A las 5:30 estábamos saliendo por la puerta. De camino al aeropuerto paramos en la gasolinera que habíamos visto y cuando fuimos a echar, no sabíamos qué tipo echar. En la tapa ponía H10, y el hombre de la gasolinera nos dijo que era Etanol y que ellos no tenían, que teníamos que ir a otra gasolinera. Nos dijo donde era y fuimos para allá rápidamente, ya que no teníamos mucho tiempo. Llegamos allí y el hombre nos dijo que, no que el coche podía usar Etanol pero que era gasolina sin plomo normal, que él tenía uno igual, así que llenamos el depósito y nos fuimos pitando al aeropuerto.
Llegamos, nos costó un poco encontrar el sitio para dejar el coche y las llaves ya que las oficinas estaban cerradas tan pronto.
Facturamos el equipaje, y enseguida embarcamos. El avión iba medio vacío, seríamos unas 30 personas. El vuelo, con Qantas, fue muy bien, nos dieron un desayuno estupendo y pudimos dormir un buen rato. Casi al final hubo algunas turbulencias bastante fuertes y estaba todo nublado, poro cuando nos acercábamos a Ayers Rock se fue despejando y pudimos tener una vista increíble del Uluru y las Olgas.

Llegamos sobre las 9:30, aquí hay que retrasar el reloj media hora con respecto a Cairns. Recogimos el coche que teníamos alquilado con Thrifty a través de ealquilerdecoches.com, era un Mitshubishi Outlander rojo muy chulo y con un montón de sitio para el equipaje y nos fuimos directamente al hotel a ver si con un poco de suerte la habitación estaba ya lista y sí, pudimos dejar las maletas, coger la comida y directamente a las Olgas. El hotel que escogimos fue el Pioneer, el más barato del monopolio que tienen montado en Ayers Rock. A pesar de que no fue precisamente barato, 245 AUD/noche la habitación estaba muy bien, que yo no estaba muy segura despues de haber leidos algunas críticas...


La entrada al Parque Nacional Iluru- Kata Tjuta son 25 AUD por persona, valido para tres días, y se puede entrar y salir todas las veces que se quiera.
Tardamos unos 40 min en llegar, paramos por el camino en un mirador muy chulo que hay. Dejamos el coche en el parking del Valley of the winds y emprendimos el camino. Al principio hacía frio, pero después a medida que andabas, con el esfuerzo y el sol que cada vez tenía más fuerza, enseguida entrabas en calor. Cuando llegamos al aeropuerto había 9ºC y aquí al sol habría 22ºC o así, pero a la sombra y con brisa, estaba fresquito. En hacer este camino se tarda más o menos 3 horas, nosotros lo hicimos en algo menos de dos horas y media. Tiene un par de trozos un poco más complicados por las piedras del camino, las subidas y bajadas y la posibilidad de algún resbalón o torcedura. Hay que ir fijándose bastante donde se pisa y eso no permite disfrutar del paisaje mientras se camina, hay que ir parando y viendo y escuchando…



Por el camino nos comimos unos bocatas que nos habíamos hecho ayer y aunque llevábamos aguas, a lo largo del camino, cada 2 ó 3 km hay agua potable, en depósitos con fuentes, así que no hace falta ir cargando con mucha.
Cuando terminamos fuimos al hotel a por el trípode que se nos había olvidado y nos fuimos al Uluru.

Dimos un paseo por uno de sus senderos mientras hacíamos tiempo para ir a ver la puesta del sol. La verdad es que a medida que te vas a cercando a la piedra te va sorprendiendo más.

El sol se ponía a las 06:05 así que sobre las 17:30 fuimos para la zona que llaman Sunset View y nos preparamos para esperar el acontecimiento. Cuando llegamos había muchísima gente y siguió llegando todo el tiempo. El cambio de luz, el cambio de color de la piedra es alucinante. Hicimos unas fotos bastante chulas, pero eso sí, pasamos un poco de frio.





Después de un rato nos fuimos al hotel. Cenamos en las famosas barbacoas, la verdad es que por probar las carnes típicas de aquí, pero me pareció un rato caro y la carne no era gran cosa. Fueron 27,50 AUD cada uno, 2 salchichas de ternera, 1 de emú, una brocheta de cocodrilo y una brocheta de canguro, con buffet de ensaladas. Había más opciones en los otros bares, pizza, hamburguesas…pero no se los precios, aunque el room service no estaba mal del todo.
Después de cenar y muertos de frio, nos fuimos a la habitación a descansar y reponer fuerzas para el día siguiente.
Combinado Australia y Nueva Zelanda por libre