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Dejamos atrás el ocre de Jaisalmer y del desierto, y pasamos al azul añil: JODHPUR!
A las 5 de la mañana, el tren llegó puntual a la estación de Jodhpur. Somnolientos, bajamos del tren y nos dispusimos a buscar la salida de la estación. Me parece que aquél fue realmente nuestro primer contacto con la realidad de la India urbana, ya que el día que llegamos a Delhi era domingo, y estaba todo bastante tranquilo. La primera impresión de la estación de Jodhpur fue un poco un shock. Estaba toda llena de gente durmiendo en el suelo, hombres, mujeres, niños, familias enteras. Entre lo oscuro que estaba y la cantidad de gente que había tumbada, nos costó un poco llegar hasta la salida. Las estaciones de tren grandes en la India están llenas de gente día y noche, y hay mucha gente que duerme en ellas. Al principio aturden un poco, pero con los días te acabas acostumbrando. Todas tienen salas de espera e incluso duchas, pero el olor a humanidad es tan insoportable, que pocas veces las utilizamos.
En Jodhpur estuvimos en nuestro hotel preferido del viaje: RATAN VILAS. ( www.ratanvilas.com ). Es una antigua casa colonial, con unos jardines muy chulos, y un patio interior, en el que se sirve el desayuno, y alrededor del cual se encuentran las habitaciones, en 2 plantas. El servicio es amabilísimo, tanto en la recepción como en el restaurante. Las habitaciones son enormes, con baño y AC. El desayuno es impresionante y en el restaurante comimos un día, y todo estuvo muy rico. Lo dicho, nuestro hotel preferido en la India. Está un poco apartado del centro de Jodhpur, lo cual, desde mi punto de vista, es más una ventaja que un inconveniente, por la tranquilidad de la zona. En rickshaw al centro son unos 10 minutos, 40-50 INR.
Nos vinieron a buscar a la estación gratis, cosa que a las 5 de la mañana se agradece bastante, y al llegar ya nos dieron las habitaciones. Así que, esperamos a que amaneciera, bajamos a desayunar y nos fuimos en rickshaw directamente a ver el Fuerte Meherangarh.
Este fuerte es, para mí, el más impresionante del Rajastán, o al menos, de lo que yo he visto. Está construido en lo alto de una colina y domina toda la ciudad de Jodhpur. Estés donde estés, ves el fuerte a lo alto. En el interior hay varios palacios, todos muy interesantes, por lo que la visita requiere su tiempo. Nosotros le dedicamos la mañana entera. Desde lo alto las vistas de la ciudad son muy chulas, se ve la ciudad entera y Jodhpur desde lo alto es precioso, por el color azul de sus casas. El día que estuvimos nosotros había mucho turismo local, grupos enormes de gentes (sobre todo hombres) que supusimos que eran de pueblos de la zona, por cómo iban vestidos. Para ellos, resultábamos mucho más interesantes nosotros que el Fuerte Meherangarh, porque no nos quitaban los ojos de encima, sobretodo a una de nuestras amigas, que es rubia, y fue la sensación de la India. Nos sentimos muy observados, la verdad, pero es algo a lo que te acabas acostumbrando y al final ni lo notas.
Volvimos a comer al Hotel, porque en la guía ponía que se comía bien, y la verdad es que sí. La comida estuvo interrumpida por varios cortes de electricidad (cosa también bastante habitual en la India), lo cual suponía quedarse sin aire acondicionado, y entre el picante de la comida y el calor, bueno, pues que acabamos rápido y nos fuimos a echar una siesta.
Por la tarde nos dedicamos a callejear por el centro de la ciudad, empezando por la plaza de la Clock Tower. Todo el centro es un laberinto de callejuelas llenas de tiendas donde se vende de todo, puestos callejeros, y es un hormiguero de gente, vacas, motos, etc... Lo bueno es que, como las calles son estrechas, no pasan coches por la mayoría y se puede andar bastante bien. Aún así, después de venir de la tranquilidad de Jaisalmer, el paseo nos acabó abrumando un poco. Pero tuvimos suerte, porque encontramos nuestro oasis de paz en Jodhpur: la terraza que hay en la azotea de un hotel que se llama PAL HAVELI. ( www.palhaveli.com ). Es una Haveli preciosa en el centro, muy cerca de la Clock Tower, y el restaurante en la terraza es un remanso de paz en medio del caos de Jodhpur y tiene unas vistas increíbles sobre Jodhpur y sobre el Fuerte Meherangarh.
Estuvimos tan bien allí que pedimos una cerveza, y luego otra, y vimos anochecer, y acabamos pidiendo la cena y cenando. Al salir nos discutimos con un conductor de rickshaw que nos quería cobrar una pequeña fortuna para volver al hotel, y es que cometimos el error de cogerlo delante de la Haveli.
CONSEJOS: Más vale no coger nunca un rickshaw en la puerta del hotel, siempre hay muchos, pero te cobran mucho más que si te vas andando y al cabo del rato, coges uno en cualquier calle.
Dedicar una mañana o tarde enteras a visitar el fuerte. Hay mucho que ver y vale la pena.
Y cuando estéis agotados de callejear, acordaos de la terraza de la Pal Haveli. Os va a gustar.
P.S. Este día tuvimos las 2 primeras indisposiciones intestinales, que achacamos a una comida demasiado copiosa en el hotel seguida de una siesta, todo ello mezclado con el consabido calor indio. Se sobrellevó sin más consecuencias que un poco de aturdimiento y desgana. Otras vendrían.
FOTOS:
Arriba: 1.- El fuerte Meherangarh 2.- Vista de Jodhpur 3.- Un rincón de la ciudad azul
Abajo: 1.- Me gusta esta foto, es simplemente una calle de Jodhpur 2 y 3.- Nuestro hotel, el Ratan Vilas
*** Imagen borrada de Tinypic ***
