![]() ![]() Pakistán: Trekking y Moto. ✏️ Blogs de Pakistan
Un mes de viaje haciendo el trekking del Baltoro hasta el campamento base del K2 y el paso Gondogoro, recorrido por el valle de Hunza hasta la frontera con China, y final en Lahore.Autor: Daniorte Fecha creación: ⭐ Puntos: 5 (13 Votos) Índice del Diario: Pakistán: Trekking y Moto.
01: Preparación
02: Día 1: Islamabad
03: Día 2: Islamabad - Skardu
04: Día 3: Skardu - Askoli
05: Día 4: Askoli - Jhula (Trekking Baltoro)
06: Día 5: Jhula - Paiyu (Trekking Baltoro)
07: Día 6: Paiyu - Khorbutse (Trekking Baltoro)
08: Día 7: Khorbutse - Urdukas (Trekking Baltoro)
09: Día 8: Urdukas - Goro II (Trekking Baltoro)
10: Día 9: Goro II - Concordia (Trekking Baltoro)
11: Día 10: Campamento Base K2 (Trekking Baltoro)
12: Día 11: Descanso en Concordia (Trekking Baltoro)
13: Día 12: Concordia - Ali Camp (Trekking Baltoro)
14: Día 13: Gondogoro La - Khuspang (Trekking Baltoro)
15: Día 14: Khuspang - Saicho (Trekking Baltoro)
16: Día 15: Saicho - Hushe (Fin Trekking Baltoro)
17: Día 16: Hushe - Khaplu - Skardu
18: Día 17: Skardu - Raikot Bridge
19: Día 18: Fairy Meadows I
20: Día 19: Fairy Meadows II
21: Día 20: Fairy Meadows - Minapin
22: Día 21: Rakaposhi BC
23: Día 22: Karimabad
24: Día 23: Lago Attabad - Valle de Hopar
25: Día 24: Passu
26: Día 25: Paso de Khunjerab
27: Día 26: Valle de Naltar
28: Día 27: Valle de Naltar - Gilgit
29: Día 28: Gilgit - Skardu
30: Día 29: Skardu I
31: Día 30: Skardu II
32: Día 31: Lahore I
33: Día 32: Lahore II
34: Día 33: Lahore III
35: IMPRESIONES
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Etapas 10 a 12, total 35
TRACK de la ruta
La noche ha sido increíblemente fría. De cintura para arriba lo he llevado bien con el abrigo y el gorro puesto, pero me ha fallado de cintura para abajo. He dormido solo con las mallas térmicas y unos calcetines gordos de lana merino, pero no han sido suficientes y a las cinco me he despertado helado. Esta noche me pongo los pantalones de invierno y dos pares de calcetines de invierno. En cuanto sale el sol se puede estar a gusto, pero en cuanto cae te pelas. Al salir de la tienda he tenido que ir a buscar un "aseo glaciar" para responder a la llamada de la naturaleza. Recién despertado, pelado de frío, todo crujiendo alrededor, y he encontrado una mini cueva de hielo alejada de las vistas. Volviendo, la chica suiza se veía en la misma aventura. Hemos empezado a andar a las 6:30 junto al grupo de sherpas que van al K2. Alguno vale que se ve pro, pero hay otros que de primeras parecen destrozados, van andando lentos, mirando el móvil y sin parar de fumar. Yo creo que esta gente, al vivir desde pequeños por encima de 4.000 metros, estas cosas son un paseo. La ruta hoy me ha dejado reventado pero ha sido muy espectacular. Sin duda, junto con los paisajes del campamento base del Everest, son los paisajes montañosos más impresionantes que he visto. La ruta transcurre nuevamente íntegra por el glaciar. Tiene una ganancia de 300 metros pero un acumulado de 600 por el sube y baja constante. Cuesta abajo y en plano voy de lujo, pero en cuanto hay que subir me reviento y me entra la tos. Una cosa bonita de hacer la ruta a principios de julio es que el glaciar está lleno de lo que creo que llaman penitentes. Restos del hielo del invierno que queda por derretir y forman dunas de hielo impresionantes, alguna hasta afiladaa. Dejamos a los sherpas atrás y seguimos andando al ritmo de los porteadores. Los tíos van a arranques. Andan rapidísimo 300 metros y descansan, así todo el rato, y aún llegan antes que nosotros. A medio camino hemos parado a comer en una vista preciosa frente a un pico de 7.000, el Mustagh y el Broad Peak. Hemos estado un buen rato e Ibrahim y Musa han estado echándose fotos con mi cámara, es decir, Ibrahim le echaba a Musa una foto con su móvil mientras Musa posaba con mi cámara. Instagram ha cambiado el mundo. La segunda parte de la ruta se me ha hecho penosa. Encima tienes que ir atento porque en cuanto te descuidas pisas hielo y te pegas el resbalón. Hoy llegamos a Concordia y uno desea ver el K2. El famoso pico no se deja ver hasta llegar al mismo Concordia. La llegada a Concordia es bastante emocionante. No ya por los picos que rodean el campamento, sino por el ambientazo montañero. Aquí los menos somos los que hacemos trekking, la mayoría están de expedición, principalmente al K2 o al Gasherbrum II, otro 8000. Los porteadores hablando entre ellos con las cargas en el suelo, las mulas buscando su sitio donde descargar mientras los muleros las dirigen a gritos. Otros a palazo limpio aplanando trozos del glaciar para montar tiendas... Todo esto rodeados 360 grados de picos de 7.000, el Broad Peak y el K2, el cual me ha recibido con el pico tapado. Todos los picos limpios y el K2 con una nube. El paisaje es brutal. Es que el pico más pequeño que se ve es un 6.800, y el Gasherbrum IV, que queda al este y es el más pegado a Concordia, es un 7.900. Una locura. Aun así he llegado tan destrozado que tampoco podía pensar bien. Ali, que lo mismo te hierra el caballo que me hace el chapati, ha enganchado una pala, me ha llevado al borde del glaciar y se ha puesto a aplanar un sitio perfecto donde poner la tienda frente al K2. Este tío es Dios. Es que además es perfeccionista. Yo con tres paladas que había dado ya me valía, pero no, me ha montado una explanada perfecta para después montar la tienda y acto seguido empezar a llamar a las mulas, las cuales estaban esperándolo para darles la comida. A las mulas las llaman con un ruido que hasta ayer escuchaba constantemente y me ponía nervioso porque es un ruido como de una risa profunda, como si fuera un gordo ricachón riéndose ostentosamente. Yo me creía que cuando lo oía sería algún porteador haciendo el tonto, y resulta que cuando Ali se ha puesto a hacerlo, las mulas han venido contentísimas. Luego, para echarles fotos a las mulas, solo tengo que hacer la carcajada y me miran a la cámara perfectas. Con la tienda montada me han puesto un arroz para 4 que lamentablemente no me he podido comer. Le he dado unas cucharadas pero estaba tan reventado que me he ido a la tienda y me he tumbado tres horas a morirme. Para media tarde el K2 ha tenido el gusto de despejarse y, ya recuperado, me he ido a echar fotos con el K2 de fondo bien bonito. La predicción de los siguientes días parece que se complica un poco, mañana dan sol y nubes, como hoy, pero lo importante sería pasado mañana. Si pinta bien hacemos el día de descanso, pero si pinta que el jueves llueve, habría que plantear saltarse el día de descanso cosa que no me gustaría. Hoy al ponerse el sol no me pilla desprevenido. Mallas, pantalón de invierno, calcetines merino, camiseta térmica, forro polar, braga, gorro y abrigo. Estamos a 4.550 metros y no estoy para ponerme malo. Etapas 10 a 12, total 35
TRACK de la ruta
Hoy toca una de las etapas más duras del trekking. El trekking tiene como tres objetivos, o puntos clave: llegar a Concordia, llegar al campamento base del K2 y cruzar el paso Gondogoro a 5.600 metros. La noche ha sido fría de narices y cuando ha sonado el despertador a las 5:00 estaba cayendo una lluvia de aguanieve tremenda. He abierto la tienda de campaña y todo con niebla, sin verse nada a 10 metros. El día ha empezado mal. Uno aquí se plantea mandarlo a tomar por culo, pero como te dicen que el clima es cambiante… En la predicción de Garmin me decía que se suponía día despejado. Me he puesto los pantalones de invierno, el forro, el plumas, la braga, el gorro y los guantes, y he salido corriendo a desayunar. A lo lejos veo a la pareja de suizos que me saludan mientras se preparan, así que me anima el ver que no soy el único que se propone hoy andar 25 km a 5000 metros con niebla. A las 5:30 estaba desayunando. Es el mejor momento del día sin duda, me levanto con hambre y me ponen porridge de ese, con tortilla, chapati y crêpes con mermelada. La pena es que la Nocilla se congela y no se puede comer. Increíblemente, mientras desayunaba ha comenzado a asomar el sol y las nubes se han ido disipando, llegando a despejarse el K2. En cuestión de 30 minutos. Hoy la ruta son 25 kilómetros con 700 metros de desnivel. Esto en Murcia se haría fácil, es más, hay rutas del Camino de Santiago más largas que se hacen sin problemas, pero aquí se le añaden dos cosas: se anda a casi 5.000 metros y el terreno. Al final han sido 12,5 kilómetros de ida que han sido una preciosidad y 12,5 kilómetros de vuelta en los que me he querido morir al final. Para llegar al campamento base del K2 hay que cruzar una curva glaciar que serpentea arriba y abajo para entonces meterse de lleno en el glaciar del K2. Esta curva glaciar tiene su río, sus túneles, puentes… A la ida ha sido un espectáculo. Es como un laberinto de hielo, con precipicios, incluso pozos de hielo y pequeñas grietas. Una vez cruzado el laberinto se pasa por un pequeño puesto militar, que pobre de los que destinen aquí, y se anda por un pedregal incomodísimo unos kilómetros. Aquí es prácticamente llano con ligero ascenso, por lo que vamos relativamente rápidos. Antes de bajar al glaciar hacemos una parada de descanso junto con los suizos. De este punto llega la parte más bonita de todas: se baja al mismo glaciar y se anda íntegramente por hielo. El K2 enfrente, con nubes pero asomando precioso. Ríos glaciares, grietas que hay que saltar y montañas de hielo tremendas. Hay puntos donde la formación característica en forma de seta, formada por una piedra enorme sujeta por una columna de hielo, llega a formar bosques. Un paisaje acojonante. Mi guía lleva un ritmo que yo le he dado por perdido y siempre va 200 metros por delante de mí. El chico suizo está aclimatado de la leche (lleva un mes en Pakistán) y va también muy por delante. Vamos rezagados la chica suiza y yo, junto con el guía pakistaní de ellos, que va el tío con pantalones de pijama. La chica se la veía andar mal hasta que se ha dado la vuelta blanca y me ha pedido algo de azúcar. Yo llevaba caramelos y barritas y se las ha comido como si fuera a morir. Se ve que le ha dado un bajón de azúcar y por un momento la muchacha casi pelecha. El novio, esperando 200 metros alante con mi guia, cuando ha visto que venía fastidiada ya ha aflojado el ritmo. Mi guía dice que el novio va tan rápido porque esta noche ha “fucking”. Me ha pedido que le diga cómo se dice “fucking” en español y a partir de ahí ha bautizado a la pareja suiza como “Follando guys”. Mi guía tiene su gracia el tío. Con las fotos llevo tan aburrido a Musa que, como me saca tanta ventaja, se dedica a esperarme en algún pedrusco subido y cuando me acerco me grita “Photo!”, y le hago una foto. Me está haciendo que le haga un book. A medio camino se pasa por el campamento base del Broad Peak. Aquí hemos estado un rato mirando cómo dos escaladores bajaban, muy a lo lejos, del campamento base 2 al 1. Es una burrada que se encaramen en la montaña de esa manera. La ruta sigue ascendiendo y de vez en cuando nos adelantan grupos de mulas cargadas al campamento base del K2. Es una estampa surrealista ver filas de mulas andando por el glaciar. Mi guía dice que todos los años mueren en torno a 20-30 mulas, sobre todo en la parte de Concordia y campamento base del K2, por rotura de patas casi siempre. Es que es un disparate porque las mulas no pueden dormir a 5.000 metros, por lo que tienen que ir al campamento base del K2 y volver cerca del campamento Goro 2... Se hacen en un día como 60 kilómetros: 30 cargadas y 30 sin cargar. No sé de qué otro modo más civilizado podría proveerse de suministros un punto tan remoto como este. Antes de llegar al campamento base nos hemos desviado para acercarnos al memorial de los fallecidos en el K2. Llegar al memorial casi hace que me pongan a mí ahí una placa. Está en la ladera del K2, en una piedra rojiza a la que para llegar hay que hacer sube-baja por glaciar, por piedras traicioneras con precipicios importantes. Luego el memorial es una sucesión de placas a lo largo de una piedra roja enorme. Aquí hemos parado a comer y, jugándonos la vida por un pedregal, hemos ido al campamento base del K2. La llegada al campamento base ha sido como llegar a un campamento de superhombres. Hemos tardado 20 minutos del memorial al campamento. Antes de llegar hay que cruzar un riachuelo y subir una pequeña ladera. He conseguido subir la ladera destragado, echando el higadillo y me encuentro a una tiarraca pelirroja andando con bastones cuesta arriba a un ritmo increíble, un grupo de porteadores andando a todo lo que da, un tío con una pala quitando piedras de un campamento… Aquí el nivel de aclimatación que lleva la gente está a años luz del mío. Al final no se trata de ser superhombres sino de que se cascan aquí un mes y tienen un nivel de aclimatación tal que para ellos es como cuando hago yo ejercicio en Murcia. El campamento base es mega pro. Se nota que hay muchísimo dinero metido. Cada expedición tiene su mini pueblo, con una especie de plazoleta, zona de tiendas, aseos, duchas, zonas de estar con sofás y césped artificial, cocinas… Está gente tienen hasta estufitas en las carpas dormitorios y duchas con agua caliente! Musa me ha llevado al campamento de una expedición nepali, aprovechando para saludar a unos amigos. Me han dado un té, me han enseñado el campamento y me he sentado un rato hablando con el chico de la pala que quitaba la piedra para generar un río que cruza el campamento y sirve de desagüe para la zona de lavarse las manos. El chaval me ha contado que lleva ahí desde el 15 de junio y que con suerte la primera semana de agosto se vuelve. Me dice que vuelve a Askoli en dos días. Hace campamento base del K2 a Gore 2 en uno, y de Gore a Askoli en otro. Una auténtica salvajada que solo se entiende cuando tu nivel de aclimatación, después de esos meses a 5.000 metros, es nivel superhéroe. Me ha gustado mucho el ambiente del campamento. Es totalmente distinto al del Everest. El Everest lo recuerdo más desordenado y con más caos y suciedad. Este está impoluto. Tras echar ahí un buen rato ha tocado la vuelta. Aquí ha venido la gran pesadilla. 12,5 kilómetros por hielo y pedrizas. Ha habido un punto en donde he visto que eran las 13:00 y que, según los cálculos, llegaríamos sobre las 17:00, que me he querido morir. He llegado a un nivel de extenuación en el que hacía tiempo que no me veía. Me ha empezado a doler los isquios, la planta del pie derecho. Un soletón de narices, que con el reflejo en el glaciar no me salvaba ni con el paraguas. Musa era un punto rojo en la distancia y aún tenía narices de esperarme y encaramarse a un risco para que le echara una foto cuando no tenía fuerzas ni para respirar. Se le ha quedado una foto cojonuda con el Marble Peak, eso sí. Cuando hemos abandonado el glaciar ha llegado lo peor. He mirado el reloj y mínimo dos horas, sabiendo encima que me queda la zona de pedruscos y el laberinto glaciar. Aquí sinceramente si me apietan me echo a llorar para que me lleven en brazos. Hemos llegado al laberinto glaciar y esto ya parece un troleo del Señor. Se ve mi tienda al otro lado, pero aun así se tardan 30 minutos serpenteando arriba y abajo por hielo. La ruta ha sido una barbaridad, chula pero una barbaridad. Quizá con buen nivel de aclimatación es más llevadera, pero no es mi caso. He llegado a la tienda y el Musa quería que fuera a sentarme a la zona de comedor porque me habían preparado comida, pero yo en ese momento solo quería quitarme la mochila, tomarme un paracetamol y morir. Le he dicho “10 minutes” y me he tumbado en la tienda a replantearme la existencia. Mañana es día de descanso. Se supone que si uno va bien aclimatado puede saltarse ese día y afrontar el día más duro del trekking, la subida a Gondogoro. Ayer me lo planteé, pero hoy no tengo dudas de que necesito el día de descanso. Después de estar 15 minutos tumbado me he medido la saturación y me marca 85% con 100 pulsaciones por minuto en reposo. Es imposible que yo mañana pueda saltarme el día de descanso después de 11 horas andando hoy. Cuando he podido volver a pensar me he acercado y me he tomado una sopita, un café, unos vegetales fritos que me han sabido a gloria. Después de eso me he vuelto a la tienda a seguir muriendo. A las 8 me han llamado para cenar. Pasta con atún y, de postre, una gelatina con un mensaje de felicidades por haber alcanzado el campamento base. Mañana no nos movemos de Concordia, así que hoy duermo sin despertador. Me he tumbado a las 9:00 y no he podido ni ver 10 minutos de capítulito. He caído muerto Etapas 10 a 12, total 35
Día de descanso puro y duro. Me he levantado a las 7 y el desayuno a las 8. Me noto bastante recuperado respecto a ayer, me imaginaba estaría más destrozado. Los suizos han decidido saltarse el día de descanso e ir para Ali Camp para hacer esta noche la subida a Gondogoro. Se ve que ayer estuvo nevando en Gondogoro, y la predicción es mala hoy y mañana así que, puesto a sufrir, prefiero sufrir mejor aclimatado. El chaval va bien pero la chica no se la ve tan bien como a él pero, tras un mes en pakistán, entiendo que se vean fuertes.
Hoy poco hay que contar. He echado la mañana recorriendo el campamento y el quehacer de la gente. La mañana ha hecho bueno y estaban todos los campamentos a tope. Los pobres que iban para el K2, una coreana haciendo saludos a la montaña dos horas. Un grupo de, puede que ingleses, con un campamento mega pro donde uno de ellos en el medio pintaba en un lienzo el K2. Se estaba inventando la mitad porque de media montaña para abajo había nubes, pero la escena estaba bonita. Es curioso el día a día de los porteadores. En el mismo campamento hay una especie de carpa especializada que indica asistencia gratuita a los porteadores. Los porteadores suelen ser chavales, aunque también los hay mayores, pasan el día en una especie de campamentos circulares con las paredes hechas de piedra y que cuando se hace de noche o se avecina lluvia tapan con una lona. El ambiente entre ellos mola. La idea es ir subiendo, como dice mi guía: primero porteador, cuando vas aprendiendo inglés empiezas a lavar platos, de ahí a ayudante de campamento, de ahí a ayudante de cocina, cocinero y finalmente guía, si no te montas tu propia agencia. Hoy para comer me han puesto pasta con caballa. Aquí ya no hay gallinas que matar y ya se han dado cuenta de que lo que me gusta es la pasta. Yo lo siento, pero el arroz que me hacen no puedo con él. El primer día guay, pero es que tiene un sabor tan característico con la especia que usan que le he cogido ya mania nada más olerlo, además de que con altura se me quita bastante el hambre y me ponen tanta comida que abruma. Ellos hacen comida a saco a sabiendas de que lo que sobra va para ellos. Aun así, para forzarme a comer, mejor pasta que arroz. A la tarde se ha metido ya tormenta y me he echado una señora siesta en la tienda. A media tarde se ve que el internet ha querido funcionar y he podido recibir y mandar unos wasaps. Después de más de una semana se agradece la ventana de 20 minutillos que ha funcionado. Luego, entre la odisea de buscar un aseo y entretenerme grabando a unos escaladores y a los porteadores rezando con el K2 de fondo, se ha terminado haciendo de noche. A la noche Musa se ha sentado conmigo en la carpa y me ha estado enseñando su galería de fotos. El tío está todos los meses liado con algo. En invierno hace escalada en hielo y participa en expediciones del K2 invernales. Me ha estado enseñando la expedición al Broad Peak del año pasado. Jugando al polo, bañándose en laguna glaciar... Esta gente no es que esté bien aclimatada, es que literalmente son más duros que las piedras y viven en la montaña todo el año. Me enseña el tío una expedición invernal a las torres Trango andando con la nieve por medio pecho, y no me lo enseña fardando, simplemente porque me ha enseñado los 650 archivos de su galería. Para ellos el trekking que estoy haciendo es un paseo. Es más, cuando yo termine, según me dejan a mí en Skardu, él se viene conmigo para recibir a un grupo de chinos que van a hacer lo mismo. Un mes entero haciendo el trekking… Pero que me enseñó fotos de hace dos semanas en donde llevó a un francés al campamento base del Broad Peak, y a los tres días estaba en el aeropuerto de Skardu para recoger a otros turistas y llevarlos a otro trekking de tres días para ver el Masherbrum y después de ellos, yo. Hizo en dos días Broad Peak - Askole, más el día del viaje de Askole a Skardu. Es físicamente brutal. Después de enseñarme todas las fotos, me comenta sobre el plan de mañana. Me dice que la predicción es mala y que ha estado nevando los últimos dos días. Que los suizos han ido hoy pero no sabe si podrán hacerlo. Aquí hay una dicotomía gordísima. El problema de no hacer Gondogoro es que tienes que volver por el mismo camino, y sinceramente no me apetece nada repetir camino, ya está visto e implicaría meterme palizas de 20 kilómetros diarias para reducir la vuelta un día. Entre caballos, polvo y con mi suerte pulgas si te descuidas. Lo que tampoco quiero es pasarme de listo, y en todo momento le he dicho que si él me ve capaz y él cree que es posible, por mí prefiero ir por Gondogoro. Con un inshallah termina la conversación y me traen dos kilos de arroz, otros dos kilos de pasta, una lata de caballa y un plato de gelatina. Mañana me dice que sin prisa, que el desayuno a las 8 y ya decidimos qué hacemos: si volver por el mismo camino o tirar a Gondogoro. Etapas 10 a 12, total 35
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