![]() ![]() Pakistán: Trekking y Moto. ✏️ Blogs de Pakistan
Un mes de viaje haciendo el trekking del Baltoro hasta el campamento base del K2 y el paso Gondogoro, recorrido por el valle de Hunza hasta la frontera con China, y final en Lahore.Autor: Daniorte Fecha creación: ⭐ Puntos: 5 (13 Votos) Índice del Diario: Pakistán: Trekking y Moto.
01: Preparación
02: Día 1: Islamabad
03: Día 2: Islamabad - Skardu
04: Día 3: Skardu - Askoli
05: Día 4: Askoli - Jhula (Trekking Baltoro)
06: Día 5: Jhula - Paiyu (Trekking Baltoro)
07: Día 6: Paiyu - Khorbutse (Trekking Baltoro)
08: Día 7: Khorbutse - Urdukas (Trekking Baltoro)
09: Día 8: Urdukas - Goro II (Trekking Baltoro)
10: Día 9: Goro II - Concordia (Trekking Baltoro)
11: Día 10: Campamento Base K2 (Trekking Baltoro)
12: Día 11: Descanso en Concordia (Trekking Baltoro)
13: Día 12: Concordia - Ali Camp (Trekking Baltoro)
14: Día 13: Gondogoro La - Khuspang (Trekking Baltoro)
15: Día 14: Khuspang - Saicho (Trekking Baltoro)
16: Día 15: Saicho - Hushe (Fin Trekking Baltoro)
17: Día 16: Hushe - Khaplu - Skardu
18: Día 17: Skardu - Raikot Bridge
19: Día 18: Fairy Meadows I
20: Día 19: Fairy Meadows II
21: Día 20: Fairy Meadows - Minapin
22: Día 21: Rakaposhi BC
23: Día 22: Karimabad
24: Día 23: Lago Attabad - Valle de Hopar
25: Día 24: Passu
26: Día 25: Paso de Khunjerab
27: Día 26: Valle de Naltar
28: Día 27: Valle de Naltar - Gilgit
29: Día 28: Gilgit - Skardu
30: Día 29: Skardu I
31: Día 30: Skardu II
32: Día 31: Lahore I
33: Día 32: Lahore II
34: Día 33: Lahore III
35: IMPRESIONES
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Etapas 13 a 15, total 35
TRACK de la ruta
La mañana empieza crítica. Toda la noche lloviendo y ha amanecido feísimo, lleno de niebla. He ido a la carpa de comer y ahí me ha recibido Musa. Me comenta que de los 5 grupos que somos, 4 han decidido cancelar Gondogoro y volverse por el mismo sitio. La verdad que me ha dado un bajón tremendo. Yo no quiero ser flipao y en ningún momento he dicho yo que sí o sí quiero ir por Gondogoro, aunque la verdad que volver por el mismo sitio es un bajonazo, Gondogoro es un paso de montaña a 5600 metros que hace que salgamos por el valle de Hushe sin necesidad de hacer un trekking de ida y vuelta. Volver por el mismo camino quieras que no pero no motiva igual y es más paliza. Musa me dice que no sabe si los suizos han cruzado porque con nieve es complicado y lo que aquí es agua, arriba es nieve. Yo le vuelvo a repetir lo mismo de ayer: que si él me ve capaz, y viendo que la predicción del Garmin pone nubes pero tampoco ningún fin del mundo, que yo por mí, tiramos. Él se ha quedado hablando con otros guías y mientras se me ha acercado Ibrahim, el ayudante de cocina. “Hello guys”. El hombre es un TDAH de libro y tiene cero filtro. Me ha dicho que los que se vuelven es porque los guías son de Shigar y no les compensa ir por Gondogoro porque tardan más en llegar a su pueblo. Él me dice que Ali Camp es puro Hushe (Hushe es el pueblo al que se cruza tras pasar el Gondogoro) y que él ha cruzado 200 veces el Gondogoro con buen y con mal tiempo. Musa, el guía, ha sido super comedido y en ningún momento me ha querido presionar, pero Ibrahim yo creo que quiere ver a su familia en tres días y, al igual que a los de Shigar les interesa volver por el mismo camino, a él le interesa volver por Gondogoro. De broma me dice que yo estoy fuerte y que si es necesario me lleva a hombros. Ha sentenciado con “Come back: dust, dust and dust. Hushe: green, Green and more green”. El tio hay que reconocerle que tiene gracia y me ha conseguido sacar una sonrisa. La decisión es difícil pero el ansia viva pues me hace decidirme por dejarme llevar por lo que me dicen. También voy solo, por lo que sea buena o mala decisión, me la como para mí mismo, a nadie le estoy complicando la vida más que a mí y esta gente está mas curtida que yo y salvo pasarlo mal me ban a ayudar al máximo. Al rato vuelve Musa y me confirma que podemos ir para Ali Camp. Aquí ya aparece el mulero Ali y se ponen a desmontar todo, ya que las carpas y las cosas de camping vuelven para Askoli. A Gondogoro no puede cruzar las mulas por lo que se cruza con lo mínimo, ya que en los campamentos que hay al otro lado se puede conseguir comida. El mulero me ha despedido con un abrazo super sentido y me ha pedido el wasap. El tío como dije es el mejor. Me ha ayudado con todo lo que fuera necesario y el otro día hasta me enseñó cómo se herraba la mula. El más entrañable del equipo sin duda. Musa me comenta que los otros guías le están criticando que vayamos para ali camp, ya que si toman la decisión unánime es más fácil para todos, pero el que un grupo decida cruzar ya hace que en los demás grupos haya suspicacias. Me lo cuenta pero mostrando orgullo por decidir cruzar... Estos me la van a liar pero bien. Antes de irnos hay un momento muy chulo que, de lo emocional, me ha dado palo sacar la cámara. Todo mi equipo y todos los porteadores que había alrededor se han puesto en círculo con las manos hacia arriba y se han puesto a cantar lo que debe ser versos del Corán, porque solo entiendo “Allahu akbar”, un mismo verso que han repetido tres veces para terminar dándose abrazos. Una manera bonita de despedirse. Con las despedidas hechas hemos puesto camino hacia Ali Camp: Musad, Ibrahim y el porteador Walid. El camino a Ali Camp ha empezado con algo de llovizna y niebla hasta que ha empezado a clarear. Es una ruta muy bonita, se sube hasta el campamento que está a 5.000 metros andando íntegramente por glaciar de puro blanco, con ríos rectos, grietas, setas y todo rodeado de montañas con más glaciares. La ruta ha sido cortita, 3 horas muy gustosas donde se respiraba buen ambiente entre los 4. Con Ibrahim quitándole la carga a Walid y porteandola el, mientras Walid por detrás se la quería quitar a empujones. Lo que mola del equipo es que se ven muy genuinos, se notan que trabajan siempre juntos y que lo que para mi es duro para ellos es un día más en donde terminan con bromas entre ellos constantemente. La llegada a Ali Camp, yo ya me he empezado a oler que esto es cosa seria. Es un campamento muy salvaje, cero comodidad. Solo estoy yo con mi grupo y mucha mucha nieve. Me dice Musa que no hace falta montar tienda y que duerma dentro del parapeto que tienen hecho, al estilo de las carpas de los porteadores. El campamento está situado sobre el glaciar en una serie de peñascos con unas vistas escandalosas. He dejado la mochila y me he metido dentro del parapeto. Un ambiente cargadísimo a humo de tabaco, de cerilla, de gas y de comida que tira para atrás. Lo cierto es que se está caliente, y afuera comienza a nevar. Los que llevan el campamento son los que se llaman “rescue team”, unos chavales que todas las noches se dedican a ayudar a cruzar el Gondogoro y a mantener las cuerdas en condiciones. Les he preguntado cómo lo ven esta noche y solo me dicen “Don’t worry, we are with you all the time”. La idea es comer, dormir un poco, cenar y volver a dormir. A las 23:00 nos despertamos, comemos un poco y arrancamos a Gondogoro. Me han puesto para comer un básico de queso, huevos duros, galletas y frutos secos. He terminado y lo he dejado a un lado. Me he sacado el saco de dormir y al ratito escucho un ruidito. Miro a mi izquierda y un ratoncito precioso se estaba poniendo las botas con los frutos secos. Me ha recordado a cuando dormimos en Etiopía, en el volcán Erta Ale, que también salió a saludar un ratoncito. El tío, después de pillar frutos secos, ha cogido una galleta más grande que él y se ha ido. He mareado hasta quedarme dormido, con un 84% de saturación y como 90 pulsaciones por minuto en reposo. Me han despertado a las 19 para cenar algo y vuelta a dormirme. Desde que llegamos no ha parado de nevar. Que sea lo que Dios quiera. Etapas 13 a 15, total 35
TRACK de la ruta
Una de las etapas mas duras que he hecho yo en mucho tiempo. Así se resume lo que ha acontecido. A las 23:00 me ha despertado Ibrahim con su clásico "eat" mientras me daba una taza de té. Afuera se sigue escuchando nieve y hace un frío potente. Aquí es la primera vez (de muchas) que me he cagado un poco porque yo no veía nada claro pasar la noche subiendo un collado a 5.600 m después de dormir 3 horas siendo generoso. No me ha quedado otra, en este punto, que dejarme llevar. Después de desayunar un poco, huevos fritos, porridge y un café, nos hemos preparado. Yo me he puesto las mallas térmicas, el pantalón de invierno, camiseta, forro y plumas, más gorro, braga y los guantes gordos. Una vez preparados, mismo ritual que ayer. Esta vez me han incluido en el círculo. Los 4 que somos, más los dos chavales del "rescue team", se han puesto con las manos para arriba a volver a cantar el mismo verso de ayer, en plena noche con los frontales y cayendo nieve a saco. La escena es tremendamente épica. No sé puede negar que a uno se le ponen los pelos de punta. Cuando han terminado el cantico me ha salido un "amén" mental por si las moscas. La ruta ha sido una barbaridad. Hemos empezado a andar a las 12:00 de la noche. Al principio todo bien, unos dos kilómetros por piedra y nieve relativamente sencillos, sin parar de nevar, lo que arrojaba ya una estampa muy montañera con todos llenos de nieve por hombros, cabeza, mochilas y cara. Yo aquí me veía guay, hasta emocionado. A los dos kilómetros es cuando ha empezado la fiesta, lo que ha seguido hace que esto no se pueda considerar trekking, ya que la dureza de las condiciones de nieve y lo técnico lo acercan mas a una etapa de alpinismo. Para llegar a Gondogoro La, que está a 5.585 m, hay que cruzar un glaciar importante. Vamos en fila pisando la huella del de delante. La estatura media de los pakistaníes que van conmigo será fácil 1,65 y todos muy delgados. Como peso bastante más que ellos, la nieve suelta cede conmigo aunque pise exactamente en el mismo sitio. Ellos marcan la huella, pero yo me hundo hasta la rodilla en cada paso. Tras tres días nevando no hay base dura debajo, solo nieve polvo, así que es como andar por harina. Se hace lentisimo ir andando de esta manera. Aquí he empezado a ponerme ya nerviosillo porque era un suplicio avanzar y me llevaba agotadisimo. Hay que decir que en todo momento Musa y uno de los del rescue team iban conmigo. Para colmo, en una de estas que me he hundido, lo que había debajo era agua subterránea y se me ha metido agua en la bota derecha, ni con la polaina me he librado. Aquí ya la he liado porque no habíamos ni empezado a subir. El kilómetro que tendría el glaciar hemos tardado más de una hora en cruzarlo, lo que no me imaginaba era lo siguiente. Una vez cruzamos el glaciar, está el equipo entero y aquí empiezan a ponerse los arneses, los crampones y demás. Me colocan el mío y me dicen que piolet no hace falta porque siempre voy a ir asegurado y hay mucha nieve. El equipo empieza a subir, pero yo no soy consciente de por dónde hasta que me dan un mosquetón bloqueante, que enganchan a la cuerda y a mi arnés. Yo aquí me ha venido la frase de mis padres de "Ya has hecho la gracia". Miro el GPS y estamos a 5.200, por lo que son 400 metros de subida. Llevo el corazón a doscientos y asfixiadísimo. De repente me veo que Musa y el chico empiezan a subir por una pala empinadisima medio hundidos en nieve. He intentado seguirles y es que era incapaz de subir, me decía Musa que clavara las puntas del crampón, pero es que hay tanta nieve que, aun clavando las puntas, se me iban los pies para abajo, no había donde clavarlas y me quedaba hundido hasta la cintura sujetado por el arnés. Para nada me imaginaba este panorama. Todo esto sin parar de nevar, que lo único que ves son copos cayendo enfrente de tu frontal y el vaho de tu respiración. Me he bloqueado y he tenido que parar un minuto enganchado al arnés para recuperarme. Volver para atrás, aun siendo una opción, me parece también una locura después de la que he sufrido en el glaciar. Los guías, la verdad que de diez, me han dejado un rato y luego me han ido dando indicaciones sin ponerse nada nerviosos. Al final, tirando de brazos con el mosquetón e intentando clavar los crampones, he conseguido dar unos pasos. Dos pasos que daba y terminaba perdiendo el resuello con el corazón latiendo a mil. Al final, con dos pasos para alante y uno para atrás, he conseguido llegar al primer punto de reunión donde se cambia el mosquetón de la línea. Me he sentado como he podido y solo podía decirle a Musa "too much bro". El tío me reforzaba a saco diciéndome que muy bien, que voy muy fuerte, que esto está hecho. Tirando casi más de brazos que de piernas he conseguido llegar al final de ese tramo loquísimo que hemos subido. Aquí me han felicitado nuevamente, pero yo no podía ni hablar. La subida sigue por tramos entre pequeños llaneos y cuestas del demonio. Yo soy incapaz de dar más de dos pasos seguidos sin parar a recuperarme. Por momentos me hundo tanto en la nieve que me saca Musa. Otras, el mosquetón ese me impide que me despeñe. Encima los dedos de los pies de la bota donde se me ha colado el agua empiezan a dolerme bastante y quieras que no se te mete el runrun de que se te congele algo. Al final entras en un trance en el que vas dando pasos y enganchándote de la cuerda y tirando del mosquetón en modo automático, hasta llegar a una reunión donde me quedo a 4 patas recuperando el aliento mientras Musad me cambia el mosquetón. Cuando me caigo en la nieve y me quedo descansando estoy a gustísimo. Dan ganas de quedarse 10 minutos si no fuera porque te quedarías tieso del frio que hace, encima no puedo beber agua porque llevo la botella hecha un bloque. Los guías me han ayudado bastante y respetado que pare a recuperarme pero sin dejar que me enfrie en los descansos. Yo no sé las horas que habremos estado porque tanto el móvil como el GPS y todo lo he guardado bien en la mochila, pero a media subida se ha empezado a hacer de día. Ya por lo menos se podía llegar a intuir algo entre la nieve cayendo. Al final los tios me han engañado porque les iba preguntando cuántas subidas quedaban y cuando estaban en la cima me han dicho una más, cuando de repente he visto la bandera de Pakistán, el collado y picos entre la niebla y me he dado cuenta que estaba arriba. Han faltado las campanas de los ángeles sonando. A ver, claramente esto ha sido una bofetada sin avisar. No me lo esperaba para nada y lo he pasado bastante mal. Pero una vez conseguido, la sensación de orgullo que sientes es enorme. Me he quedado sin las vistas porque la nieve no ha dado tregua, pero que me quiten lo bailao. Me ahorro 5 días de vuelta por el mismo sitio. Gracias tambien al equipo que iba conmigo porque entre el muchacho del rescue team y Musa en ningún momento me he visto que la fuera algo imposible. Nos hemos echado fotos en el collado y Musa me ha dicho que grabe un vídeo en español contando la experiencia. Tenía que haber dicho lo típico de "¡Corred, insensatos!". Viéndome que iba con mala cara y les decía que me dolían los dedos del pie derecho, me han llevado a una especie de parapeto que tienen montado los del rescue team. Me han metido dentro tumbado boca abajo, no se puede entrar de otro modo, al ponerme boca arriba me encuentro alrededor mía tres pakistaníes riendo, fumando y diciéndome "welcome" mientras hervían agua. Por fuera me quitaban las botas y los calcetines, mientras Walid (el porteador) ponía sus guantes en la olla de agua hirviendo para después agarrarme el pie helado con sus guantes ardiendo. Ha sido uno de esos momentos tan surrealistas y en los que me he sentido tan bien que, si me aprietas, soltaba una lagrimilla. Los pakistanies fumando como descosidos, el ambiente cargadísimo, mientras reparten té, se ríen y Walid me frota el pie con guantes calientes, yo los miraba con una sonrisa de oreja a oreja porque en ese momento me parecía una escena genial. Lo increíble es que los tres pakistaníes que hay dentro, duermen ahí! Se dedican a picar el hielo que se forma en la bajada y en el collado para que la gente cruce. Brutal. Seis personas en un espacio de como mucho 1,5 metro cuadrado, mucho más pequeño que mi trastero, y sentados nos da la cabeza en la lona. Hay que pasarlo muy mal para que esta escena te sepa a gloria, pero así ha sido. Me daba ganas de abrazar a Walid cada vez que me agarraba el pie. A Dios gracias traía calcetines secos en la mochila y las zapatillas del Decathlon de repuesto totalmente secas. Después de 10 minutos en el mini refugio, nos hemos despedido y ha tocado otro nuevo momento en el que nuevamente uno se acojona: la bajada. La bajada te repiten que hay que hacerla rápida porque es zona de desprendimiento. Cuando de repente nos asomamos, es una bajada de 800 metros, que da a un valle espectacular con el glaciar al fondo y a lo lejos se ve el campamento y los picos que lo rodean. La bajada está llena de nieve y hielo en donde vamos encordados. Hay que bajar marcha atrás agarrándose con las manos, cambiando el mosquetón de línea cada dos por tres. Uno de los del rescue team viene con nosotros para ir primero rompiendo con el piolet las placas de hielo. Estos tíos hacen esto todos los días, acojonante. Bajando no solo me he pegado la hostia yo, todos menos Walid nos hemos caído una vez. El peligro es que cuando bajan los de arriba tiran piedras y tenemos que distanciarnos para no matarnos unos a otros. La bajada yo no sé cuánto tiempo habrá sido, pero se me ha hecho eterna. Aquí, afortunadamente, siendo bajada no perdía el resuello, y cuando tenía que parar era porque me fallaban las piernas directamente, más que por asfixia. Cuando por fin hemos dejado la parte peligrosa de desprendimientos, ya nos hemos felicitado. Walid, que casi nunca habla, ha dicho "Gondogoro very difficult today". Musa dice que sin nieve es muy accesible, en agosto suele ser mas hielo y puedes avanzar fácil, pero que hoy estaban las condiciones contra nosotros. El tío manifiestamente orgulloso de haberlo hecho y de ser los únicos de los 5 grupos que había. Por mi parte, este ha sido mi bautizo y mi despedida del alpinismo de alta montaña. Experiencia intensa, vivida y superada, pero suficiente para saber que no me van a ver otra vez en una cordada. La parte final de la bajada ha sido una maravilla. Se entra en un valle verde, con un pico súper llamativo en su forma, Leila Peak de 6000 metros, de protagonista y el campamento a lo lejos. Una llegada idílica: mariposas, flores, caballos pastando, lagos, pajaritos... Es curioso porque el campamento de hoy, Khuspang, está a la misma altura que Concordia y, mientras Concordia era totalmente árido, esto, viendo de dónde venimos, se presenta como un vergel. Una maravilla la llegada. Hemos llegado a las 10, después de 10 horas épicas. Soy el único turista, ya que los que vienen aquí son los que vienen de Gondogoro. Salen todos los del campamento a recibirme y me abrazan dándome la bienvenida. Yo me he dejado querer. La mañana me he echado una buena siesta y la tarde paseando por el campamento, echando alguna fotillo, viendo un capítulo y escribiendo el diario que tenía atrasado. A media tarde se ha metido un frío tremendo y ha empezado a nevar. Me han dicho que me pase a la cocina con ellos y he pasado un buen rato mientras me tomaba una sopa y un arroz. Aun sin entender el idioma, la dinámica es la misma que en todos los grupos. Ibrahim es el cachondo y no para de contar cosas que hacen que los demás se partan el culo. Al final han terminado diciéndome que me tenía que haber traído a la novia para calentarme y han empezado con la coña de que hoy Walid había sido mi novia cuando me ha calentado los pies. Todo en una cocina muy básica, sin luz, paredes de piedra, alfombra por suelo y la cocinilla dándolo todo funcionando con gasolina o algo parecido. Muy auténtico. Al salir para la tienda el cielo estaba totalmente despejado con unas vistas de todos los picos, preciosas. Sin duda es el campamento más bonito de todos. Concordia es muy espectacular, pero este tiene un encanto entre los picos y lo verde, perfecto. Mañana seguimos bajando hasta Saicho y pasado mañana fin del trekking! Etapas 13 a 15, total 35
TRACK de la ruta
Otra noche fría. Ha estado nevando toda la noche, al final con el frío tienes que dormir con todo puesto y la cabeza dentro del saco. Hoy es el último día de dormir con frío al menos. He dormido como 10 horas fácil. Llevaba un cansancio acumulado tal que caí rotísimo y aun con el frío he podido dormir a gusto. He desayunado a las 8 mientras el cielo se despejaba dejando unas vistas preciosas. Una suerte estar solo en el campamento porque la tranquilidad es absoluta. Sin prisa, para las 9 pasadas hemos empezado a andar. Nos hemos despedido de los del campamento y con todo el subidón de estar terminando hemos arrancado. Hoy la ruta baja 1200 metros de golpe. El perder altura es una maravilla. Es como tomarse 20 Monsters de golpe. Según vas bajando te vas notando más y más despejado y hasta uno se puede arrancar a hacer una bajada al trote sin asfixiarse. Al inicio del camino Musa me ha ido contando cómo se organizó el Gondogoro. Me dice que aunque pareciera difícil, él sabía que yo podía. Dice que para él es una responsabilidad y lo tiene que ver muy claro el cruzar con mal tiempo, porque si me pasara algo pierde su licencia, y en Pakistán dice que son muy duros con eso. Hay veces que la situación es al revés: el cliente se le ve débil y se empeña en cruzar por Gondogoro, pero el guía es quien tiene que decirle que no es posible. Él me veía bien, por lo que sabía que no habría problema. Le he preguntado por los pesos que ellos cargaban y me comenta que lo pesaron todo. Él llevaba 19 kilos, Ibrahim 16 y Walid 14. Se iba rotando la mochila con el chaval del rescue team, eso sí. La verdad que está bien organizado. En Concordia dejan absolutamente todo y cargan con lo justo y necesario, ya que en Ali Camp y en el resto de los campamentos hasta Hushe se puede obtener comida, y ellos duermen donde se apañan en el campamento, normalmente en la cocina. Viéndolo ahora, estando descansado, la verdad que es una suerte que hayamos podido cruzar. Musa me dice que de no haber cruzado la vuelta por el mismo camino es pesadísima, ya que para ajustarse al plan hay que hacer jornadas de 20 kilómetros madrugando con calor y polvo. Aquí en cambio se anda por verde, todo bajada, menos kilómetros y sin madrugar. El tío me insiste en que soy “Lucky man”. La ruta de hoy ha sido un paseo bonito. Aunque larga y con mucho desnivel, el perder altura hace que sea fácil. Los primeros 5 kilómetros son nuevamente por glaciar. Se anda bajo el Laila Peak con el Masherbrum al frente y su lengua glaciar enorme. A la espalda dejamos el Gondogoro en lo alto. Mirar para atrás y ver de dónde venimos, es de locos pensarlo. Parece mentira. Al poco de andar Ibrahim y Walid ya desaparecen a lo lejos, y Musad vuelve a su dinámica: anda a su ritmo hasta perderlo de vista un rato y encontrarme esperando en una piedra para que le eche una foto. Después de 5 kilómetros de glaciar nos despedimos finalmente de andar por hielo. El camino da paso a una senda cómoda, un camino normal y corriente, con flores, prados, lagunas, y a la derecha un valle con las paredes enormes y preciosas. Ha sido una bajada comodísima. En la bajada se pasa por el campamento base del Laila Peak, por donde suben a escalarlo, y finalmente se alterna una serie de badeos, uno de ellos potente. El río baja con una fuerza brutal. Nos hemos descalzado y con ayuda de Ibrahim he podido cruzarlo, pero en una que te descuidas te vas río abajo de la fuerza que lleva. Por prados con ovejas y con las vistas al valle de Hushe se termina llegando al campamento de hoy, Saicho. Un campamento en donde se empiezan a ver comodidades. Una de ellas: la ducha. Llevo sin ducharme 6 días y la ducha es pura pakistaní, pero habiéndola no podía no ducharme. El agua está congelada y echartela por encima con el cazo aguantando el grito se hace duro. Luego te quedas nuevo, eso sí. La tarde la he echado hablando con un turista australiano muy peculiar que viaja solo con su guía pakistaní. Están en Saicho haciendo el campamento base del Masherbrum, Laila y K7. Cuarto año seguido viniendo a Pakistán, hay gente pa todo. Para cenar, Ibrahim se ha ido con una gallinita y un cuchillo, y ha vuelto con un pollo listo para meterlo a la sartén en 10 minutos. Hoy la noche por fin no es fría. A 3400 metros se está en la gloria. Mañana fin del trekking. Etapas 13 a 15, total 35
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