El Coliseo fue el anfiteatro más grande del mundo romano, con una estructura ovalada de piedra que medía 189 metros de largo, 156 metros de ancho y 48 metros de altura y una capacidad entre 50.000 y 90.000 espectadores. Se construyó justo al este del Foro Romano, y las obras empezaron entre 70 d. C. y 72 d. C., bajo el mandato del emperador Vespasiano. Se completó en 80 d. C. por el emperador Tito, y fue modificado durante el reinado del también emperador Domiciano. Su inauguración duró 100 días, participando en ella todo el pueblo romano y muriendo en su celebración decenas de gladiadores y fieras que fueron sacrificados por el placer y el espectáculo del pueblo. Tras la caída del Imperio romano y el desarrollo de la Edad Media, el Coliseo perdió su antiguo papel como centro de entretenimiento y fue usado para toda clase de cosas: fábricas, albergues, fortalezas, mercados, tabernas, casas particulares, graneros, etc. También fue usado como cantera y muchas de sus piedras y segmentos fueron saqueados. En 1349, un violento terremoto provocó el colapso de su extremo sur. Durante los siguientes 400 años, desde mediados del siglo XIV hasta el XVIII, el Coliseo fue utilizado como cantera de mármol y travertino, cuyos bloques sirvieron para la construcción de otros edificios en Roma. Esta práctica continuó hasta que el papa Benedicto XIV (1740-1758) declaró el Coliseo un lugar sagrado, en honor a la sangre de los mártires cristianos que se había derramado en su arena. Desde el siglo XIX, el Coliseo es el escenario de la ceremonia del Vía Crucis que se celebra cada Viernes Santo, con la participación del Papa. En la actualidad, este icónico monumento, uno de los símbolos más representativos de Roma, recibe más de 5 millones de visitantes al año. Desde 1980 es patrimonio de la humanidad por la UNESCO y ocupa un lugar en la lista de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo del año 2007.
Llegamos a las inmediaciones del Coliseo pasadas las 11:30. Tenemos el tiempo justo para circunvalar lo que podamos el exterior del recinto, documentar el momento y dirigirnos a la cola de acceso puesto que el horario de entrada de nuestros billetes es a las 12:00. En el exterior se aprecian los tres niveles de arcadas, coronadas por un cuarto piso. Las columnas siguen el orden clásico en tres niveles: en la base el estilo dórico, en el medio el jónico, y en la parte superior el corintio. Bajo la cornisa del cuarto piso se pueden ver aún unos pequeños soportes con agujeros, destinados a fijar las varas que sostenían el velarium, un enorme toldo de tela que se desplegaba para proteger al público del sol, la lluvia o el frío y cuyo sistema se puede ver en la actualidad en el parque temático Puy du Fou Francia en el Estadio Galo-Romano, por ejemplo.
Me voy a detener en el tema de la adquisición de las entradas vía online porque tiene su miga. Por de pronto, hay que destacar que la web oficial es colosseo.it/es/ y hay que huir de otras páginas, que son intermediarios, pero quieren parecer la oficial y donde las entradas son más caras. Estos intermediarios se dedican a acaparar la oferta de billetes y revenderla por lo que hay que estar atentos. Además, en las últimas fechas, el Gobierno italiano ha tomado cartas en el asunto y ha multado a estas empresas.
Las opciones de billetes y visitas son variadas y hasta confusas. Por simplificar, porque toda la información está en la web:
. La general, 24h – Coliseo Foro Romano Palatino, de 18 euros que incluye un solo acceso al Coliseo (primer y segundo nivel) sin la arena y un solo acceso a las áreas arqueológicas del Foro Romano-Palatino y de los Foros Imperiales.
. La más completa, Full Experience Subterráneos y Arena, de 24 euros que incluye entrada durante 2 días consecutivos, para un acceso único al Coliseo (con subterráneo y arena) y un acceso único a las zonas arqueológicas del Foro Romano, el Palatino y los Foros Imperiales y a los sitios SUPER.
Los billetes salen por franjas horarios de quince minutos y un mes antes de la fecha de la visita. Para la entrada general suele haber disponibilidad pero para la completa o la de la visita a la Arena suelen sacar pocas y están muy cotizadas por lo que hay que estar pendiente el día y la hora para poder sacarlas.
Nosotros valoramos si incluir la Arena pero teniendo en cuenta el tiempo disponible optamos al final por la general.
Llegadas las 11:40 nos pusimos a la cola, enseñamos los billetes unas cuantas veces, pasamos las mochilas por el control y diez minutos antes de las 12:00 ya estamos dentro. Multitud de visitantes se extiende por los rincones ya sea de manera individual o en grupos con su guía. Seguimos al rebaño y vamos recorriendo la planta calle sin dejar de girar la cabeza y empapándonos de lo que se muestra ante nosotros. Se aprecian los pasadizos llamados vomitoria, que conectaban las gradas de cada nivel y permitían al público ir evacuando el recinto, estimándose que el Coliseo podía vaciarse en tan solo 10 minutos.
Subimos a la primera planta y continúa la procesión porque aquello está llenísimo.
Pasear por todo el perímetro acotado es toda una experiencia pero si te abstraes de todo y dejas volar tu imaginación puede uno hacerse una idea de lo que estos muros llegaron a ver: cacerías de animales, ejecuciones públicas o combates de gladiadores. El suelo del anfiteatro o Arena era de madera, cubierto de la misma para absorber la sangre y los olores generados durante los espectáculos, bajo el cual transcurría una red de corredores y túneles llamada hipogeo. A través de ellos mediante rampas y poleas emergían los gladiadores y animales para entrar en la arena y en la superficie se instalaban árboles y edificios móviles para crear diferentes escenarios.
Desde las alturas de nuestra ubicación podemos apreciar las diferentes partes del graderío o cávea:
• Podium: primer nivel, reservado a las máximas autoridades como la familia imperial o las vestales, mientras que los senadores se ubicaban a nivel de suelo.
• Maenianum Primum: espacio posterior al podium, reservado para los aristócratas y ciudadanos adinerados.
• Maenianum Secundum Imun: segundo nivel, reservado para los ciudadanos de clase media.
• Maenianum Secundum summum: tercer nivel, reservado para los ciudadanos pobres.
• Maenianum Summum in Ligneis: estructura de madera sin asientos reservada para mujeres y no ciudadanos.
Aquí podemos ver a lo que hay que llegar para que la gente se comporte de manera civilizada.
Volvemos a bajar y nos situamos junto a la zona de la arena. Se aprecian bastante bien los subterráneos y la infraestructura que tenía que existir en todo su apogeo.
Continuamos el recorrido echando mil fotos y tras una hora aproximada de visita decidimos finalizarla ya que queríamos aprovechar visitar algo del Foro Romano ya que estábamos allí y que estaba incluido en la entrada. Lo suyo habría sido dedicarle algo más de tiempo, haberse parado a leer los paneles informativos de la zona museística de la primera planta o haber tirado de la audioguía interactiva de la app gratuita MyColosseum.es, pero el tiempo se estira lo que se estira y nos damos por satisfechos, qué remedio, con el rato que le hemos dedicado.
Salimos y nos dirigimos al Arco de Tito pasando previamente por el Arco de Constantino.
El Arco de Constantino fue erigido en el año 315 en conmemoración de la victoria de Constantino I el Grande en la batalla del Puente Milvio. Es el más moderno de los arcos de triunfo que se realizaron en la antigua Roma y tiene una altura de 21 metros, una anchura de 25 y está compuesto por tres arcos.En los relieves del monumento se pueden ver relieves en los que aparece el emperador Marco Aurelio repartiendo pan entre los pobres, además de la representación del emperador Trajano tras su victoria frente a los Dacios.
Paseo despistado admirando el arco y mi acompañante me advierte que el suelo no está nivelado y tiene muchos huecos entre piedras y losetas. Demasiado tarde porque meto el pie hasta el corvejón en un hoyo y noto que el tobillo se me lastima. Hago pruebas y parece que podré aguantar pero cuando regresemos al barco me pondré una tobillera y me echaré unos ungüentos para que la cosa no vaya a más.
Seguimos a la muchedumbre y entramos al Foro Romano por el acceso del Arco de Tito. Allí hay que enseñar varias veces los billetes y ante nuestros gestos de estar un poco hartos uno de los vigilantes, en perfecto español, nos anuncia que ya podemos guardarlos porque es el último control.
Se denomina Foro Romano al espacio rectangular edificado a principios del VII a. C. que albergaba el centro público de la ciudad, el lugar de sus actividades religiosas, políticas, comerciales y jurídicas más importantes. Gradualmente se fueron añadiendo las primeras basílicas, utilizadas para las reuniones públicas y especialmente para los tribunales, seguidas de templos, columnas, estatuas y arcos triunfales que anunciaban el poder, la riqueza y los éxitos militares de los emperadores romanos. Tras el traslado de la capital del Imperio romano a Constantinopla en el año 330, el Foro entró en decadencia, aunque se utilizó ocasionalmente con fines ceremoniales. Muchos de los edificios fueron desguazados por su mampostería o quemados para obtener cal, especialmente en los siglos XV y XVI. Desde entonces, la intemperie y la contaminación han dañado significativamente muchos de los edificios del Foro y especialmente su escultura decorativa hasta la rehabilitación que se está llevando a cabo para mantener su legado.
El itinerario que tenía en mente seguir y que abarcaba lo más granado de lo que ofrece el Foro era el siguiente:
Comenzamos ruta por el Arco de Tito y aquí tenía yo idea de girar a la derecha para ver el templo de Venus y Roma y, sobre todo, el acceder al Mirador de la Plaza de Santa Francesa Romana desde el cual hay una perspectiva del Coliseo bastante notable. Problema: toda la zona está acordonada por obras, imagino, y no podemos pasar por lo que nuestro gozo en un pozo de hacer una foto panorámica desde ese enclave.
Seguimos camino hasta la Basílica de Majencio y la verdad es que lo poco que queda en pie impresiona y no se hace uno la idea de lo que sería en todo su esplendor. Aquí en este punto ya nos damos cuenta de que va a ser imposible visitar con calma este recinto y que habrá que abreviar, centrándonos en lo más relevante. Como dicen por estos lares, chi troppo vuole, nulla stringe (quien mucho abarca, poco aprieta). También apreciamos que aquí sí es necesaria una visita guiada con algún entendido en la materia que te explique lo que representa este lugar y te permita valorar lo que aún permanece más allá de grupos de piedras esparcidas, lienzos incompletos, columnas aisladas o estatuas a lo lejos.
Continuamos con el templo de Antonino y Faustina.
El emperador Antonino Pio dedicó este templo en el 141 d.C. a su esposa Faustina tras su fallecimiento. Después, durante la Edad Media se convirtió en la Iglesia de San Lorenzo in Miranda, motivo por el que se librase de los saqueos y se encuentre aceptablemente conservado. Conserva la totalidad de sus diez columnas de orden corintio que sostienen el arquitrabe, donde aún se mantiene la inscripción dedicatoria a la emperatriz. En los fustes de las columnas hay extrañas marcas y surcos que se hicieron en un intento por derribarlas, tirando de ellas con parejas de bueyes. Pero las antiguas columnas, de 17 metros de altura, resistieron y aun se yerguen en el recinto.
Las columnas se elevan al infinito y el efecto se acentúa con la disposición del templo en un sitial elevado. Cierto es que todo el mundo que pasa levanta la cabeza y se queda mirando en silencio.
Seguimos, justo enfrente, con el templo del Divino Julio o Templo de César y avanzamos al fondo hasta el templo de Cástor y Pólux, la Curia y Basilica Julias y el Arco de Septimio Severo. Riadas de personas recorren las empedradas calles pero como el espacio es amplio se está más o menos a gusto. En todo alrededor hay constancia de tiempos mejores, de piedras rotas, de ruinas más o menos olvidadas. Cada grieta es una arruga más de la Historia.
Tras deambular por el extremo más alejado del Foro damos la vuelta y llegamos hasta el Templo de Vesta y Casa de las Vestales.
En el Templo de Vesta, construido sobre planta circular, se custodiaba siempre encendido el fuego sagrado en honor a la diosa Vesta, protectora de Roma, diosa del fuego y del hogar. Tras el santuario, en un extenso complejo se encuentra las ruinas de la Casa de las Vestales, sede de las seis sacerdotisas que protegían la llama sagrada. En sus tiempos, se trató de un amplio palacio de tres pisos y 50 habitaciones construido alrededor de un atrio alargado. Fue un proyecto iniciado por Domiciano y completado por Trajano hacia el año 113 d. C. Algunas estatuas representativas de las Vírgenes Vestales y muchos de sus pedestales, aún sobreviven al paso del tiempo.
Miramos el reloj y el tiempo en el Foro se ha pasado en un periquete. Faltan unos minutos para las 14:00 y nuestra intención es coger el tren desde Roma Termini a Civitavecchia de las 15:12 por lo que no nos podemos demorar demasiado dado que todavía tenemos que comer de camino algo rápido y no llegar muy justos de tiempo a coger el tren.
En la próxima etapa se seguirán desgranando los próximos y variados acontecimientos que sucedieron en la visita a Roma.[/align]
Dejamos el Foro Romano por la salida de Largo della Sallara Vecchia que nos conducirá directamente a Via Cavour. Hace un día muy agradable pese a estar el cielo encapotado y se puede ir en manga corta perfectamente. Se queda atrás un pedacito de Historia de uno de los grandes Imperios de la Antigüedad.
Un tiempo de esplendor, de gloria,
hoy silencio, sombra de historia.
La Vía Sacra, testigo mudo,
de pasos apresurados, de un futuro crudo.
Emperadores, senadores,
oradores y gladiadores,
caminaron por estas piedras,
vibrantes escenas, efímeras vedas.
Pero el tiempo todo lo consume,
las ruinas hablan de un destino que presume,
de grandeza y caída, de un imperio en declive,
de la vida y la muerte, de quien muere y quien vive.
Las ruinas, sí, dormidas están,
pero su eco en la historia se oirá.
No muertas, no, pues su espíritu vive,
en el mármol, en la piedra que sobrevive.
¡Y qué decir de lo que nos han dado los romanos….!
Nos habíamos conjurado para ese día en estar pendientes de nuestras pertenencias teniendo en cuenta la mala fama de delincuencia que asola esta ciudad. Por ello, mochilas delante, nada de valor visible y mientras uno hacía fotos el otro vigilaba para evitar a los amigos de lo ajeno. Mientras hacemos las últimas fotos antes de salir por la puerta de salida observo por el rabillo del ojo un par de transeúntes que no tienen pinta de turistas ni de tener una dirección de destino clara. Continúo con mis fotos y uno de ellos se dirige a mí, pone cara de sorpresa mientras lanza algo y se agacha en el suelo escenificando el intento de timo del anillo o la joya en el pavimento. Dicho timo consiste en querer liarte con una baratija supuestamente perdida en la acera para que des dinero o incluso hurtarlo mientras se desarrolla la conversación. Como me sé el percal porque hace años nos quisieron hacer algo parecido en París y además le he cazado el lanzamiento evito bajar la cabeza para no seguirle el juego, ignoro el contacto visual y me marcho a buen paso haciéndome el despistado. Mi acompañante, que ha seguido la escena, me ratifica lo burdo del intento porque se le ha notado a la legua las intenciones y me indica que la cara que se le ha quedado al sujeto ha sido indescriptible y como se ha desarrollado todo tan rápido al compinche ni le ha dado margen a aproximarse.
Para evitar historias nos alejamos y toca ya marchar para la estación y comer. Teniendo en cuenta la ruta que íbamos a seguir había buscado tres sitios como alternativas para parar y degustar una pizza al taglio y, si se terciaba, un buen helado. Las alternativas eran:
. Pizzeria i gemelli - Via Farini, 22 – más cerca de la estación Termini.
. Forno da Milvio - Via dei Serpenti, 7– a medio camino y con asientos y baño.
. Pizzeria Boccaccia - Via Leonina, 73 – a medio camino.
Optamos al final por el Forno da Milvio por aquello de poder sentarnos y tener un baño cerca. Se trata de un local con el tipico mostrador según se entra donde tienen expuestos los productos a la venta y luego al fondo una zona de unas pocas mesas y sillas altas. Dejo a mi acompañante las labores de elección de la pitanza y guardo sitio porque el sitio tiene bastante rotación de gente tanto turistas como locales.
Degustamos una selección de pizzas romanas y lo acompañamos con un burrito del Loco Fresh que se había quedado triste en el fondo de la mochila.
A la hora de hablar de pizzas en Italia tenemos la eterna comparación entre la pizza napolitana y la pizza romana. La masa de ambas se prepara con harina de trigo, agua, levadura y sal. La romana añade un poco de aceite que aumenta su textura crujiente y la base es más fina que la de la napolitana, con una corteza prácticamente inexistente, aparte de que se hornea durante algo más de tiempo para conseguir esa textura crocante.
Las pizzas están realmente buenas por lo que damos por bueno su precio a seis euros por barba todo el conjunto. Además estamos sentados lo que nos permite descansar un tanto del trote de toda la mañana y el plus del baño para calmar ciertas urgencias también se agradece.
No podemos demorarnos más por lo que continuamos Via Cavour, nos hacemos de unos helados de postre para mitigar un poco el calor y piano, piano, llegamos a la estación de Roma Termini. Compramos los billetes y aquí constatamos de nuevo el sinsentido de los horarios de esta línea porque tras éste que sale a las 15:12, luego hay un intercity a las 15:42 que cuesta el triple y el siguiente normal no sale hasta las 15:57 (y el siguiente a las 16:12, quince minutos después que tiene narices, además, llega a Civitavecchia unos minutos antes que el de las 15:57).
Nos falta unos veinte minutos para que parta el tren y nos dirigimos al andén veintitantos desde el cual tenemos que salir. Como comenté en otra etapa la estación es enorme y las distancias otro tanto por lo que andamos, andamos y no vemos el final lo que nos lleva nuestros buenos diez minutos por lo que realmente subimos al vagón con un margen de unos ocho-diez minutos lo que indica que hemos cuadrado los tiempos casi al minuto.
Arranca el tren y vamos diciendo adiós a la capital italiana. Ha sido breve pero intenso, al final hemos cumplido el itinerario previsto y la urbe imperial nos ha cautivado lo suficiente como para decirle un hasta pronto. "Tutte le strade conducono a Roma", que dicen por aquí.
No me resisto por último a referirme al ya gastado palíndromo: romA y amoR: "Roma ni se conoce sin oro, ni se conoce sin amor".
El viaje transcurre sin novedad y llegamos a Civitavecchia. Tutto è bene quel che finisce bene («Bien está lo que bien acaba»), que se dice también por estas tierras. Doy un suspiro de alivio porque justo la semana anterior otros cruceristas relataban que las habían pasado canutas en Termini para llegar al tren (también habían apurado mucho…) porque había una especie de control en la estación y por poco no cogen el tren de vuelta. Por eso, sobre todo en viajes por libre, conviene dejar margen para posibles imprevistos y evitar quedarse en tierra.
Hacemos el camino de vuelta paseando desde la estación ya más tranquilamente y en Via Guglielmo Marconi advertimos la presencia de la estatua de un samurái japonés. ¿Qué pintará aquí en tierras italianas?
La estatua representa a Hasekura Tsunenaga (1571 – 1622), un importante samurái japonés famoso por haber dirigido numerosas embajadas que lo llevaron a dar la vuelta al mundo. En 1615, durante una misión con el objetivo de encontrarse en Roma con el Papa Pablo V, el embajador desembarcó en el puerto de Civitavecchia, donde se quedó unas dos semanas, durante las cuales estrechó lazos con la población local, razón por la que aún hoy Civitavecchia está hermanada con la ciudad japonesa de Ishinomaki.
Desde esta ciudad portuaria nipona tuvo inicio el extraordinario viaje diplomático del samurái. Hasekura Rokuemon Tsunenaga, el 18 de octubre de 1615 desembarcó en Civitavecchia tras un largo periplo iniciado el 28 de octubre de 1613. El 3 de noviembre la delegación japonesa fue finalmente recibida por el Papa en el Vaticano.
Lo curioso de este personaje son los lazos que tiene también con España ya que antes de recalar en Italia pasó por España visitando Sevilla, Madrid y Barcelona y recibiendo el bautismo al abrazar la fe católica , adoptando el nombre de Felipe Francisco de Fachicura.
En el viaje de regreso Hasekura y sus acompañantes volvieron a América en 1619 y navegaron desde Acapulco a Manila y luego hacia el norte en dirección a Japón. Se considera a Hasekura el primer embajador japonés entre América y Europa.
Al recabar información sobre este personaje la verdad es que recuerdo haber leído en su día sobre estos viajes de delegaciones del Imperio del Sol Naciente a nuestras tierras y que en un momento dado no fueron tan infrecuentes. Concretamente en la población sevillana de Coria del Río también hay una estatua homenaje a Hasekura y una pequeña parte de la población tiene ascendencia japonesa proveniente de miembros de la delegación que permanecieron por allí y no regresaron a su país. Historias de la Historia.
Interesados en profundizar sobre este tema y las actividades que se realizan en Coria del Río relacionados con ello: www.turismocoriadelrio.com/#japon
Volvemos al relato. Llegamos a Largo della pace y allí está todo bien organizado con letreros indicando qué autobús lleva a cada crucero por lo que ya es cuestión de subirse, esperar unos minutos y llegar al muelle. Por dar el último dato temporal llegamos al camarote hacia las 17:15 de la tarde, casi diez horas después. Allí nos espera otra muestra del bestiario:
Es preceptivo refrescarse tras la jornada maratoniana de hoy por lo que nos cambiamos y vamos directos a las piscinas donde chapoteamos de lo lindo y nos relajamos en las hamacas y los jacuzzis. Se nota que todavía hay gente que aún no ha regresado o está a otros menesteres porque hay sitio de sobra para ubicarse.
Paradójicamente, hoy un día de gran movimiento en el barco dado que se unen los que embarcan en Civitavecchia como los que van y vienen de las excursiones, principalmente a Roma, está programada la segunda sesión de la semana en el laser tag y no nos la podemos perder pese a que no sabemos cómo nos va a responder nuestro cuerpo serrano por lo que ya llevamos acumulado de la semana y del propio día de hoy.
Dado que el domingo gastamos inutilmente nuestra reserva hoy vamos un poco a la aventura a ver si nos dejan pasar sin reserva o, siguiendo la tónica del viaje, lo de la reserva es un espejismo porque no hay manera de reservar y funciona como el otro día según el orden de llegada.
Como no podía ser de otro modo llegamos al Studio B y hoy, fíjate, sí va la cosa con reserva. El monitor nos comenta que nos quedemos en una fila aparte y si hay hueco entre reservas nos irá metiendo. Va llegando gente, muchos en nuestra misma situación, y por fin podemos acceder a la primera partida. Nosotros vamos al grano pero el resultado final es parecido a partidas anteriores: mi acompañante queda de los primeros y yo ni salgo en la pantalla porque he quedado de los últimos. He notado esta vez que los monitores están más pendientes del juego y a alguno de los participantes les han reprendido por haber incumplido alguna norma por lo que ello ayuda a que haya juego limpio por parte de todos.
Salimos y nos volvemos a poner en la cola. Mientras esperamos que nos vuelva a tocar el monitor que se encarga de los accesos y de chequear las reservas, las menos, se tiene que armar de paciencia cuando le llega gente que quiere participar: unos comiendo, otros en chanclas, otros no sabiendo a lo que vienen, otros que pasaban por allí y al ver una cola se han apuntado…. ¡Qué don de gentes tienen que desplegar para lidiar con tanta contingencia…!
Nos vuelve a tocar y accedemos a la arena pero no de gladiadores. Misma película, mismo resultado…. Esta vez, previendo que va a ser la última partida, por probar otra experiencia, me decanto por ir disparando a los contrincantes siempre por la espalda. Ni por esas…..
Como hoy tampoco hay función en el teatro y ya es la segunda noche seguida apuramos algo más y decidimos recogernos en el camarote para adecentarnos y bajar a la cena. También va a tocar ponerse la tobillera porque me noto el pie raro. Veremos...
De lo que sucedió en la siguiente y caótica etapa será contado a continuación.[/align]
Esta noche la temática de la cena es un completo misterio porque, para variar, la aplicación falla como una escopeta de feria y no da información al respecto por lo que hoy hemos venido a jugar a ver lo que nos encontramos. Pronto salimos de dudas al ver a todos los camareros del restaurante ataviados con camisas hawaianas: la noche caribeña. Barrunto yo incluso que hoy tendremos baile y cante por su parte para amenizarnos la velada.
Yovani nos recibe y nos trae las cartas. Las opciones son muchas y todas apetecibles. Desde tacos bao asiáticos o langostinos tigre pasando por pollo o cerdo asado a la caribeña hasta llegar a tarta de piña o carrot cake. Hoy nos dejamos llevar y pedimos de todo, individual y para compartir. “Come il cacio sui maccheroni” (como anillo al dedo), que dicen por aquí porque hoy hay hambre al haber trotado mucho y comido lo justito.
La cena transcurre sin novedad y nos ponemos como el quico. Planeamos el resto de la jornada siendo el punto fuerte el volver a repetir el espectáculo acuático del Aquatheater a las 23:00. Como hemos agotado nuestra reserva el domingo tendremos que ponernos en la cola de los que no la tienen para pasar y sentarnos en los asientos que hayan quedado libres y para ello nos acercaremos un rato antes. Nos despedimos de los camareros, Yovany nos vuelve a recordar donde podremos desayunar al día siguiente por si acaso ya no nos acordamos de la misma conversación de ayer, anteayer y el resto de la semana, nos desean una bonita jornada de mañana y nosotros nos vamos rodando.
Hasta entonces hay que ocupar el tiempo en algo y como en la Royal Promenade hay evento, fiesta caribeña, nos acercamos por allí aunque ya esté empezado. Caemos entonces que al final no ha habido conga, bailecito o cante de los camareros en el restaurante que significa que o bien hoy no tocaba o que los exiliados del 3º turno de cena no tenemos a derecho a espectáculo y sí lo han hecho en los anteriores turnos. Veremos, pero si no ha habido fiesta habrá que montarla por otro lado.
Al llegar a la Royal Promenade, efectivamente, ya hay música caribeña, latina, llámalo X, sonando por allí cortesía de la Rocksteady Band y hay gente, no mucha, bailando por allí. No pasará a la Historia pero al menos hay ambientillo...
Acabada la fiesta, que ha durado media hora escasa, nos vamos al Boardwalk a hacer la cola para el espectáculo "Aqua80too". Salimos a cubierta y nos encontramos con un escenario que no habíamos previsto en absoluto: está lloviendo a mares. Los camareros del Johnny Rockets están como locos retirando sombrillas, mesas y sillas y los del Playmakers, justo enfrente, están haciendo otro tanto. Nuestro gozo en un pozo…. Si está lloviendo, reflexionamos, aunque falte aún media hora para el comienzo del show lo normal es que suspendan el pase por lo que hay que buscar alternativas. Tiramos de Cruise Compass y de la aplicación y vemos que en unos minutos hay Silent Party Latina en la discoteca Blaze. A falta de pan, buenas son tortas…. Curiosamente, se da la circunstancia de que este evento sale en la aplicación y el Cruise Compass en inglés pero en la versión en español no aparece. Evento latino y en la versión en español ni lo publicitan….
Llegamos al Blaze, cogemos los auriculares y advertimos que hoy está a los platos Dj Anónimo 2. A ver qué pasa…. Empieza la sesión y si en el canal de color azul es susto en el canal del color verde es muerte porque básicamente la música que se pincha es reggaeton y del duro, "bro", intercalado con algo de salsa y bachata. Llega un momento en que ambos canales se solapan en lo peor por lo que opto por poner el modo auriculares en cero, pongo los ojos en blanco, pongo en mi cabeza el “What is love” de Haddaway y me muevo al compás de mi propia melodía.
Como la cosa no da para más nos planteamos el marcharnos y ya se produce el remate final. En un momento dado, sonando una canción, se oye de fondo la voz de un locutor comercial anunciando el autor de la mezcla de canciones. ¡Cómo….! ¡Que nos están poniendo una lista de reproducción cualquiera…! ¡Que Dj Anónimo 2 está allí pintando la mona y ni se está molestando en quitar y poner canciones…! No necesitamos más, nos quitamos los auriculares y nos marchamos con viento fresco. Como conocedores y amantes de este mundillo de los platos es una ofensa a la profesión. Modo zen , modo zen….
Llegados a este punto nos planteamos volver al Boardwalk no vaya a ser que haya escampado y finalmente sí esté en marcha la función del Aquatheater y verla aunque sea la mitad. Allí que nos acercamos y, efectivamente, ya no llueve y el show está en marcha.
Teniendo en cuenta las circunstancias hay muy poca gente asistiendo al espectáculo y el graderío está prácticamente vacío. Además, a intervalos irregulares, la música que acompaña al espectáculo se corta un par de segundos y el efecto es demoledor aunque los artistas son muy profesionales y continúan con sus rutinas como si todo fuera correcto. Aun así, podemos asistir a más de la mitad del espectáculo, incluida la parte de New Order que en mi opinión es la más visual y nos podemos recrear en aspectos de la puesta en escena que nos pasaron desapercibidos el domingo cuando la vimos por primera vez. Lo disfrutamos y nos quitamos el regular sabor de boca que llevábamos acumulado a lo largo de la noche.
Mañana toca madrugar de nuevo y la velada no da más de sí por lo que marchamos al camarote a descansar enfilando los largos pasillos de las cubiertas de cabinas. Hoy nos hemos movido más que los precios, como diría Chiquito de la Calzada.
El barco navega rumbo a la región de Campania y notamos cierto movimiento del mismo suponemos que por efecto de la tormenta que debemos estar atravesando.
Buenas noches.
Conclusiones que nos deja el día:
- La escala de Civitavecchia, si la haces por libre, demanda una planificación milimétrica tanto para aprovechar el día como para regresar a tiempo al puerto antes del todos a bordo. Haciendo todo a pie, saliendo de los primeros y dejando amplio margen para imprevistos hemos podido dedicarle cinco horas netas a la visita de Roma. A la vuelta hay gente que coge el tren de las 16:12 o alguno posterior en Roma Termini pero a mí me parece ir un poco agobiado por si surgen imprevistos al ser el todos a bordo a las 18:30. Bien es cierto que se puede optimizar más el tiempo cogiendo el bus directo desde el muelle hasta el tren o cogiendo medios de transporte para desplazamiento en la propia Roma pero tampoco es que se gane demasiado para estirar el chicle de la visita.
- Por lo anteriormente mencionado hay que ir con una cierta mentalidad si se aprovecha la escala de Civitavecchia para viajar a Roma en el sentido de que si se quiere ver todo lo visitable ello es imposible. Lo óptimo para evitar frustraciones es centrarse en puntos específicos cercanos y disfrutar tranquilamente de ellos. Lo que reste por visitar, para la próxima.
- No hace falta decirlo pero hay mucha, mucha gente en Roma. Y ello se traduce en aglomeraciones, colas, ir a paso de tortuga en según qué sitios, tener que esperar a los que hay delante para poder ver algo concreto o el peligro de gente de mal vivir. Paciencia y más paciencia, no agobiarse, ir con ojo avizor y disfrutar de la experiencia. Con la pazienza s’acquista scienza, que dicen por aquí.
- Si en la cena de turno se te antojan muchos platos es buena idea hablarlo con el camarero para optimizar el orden de salida de los mismos, no se acumulen en la mesa o se alargue demasiado la cena. Ellos están acostumbrados y marcharán las comandas de manera que vayan de seguido o se unan varias para poder compartirlas.
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Muchas gracias, @Nachingo, por tu comentario. Pese a lo relatado que ello no te eche para atrás si alguna vez piensas en probar este mundo del crucero que o lo puedes amar con locura u odiarlo con igual intensidad. Dale una oportunidad en algún momento.
Ahora mismo yo lo sigo amando pero un poquito menos. Y al fin y al cabo es mi experiencia. Seguro que vendrán otros viajeros con una experiencia excelente y otros que no tanto.
Me lo estoy pasando muy bien leyendo tu diario. Es muy entretenido y cuentas muchas cosas curiosas y útiles sobre los cruceros. Yo solo he hecho uno, de cuatro días, por las Islas Griegas. Fue tan rápido y bajamos tanto a tierra que apenas nos dio tiempo a vivir la experiencia crucerista. Y creo que justamente por eso lo llevamos bien. Otro tipo de crucero, no sé si me gustaría. Te dejo mis cinco estrellas.
Muchas gracias por el comentario, @artemisa23, y me alegro de que te esté gustando.
Efectivamente el viajar en un barco de crucero tiene tanto de lo que son las escalas como la vida a bordo en sí y en muchas ocasiones ni cunde la una ni cunda la otra. Bueno, es mentalizarse y disfrutar de ambas experiencias.
Qué gozada este diario, como todos los de su autor los voy leyendo poco a poco, con la ilusión de que no acaben nunca. Cuántas referencias culturales bien situadas, información práctica muy detallada, todo ello sin dejar de ser muy ameno o divertido cuando toca. Para mí los diarios de @gonferpar están en un nivel top donde pongo también los de @artemisa23 y la inolvidable @angegaca (seguramente habrá otros estupendos que no conozco). Mi agradecimiento a su autor por su generosidad y que nunca pierda la costumbre, nos faltan estrellas para valorarlo como merece.
Gracias a ti, @anaga14, por pasarte a leerlos. Efectivamente, en este foro de viajeros se albergan muchísimos diarios que nos hacen la vida más fácil para prepararnos nuestros respectivos viajes y el nivel es superlativo de muchos de los que escriben en cuanto a minuciosidad y practicidad.
MSC Splendida del 7 al 14 Enero 2013Viaje por el Mediterráneo: Barcelona, Tunez, Palermo, Roma, Genova, Marsella⭐ Puntos 2.80 (5 Votos) 👁️ Visitas mes actual: 388
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Hola nosotros la tenemos contratada con un taxista que se dedica a este tipo de tour, el destino que hemos decidido es el pueblo de viterbo y tarquinia, dura unas 8 horas nos recojen en el mismo puerto y luego nos deja también allí el precio es de 450€ a compartir entre los que vayamos con un máximo de 8 personas, nosotros somos 6 así que si os animáis, decirlo también decirte que si fuéramos mas el precio seria de 550€ y lo mismo a compartir entre todos. Si excede de 8 personas entonces seria un minibus de 17 y a partir del 11 seria 50€ por persona. El pago se hace una vez terminado el... Leer más ...
Suena muy bien, pero aún estoy deshojando la margarita con una excursión al lago Bracchiano. Además si ya sois 6 y el máximo son 8, al ir yo sola creo que haría más complicado cubrir el hueco restante.
Buenas de vuelta del crucero este domingo, como impresión general, lo que ya se ha dicho. Bufet repetitivo, aunque estaba todo bastante bueno, cenas muy bien, la verdad, sí que se repetían cosas de la carta pero la verdad que podías no repetir si querías. Espectáculos de 10, habitaciones bien, personal muy bien. Como negativo que nos cambiaron la hora de cena y tuvimos que reorganizar las reservas. No cogimos paquetes de bebidas alcohólicas pq íbamos con niños y no nos salió a cuenta, sólo teníamos el de refrescos que sí que aprovechamos bien. Entradas y salidas del barco muy ágiles. Mucha... Leer más ...