Hellissandur – Saxholl Crater – Djupalonssandur – Londrangar – Bardar Saga Statue – Gatklettur Arch - Grundarfjordur
28/7 – Grundarfjordur – Glymur Waterfall – Thingvellir NP – Oxararfoss – Kerid Crater – Reykholt (Alojamiento Booking: Blue Hotel Fagrilundur, 3 noches, con desayuno)
29/7 – Reykholt – Landmannalaugar – Frostastadavatn Lake – Haifoss - Reykholt
30/7 – Reykholt – Gullfoss – Geysir – Bruarfoss - Reykholt
31/7 – Reykholt– Reykjavik (Laugavegur Street + Braud& Co) – KEF/BCN

En total recorrimos unos 4650 kms aproximadamente, dejando para otra ocasión los fiordos del oeste.
Del recorrido descrito, cabe decir que algunas cosas no llegamos a hacerlas o completarlas por diversos motivos:
• Hvannagil – Cañón Dorado. No acabamos de encontrar la localización exacta del punto de partida de la excursión.
• Glymur Waterfall - No llegamos a cruzar el tronco sobre el arroyo por precaución, pues éste estaba bastante embravecido y mi estado físico no era el óptimo (vamos, que la edad no perdona)
• Bruarfoss – Justo cuando íbamos a empezar la excursión se desató la madre de todas las tormentas en la dirección que teníamos que ir. A pesar de esperar media hora en el aparcamiento, no despejó y abortamos misión.
Algunas consideraciones/consejos:
• Ropa: Llevad calzado y ropa impermeables (anorak y cubrepantalones), aparte de todo lo que pretendáis tener a mano (podéis necesitar bañador, camisetas de manga corta, o gorros de lana y guantes)
• Tarjetas: Nosotros siempre vamos con N26 y Bnext (ambas tarjetas para cada uno). Sólo hemos tenido problemas (con ambas!) en las gasolineras N1, que precisamente eran en las que teníamos descuento con el alquiler del coche. No hace falta que llevéis nada en efectivo, aunque nosotros llevábamos alguna cosa. El cambio en julio estaba a 0,008€/ISK (corona islandesa)
• Fotografía: Os aconsejo llevar trípode, filtros ND y alguna cosa para proteger de la lluvia vuestro equipo fotográfico. El país no decepciona para nada en cuanto a oportunidades de fotografía. Incluso si tenéis un dron, en muchos sitios no hay problema para volarlo. En los lugares más concurridos está generalmente prohibido.
• Comida: Nosotros tiramos siempre de restaurante (hamburguesería o por el estilo). La comida no la hemos encontrado especialmente cara, y con bastante variedad. Ester es vegetariana y no ha tenido problema en ningún sitio. Lo que sí es caro son los refrescos o cervezas. El agua del grifo es buena y gratis en todos lados.
• Cerveza: comprad lo que tengáis previsto beber en el duty-free del aeropuerto a la llegada a Keflavik, es más barato. Tampoco es que sea fácil encontrar bebidas alcohólicas en muchos lados.
• Tiempo: Imprevisiblemente variable. Estad preparados para lluvia, viento, sol, viento, más lluvia, más viento... en cualquier orden y repetición que se os ocurra.
• Coche: Sin duda, y a pesar del precio, un 4x4, aunque en muy pocos sitios de los que hemos estado era realmente imprescindible. Creo que con un turismo normalito se puede llegar incluso a Landmannalaugar. El Jimny en concreto, muy bien pero con poca capacidad de depósito, apenas 450 kms con el depósito a rebosar. Además, poco estable frente a los vientos laterales, mucho cuidado!
• Excursiones: La mayoría no son excesivamente largas y mayormente en terreno llano pero abrupto, con muchas piedras. Recomiendo botas con protección para los tobillos.
• Idioma: Por poco inglés que sepáis (doy por hecho que ninguno de vosotros domina el islandés), estáis salvados. Todo el mundo habla inglés perfectamente. Además, en verano, mucha gente de fuera del país va a hacer la temporada turística, por lo que seguramente más de un hispano parlante os atienda en algún sitio.
• Cobertura telefónica: Si vuestra compañía os incluye el roaming en Islandia (creo que todas lo hacen), dudo mucho que tengáis algún problema de cobertura. Increíblemente, en el comedor de casa, muchas veces nos quedamos con llamadas a medias por pérdida de cobertura. En Islandia no hemos perdido la cobertura de llamadas ni la de datos en ningún momento, ni siquiera en Landmannalaugar o en el extremo noreste de la isla, abandonado de la mano de Dios.
En resumen, Islandia nos ha enamorado a los dos. Tenemos muchas ganas de volver allí. El país es encantador, la gente, como buenos nórdicos, no son la alegría de la huerta, pero muy amables y tranquilos. Tanto el clima como el paisaje son muy hostiles para lo que estamos acostumbrados en latitudes más sureñas, pero es encantador y espectacular: hemos tenido la suerte de ver un volcán escupiendo magma (antes de que empezara el de La Palma), coladas de lava aún humeantes, infinidad de cascadas con unos caudales de agua abrumadores, glaciares, cuevas de hielo... Y ovejas! De tres en tres en la mayoría de ocasiones, tal como cuenta la leyenda.
También a destacar el hecho que hay muy poca gente en general. En los lugares más turísticos hay mucho movimiento, pero nada de aglomeraciones. Suponemos que la pandemia tiene bastante que ver con esto, pero al ser un país tan poco poblado, no debe haber mucha tendencia a las multitudes, por la poca oferta hotelera existente.
Los 15 primeros días de nuestra estancia, lo mejor fue podernos librar de las mascarillas. Una vez pasamos los controles del aeropuerto, no había necesidad de usarla, ni en interiores, ni restaurantes...Una maravilla. Hasta que llegó la última semana y hubo un aumento impresionante de casos en el país y volvieron las restricciones y las mascarillas.
Una vez comentado todo esto, os invito a revivir nuestro viaje a la tierra llamada de fuego y hielo por muchos. Yo prefiero llamarla el ejemplo de las fuerzas de la naturaleza. Empezamos?



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Reykjavik y suroeste: Fuego, lluvia y viento
Etapa: Reykjavik y suroeste: Fuego, lluvia y viento  -  Localización:  Islandia Islandia
Fecha creación: 14/12/2021 21:10  
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12 de julio

Tras preparar durante el fin de semana los últimos flecos del viaje, y teniendo ya la pauta completa de vacunación y el certificado Covid descargado en los móviles, el lunes por la mañana ponemos dirección aeropuerto de Barcelona. Por el camino, un camión casi se nos echa encima por invadir el carril sin mirar. Susto número 1. El vuelo sale de la T-1 a las 13:45, y sobre las 11:30 estamos aparcando en el aparcamiento de la terminal, previamente reservado por internet. Normalmente lo dejamos en el aparcamiento de larga estancia, pero este año, quizás estaba ya completo (normalmente lo hacemos con 4 meses mínimo de antelación) o cerrado por Covid, no encontramos sitio. Por un precio similar, teníamos el coche en la misma terminal y nos ahorramos el tiempo de traslado.
Nos dirigimos a las colas de facturación de Vueling para facturar la maleta (el check in lo traíamos hecho on-line), y casi sin cola, dejamos la maleta grande y nos dirigimos a pasar controles de seguridad y poco después a comer algo antes de embarcar.
Bastante puntuales, subimos al avión y nos dirigimos a nuestros asientos. Qué ganas teníamos de volver a subir a un avión! El vuelo va lleno, y se hace raro pasar las 4,5 horas que dura con la mascarilla puesta, pero es lo que toca. La diferencia horaria con Islandia es de 2 horas, así que aterrizamos en Keflavik a las 16:30 más o menos, hora local. La sala de recogida de equipajes está abarrotada: con el control de pasaportes Covid, las colas duran mucho más. Además, mucha gente aprovecha antes de salir del aeropuerto para comprar cerveza en el duty free. Cómo “allí dónde fueres, haz lo que vieres”, nosotros también nos aprovisionamos con un par de packs de cerveza islandesa. Entre maletas, mochilas, cervezas... apenas podemos avanzar hacia el control de pasaporte Covid, pero al final lo logramos. Siguiente paso: buscar la oficina de alquiler de coches.
Ya iremos viendo a lo largo del viaje que la señalización no es el fuerte de los islandeses, pero sufrimos las consecuencias nada más bajarnos del avión. Siguiendo los carteles e indicaciones de algún despistado trabajador, subimos al shuttle que nos debe llevar hasta el garito de Reykjavik Cars (trabajan junto con Europcar). Al llegar, nos bajamos, y Oh! Sorpresa: nos informan que allí solamente es para la devolución de automóviles, que la oficina de alquiler está en la terminal. Para redondear el chiste, el shuttle es unidireccional, sólo va de la terminal a las oficinas (totalmente absurdo, no?). Por suerte, la terminal está apenas a 10 minutos andando de dónde nos encontramos, pero con tanto jaleo, llevamos ya 1 hora de retraso y empieza a caer una ligera lluvia.
El proceso de papeleo del alquiler es, afortunadamente bastante rápido y sencillo, y nos entregan las llaves de nuestro Jimny, y un llavero para obtener el descuento en las gasolineras N1 (no nos vamos a poder aprovechar del descuento, como he comentado antes).
Ya en el coche, nos damos cuenta de que es MUY pequeño, y vamos a tener que mover los asientos traseros para poder meter todo el equipaje (suerte que ya no viene Ada...).
El coche es automático, y lleva el equipamiento másbásico disponible. Programamos google maps en mi móvil con la dirección del apartamento en Reykjavik, y nos ponemos en marcha.
La intención inicial para esta tarde, era ya hacer alguna visita cercana al aeropuerto en la península de Reykjanes, pero con tanto jaleo, lo aplazamos para mañana y vamos directos a la zona del puerto de Reykjavik, dónde está nuestro apartamento, al que accedemos después de coger la llave del buzón, abierto mediante un código enviado por el dueño, al que aún no hemos visto la cara meses después...
Examinamos el apartamento, muy moderno y funcional, aunque pequeño, dejamos los trastos y salimos a estirar las piernas y buscar algún garito para cenar, pues ya son casi las nueve, aunque la claridad del verano en estas latitudes a esta hora despista. Vamos a estar 19 días enteros aquí sin ver nada de noche, “sufriendo” el sol de medianoche.
No muy lejos del apartamento, encontramos un local llamado Zorbian en el que sirven shawarma, kebabs y ensaladas. Nos sirve perfectamente para no liarnos más, puesto que aún no nos hemos familiarizado con los horarios locales. Cenamos por 3400 ISK (unos 27€). Regresamos al apartamento, corremos las cortinas para que no entre luz, y a descansar. Mañana empieza lo bueno. Sigue llovizneando...

Alojamiento: Stroll from Reykjavik Harbor. Airbnb. 2 noches sin desayuno: 170€
Recorrido: 50kms.

13 de julio

Tras una “noche” de descanso, nos ponemos en marcha para nuestro primer día en Reykjavik. De momento no llueve, pero no nos fiamos. La temperatura es fresca para nosotros (sobre unos 10ºC). Salimos dando un paseo, google maps en mano, pasando por la zona del puerto, y aprovechando para sacar algunas fotos a las esculturas que encontramos por el camino. Pronto llegamos al impresionante edificio Harpa (www.harpa.is/) , situado sobre las aguas de la bahía y utilizado como sala de conciertos y conferencias. Exteriormente hecho por completo de cristal, parece muy moderno, pero no sabemos si se puede visitar el interior, por lo que seguimos la orilla hasta llegar a la escultura del Sun Voyager (sunvoyager.is) , hecha en acero y representando un barco de los sueños, aunque todo el mundo lo describe como el esqueleto de un barco vikingo. Sesión de fotos completa, y subimos por la calle Frakkastigur, perpendicular a la bahía (fiordo?) y que sube hasta la conocida Hallgrimskirkja, la catedral consagrada en 1986 (en.hallgrimskirkja.is).


Antes de llegar a la catedral, en la cima de la colina, nos desviamos por Laugavegur street, una de las principales calles comerciales de Reykjavik. Nos desviamos al oeste y llegamos a una cafetería llamada Kaffitar en la que desayunamos por 1350 ISK, aprovechando también para entrar un poco en calor. Saliendo de la cafetería, subimos hacia Hallgrimskirkja por la calle Skolavordustigur, con un arco iris pintado en el asfalto en todo su recorrido hasta la catedral. Antes de llegar, nos detenemos en una pequeña tienda de fotografía (www.fotografi.is/) , abarrotada de fotos Vintage y otros trastos relacionados con el tema.
Finalmente logramos llegar a la plaza que preside la estatua de Leif Eriksson, uno de los más famosos exploradores vikingos. Tras él, la impresionante y original catedral, el segundo edificio más alto del país entero (74,5 metros). Su curiosa forma está inspirada en las formas proporcionadas por la naturaleza cuando el magma se enfría formando columnas de basalto.
Se puede coger un ascensor (1000 ISK) para subir al mirador situado en lo alto de la torre para tener una vista de 360º de Reykjavik, aunque nosotros nos conformamos con admirar la belleza de su nave interior de casi 1700 m2, y que puede albergar a más de 1000 personas.



Una vez visitada la catedral, bajamos hasta Laugavegur otra vez para buscar algún sitio para comer. Esta vez vamos hacia el este y ya empezamos con las compras nada más pisar Laugavegur. De momento sólo unos calcetines...
Al final de Laugavegur, se encuentra una especie de mercado cubierto, solamente con oferta para comer, llamado HlemmurMatholl. Hay varios tipos de restaurante, pero no acaba de convencernos, y acabamos en un tailandés situado enfrente (Mai Thai Bistro), en el que comemos estupendamente por 4370 ISK.
Ya hemos visto lo más llamativo de la capital, así que regresamos por el centro hacia la zona del apartamento. Justo antes de llegar, decidimos visitar el Saga Museum (www.sagamuseum.is/) , a menos de 100 metros del apartamento. La entrada cuesta 2500 ISK por persona, y en mi opinión, es carísima para lo que ofrece el museo. Es un recorrido con audioguía por una serie de decorados con representaciones de la vida e historia de la isla, con maniquís a tamaño natural. Si no sóis unos estudiosos de la historia vikinga, no perdáis el tiempo, a menos que el clima os impida hacer nada más.
Pasamos un momento por el apartamento a dejar trastos, y nos vamos a visitar la península de Reykajnes y lo que nos dé tiempo. Tenemos toda la tarde por delante, y no anochece...
Primera parada: el Bridge America-Europe, que cómo su nombre indica, une las placas continentales de Europa y America (hiticeland.com/ ...continents) .
Parada para fanáticos de la geología, sinlugar a dudas. El puente es puramente turístico e innecesario, ya que se puede pasar andando por la parte inferior de la brecha, pero sinduda marca un hito en el país. El viento que sopla en este momento es absolutamente impresionante, a duras penas podemos llegar del aparcamiento (vacío en este momento) hasta el puente para cruzarlo. Quería sacar el dron para poder decir que lo había hecho volar de continente a continente, pero nanay... Al poco de pasear por la zona, llega un autocar de turistas que invaden la soledad del emplazamiento y nos vamos en seguida.
Seguimos al sur por la carretera 425 hasta llegar al desvío que lleva al faro de Reykjanes, en la punta suroeste de la isla (www.visitreykjanes.is/ ...lighthouse) . Visto el faro de lejos, nos acercamos a los acantilados cercanos, que muestran perfectamente la necesidad del faro, por lo peligroso y abrupto de la costa. El viento no ha amainado, y a pesar de encontrarnos a bastante altura, cerca del borde de los acantilados, nos llegan a salpicar las olas al romper.


Emprendemos ruta al este por la 425 con la intención de acercarnos al emplazamiento del volcán más famoso del mundo desde marzo, en que empezó a escupir magma: Fagradalsfjall. Al dejar atrás la ciudad de Grindavik, en la costa sur de la península, la 425 se convierte en 427, y a los pocos kilómetros, empezamos a ver aparcamientos creados de la nada y multitud de coches aparcados por doquier. Teníamos uno de ellos grabado en google maps, y es en el que finalmente logramos aparcar (hay que pagar telemáticamente 1000ISK).Mientras Ester visita el baño y compra algo para comer en el improvisado chiringuito motorizado, me acerco a preguntar al ranger que vigila el lugar si vale la pena acercarnos e iniciar la excursión para ver las erupciones. Me comenta que sin duda es un buen día, pues hay bastante actividad, y no se sabe si mañana seguirá.
Así que sin dudarlo, nos ponemos en marcha, siguiendo la ruta que pasa por el lado este de la lava fría pero aún humeante, subiendo todo el rato, por la cresta de una pequeña sucesión de colinas, con un frío y un viento que hace más difícil el ascenso. Empezamos la ruta pasadas las 7 de la tarde y no tenemos ni idea de cuánto nos va a llevar ni si va a caer un diluvio. Lo único que sabemos es que no va a oscurecer y que tenemos unas ganas tremendas de ver el cráter escupiendo lava incandescente. Al cabo de una hora de subida, empezamos a ver gente que vuelve y nos tememos que haya parado, pero no. Unos metros más arriba, ya se ve a lo lejos, una erupción de lava. Estamos muy lejos, pero el espectáculo es brutal. Subimos un ratito más, pero esto parece no acabarse nunca, pues la cresta sigue bastante más de lo que alcanza la vista. Nos conformamos con ver 3 o 4 erupciones de 5 minutos, bastante regulares, por cierto. Con este viento, hoy tampoco puedo tomar imágenes con el dron, aunque tampoco podría acercarme mucho más, puesto que aún da la sensación de estar muy lejos. Algún helicóptero sobrevuela el cráter mientras sigue escupiendo lava. No sabemos si son helicópteros de control de guardabosques (el nombre no tiene mucho sentido en un país en el que apenas hay árboles, no?), o de turistas que pueden permitirse perder un riñón para pagar lo que debe valer este tipo de vuelo.
Congelados y hartos de viento, regresamos por dónde hemos venido, con gran pesar de las rodillas, pues tanto rato de descenso pronunciado por un “camino” de piedras, arena y barro, no es muy bueno para ellas.
Al llegar abajo, nos desviamos para ir a caminar sobre la lava humeante de las erupciones anteriores. En teoría no tiene que ser peligroso, puede hacer semanas que está solidificada, pero lo cierto es que de alguna brecha sigue saliendo humo, y está calentita al tacto. Unas cuantas fotos más, un trozo de lava de recuerdo para casa, y por fin llegamos al aparcamiento, que a pesar de ser casi las 11 de la “noche”, sigue lleno.
Regresamos por la 427 hasta Grindavik y cenamos en un local abierto a estas horas, llamado Adal-Braut Fish’n’Chips.
Desde aquí, subiendo por la 43 hasta llegar a la costa norte de la península y a dormir cerca de la medianoche, aún con el subidón de la experiencia.



Recorrido: 165 kms.




14 de julio

Al igual que ayer, nos levantamos temprano a pesar de haber ido a dormir tarde, para aprovechar al máximo todo lo que podamos. Hoy dejamos el apartamento de Reykjavik y empezamos a rodear la isla, en sentido antihorario, empezaremos por la costa sur. Cargamos todo el equipaje en el Jimny y nos ponemos en marcha sin desayunar, solamente habiendo tomado un café hecho en el apartamento. Al poco de dejar Reykjavik en dirección oeste de nuevo, cogemos el desvío al sur por la 42, en dirección a la zona geotermal de Krisuvik (Seltun). A los pocos kilómetros, desde la carretera vemos un secadero de pescado junto a la carretera y nos desviamos para ir a echar un vistazo. Si no fuera por los miles de pescados colgados y deshidratados, el luga rparecería abandonado completamente. No hay nadie vigilando, ni ningún coche aparcado (al menos en algún lugar visible). Nos bajamos del coche para sacar unas fotos, pero como podréis imaginar, el olor es bastante fuerte y al cabo de unos minutos, estamos impregnados para todo el día; nos subimos al coche y seguimos la ruta.
Continuamos al sur por esta maravillosa carretera hasta llegar al lago Kleifarvatn, un paraje precioso, con playas de arena negra bordeando este lago de aguas tranquilas. Sin nadie alrededor ni tráfico por la carretera, dan ganas de quedarse aquí durante horas. No llueve, pero el viento nos ha cogido cariño y desde que aterrizamos el lunes no nos ha dejado. Otro día sin sacar a volar el dron...
Un poco más al sur, llegamos al aparcamiento de Krisuvik (guidetoiceland.is/ ...e/krysuvik) , gratuito, y tras una breve visita al baño, hacemos el breve recorrido que discurre por pasarelas entre pozas humeantes, charcos de lodo burbujeando y otras curiosidades geotermales. Dejamos atrás Krisuvik con la sensación de ser un “Yellowstone en miniatura”, y seguimos hasta el cruce con la carretera que bordea la costa sur, la 427. Vamos un par de kilómetros en dirección oeste (aunque nuestro objetivo final está mucho más al este), para poder tomar el camino de tierra que nos lleva a ver los Krisuvikurberg Cliffs (hiticeland.com/ ...%ADkurberg) , unos acantilados espectaculares, en los que además tenemos la suerte de ver nuestros primeros frailecillos, completamente en solitario: de nuevo, ningún coche en kilómetros a la redonda.


Ahora sí, regresamos a la 427 y ponemos rumbo este, bordeando la costa sur, dejando atrás la península de Reykjanes, y llegando al pueblo de Thorlakshofn, a pocos kilómetros de la ciudad de Selfoss. En este pueblecito pesquero nos paramos a comer en Hendur-i-Hofn, y al salir, rellenamos el depósito por vez primera en una gasolinera Orkan, casi 7000 ISK. Habíamos probado de repostar en Grindavik, en una gasolinera N1 (la más habitual en el país), pero no nos aceptaba las tarjetas N26 ni Bnext, y al ser totalmente automatizadas, no hay nadie trabajando y que pueda cobrar en un TPV normal. Probamos en varias gasolineras de esta cadena y no logramos que funcionaran estas tarjetas en ninguna de ellas. Una lástima porque nos habían concedido un descuento de 3 ISK por litro con el alquiler del coche...
Con el depósito lleno, seguimos rumbo este hasta llegar a la carretera principal del país, que lo circunvala completamente: la ring road (o carretera 1). Para ser la carretera más importante del país, es bastante decepcionante, pues no tiene arcén en la mayor parte de su recorrido, es bastante estrecha y el asfalto no es de los mejores del planeta, sin duda. Durante el trayecto, aprovechamos para llamar a Ada, a ver cómo le va. Este año se ha vuelto quedar en casa de su abuela, y está trabajando en una cafetería. Tras unos breves comentarios de cómo nos va a nosotros, el tiempo, la comida... nos suelta que se ha tenido que ir a hacer una PCR porque un compañero de trabajo ha dado positivo en Covid. Mañana sabremos resultados. Quedamos más o menos tranquilos porque dice que se encuentra perfectamente. Ya nos ha dado el susto número 2 del viaje, a ver cómo acaba el tema...
Siguiendo por la 1, después de un buen rato, vemos a un lado de la carretera, un edificio gris con el anuncio “Lava Centre”, en el pueblo de Hvolsvollur. Aparcamos en el espacioso aparcamiento casi vacío, y entramos a curiosear. Evidentemente se trata de un centro dedicado al estudio de la actividad volcánica tan frecuente en Islandia, con exhibiciones, maquetas... La entrada cuesta unos 4000 ISK por persona, y los chicos que nos atendieron, estuvieron hablando un buen rato con nosotros: ella es gallega y hace muchos años que vienen a Islandia a hacer la temporada de verano, y su pareja es alemán, pero habla un español perfecto. Aparte de trabajar aquí, se dedican a la fotografía, con exposiciones, web (www.lemosandlehmann.com/) . Estuvimos tanto rato hablando con ellos, que casi no tenemos tiempo de hacer el recorrido completo por la exposición, interesante sin lugar a dudas, pero a mi entender no justifica el precio de la entrada.
Sobre las 5 de la tarde, que es cuando cierran, dejamos el pueblo y seguimos hacia una de las cascadas más famosas de Islandia: Seljalandfoss (seljalandsfoss.is/) , con aparcamiento de pago telemático de nuevo (700 ISK). Antes de acercarnos a la cascada, nos ponemos los pantalones impermeables, puesto que el viento continua soplando, caen unas gotas, y la cascada nos va a dejar empapados. Cabe recordar que en esta cascada hay un pequeño sendero que discurre por detrás de la misma, muy embarrado, y que os va a dejar chorreando si pasáis.
Tras un montón de fotos desde todos los ángulos, y al intentar sacar una desde detrás del chorro, un golpe de viento desvía el mismo y me lo echa por encima, quedando más empapado si cabe de lo que ya estaba... Bonita manera de poner a prueba la impermeabilidad del anorak, las botas y los pantalones.
Existe un pequeño sendero que parte de Seljalandfoss y lleva hasta otra cascada, menos conocida, pero no menos espectacular y que suele pasar desapercibida a los turistas que llegan en manada en autobuses: Gljufrabui o Gljufrafoss (es.wikipedia.org/wiki/Gljufrafoss) . Esta cascada queda parcialmente encerrada en una especie de cueva que le da un toque distinto. Realmente vale la pena perder los 10 minutos que cuesta desplazarse desde Seljalandfoss para echarle un vistazo.
En este sendero de una a otra cascada es dónde vimos el primer piloto de dron, sentado en un banco, y pilotando el dron por la parte superior de Seljalandfoss, desde donde cae el chorro. A pesar del viento, allí estaba, observando las ovejas que pacen tranquilamente junto al arroyo que pocos metros después se transforma en la conocida cascada. Hubiera estado bien poder hacer también un pequeño vuelo con el nuestro, pero lo teníamos en el coche, y entre el viento, la tenue lluvia, que íbamos justos de tiempo, etc, lo volvimos a dejar para mejor ocasión.



Próxima parada: Skogafoss (www.guiadeislandia.es/ ...skogafoss/) , a unos kilómetros más al este aún, antes de llegar a Vik, nuestro destino final de hoy.
Esta cascada también es sin duda, de las más conocidas del país, y una de las más bellas. Algunos la llaman la “cascada perfecta”.
La verdad es que es impresionante, con sus 30 metros de anchura y 62 de altura, forma una cortina de agua impecable a la que prácticamente se puede llegar a tocar, si no te importa quedar empapado. Es realmente bonita. Lástima que el tiempo continúa siendo “malo” con nosotros, y el viento no ha parado aún. Tampoco las 4 gotas que llevan cayendo ayudan demasiado. Al no lucir el sol, las fotos no quedan tan luminosas como para hacerle justicia a esta maravilla. Por cierto, esta zona es “drone forbidden”. No se puede hacer volar un dron sin permiso específico. Ésto es habitual como iremos viendo en las atracciones turísticas más concurridas.
Después de la sesión de fotos desde la base, nos atrevemos a subir las escaleras metálicas que suben los 62 metros de desnivel junto a la cascada para poder observarla desde la parte superior. La subida es durísima para mi, llego arriba totalmente descompuesto, y un poco decepcionado, pues la vista desde arriba no vale la pena. Una vez arriba, un sendero sigue el curso del río que forma la cascada, internándose hacia el norte. Lo seguimos unos metros para recuperar el aliento, y llegamos a un mirador sobre la siguiente cascada: Hestavadsfoss (www.worldwaterfalldatabase.com/ ...foss-14722) . A partir de allí, el sendero discurre paralelo al río y llega a internarse en las highlands islandesas, con un sinfín de cascadas por el camino. Este sendero tiene un nombre (impronunciable para mi): Gonguleidum Fimmvorduhals, por si estáis interesados.
Con el corazón latiendo de nuevo a ritmo normal, volvemos al aparcamiento (esta vez gratuito) a dejar los trastos, y aprovechamos para entrar en el hotel Skogafoss a cenar (hotelskogafoss.is/) .
Al salir, damos por concluida la jornada, a pesar que queríamos ir a ver otra cascada cercana (Kvernufoss), que dejaremos para mejor ocasión. Sigue soplando el viento y cayendo algo de lluvia...
Nos vamos a nuestro próximo alojamiento para las 2 noches siguientes, el Hotel Burfell, una granja reconvertida en hotel en medio de unos campos (hotelburfell.is/) , a pocos kilómetros de la ciudad de Vik. Nos han dejado las llaves e instrucciones en el buzón de recepción, o sea que tampoco vemos, de momento, al dueño o algún trabajador.


Alojamiento: Hotel Burfell (Vik). Booking. 2 noches con desayuno: 280€
Recorrido: 245 kms.



15 de julio

El comedor del hotel se encuentra en un edificio separado del que tiene las habitaciones. Éste dispone de unas 10-12 habitaciones, situadas todas en planta baja. Cruzamos el patio-aparcamiento del hotel y nos dirigimos al edificio recepción-comedor, donde ya hay algún cliente disfrutando del buffet del desayuno. No es el de un hotel de 5 estrellas, pero no está nada mal: tostadas, quesos, embutido, zumos, cafés, bollería, bacon, huevos, cereales, fruta: qué más podemos pedir??
Con el estómago lleno, nos disponemos a subir al coche y dirigirnos al centro de Vik, a unos 12-15 kilómetros de la granja. Allí buscamos el edificio de “Lava Icelandic Show”, en el que aparte de un pequeño restaurante y una sala de exhibiciones en la que aún no sabemos qué se exhibe, está el punto de reunión de la compañía Troll Expeditions (troll.is/) , con la que tenemos esta mañana una excursión en superjeep hasta la cueva de hielo del volcán Katla (troll.is/ ...-from-vik/) . El precio de esta excursión es de 113€ por cabeza.
Nada más aparcar, se nos acerca un vikingo bastante grandote y se presenta como Sven, nos pregunta los nombres para comprobar la lista y nos pide que esperemos a que llegue todo el mundo. El vehículo aparcado que está esperándonos es monstruoso: una furgoneta con capacidad para 9-10 pasajeros con unos neumáticos enormes (casi 1 metro de diámetro y más de 0,5 metros de anchura), con sistema de inflado/desinflado desde el interior para adaptarse al terreno.Mientras esperamos, entablamos conversación con otro de los chóferes guía que irá en otro vehículo a una excursión diferente. Resulta ser de Terrassa, y se alegra de poder hablar con alguien de la tierra en catalán. En pocos minutos va llegando el resto de los pasajeros de nuestro vehículo, y nos ponemos en marcha, entre los chistes y las explicaciones de Sven. Nos dirigimos al este por la 1 hasta un momento en que nos salimos de la carretera y nos adentramos en caminos de tierra que se dirigen al norte, por entre campos de la planta invasora de color púrpura que tanto preocupa a los islandeses y que tanto se arrepienten de haber importado desde Alaska para fortalecer y consolidar el terreno. Varios kilómetros más al norte, algunos por caminos, otros por extensiones ocupadas en otro tiempo por lagos helados, entre subidas y bajadas, montículos de arena y rocas de lava, llegamos al aparcamiento situado frente al glaciar Kotlujokull, visible desde lejos y con capas de hielo azul y franjas negras de épocas con erupción de ceniza.
Lamentablemente, no podemos llegar a entrar a la cueva, porque básicamente ya no existe cómo tal. Unos días atrás, durante otra visita, el techo de la cueva colapsó y se derrumbó casi completamente, dejando solamente un arco a la entrada, espectacular por otra parte. Así pues, caminamos hasta la entrada, cruzando un par de arroyos formados por el deshielo de lo que queda de la cueva por puentes improvisados mediante tablones de madera, y permanecemos expectantes a la entrada de la cueva, disfrutando igualmente de la maravilla que tenemos ante nosotros y lógicamente haciendo los honores con decenas de fotos.
Tras un buen rato escuchando las historias y anécdotas de Sven, toca emprender el regreso hacia el coche, apenas a unos cientos de metros.
El camino de regreso es menos animado que la ida, por la decepción acerca de la cueva, pero cómo compensación, Sven nos comenta que nos llevará a ver otra cueva, ésta mucho más famosa. Se encuentra en la parte sur de la carretera 1, pero casi a la misma altura de dónde abandonamos la carretera esta mañana.
Esta cueva, según comenta Sven, es dónde se filmó una de las escenas de “El Imperio contraataca”. Es la “Cueva del Mal” o “Cueva del lado oscuro” del planeta Dagobah. Los freakies ya sabrán de qué hablo, y a los no freakies no les interesará...
El nombre real islandés de la cueva es Hjorleifshofdi (adventures.is/ ...yoda-cave/) . Apenas estamos unos 10 minutos en el emplazamiento, pues no hay mucho que ver, obviamente.



Regresamos pues al centro de Vik, y siguiendo las recomendaciones de Sven, del que nos despedimos y tenemos un agradable recuerdo, comemos unas sopas en el mismo Lava Icelandic Show. Deliciosas por cierto, y no especialmente caras, teniendo en cuenta que se puede repetir una vez gratuitamente y sirven pan con mantequilla como es tradición islandesa con las sopas.Sigue soplando un fuerte viento, de momento no llueve. Cogemos el coche y nos acercamos a la playa de Vik, para caminar unos metros sobre la fina arena negra y vislumbrar entre la niebla y las olas los 3 islotes que separan esta playa de la famosa Reynisfjara. Son llamadas Reynisdrangar (guidetoiceland.is/ ...nisdrangar) , y el folklore dice que son trolls que se transformaron en piedra cuando les alcanzó un rayo de sol. Esta panorámica ha salido en algún episodio de “Juego de Tronos”, cómo tantos otros paisajes islandeses. La vista es més espectacular y cercana sin duda desde Reynisfjara, y hacia allí nos dirigimos. Para ello, volvemos a la carretera 1 y ponemos dirección oeste, para rodear todo el cabo que hay entre Vik y Reynisfjara. Tras sobrepasarlo, hay que coger el desvío a la izquierda que supone el pequeño tramo de carretera 215 hasta el aparcamiento de la playa, abarrotado a pesar del tiempo.
La playa en sí, más que arena negra está formada por minúsculas piedras negras, de entre 1 y 2 mm de diámetro. Nada más pisar la playa propiamente dicha, a mano izquierda, vemos una especie de cueva con las paredes repletas de columnas basálticas hexagonales. Más que una cueva, es un agujero en la roca, que con el paso del tiempo acabará siendo una cueva o provocando el colapso del cabo sobre ella. En la playa, decenas de personas sacando fotos, acercándose peligrosamente al romper de las olas, y observando algún que otro frailecillo que anida en las rocas del acantilado frente a Reynisdrangar. Sobrepasando esta primera cueva se encuentra otra, de menor altura pero bastante más profunda, mirando directamente al océano, mientras que la otra se encuentra en dirección perpendicular a él. Esta segunda cueva se llama Halsanefshellir Cave. Me pregunto si en algún momento, las dos cuevas llegarán a comunicarse, a medida que se vaya erosionando la roca.
Paseamos un rato por la playa, recogemos un puñado de “arena” negra para llevarnos a casa, vemos cómo la corriente llena la playa de algas y de cadáveres de pescados, y nos vamos empapando poco a poco por las salpicaduras de espuma del oleaje y el fuerte viento que sigue soplando. Qué lástima, quería hacer un vídeo con el dron alrededor de los 3 trolls, pero hubiera sido imposible dominarlo con este vendaval...
Para secarnos un poco, entramos al restaurante que astutamente han abierto justo a la entrada de la playa, al que seguro nunca le faltan clientes. Tomamos unos cafés y unas pastas mientras llamamos a Ada a ver si ya tiene resultados de PCR. Nos dice que es positiva y que tiene que quedarse 10 días confinada, pero que se encuentra perfectamente. Para no poner en riesgo de contagio a la abuela, le decimos que se quede en nuestra casa, y para que no esté sola, que se confine con su compañero de trabajo también positivo. Le parece buena idea, y a las pocas horas, recibimos la llamada de la hermana de Ester, diciendo que el primo mayor también ha dado positivo (por 2ª vez), y que si nos parece bien va a instalarse también a la casa “CovidFriendly”. Sin problema, mejor que no estén solos, por si alguno se encuentra mal, no? También les pasará el confinamiento más rápidamente en compañía que en solitario.
Ya secos y con la información asimilada, ponemos rumbo a DirholaeyArch (www.south.is/ .../dyrholaey) , al otro extremo de la playa, pero para llegar hay que ir en coche y rodear un nuevo cabo y bahía, yendo a buscar la carretera 218 otra vez desde la 1.
El viento ha aumentado de intensidad, y encima ahora empieza a llover en serio. Por suerte, tenemos comprobada la fiabilidad de la ropa impermeable, y nos atrevemos con casi todo. Aparcamos junto al coche de otros locos turistas, y salimos a dar una vuelta para ver el arco de piedra formado frente a la costa, a pocos metros tras el faro que gobierna la colina. La lluvia y el viento nos impiden gozar mucho rato de las vistas, que por otra parte dejan bastante que desear (no se han currado mucho un mirador). La vista que también es espectacular desde el pie del faro es hacia el oeste, sobre la playa “sinfin”, una playa súper rectilínea, de arena muy negra, y en la que el efecto rompiente de las olas crea una vista espectacular del contraste.


Como apenas estamos a un par de kilómetros de nuestro hotel, nos acercamos a él a ponernos algo de ropa seca y descansar un ratito antes de emprender la siguiente excursión. Nos vamos a ver el emplazamiento del avión DC3 del ejército americano estrellado en 1973 en la playa de Solheimarssandur (www.south.is/ .../dyrholaey) . El punto en que comienza la caminata está apenas un par de kilómetros al oeste del hotel. Un pequeño aparcamiento en la parte sur de la carretera 1 indica el principio de una de las excursiones más raras que hemos hecho jamás. El camino desde el aparcamiento hasta el avión es totalmente llano y diría que recto, pero es difícil decirlo con certeza por la absoluta falta de puntos de referencia a lo largo del camino, señalizado solamente con indicadores a lado y lado del camino. El paisaje totalmente inhóspito, parece realmente lunar, nada de vegetación, prácticamente ninguna roca mayor que un balón de fútbol, ninguna colina alrededor... Y con este tiempo, apenas hay nadie recorriendo el sendero, casi da miedo... Sigue soplando un viento lateral que dificulta muchísimo el avance, y además no para de llover. No es un diluvio, pero sí muy constante. A los 10 minutos de empezar a andar, ya volvemos a estar empapados. Tardamos unos 50 minutos, y al llegar al avión, es casi imposible sacar la cámara para hacer fotos, puesto que llueve bastante y no llevamos protección impermeable para ella, por lo que todas las fotos las tendremos hechas con el móvil. Estamos durante 15 minutos absolutamente solos en el avión, y cuando a lo lejos vemos que llega otro grupito de locos, emprendemos el regreso para que también puedan disfrutar de la soledad del lugar.
Evidentemente, cuando llegamos al coche, para el viento y para de llover, casi sale el sol. Son las 8 pasadas.
Es hora de cenar, y por proximidad, lo más cercano vuelve a ser el hotel Skogafoss, dónde cenamos ayer, apenas unos 5 kilómetros más al oeste. Así que repetimos restaurante (no suele pasar mucho, la verdad). Después de cenar y antes de volver al hotel, dedicamos unos minutos a buscar el sendero que conduce a Kvernufoss (hiticeland.com/ ...-waterfall) , para poder venir mañana a verla a primera hora, antes de seguir rodeando la isla. Damos con el inicio del sendero frente al SkogarMuseum, a unos centenares de metros del Hotel Skogafoss.
Ahora sí, cenados y más o menos secos, con las ideas claras para mañana, volvemos a nuestro hotel-granja a descansar y poner a secar todo lo que podamos.



Recorrido: 105kms.

👉 Ver Etapa: Reykjavik y suroeste: Fuego, lluvia y viento
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Sur y este: Hielo y sol
Etapa: Sur y este: Hielo y sol  -  Localización:  Islandia Islandia
Fecha creación: 15/12/2021 21:08  
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16 de julio

Antes de ir a desayunar lo dejamos todo preparado para cargar el coche y ponernos en marcha rápidamente.
Desayunamos otra vez copiosamente, y aprovechamos para hacer el check-out de la habitación antes de ir a dejar todo el equipaje en el maletero del Jimny. Dejamos la granja-hotel y ponemos rumbo oeste para ir a visitar Kvernufoss. De momento no llueve, apenas soplaviento y parece que el sol quiere hacer una aparición, aunque es pronto para estar seguros, el tiempo aquí literalmente cambia rápido...
Dejamos el coche en el aparcamiento del Skogar Museum y nos ponemos en marcha, siguiendo el sendero marcado hacia la cascada. Atravesamos brevemente un prado, y el sendero sigue paralelo a un arroyo, seguramente proveniente de la cascada. El camino es bastante llano y sencillo, y apenas hay poco más de 1 kilómetro hasta llegar al salto de agua, que desde lejos ya se ve espectacular. A medida que nos acercamos, confirmamos esta sensación y vemos que aquí también se puede pasar por el hueco tras el chorro de agua que cae entre las rocas. No podemos estar mucho rato, pues tenemos muchas cosas previstas para hoy. Por suerte, el desplazamiento total no contamos que nos lleve mucho.



Ponemos dirección a Vik, y paramos en la gasolinera N1 para darle otra oportunidad. Volvemos a detectar error con las tarjetas, y desistimos en el intento, dirigiéndonos a la gasolinera OB que hay justo al lado, en el centro de Vik. Una vez lleno de nuevo el depósito (5000 ISK), pasamos un rato en unos almacenes que hay enfrente, de la cadena Icewear (www.icewear.is/en/) , especializada en ropa de lana islandesa, pero con mucha más oferta. En el mismo edificio, hay un supermercado y una cafetería. Aprovechamos para comprar unos gorros de lana y unos calcetines que nos cuestan un ojo de la cara, pero con el viento y el frío que hemos tenido hasta ahora, vale más ir bien protegido. Sin darnos cuenta, se nos ha hecho hora de comer, y volvemos unos cientos de metros atrás para volver a comer en el Icelandic Lava Show.
Después de comer, ahora sí, ponemos rumbo este siguiendo la 1 durante unos 40 kms, hasta llegar a una zona conocida como Laufskalavarda (www.katlageopark.com/ ...kalavarda/), que no tiene más interés que ser una zona habilitada con un pequeño aparcamiento y un lavabo público (de pago), al lado de un campo en el que se han entretenido a hacer montículos de piedras volcánicas como los que se encuentran en la mayoría de senderos recorridos por excursionistas en todo el mundo. Podéis pasar de largo perfectamente, os lo aseguro.


A partir de aquí, el paisaje empieza a ser un poco monótono, pero no por eso poco interesante: un sinfín de kilómetros de carretera con extensiones a ambos lados de campos de lava antiguos sobre la que han ido formándose capas de musgo, creando una alfombra (protegida por ley) casi infinita. Nos detenemos a contemplarla en el desvío de Medallansvegur (cruce de la 1 con la 204), y otra vez en Skaftareldahraun (www.katlageopark.com/ ...eldahraun/) , justo dónde la 204 vuelve a unirse a la 1, poco después de Kirkjubaejarklaustur.
Cansados de tanto musgo, nos dirigimos a nuestro hotel de hoy, situado en la 204 a pocos kilómetros de la 1, en un lugar muy tranquilo, junto a un estuario.
El hotel es bastante moderno y consta de un edificio principal con las habitaciones de hotel propiamente dichas, recepción y restaurante, y además cuenta con, en un terreno colindante, una serie de bungalows separados, pequeños pero suficientes para una pareja, con baño incluído (www.hotellaki.is/) . Hacemos el check-in, y bajamos a nuestro bungalow a dejar todo el equipaje y jugar un poco con un simpático perro que se dedica a recibir a todos los huéspedes de los bungalows.


Tras comprobar que todo está en orden, volvemos al coche para dirigirnos a uno de los sitios más visitados de la zona: Fjadrargljufur (guidetoiceland.is/ ...rargljufur) . Un cañón sencillamente espectacular y que sirvió entre otros rodajes famosos (Juego de tronos, Batman Begins, Thor...) para un vídeo clip de Justin Bieber, que hizo tan popular este cañón que tuvo que estar una temporada cerrada al público, debido a la súbita masificación que ponía en peligro el entorno.
Se encuentra a pocos kilómetros de nuestro hotel, y por lo que parece, por fin vamos a tener buen tiempo y fotos con sol! Para llegar, sólo hay que seguir la carretera 206 que parte de la 1 rumbo norte y seguirla apenas unos 5 kilómetros, los últimos centenares de metros sin asfaltar. El aparcamiento tampoco está asfaltado. Nada más bajarnos del coche, decidimos que por fin podemos dejar el impermeable en el coche. El lugar es fácilmente visitable: un camino recorre la parte superior del este del cañón durante unos 2 kilómetros como máximo, aunque siempre con una ligera ascensión. Este camino no discurre por el borde, sinó que deja unos metros de seguridad hasta el filo del cañón, pero no hay vallas que impidan arriesgarse a acercarse. Destaca el color verde súper intenso que lo rodea en contraste con el negro de las formaciones rocosas a ambos lados y el azul del arroyo que discurre por el fondo, provocado por la cascada que hay al final del cañón, llamada Mogafoss.
Empezamos a recorrer el sendero, y en el primer mirador yavemos a un chico volando un dron por el cañón, muy concentrado para no estrellarlo. Unos metros más arriba, en el siguiente mirador, otro chico con un dron. Me parece que hoy sí voy a sacarlo a pasear!
Llegamos al final del sendero, al mirador sobre Mogafoss, y sacamos unas cuantas fotos más antes de empezar el regreso al punto de partida, junto al aparcamiento, en la parte más baja del recorrido, dónde un puente atraviesa el arroyo y permite el acceso a una finca privada situada más arriba. Situado en el puente y con buena visibilidad de parte del cañón, por fin puedo poner a volar y filmar con el dron. Durante los siguientes 25 minutos nos dedicamos a hacer vídeos de este encantador lugar: por el fondo, por encima, de ida, de regreso... Tenemos que aprovechar, no sabemos qué tiempo tendremos mañana.





Volvemos a la carretera 1 con buen sabor de boca, y como es relativamente temprano (sobre las 7pm), nos acercamos a ver otra cascada: Foss-a-sidu (www.europeanwaterfalls.com/ ...ss-a-sidu/). Está situada unos kilómetros pasado el desvío del hotel en dirección este, hacia el parque nacional de Skaftafell, o sea que podríamos verla mañana en ruta, pero no queremos perder tiempo. La cascada se ve desde la misma carretera, y al estar dentro de una propiedad privada, no nos podemos acercar más allá de la valla de la finca. Apenas hay espacio para aparcar, o sea que también se puede obviar esta visita, dependiendo de vuestra disponibilidad. En el camino de regreso, paramos al lado de una granja para poder ver y fotografiar unos caballos islandeses con sus melenas al viento. Antes de la granja, vemos a un chico con un mando de un dron en el borde mismo de la carretera, dirigiendo su aeronave suponemos que hacia la cascada de la que venimos, pues no hay nada mucho más interesante a la vista.
Antes de ir a cenar, y para acabar de aprovechar el día, tomamos el desvío de la carretera 1 hacia la 203 para buscar un lugar llamado Kirkjugolf (www.south.is/ ...kirkjugolf) , el “suelo de iglesia”, pues la curiosa disposición de esta serie de columnas basálticas a ras de suelo dan esa sensación. Esta bastante mal indicado, y antes de llegar, nos pasamos de largo casi 1 kilómetro, llegando a un camping situado justo después de un arroyo. Sin darnos cuenta de nuestro error empezamos a buscar Kirkjugolf por la zona sin resultado, pero en su lugar descubrimos una bonita cascada llamada Stjornafoss, a la que le dedicamos un ratito (www.europeanwaterfalls.com/ ...ornarfoss/) . Cuando nos cansamos de sacar fotos y ya un poco hambrientos, preguntamos a alguno de los residentes del camping si conocen Kirkjugolf. Nadie parece ser de la zona, pues no tienen ni idea de lo que les hablamos, ni mostrando fotos de internet. Al final, damos con un señor que nos indica un pequeño aparcamiento al lado de la carretera, 1 kilómetro en dirección al pueblo. Aparcamos y caminamos los 500 metros hasta las columnas basálticas en el suelo. Un par de fotos y nos volvemos a poner en marcha. Obviable de nuevo, ha valido más la pena el desvío por la cascada que por Kirkjugolf. Buscando en el móvil, vemos que en el pueblo hay un par de restaurantes y elegimos uno al azar para ir a cenar, llamado Systrakaffi (www.systrakaffi.is/) , en el que también hacen comida para llevar, y está abarrotado de la gente de los numerosos cámpings de la zona. Tras un ratito de cola, logramos cenar por unos 4800 ISK y regresar al hotel, a menos de 10 minutos de aquí.


Alojamiento: Hotel Laki-EfriVik Bungalows (Kirkjubaerjarklaustur). Booking.2 noches con desayuno: 300€.
Recorrido: 190kms.

17 de julio

Nuestra primera noche en el bungalow transcurre sin ningún problema, pero al ducharnos por la mañana, provocamos una pequeña inundación sin importancia en el minúsculo recibidor del bungalow, debido a un fallo de diseño en las pendientes del baño. Nos dirigimos al edificio principal para tomar nuestro desayuno, que no está nada mal, por cierto, en el restaurante en el que vemos que también sirven cenas a huéspedes, así que pensamos que quizás nos quedemos a cenar en el hotel. También va siendo hora de poner una primera colada (normalmente cogemos ropa solamente para 6-7 días máximo), y el lugar nos parece apropiado, así que después de desayunar preguntamos en recepción por disponibilidad y precios del servicio. Nos parece adecuado, y quedamos que al llegar por la noche dejaremos nuestra bolsa, y la recogeremos por la mañana al hacer el check-out.
Nos ponemos en ruta pues, con el suelo de la habitación secándose (tenemos que dejar la ventana abierta para que haya un poco de corriente, por la noche estará fresquita...), y el tema de la colada resuelto a priori.
Carretera 1 hacia el este, al Parque Nacional de Skaftafell. Luce un sol magnífico, y la vista por la carretera es desoladora a ambos lados, pero prometedora enfrente, con los glaciares que forman el Parque Nacional al fondo y aumentando de tamaño a medida que nos acercamos. A unos 70 kilómetros del hotel, nos encontramos cerca ya de la entrada al Parque Nacional, pero un poco antes, se encuentra el Skeidara Bridge Monument (www.atlasobscura.com/ ...e-monument) , los restos de uno de los puentes más largos de Islandia, que formaba parte de la carretera 1 y que fue destruído en 1996 debido a la combinación de la erupción volcánica del Vatnajokull, y las riadas combinadas con gigantescos icebergs arrastrados por la misma. Un lugar sin duda para tener en cuenta que estamos en un país en el que dominan las fuerzas de la naturaleza.
En el lugar se encuentran media docena de vehículos aparcados y la gente sacándose fotos y leyendo los paneles explicativos del suceso, mientras un grupo de 5-6 personas se dedican a cantar “a capella” con el glaciar de fondo.


Pocos minutos después del monumento, encontramos el desvío que nos lleva hasta uno de los aparcamientos (de pago: 750 ISK) del Parque Nacional Skaftafell (o Vatnajokull): www.vatnajokulsthjodgardur.is/ ...skaftafell . Nos informamos un poco en el centro de visitantes, y decidimos subir a ver las 2 cascadas principales del parque: Svartifoss (www.europeanwaterfalls.com/ ...vartifoss/) y Hundafoss (www.europeanwaterfalls.com/ ...kaftafell/) , ambas en el mismo camino, que empieza a pocos metros del centro de visitantes. Antes de empezar la empinada cuesta que lleva a las dos cascadas (en total, unos 2 kms hasta Svartifoss, más de la mitad en subida), vemos las zonas de acampada y la intensa actividad que se desarrolla en ellas, abarrotadas de tiendas y campistas, tomando el sol, jugando a fútbol, paseando perros...
El camino al principio es muy empinado y agotador, más por el calor que hace hoy (debemos estar sobre los 22ºC), pero realmente las vistas de Svartifoss al final son impresionantes. Un salto de agua impecable, entre columnas basálticas. Un par de miradores abarrotados de gente sacando fotos, y mucha gente con los pies en remojo en el arroyo de agua gélida que se forma a partir del chorro de agua que baja de la cascada. Mucha gente también llena sus cantimploras y botellas de agua para beber y refrescarse después de la intensa subida hasta aquí. Nosotros no seremos menos, así que botas y calcetines fuera y botellas a llenar! Mientras descansamos y nos refrescamos, nos damos cuenta de lo correcta que es la gente aquí: hay una señal en el arroyo que impide el paso para acercarse más a la cascada, y absolutamente nadie la sobrepasa, a pesar de no haber ningún tipo de guardia. No puedo imaginarme a la gente respetando este tipo de señales en el Pirineo, por ejemplo...
Nos secamos los pies al cabo de un ratito e iniciamos el descenso por el mismo camino que hemos subido, aunque parece ser que hay un desvío que permite hacer el recorrido de vuelta por el lado contrario durante un rato, y los senderos vuelven a juntarse a la altura de Hundafoss, la otra cascada que hay en el camino, y que queda totalmente eclipsada por la belleza de Svartifoss, sin mencionar que tampoco se han currado un mirador desde el que poder verla claramente, al menos en el recorrido que hicimos nosotros.


Al llegar al final del camino, aprovechamos para comprar unos refrescos en un chiringuito de la zona de acampada, antes de coger el coche para ir al punto de reunión de la compañía Troll Expeditions, con la que hemos quedado para ir a hacer una caminata con crampones sobre una de las lenguas del glaciar Vatnajokull.
El punto de reunión se encuentra justo junto a la 1, y sirve también de aeródromo para excursiones en avioneta y helicóptero sobre el P.N, apenas a 5 minutos en coche del aparcamiento en el P.N. Llegamos sobrados de tiempo (habíamos quedado a las 2 pm), y conocemos al que será nuestro guía, Gustavo, un chico argentino. Nos da nuestro equipamiento (casco, crampones, arnés y piolet), y nos comenta un poco en qué consistirá el tema. El grupo está formado por unas 12 personas y tenemos que seguir con nuestros coches a Gustavo hasta el aparcamiento habilitado en un punto cercano a la parte inferior de una de las lenguas del glaciar. Allí empieza la verdadera excursión, aunque el primer tramo desde el aparcamiento hasta el punto exacto en que empieza el glaciar no tiene ningún interés, y creo que podrían ahorrarlo, acercándose más con los coches (vemos que otras empresas lo hacen). Supongo que es para justificar el tiempo comprometido de excursión (3 horas, en realidad sobre el glaciar apenas llega a 80 minutos). El coste de la excursión, por cierto, es de 65€ por persona (troll.is/ ...xpedition/) .
Al borde del glaciar nos enseña la manera correcta de ponernos los crampones, como caminar sobre el hielo con ellos, y tener mucho cuidado con las grietas, seguir siempre el trazado que nos marque él mismo, pues es muy peligroso acercarse a estas grietas. Nos contó alguna anécdota no muy agradable sobre gente que ha desaparecido bajo una de ellas...
El día sigue magnífico, y vamos todos en manga corta. Subimos por el glaciar, cruzándonos con algún grupo que ya desciende, y atendiendo a las explicaciones de Gustavo. Dramático el hecho que en los últimos años, los glaciares han visto reducida su superficie brutalmente, y parece que no tiene pinta de mejorar.
Como curiosidad, nos enseña como debemos hacer para poder beber directamente de los regueros de gua que bajan del glaciar, clavando el piolet a lado y lado del reguero y usándolo como punto de apoyo para tumbarnos sobre el “arroyo” sin mojarnos y poder beber directamente, sin tener que mojarnos ni las manos.
Muchas fotos, sin duda, en los puntos más bonitos del glaciar a los que nos está permitido llegar, con trozos de hielo azul en algunos recovecos. Precisamente al agacharme para hacer una foto, mi piolet, que colgaba del arnés, se suelta y se va unos metros abajo por una grieta. El instinto dice de bajar, pero Gustavo me ordena el alto, y baja él mismo a por el piolet. Gajes del oficio de turista...
Con todo esto, se nos acaba el tiempo y emprendemos el regreso, entablando conversación con un señor de USA que viaja solo, no recuerdo exacamente de qué estado nos dijo que era. Vamos hablando todo el rato con él y quedamos rezagados del grupo, aunque llegamos (los últimos) sin problema. Nos despedimos de Gustavo y del resto del grupo (algunos ya se habían marchado), y volvemos al centro de visitantes del P.N, a tomar un helado y sentarnos un rato al sol.


Son casi las 6:30 pm y aún no hemos comido, así que emprendemos el regreso hacia el hotel, pues tenemos 1 hora de camino. En el P.N. está prohibido hacer volar drones, y con el espléndido día que tenemos hoy me he quedado con las ganas, así que a medio camino de vuelta, cuando veo posibilidad de salirme de la 1, me adentro en un camino de tierra que lleva a un descampado bajo unos acantilados magníficos y me pongo a volar un rato. Aprovecho para enseñarle a Ester lo básico del pilotaje y también hace un ratito de las suyas con el bichejo.



Poco antes de las 8 pm llegamos al hotel, preparamos la bolsa con la ropa que queremos lavar y la dejamos en recepción para recogerla mañana por la mañana. Subimos al restaurante en el que hemos desayunado y nos ponemos a abusar del buffet libre que hay para cenar. Estamos famélicos, como es natural, y tenemos que obligarnos a parar de comer para no tener que buscar un hospital. Muy valientes nosotros, de quedarnos a cenar sin ni siquiera preguntar qué vale el buffet. Cuando nos traen la cuenta, casi nos caemos de culo: casi 60€ por cabeza. Nos piden que firmemos el recibo y que nos lo cargan a la cuenta de la habitación, que aún no hemos pagado. El único alojamiento que no nos han hecho pagar por adelantado, ni siquiera una parte, pero sí que tienen el número de la tarjeta N26 que utilizamos cuando hicimos la reserva. En fin, mañana veremos a cuánto sube la broma... El precio de la habitación era de 300€ por las dos noches, más 118€ de la cena, más la colada, ay, ay, ay!

Recorrido: 175 kms.


18 de julio

Volvemos al comedor del hotel horas después del descalabro que les provocamos en la cena, con la mente puesta en la factura que nos va a caer en un ratito. Nos contenemos con el desayuno para no tener una indigestión al ver el cargo, y nos dirigimos a recepción a recoger la colada. Ya allí, y para acabar de redondear el gasto, compramos un collar de recuerdo para Ada, que pagamos junto con la colada, aparte de la cuenta general y la cena de ayer.
Efectuado este pago, aprovechamos para hacer el checkout, y como ya tienen el número de tarjeta, nos dicen que ya está todo cargado en la tarjeta N26 de la reserva, y que podemos marcharnos cuando estemos listos. Así que nos vamos a preparar la maleta y cargar el equipaje. Mientras acabamos, aprovecho para llamar a la empresa (fjallsarlon.is/iceberg-boat-tours/) con la que tenemos contratada hoy una excursión en zodiac por la laguna glaciar de Fjallsarlon para intentar cambiar la hora, pues se nos ha echado el tiempo encima y veo clarísimo que no vamos a llegar a tiempo. Habíamos quedado a las 10:30 y tenemos hora y media de camino según google maps. Son las 9 pasadas y aún estamos con el equipaje. Por suerte, no nos ponen ningún impedimento en trasladar la reserva a una excursión posterior, concretamente a la de las 12:30. Un poco más tranquilos después del cambio y antes de subir al coche, miramos la cuenta N26 para ver a cuánto ha subido el tema. De momento, no hay ningún cargo hecho de este hotel, a veces tarda un rato, ya lo consultaremos por la tarde. Nos ponemos en marcha dirección este por la 1, parando en una gasolinera OB en Kirkjubaerjarklaustur (6000 ISK). Hacemos buena parte del mismo recorrido que hicimos ayer, obviamente (una de las pegas de dormir 2 días seguidos en el mismo sitio), y una vez dejado atrás el P.N. Vatnajokull, sí que entramos en terreno desconocido para nosotros. La carretera 1 pasa en este tramo del sur entre la línea de costa, con el océano a la derecha y los inmensos glaciares a mano izquierda. El contraste es espectacular, como casi todo en este país. Las oportunidades fotográficas son infinitas mires dónde mires.


Llegamos al aparcamiento de la laguna Fjallsarlon (menos popular de momento que Jokulsarlon), mediante el desvío que sale de la 1, apenas a 0,5 kilómetros de la carretera. Está abarrotado, con varios autobuses y mucho movimiento de gente. El restaurante está cerrado al público general, esperando que acabe el turno de la gente del autobús que se encuentra comiendo en este momento, tras haber concluído su excursión por la laguna. Es zona restringida a drones de nuevo por desgracia. Detrás del restaurante, se encuentra la caseta de Fjallsarlon Boat Tours, a la que nos dirigimos a hacer el check in para la excursión. Allí mismo nos permiten usar el baño reservado a clientes, y nos piden que esperemos a que llegue el guía de la excursión. Hacemos tiempo entablando conversación con una pareja catalana sentada en una mesa a nuestro lado, y con la que vamos a compartir excursión, aunque en diferentes barcas, por lo que veremos después.
Llega el guía, llamado Mike, y nos van repartiendo el equipamiento reglamentario de seguridad para montar en la zodiac. Nos dirigimos a pie hasta el borde de la laguna, a unos cientos de metros del garito en el que estábamos, y allí nos reparten en varios grupos para ir subiendo a las diferentes zodiac que parten en el mismo horario. En la nuestra solamente somos 8 personas y el piloto es el propio Mike. En las otras zodiac, van unas 10-12 personas, piloto aparte.
La excursión es muy tranquila, y las explicaciones de Mike hacen el viaje muy ameno. Nos acercamos a varios de los iceberg que flotan en la laguna (muchos menos que en Jokulsarlon, por lo que veremos después), recogemos algún trozo minúsculo de hielo que se acerca a la barca para poder verlo, y finalmente nos acercamos al borde del glaciar, la parte más espectacular sin duda, y la más fotogénica (fjallsarlon.is/) .
Una vez hemos regresado a la orilla, nos despedimos de Mike y el resto de pasajeros, unas últimas fotos, y regresamos al restaurante para comer en el pequeño buffet disponible (6000 ISK aproximadamente). Aquí probamos por vez primera el delicioso Skyr, el postre típico islandés, muy parecido a un yogur, aunque mucho más cremoso y con mayor contenido en proteína. Os lo recomiendo.


Seguimos con el coche hacia el este unos kilómetros más por la 1 hasta llegar a las cercanías de Jokulsarlon, y vemos un apartadero a la izquierda con una caravana y un par de coches parados, así que también nos detenemos. Sopla un viento terrible, y a pesar del sol que luce, tenemos que abrigarnos bien. Este aparcamiento, es el punto de partida de una pequeña excursión que bordea la parte oeste de Jokulsarlon. Es un recorrido circular de unos 5 kilómetros (muy mal indicado por cierto), y que no tiene más interés que las vistas del parte oeste de la laguna, menos habituales, pues el 99% de la gente la visita desde la parte sur y este, dónde están los principales aparcamientos y servicios. Si no hubiera soplado el viento terrible que os comentaba, sería un buen punto desde el que hacer unos vuelos con el dron, puesto que en la parte más visitada está prohibido.


Acabada esta mini excursión, ahora sí, seguimos un poco más hasta cruzar el puente sobre la desembocadura de Jokulsarlon al océano. Justo después de este puente, se encuentra el desvío que lleva a los puntos de interés, aparcamientos e instalaciones de este emplazamiento.Aparte de montones de espacio para aparcar, hay lavabos, algún chiringuito para comer, y las casetas dónde se venden los tickets para las excursiones en barca por la laguna (guidetoiceland.is/ ...e-islandia). Aparcamos y nos acercamos a la orilla, a admirar los gigantescos icebergs que reposan a pocos metros de nosotros. La visión es mágica, con los icebergs en diferentes tonos de blanco a blanco-azulado, y el agua de un azul súper intenso y los reflejos del sol de tarde. Vemos varias barcas (mucho mayores que las zodiac en que hemos ido nosotros) que recorren la laguna, que tiene una extensión de casi 20 km2 y una buena cantidad de fauna (focas, peces y multitud de aves).
Realmente es uno de los lugares de Islandia que no os podéis perder cuando visitéis el país. De vez en cuando, alguno de los icebergs se fragmenta en trozos más pequeños que son arrastrados por la corriente, pasan por debajo del puente y acaban desembocando en el océano, a pocos metros pasado el puente. Allí, las olas depositan sobre la negra arena de la playa muchos trozos de hielo de diversos tamaños que quedan sobre la playa, formando un tapiz de hielo que contrasta con el negro de la playa. Esta playa es conocida como Diamond Beach (guidetoiceland.is/ ...mond-beach) , y allí nos dirigimos a pasar un rato y disfrutar de esta visión que posiblemente no se pueda tener en muchos otros sitios del planeta. Para ello, se puede ir a pie desde la laguna, atravesando la carretera 1, o ir en coche, pues la playa tiene su propia zona habilitada para aparcar multitud de vehículos. Por lo que vemos, es uno de los lugares en que las caravanas pasan alguna noche.
Sigue soplando un viento terrible, y bajar caminando desde el aparcamiento hasta la orilla se convierte en un auténtico desafío. Antes de llegar a la arena, nos detenemos un momento a contemplar una exposición de fotografías de diversos puntos del país, expuestas al aire libre en tableros enormes. Están en perfecto estado de conservación y sin ningún graffiti o pintada, otra cosa impensable en países más meridionales.
Pasamos un ratito paseando por la playa, acercándonos a la desmbocadura de la laguna para ver pasar alguno de los icebergs en dirección al océano y fotografiando los “diamantes” depositados en la arena, algunos de tamaño considerable.


Nuestro alojamiento de hoy se encuentra casi al final del tramo de carretera 1 que queda “atrapado” entre glaciares y playas, en Brunnholl, a pocos kilómetros antes de Hofn, población en la que mucha gente acaba la etapa de hoy.
Antes de llegar, nos desviamos de la 1 para subir al lago Fremstavatn, dónde creíamos podríamos ver más icebergs. Error: el lago es muy bonito y completamente aislado y solitario (is.geoview.info/fremstavatn,2631547), pero de icebergs, nada de nada, al menos hasta donde nos alcanza la vista. Por lo menos, estamos completamente solos y no sopla nada de viento, así que podemos hacer unas pequeñas tomas con el dron sobre este lago antes de ponernos en marcha para recorrer el último tramo de hoy hasta nuestro alojamiento, una granja-hotel, con caballos y vacas, y su propia producción de lácteos (brunnholl.is/) .



Está bastante apartada de cualquier núcleo urbano, pero por suerte, sirven comidas a los huéspedes, así que una vez allí, ya no tenemos que desplazarnos más. El check-in nos lo hace una chica portuguesa, dejamos los bártulos en la habitación y nos dirigimos al comedor para cenar. Tienen una carta básica y reducida, pero correcta.Cenamos por unos 7500 ISK y nos retiramos a la habitación. Volvemos a consultar la cuenta N26 por si se ha hecho el cargo. De momento, nada de nada... Nos vamos a dormir con la sensación que este hotel está teniendo algún problema con la N26 y que quizás nos va a salir mucho más barato de lo que nos pensábamos. En esta granja sólo vamos a estar una noche. No tenemos másdías y las visitas que hay por la zona están demasiado espaciadas y tendríamos que hacer una jornada extremadamente larga.
Para no teneros más en ascuas, os diremos que a finales de octubre no se ha efectuado ningún cargo en concepto de pago al Laki Hotel.

Alojamiento: Brunnholl Country Guesthouse (Brunnholl). Booking. 1 noche con desayuno: 140€.
Recorrido: 185 kms.

19 de julio

El desayuno en este hotel no es nada del otro jueves, comparado con otros alojamientos en los que ya hemos estado, y no permanecemos mucho rato antes de disponernos a partir.
Ponemos dirección a la península de Stokksness, en el extremo sureste de Islandia, pasada la localidad de Hofn. Para llegar, debemos salirnos de la carretera 1 justo antes del túnel Almannaskardsgong, y coger el camino de tierra que queda entre la 1 y el mar, rumbo sur. Al final del camino, se llega al Viking Cafe (vikingcafe.is/) , dónde se compran las entradas para acceder a la zona. En este mismo café también os podéis hospedar e incluso alquilar caballos para dar un paseo por la península.
En esta península se encuentra uno de los picos más fotografiados de la isla, el Vestrahorn (visitvatnajokull.is/ ...estrahorn/) , y una réplica de una aldea vikinga, que se edificó para filmar una película que nunca se llegó a filmar, y ahora ha quedado como enclave turístico, (www.atlasobscura.com/ ...e-film-set) .
Aparcamos y luchamos contra el terrible viento que sigue soplando para llegar a la puerta del café, en el que aprovechamos para tomar un capuccino al comprar las entradas (2650 ISK). Acabado el café, cogemos el coche para llegar hasta el extremo del istmo y poder disfrutar de las vistas del Vestrahorn. Al final de todo del istmo no se puede acceder por ser zona restringida por el faro y algún tipo de instalación militar.
En la parte sur del istmo se pueden observar focas si tienes suerte, según nos comentaron. Nosotros no vimos ninguna. Desde la parte norte se obtienen las espectaculares vistas de Vestrahorn. Desde el camino se puede acceder a la playa de finísima arena negra que rodea la bahía en la que se encuentra el pico. Con el viento que hace, quedamos llenos de esta arena a medida que avanzamos por ella para acercarnos un poco más, entre dunas negras y la escasa vegetación que crece sobre la playa. Nos encontramos allí con una pareja que están intentando hacer volar un dron a pesar del viento que hace. Como lo pongan a volar lo van a tener que ir a recoger a las Azores...
Al principio del camino, sale un sendero que bordea la parte sur de la bahía y que llega hasta la aldea vikinga, a unos cientos de metros. Si coincide vuestra visita con el punto óptimo de la marea, podéis sacar excelentes fotos del reflejo de Vestrahorn en el agua sobre la arena durante el paseo hasta la aldea.


Llegamos a la aldea, y solamente nos encontramos con otra pareja curioseando por los edificios de atrezzo abandonados. Por fuera dan el pego perfectamente, pero si os asomáis a cualquier construcción veréis el engaño. Echamos un vistazo a los diferentes edificios, y salimos por la puerta situada al otro extremo de la entrada, dónde hemos visto pacer unos caballos islandeses en el prado junto a la aldea, sin vallas de ningún tipo que los limiten. Nos entretenemos sacándoles fotos hasta que uno de los potros se encariña conmigo y viene a olisquearme un poco demasiado y mordisquearme el anorak. Fin del juego, nos retiramos. Bastante fauna por hoy.


Damos por concluída la visita y volvemos al bar a tomar un café para entrar un poco en calor antes de partir para ir a comer. En el camino de regreso, antes de llegar a la 1, vemos un solitario reno en un campo junto a la playa. El único que veríamos en todo el viaje...


Retrocediendo por la 1 hasta Hofn, buscamos un restaurante en el centro urbano y nos metemos en el Z Bistro (visitvatnajokull.is/ .../z-bistro/) , donde comemos estupendamente por 6000 ISK. Ya que estamos en la ciudad, aprovechamos para entrar en un supermercado Netto a comprar algunas chucherías y algo para cenar en la habitación, a ver si ahorramos alguna cosilla. Al salir, vemos una gasolinera Olis y también llenamos el depósito que nunca está de más (4300 ISK).
A pocos kilómetros al norte por la 1, deberíamos encontrar indicaciones para llegar al “Valle Dorado” , Hvannagil (www.south.is/ ...lonsoraefi www.south.is/ ...lonsoraefi) , pero el señor google maps parece que no lo tiene muy claro y nos lleva a otro sitio sin ningún interés aparente. Al segundo intento, parece que se acerca un poco más, pero nos ha guiado al lado incorrecto del estuario, que no podemos atravesar ni en coche ni a pie. Deshacemos los 3-4 kms por caminos de tierra que nos han llevado hasta aquí y desistimos de perde más tiempo buscando algo sobre lo que no tenemos tampoco demasiada información.


Así pues, seguimos con el plan inicial y continuamos por la 1, bordeando fiordos durante un buen rato hasta llegar al desvío de la 939, en Berufjordur. Este camino de tierra, pasa por una cascada llamada Folaldafoss (www.worldwaterfalldatabase.com/ ...foss-14421) , que teníamos en mente visitar. La carretera 939 en el otro extremo se une con la 95, que lleva directamente a Egilsstadir, nuestro destino de hoy, así que nos ahorramos unos cuantos kilómetros de la 1 por los fiordos. Apenas unos 5 kilómetros de haber empezado el camino de tierra, llegamos a Folaldafoss. Hay espacio para dejar varios vehículos, pero solamente hay otro aparcado, con un chico volando un dron. La vista desde aquí de la cascada es excelente, pero también saco el dron y hacemos unos cuantos vuelos sobrevolando la cascada y yendo un poco más arriba para poder alcanzar a ver lugares de otra manera imposibles sin caminar durante un buen rato. Al final tendremos unas muy buenas tomas!




La carretera de tierra 939 sigue otros 15 kms hacia el norte, pasando por paisajes preciosos y totalmente en solitario la mayor parte del recorrido. El 4x4 se hace muy necesario en ciertos tramos, por la pendiente del camino. Por fin llegamos de nuevo al asfalto, en el cruce con la 95 y seguimos rumbo a Egilsstadir, aún unos 45 kms más al norte, junto a un lago. Llegamos al hotel Edda (www.icelandairhotels.com/ ...gilsstadir) sobre las 9 de la noche y cenamos en la habitación lo que habíamos comprado esta mañana en el Netto y algo que nos quedaba de lo que trajimos de casa (embutidos).

Alojamiento: Hotel Edda (Egilsstadir). Booking. 2 noches sin desayuno: 250€.
Recorrido: 255 kms.

20 de julio

Como ayer cenamos un poco menos de lo habitual, nos levantamos hambrientos poco antes de las 8. En el hotel no teníamos la posibilidad de contratar desayuno, así que nos tenemos que buscar la vida para encontrar un lugar para tomar alguna cosita. Por suerte, Egilsstadir es una población más o menos grande (para lo que es Islandia), y hay bastante oferta. Mediante google maps, seleccionamos uno de los locales que creemos nos pueden servir y nos dirigimos hacia allí, apenas a 5 minutos en coche del hotel, justo al otro lado del puente que cruza el brazo de agua (aún o tengo claro si llamarlo río, estuario, lago...). El local es Bokakaffi Hodlum (bokakaffi.is/), y además de servir cafés y algo de bollería, también hay una extensa variedad de libros a disposición de los clientes para hacer más pasable el rato de la comida.
Después de desayunar, nos ponemos en marcha por la 931, que empieza justo al lado del café, bordeando el lago (?) por su orilla norte, en dirección suroeste, hasta encontrar la señalización, justo cuando la 931 se convierte en la 933 (después del puente), que nos indica el punto en que empieza el sendero que nos llevará hasta Litlanesfoss (guidetoiceland.is/ ...tlanesfoss) y Hengifoss (hengifoss.is/is/) , según mi punto de vista una de las más bellas cascadas del país. El aparcamiento está abarrotado, aunque su capacidad no sobrepasa los 30 coches, por tanto, aunque hay gente, no encontraremos multitudes. Empezamos a subir por el sendero de unos 2.5 kms (hasta Hengifoss). A medio camino más o menos, nos topamos con la visión de Litlanesfoss, enmarcada entre las ya cada vez más corrientes columnas de basalto a los lados del salto de agua. Es una cascada muy bonita, pero la monotonía de los colores de las paredes le restan encanto (en comparación con Hengifoss, como veremos). El salto de agua, de unos 30 metros, no tiene un chorro de mucho caudal (a mediados de julio supongo que es normal), y la verdad es que los miradores no están en una posición que permita tener muy buenas perspectivas.


Descansamos unos minutos mirando la cascada, puesto que el camino es de continua subida desde el aparcamiento, un kilómetro más abajo, y luce un sol espectacular que nos está machacando, especialmente a Ester, a la que le sobra más de la mitad de la ropa que lleva. Habiendo recuperado el aliento, reemprendemos el camino, que parece ser en pendiente casi hasta el final, a los pies de Hengifoss. Poco antes del último repecho, atravesamos un puentecillo bajo el que discurre el arroyo que viene de Hengifoss, y nos detenemos a refrescarnos, poner los pies en remojo, empapar la gorra, beber un buen trago de agua helada y rellenar las cantimploras, mientras otros excursionistas van pasando en ambas direcciones. Alguno de ellos se detiene a imitarnos y entablamos unos minutos de conversación con ellos, mientras acabamos de recuperar el aliento y la temperatura.
Reanudamos la marcha, y por fin, tras una curva del camino, parece que se ha acabado la pendiente, aunque aún nos quedan unos cientos de metros hasta la base de Hengifoss. En llano es otra cosa. La visión desde lejos de Hengifoss es magnífica: 128 metros de caída libre, en un anfiteatro formado por unas pocas columnas basálticas, y además con capas de varios colores debidas a los estratos sedimentados a lo largo de los años. Sencillamente brutal. En época de deshielo, con un mayor caudal de agua, tiene que ser absolutamente fascinante de observar.





A medida que nos acercamos, va aumentando el número de personas descansando y admirando la cascada desde diversos ángulos, aprovechando cualquier roca para sentarse o para tumbarse a tomar el sol. Las cámaras echan humo por todos lados y nosotros no seremos menos. Además, no hemos visto ninguna señal de prohibición de drones, así que aprovecho para hacer varios vídeos de la imponente cascada mientras Ester descansa con los pies en remojo. De lejos a cerca, de cerca a lejos, de arriba abajo, de abajo arriba, en círculo...Todas las tomas dan un resultado muy digno, un lugar para disfrutar del vuelo de un dron. Llegan más personas que también piensan lo mismo, y en poco rato vemos un par de drones más sobrevolando la zona.
Va llegando gente y otra se va marchando, pero no nos cansamos de estar aquí, el frescor del agua, y el sol hacen olvidar que tenemos más cosas que hacer, así que emprendemos el regreso con pesar hacia el coche.
Mirando un poco en google maps, vemos que siguiendo por la 933, se encuentra un desvío a la 910 que nos lleva directo a Studlagil Canyon, dando un buen rodeo, pero no sabemos qué tal estará esta carretera, supuestamente no asfaltada. Cómo también vemos que hay un centro de visitantes de la zona un poco más al sur en la 933, nos detenemos allí para obtener información sobre esta carretera y algún lugar para comer (Snaefellsstofa Visitor Center). La chica que me atiende, tiene muy claro dónde enviarnos a comer: apenas 200 metros más adelante se encuentra una casa de un poeta reconvertida a albergue/restaurante.
En cuanto a las direcciones para ir a Studlagil, no llegamos a entendernos, por lo que vimos después, ya que nos dijo que siguiéramos por la misma 933 y ya iríamos encontrando el camino, cuando en realidad lo que teníamos que hacer era regresar medio kilómetro para coger la 910 hacia el norte.
Antes de todo esto, nos vamos a comer al lugar recomendado: Sriduklaustur (www.skriduklaustur.is/is/) , un lugar muy agradable, pero relativamente pequeño para la cantidad de gente que se hallaba en esos momentoscomiendo allí. Es un buffet libre con bastante variedad para escoger, varios postres, cafés... por unos 4000 ISK cada uno. La casa es muy bonita y tiene gran cantidad de terreno en la que tumbarse a descansar, tomar el sol, jugar con los niños, etc después de comer. Es lo que hacemos nosotros durante un rato, tumbarnos en el césped a la sombra de uno de los pocos árboles del jardín para hacer la digestión. Aprovechamos para llamar a Ada, a ver como va su estado y la casa “Covid friendly”. Todo bien, los 3 positivos asintomáticos. Miedo nos da de saber cómo encontraremos la casa a nuestro regreso, después de haber alojado a 3 adolescentes/veinteañeros durante 10-12 días...
Nos ponemos en marcha descansados y seguimos por la 933, se convierte en 934, avanzamos unos 15 kms por caminitos de tierra entre granjas, y al final llegamos al final del camino, en el aparcamiento de una de las granjas... Teníamos que haber hecho caso a google maps, aunque con el par de patinazos que ya hemos tenido cuando de caminos de tierra se trata, nos arriesgamos a creer las indicaciones de la chica en el centro de visitantes. Total, que hemos perdido más de una hora y gastado combustible en vano durante 35-40 kms.
Regresamos sobre nuestros pasos hasta dar con el desvío de la 910 y nos disponemos a subir la empinada cuesta del principio, con un ojo puesto en el depósito de combustible y la autonomía que nos marca el Jimny. Consultamos de nuevo en google maps la situación de la gasolinera más próxima y no encontramos ninguna en toda la ruta hacia Studlagil, la más cercana está en Egilsstadir. Para evitar males mayores, abortamos la misión de ir por la 910 y regresamos a Egilsstadir a llenar el depósito en una gasolinera Olis (5800 ISK), y lavar el coche, que parece que venga de hacer el Dakar mientras tomamos un refresco.
Con el depósito lleno y el coche más o menos presentable, reemprendemos la misión de ir a Studlagil, pero lo haremos por la ruta tradicional y más corta desde aquí, siguiendo por la 1 al noroeste hasta el desvío de la 923 que desemboca en el largo camino de tierra que lleva hasta Studlagil Canyon, unos 20 kms más al sur (studlagil.is/) . Desde Egilsstadir, unos 70 kms por esta ruta (poco más de 1 hora). Atención los que tengáis intención de ir allí, tiene truco:
• Bajando por el camino de tierra, tenéis 2 opciones. La lógica es seguir el camino de tierra hasta el final, y se llega al mirador colgante SOBRE el cañón, en el lado norte. Hay un aparcamiento indicado y demás.
• Un par de kilómetros antes de este aparcamiento, se encuentra a mano izquierda, una granja con el letrero KLAUSTURSEL. Allí hay un puente que atraviesa el cañón y el camino sigue un par de kilómetros paralelo al río hacia un aparcamiento en el lado sur. El camino es malo, y aunque no indispensable, mejor si es un 4x4. También se puede dejar el coche antes del puente y hacer este recorrido a pie hasta el aparcamiento. Ida y vuelta supone unos 4 kms de más. Desde el aparcamiento al sur del cañón, un sendero sigue bajando, y se llega al fondo del cañón, en uno de los puntos más bonitos del mismo, justo bajo el mirador del lado norte. Desde el aparcamiento al fondo del cañón son un par de kms más. Desde el puente en total, ida y vuelta, contad unos 7,5 kms.
Nosotros hicimos el recorrido hasta el aparcamiento más cercano y bajamos al fondo del cañón. Es un lugar que no parece de este planeta: un estrecho paso de agua entre columnas basálticas, con el agua del río de un color azul intensísimo. Se puede bajar hasta el agua sin ningún problema, y en algunos puntos, había grupos de jóvenes zambulléndose desde algunas de las columnas situadas corriente arriba. Encontramos bastantegente, pero no da una sensación de agobio, pues hay espacio suficiente a lo largo de casi medio kilómetro para irse repartiendo y tomar fotos, mojarse los pies o simplemente quedarse embobado con la belleza del lugar.





Es un lugar apto para volar drones, e idóneo para tener vistas geniales desde arriba, aunque hay que ir con cuidado, pues es fácil perder la señal y estrellarlo contra la pared de basalto (vimos alguno estrellado, reposando sobre una columna).


Mientras Ester se dedica a hacer fotos desde todas las perspectivas imaginables, internándose río abajo por la orilla, yo paso el rato sobrevolando la zona y haciendo varios vídeos. Hay que vigilar también si hay más aeronaves, puesto que sería “fácil” chocar. Durante el rato que estuvimos allí, un par más de drones surcaban el cielo, aunque no hubo ningún incidente.


Pasadas las 7:30 pm, emprendemos el regreso a Egilsstadir, temiendo por si encontraremos algúnsitio para cenar. Tenemos 1 hora y pico de camino, y a las 9 cierran muchos locales.
Probamos primero en el Salt Cafe&Bistro (saltbistro.is/) , pero tienen lleno y ya no cogen más gente. Un poco más arriba, encontramos el SkalinnDinner (skalinndiner.is/) con aire muy americano y mucha gente haciendo cola en la entrada, y paramos a probar suerte. El chico en la barra se lo piensa durante un momento pero al final nos da una mesa, y podemos cenar unas hamburguesas y un helado por unos 7000 ISK, antes de regresar al hotel a descansar. Jornada intensa y con un par de visitas realmente imprescindibles.

Recorrido: 265 kms.

21 de julio

Hoy dejamos Egilsstadir y nos dirigimos al norte de la isla. Hacemos el checkout del hotel y ponemos rumbo a Seydisfjordur, donde creíamos que era fácil poder ver grandes colonias de frailecillos. Así pues, tomamos la carretera 93, que se dirige al este, hacia la costa y sus fiordos. El recorrido es fantástico, especialmente en la parte más alta del mismo, en el que la carretera pasa por una serie de lagos y con picos que aún están nevados. Cuando se inicia el descenso, a la distancia se ve la población de Seydifjordur, pero unos kilómetros antes se encuentra la preciosa cascada de Gufufoss, una miniatura de Skogafoss. Solamente hay un pequeño apartadero para dejar el coche desde el que se ve la cascada, pero apenas hay que caminar unos 100 metros para llegar al estanque que se forma a su pie. A pesar de su reducido tamaño en comparación con otras monumentales cascadas, nos gustó mucho por su sencillez y accesibilidad.


A los 5 minutos de reanudar el recorrido, llegamos a la entrada de la pequeña población de Seydisfjordur y nos dirigimos al centro, dónde aparcamos para intentar tener alguna información acerca de los frailecillos, y de paso desayunar y fotografiar la popular calle que lleva a la iglesia del pueblo, con un arco iris en toda su longitud.
Nos sentamos en la terraza del Hotel Aldan, donde tomamos unos cafés y unos bollos de canela, mientras vemos a la gente intentando sacar alguna fotografía sin personas del camino del arco iris (bastante complicado, la verdad). Pedimos información acerca del mejor sitio para el avistamiento de frailecillos a la amable camarera del hotel, y para nuestra sorpresa, nos dice que no es en el pueblo, sino en otro remoto lugar más al norte, donde se encuentran las mayores colonias de las simpáticas aves, concretamente en Borgarfjordur Eystri (www.islandia.com/ ...dur-eystri) , unos 90 kms más al norte, en otro remoto fiordo. Le agradecemos la información, pagamos el desayuno, sacamos como podemos unas fotos de la iglesia y el camino multicolor y nos ponemos en marcha, parando a comprar algún avituallamiento para el camino en un supermercado que hay al lado de donde aparcamos.


Tenemos que regresar hasta Egilsstadir para coger la 94 al norte. El camino se nos hace eterno, y el paisaje no es tan bonito como en otros lugares. Por el camino, nos damos cuenta de que en muchos kms no hemos visto ninguna gasolinera, y tenemos el depósito a menos de la mitad. Consultamos en google, y vemos que en Borgarfjordur hay una gasolinera, por suerte. Llegamos al pueblecito perdido en uno de los rincones más remotos de la isla a la hora de comer, y antes de ir a ver frailecillos, nos tomamos unas hamburguesas en Ja Saell, el primer local que vemos. Justo al otro lado de la calle principal está la gasolinera N1, junto a una guesthouse. La tenemos localizada y vendremos tras la visita a la colonia de frailecillos, que se encuentra al final de la calle principal del pueblo, en el puerto. Tras los embarcaderos, han habilitado una especie de reserva natural para frailecillos y charranes árticos, en el cabo que hace de refugio natural para el puerto. Los miradores están abarrotados de turistas y aficionados a las aves, sacando fotografías y contemplando el espectáculo: los hay a cientos.


Cuando nos cansamos de sacar fotografías, pensando en el largo recorrido que tenemos aún hoy, nos ponemos en marcha hacia la gasolinera. Probamos varias veces las tarjetas N26 y Bnext, y con ninguna de las 2 somos capaces de hacer funcionar el surtidor automático. Por suerte, tenemos algo de efectivo y entro en la guesthouse a pedir a algún cliente o empleado el favor de rellenar el depósito usando su tarjeta a cambio del efectivo. Tras una tensa espera de varios minutos, al final la encargada del restaurante se ofrece a acompañarme y poner 3000 ISK de gasolina en el coche. Agradecidísimos, le damos el efectivo y nos ponemos en marcha de nuevo, un poco más tranquilos, pero vigilando por si vemos alguna otra gasolinera de otra marca para acabar de rellenar el depósito.
Nuestra siguiente parada prevista para hoy es el Arctic Henge (www.northiceland.is/ ...ctic-henge) , un monumento moderno que quiere “imitar” a Stonehenge, pero situado en el paralelo 66º27’, un poco por debajo de dónde pasa el círculo polar ártico (66º34’).
La ruta que nuestro buen google maps nos indica, nos hace retroceder hasta la 1 y subir por la 862 extrañamente, cuando lo lógico sería subir por la carretera que va por la costa (85), mucho más directa en teoría. Aprovechando el hecho de pasar por la 1, podemos parar a ver la cascada llamada Rjukandi, a pocos kms del desvío que tomamos para ir a Studlagil, y poner gasolina en la Orkan que hay apenas unos kms más al oeste (4000 ISK más).


Más tranquilos por tener el depósito lleno, reemprendemos la marcha, cogiendo rumbo norte en la 862, que por lo menos está asfaltada. Es la carretera que lleva a ver Dettifoss desde el oeste, pero hoy no tenemos tiempo de pararnos. Llegamos a la zona de visitantes de Asbirgy y ponemos otra vez rumbo este, dando un rodeo increíble, y subiendo por la 85 (ahora sí), hasta la punta más septentrional de la isla y haciendo un montón de kms por camino de tierra (carretera 870). Rodeamos toda la península por camino sin asfaltar, y cuando aún faltan varios kms para llegar, el coche nos da un susto tremendo al encenderse el piloto del aceite del motor. Si lo clavamos, estamos perdidos, pues por aquí no pasa un alma en varias horas. Reducimos la velocidad, pero no paramos y el piloto se mantiene encendido hasta que por fin llegamos a Raufarhofn, localidad en la que se encuentra el monumento. Aparcamos sin problema, apenas hay una autocaravana y otro coche, y estamos un buen rato sacando fotos, con la esperanza de que al enfriarse el motor se solucione el problema del aceite.


No hay suerte, seguimos con el piloto encendido, y a estas horas seguro que no hay ningún taller mecánico al que acudir. Bajamos hasta el pueblo y paramos en el primer restaurante que vemos (Kaupfelgid) a preguntar por algún mecánico. La amable propietaria nos dice lo que ya temíamos: que a esta hora imposible y que nos acerquemos a la gasolinera a ver. Mientras, ella llama a varios de sus contactos en los pueblos cercanos a ver si podemos obtener algún tipo de socorro. No hay suerte, el único taller abierto está en Husavik a más de 100 kms de aquí. Mientras decidimos qué hacer, aprovecharemos para cenar en la terraza del restaurante. Antes de pedir la cena, llamo al servicio de asistencia del seguro del vehículo para comentar el tema y me dicen que no hay ningún problema, que en estos coches es muy normal que se encienda esta luz, y que con los kms que lleva el coche estemos tranquilos que no pasa nada. El aplomo con el que habla la persona al otro lado de la línea me ha convencido al 75%, así que olvidamos (más o menos) el tema y nos disponemos a cenar, mientras entablamos conversación con los otros únicos clientes del restaurante. Son las 9 de la noche y luce el sol, menos mal. Después de la charla y una cena a base de fish’n’chips (5000 ISK), agradecemos la ayuda y emprendemos la marcha. Afortunadamente, no tenemos que regresar por el mismo camino, pues nos han dado indicaciones de seguir por la 85 al sur hasta cruzarnos con la carretera principal de la zona, que nos lleva directos a Husavik sin pisar nada más que asfalto. Muchas gracias google maps!
Nuestro alojamiento para hoy no está en Husavik, sino un poco más allá, en Laugar. Durante la ruta hasta Husavik, podemos disfrutar de las vistas del “sol de medianoche” (son casi las 11 pm y es totalmente de día) sobre el mar al norte de la isla:


En Husavik, paramos a llenar de nuevo el depósito en Orkan (6700 ISK más), para tener suficiente (espero) para los 3 días que estaremos por la zona. Casi a medianoche llegamos a nuestro alojamiento, el guesthouse Hvitafell, y nos ponemos a dormir de inmediato, sin siquiera deshacer las maletas. Por suerte, en la mayoría de alojamientos, las llaves suelen estar dentro del apartamento con la puerta abierta, o en cajas de las que te pasan la combinación por correo electrónico.Vaya día...

Alojamiento: Guesthouse Hvitafell ( Laugar). Booking. 3 noches sin desayuno:435€.
Recorrido: 625 kms.

👉 Ver Etapa: Sur y este: Hielo y sol
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comment_icon  Últimos comentarios al diario  Iceland 2021-Las fuerzas de la naturaleza
Total comentarios 15  Visualizar todos los comentarios

Ramon86  ramon86  20/12/2021 22:56   📚 Diarios de ramon86
Buenísimo tu diario, ¡¡¡enhorabuena!!!

Alejandria  alejandria  20/12/2021 22:57   📚 Diarios de alejandria
Josep que maravilla de diario y que maravilla de fotazas¡¡¡¡¡ Que bonito es Islandia y que suerte habéis tenido con el tiempo. En manga corta ¡¡¡¡¡
Muchas gracias por transportarme de nuevo a aquellas tierras.

(Después de todo no fue un mal cambio. Colorado y USA ya los tienes más vistos)

Josep7778  josep7778  20/12/2021 23:01   📚 Diarios de josep7778
De nuevo... Muchas gracias a tod@s por comentarios y estrellas.
@alejandria, coincido en que no ha sido un mal cambio, pero USA es USA, y Colorado lo conozco muy poquito para lo que ofrece...

Dagolu  dagolu  20/12/2021 23:19   📚 Diarios de dagolu
Excelente diario y pedazo fotos.
Me ha recordado mi viaje un mes después, aunque con peor tiempo.
Te falto Askja y algo de Thorsmork, dos maravillas.
Para la próxima.
Saludos

PD. Te lo estrello

Diderot  Diderot  26/12/2021 22:42   📚 Diarios de Diderot
Comentario sobre la etapa: Oeste y centro: Arena y ceniza
¡Excelente! Gracias por transmitirnos tanta información.

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Rutas-Itinerarios Tema: Itinerario en Islandia: más de dos semanas
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airviajerovictor
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Fecha: Lun Dic 20, 2021 02:38 pm    Título: Re: Itinerario en Islandia: más de dos semanas

Ojalá algún día pueda visitar ese País, pedazo diario te has currado.
Mis felicitaciones.

- Mensaje escrito desde Iceland 2021-Las fuerzas de la naturaleza -
sayako
Sayako
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Nov 24, 2008
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Fecha: Mie Ene 26, 2022 01:31 pm    Título: Re: Itinerario en Islandia: más de dos semanas

Hola, estoy mirando cómo organizar una ruta por Islandia de 15 días. Me gustaría que me dierais vuestra opinión sobre la misma. Hemos quitado de la ruta Landmanalaugar y Askja porque por lo que hemos leído, no nos encaja mucho. Vamos con una niña de 9 años. Día 0. Llegada a Islandia de madrugada. Noche cerca del aeropuerto Día 1. Círculo Dorado. Noche en Hólmabæir Día 2. Excursión de un día a las Islas Vestman. Noche en Hólmabæir Día 3. Trayecto de Hólmabæir a Vik. Noche en Vik Día 4. De Vik a Skaftafell. Noche en Skaftafell Día 5. PN Vatnajökull. Día 6. Fiordos del este. Noche en...  Leer más ...
dagolu
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Willy Fog
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Sep 11, 2009
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Fecha: Mie Ene 26, 2022 05:19 pm    Título: Re: Itinerario en Islandia: más de dos semanas

En principio esta bien, pero deberías hacer al menos una de las dos ruta Landmanalaugar y Askja.

Yo te recomendaría la de Landmanalaugar , por la ruta que planteas, es mas sencilla.

Aunque yo te recomendaría las dos.

Saludos
sayako
Sayako
Super Expert
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Nov 24, 2008
Mensajes: 359

Fecha: Mie Ene 26, 2022 06:15 pm    Título: Re: Itinerario en Islandia: más de dos semanas

"dagolu" Escribió:
En principio esta bien, pero deberías hacer al menos una de las dos ruta Landmanalaugar y Askja.

Yo te recomendaría la de Landmanalaugar , por la ruta que planteas, es mas sencilla.

Aunque yo te recomendaría las dos.

Saludos

Para meter una de esas excursiones tendría que quitarle tiempo a otro sitio. Pero es que lo que hemos visto de fotos no nos ha llamado la atención, la verdad.
dagolu
Dagolu
Willy Fog
Willy Fog
Sep 11, 2009
Mensajes: 10969

Fecha: Mie Ene 26, 2022 06:21 pm    Título: Re: Itinerario en Islandia: más de dos semanas

"sayako" Escribió:
"dagolu" Escribió:
En principio esta bien, pero deberías hacer al menos una de las dos ruta Landmanalaugar y Askja.

Yo te recomendaría la de Landmanalaugar , por la ruta que planteas, es mas sencilla.

Aunque yo te recomendaría las dos.

Saludos

Para meter una de esas excursiones tendría que quitarle tiempo a otro sitio. Pero es que lo que hemos visto de fotos no nos ha llamado la atención, la verdad.

Pues nada, para gustos colores. Guiño

Saludos
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