Alberto y yo nos hemos levantado a ver el amanecer en el Uluru, así que a las 06:30 estábamos en pie. El viaje hasta el punto dónde recomiendan ver el amanecer es casi media hora, hay que rodearlo prácticamente entero.
La verdad es que las luces son impresionante pero creo que desde otro punto se vería mejor. Desde aquí, el sol sale por un lado y va iluminando solamente ese lado, la otra mitad de la piedra sigue oscura.



Si tuviese que elegir, sin duda me quedaría con el atardecer. Mientras estábamos allí, nos encontramos con Marga y Dani, los chicos de Madrid con los que ya habíamos coincidido en Cairns, estuvimos charlando con ellos un ratillo y quedamos de vernos esa noche ya que íbamos a estar en el mismo hotel, el único, en Kings Canyon.
Sobre las 8:30 salimos hacia Kings Canyon. El viaje nos llevó casi 3 horas y media, paramos a unos 80 km de Yulara a echar gasolina. Fueron 66 AUD para llenar el depósito, es la gasolinera más cara de toda la zona, así que es mejor llenar el deposito en la gasolinera del Ayers Rock Resort.



La carretera está bastante bien, en algunos sitios es un poco estrecha y complica un poco los adelantamientos y los cruces con vehículos grandes, pero por lo demás está bien. Afortunadamente no tuvimos ningún contratiempo.
Llegamos al Kings Canyon Resort y nos dieron enseguida la habitación así que dejamos todas las cosas en el hotel y nos fuimos a hacer la ruta más larga, el Rim Walk y solo tengo una palabra: Alucinante! El principio es un poco duro, hay una buena tirada de escalones pero poco a poco se superan sin problema. Después el paseo es muy agradable por el borde del cañón, con unos precipicios enormes y unas vistas geniales.



Tardamos 3horas y media en hacerla entera, incluyendo los dos miradores que alargan un poco más la ruta pero que merece la pena ver. Por el camino nos comimos unos bocatas que llevábamos hechos.




Desgraciadamente aunque había señales que decía que por allí había canguros y wallabies nosotros no vimos ninguno. Lo que sí vimos fue un dingo cuando íbamos hacia el cañón.
Cuando terminamos, volvimos al hotel a darnos una ducha y nos fuimos a cenar al restaurante del resort. Cenamos de maravilla, no era precisamente barato pero los platos eran bastante abundantes y estaban muy buenos.
Al final Dani y Marga no se animaron, así que pasaron antes de irnos a cenar a despedirse por la habitación. Ya no volveremos a coincidir con ellos porque van hacia el norte y nosotros a Melbourne.
Después de cenar, nos metimos en la cama a recuperarnos de la caminata de hoy.
Combinado Australia y Nueva Zelanda por libre