Jueves 26 de agosto. RESERVA DE LA BIOSFERA SIAN KA’AN
Primer día en la Riviera Maya y no nos podemos estar quietecitos…. Teníamos contratada la excursión a Sian Ka’an en jeep con la agencia Aventoura desde España. Fue la única excursión que hicimos con agencia, como veréis a lo largo del diario, y aunque no fue barata ni nada que no pudiéramos hacer por libre preferimos por una vez la comodidad. Nos costó 70 euros por persona, que pagamos en euros. Con respecto al cambio, nosotros lo hicimos esa mañana en el hotel. Nos lo daban a 15 pesos el euro. Es menos de lo que puedes conseguir en playa del Carmen (vi 15.52), pero teníamos planeadas excursiones para todos los primeros días de viaje no podíamos hacerlo de otra manera.
A las 8.30 nos venían a buscar al lobby del Colonial, donde también recogerían a otra pareja, Laura y Xoel, ¡saludos desde aquí! En la van ya había más gente que haría la excursión con nosotros, recogimos a otra pareja más en el Bahía Príncipe y después fuimos directos a Tulum pueblo, donde allí cogimos los jeep. Nosotros fuimos 3 jeeps con cuatro pasajeros cada uno. Había dos jeeps abiertos y uno cerrado (no llegué a averiguar si había que pagar más por el cerrado o hacían el reparto de los jeeps aleatoriamente). A nosotros nos tocó uno de los abiertos y lo compartimos con Laura y Xoel. Íbamos en medio de la comitiva y delante una pareja con su hija y el responsable de la agencia en el otro abierto.
La excursión era la siguiente: desde el lugar de entrega del jeep ponemos rumbo a Punta Allen, donde allí cogeríamos la lancha. Desde Tulum hasta allí son algo más de 60 kilómetros de los cuales 56 son por un camino ya dentro de la reserva, sin asfaltar y lleno de baches. A la ida condujo mi novio, Petar, ya tenía que decir su nombre hombre!, y puesto que en el jeep la conductora de delante iba a toda mecha fue bastante divertido, aunque todo hay que decirlo, entre tanto bache y barro (si llueve la noche anterior) se hace un poco interminable, y eso que se hace una parada por el camino, para ver el lugar donde se juntan las lagunas con el mar.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Por fin llegamos a Punta Allen, donde nos estaban esperando en el chiringuito donde después comeríamos con algo de aperitivo, agua, coca-cola y unas quesadillas. Para entrar en la reserva hay que pagar un suplemento de 25 pesos que no estaba incluido en el precio de la excursión; lo pagaron, nos pusieron unas pulseras y a continuación montamos en las lanchas, de capacidad máxima 6 personas. Esta vez no nos acompañó el guía, así que 5 a una y 6 a otra. Pusimos rumbo a mar abierto para ver delfines, tortugas y más fauna acuática. La verdad es que fue llegar y besar el santo, fuimos directos a donde había un grupo de delfines.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Después de estar un buen rato admirándolos fuimos a ver las tortugas, y encontramos solamente a una muy chiquitita, por lo visto no son tan grandes como las que se pueden encontrar en Akumal, pero nos conformamos con ella. Los lancheros se comunican entre ellos mediante walkie talkies y se avisan unos a otros si avistan algún animal.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Además, para no extenderme mucho, vimos estrellas de mar, y después, al acercarnos a la zona de manglares pudimos ver entre las plantas un cocodrilo enorme y varios tipos de aves, entre ellas un águila. Estábamos encantados con nuestra primera excursión, pero el paseo en lancha no terminaba ahí. Tras el avistamiento de toda esta fauna de Sian Ka’an fuimos a la zona arrecifal a hacer snorkel. El equipo de gafas tubo y aletas, si no tenías uno propio, te lo proporcionaban los lancheros, así como el chaleco. Nosotros habíamos traído las gafas y el tubo, así que solo pedimos las aletas. Si se pretende hacer mucho snorkel durante el viaje es recomendable llevar el equipo propio, al menos las gafas y el tubo, por comodidad y por higiene también, para qué engañarnos. Estuvimos bastante tiempo en el agua y vimos cantidad de peces diferentes, la verdad es que el mundo marino es impresionante. Justamente cuando ya estábamos regresando a la lancha llegó una corriente de agua fría que enturbió un poco el agua. Os dejo un par de fotos submarinas que hicimos con la cámara waterproof que compramos para la ocasión.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
NOTA SOBRE LA CÁMARA: Para quien esté interesado en las cámaras acuáticas estas fotos las hicimos con una OLYMPUS μ-550WP, que nos costó en el Hipercor 99 euros. Fue una oferta que encontramos de forma casual ya que era la última existencia y su precio original eran 179 euros. La aprovechamos bastante durante todo el viaje, con una sola batería. Decidimos no comprar una extra y nos fue bien.
La última actividad en el agua que hicimos fue bañarnos en una piscina natural. Cerca de la zona de costa hay una zona de mar que cubre por la cintura, con el fondo de arena blanca y por consiguiente aguas cristalinas y temperatura elevada. Fue una gozada.
Ya se va acabando la excursión pero no sin antes volver a tierra firme a llenar los estómagos. Antes de montar en la lancha nos preguntaron si comeríamos pollo, pescado, o langosta, pagando un suplemento, para que cuando llegáramos ya estuviera todo preparado. Así pues, cuando llegamos, ya nos estaba esperando la comidita rica que agradecimos mucho después de tanto ajetreo. Para picotear unos nachos y luego lo que habíamos pedido, acompañado de guarnición de arroz y puré de patata. En cuanto a las bebidas, estaba incluida la coca-cola, agua y una bebida como de té rojo. Si querías cerveza tenías que pagarla aparte, por 30 pesos (unos dos euros). De postre, sandía refrescante.
Tras un ratito de sobremesa emprendimos el camino de vuelta, con un poco de tristeza, por dejar atrás todo lo que habíamos visto. La vuelta fue algo más pesada, porque hubo cambio de conductores y el que encabezaba la fila no condujo a más de 15 kilómetros por hora, por lo que pasamos dos horas y media aproximadamente tragando polvo :S.
Al llegar a Tulum, ya revueltos y deseando tirarnos a la piscina para “desempolvarnos” entregamos los jeep y nos llevaron de vuelta a los hoteles.
SOBRE LA EXCURSIÓN: Como he dicho antes, para esta excursión optamos por la comodidad de llevarla contratada por agencia, pero por lo que tengo entendido también se puede hacer por libre y ahorrarte los 56 kilómetros de baches si uno hace la salida en lancha desde Muyil. Con respecto a la agencia Aventoura, todo fue bien pero el programa de la excursión no se ajustaba al 100x100 con el que yo había leído por Internet, faltaban cosas, como degustación de tequila y un guía, ya que el chico responsable de la agencia que nos acompaño a la ida y regreso de Punta Allen digamos que solo supervisaba. Yo eché de menos alguien que nos contara algo de información relevante para la excursión que íbamos a hacer, porque es lo que te esperas después de leer el mencionado programa. Aún así, todos con los que compartimos la van ya habían hecho una o varias excursiones con ellos y estaban muy muy contentos con ellos. Nosotros digamos que estábamos satisfechos, y muy contentos por todo lo que vimos, que por supuesto no depende de ellos. Así que bueno, esta agencia, sí, la recomiendo, pero igual podéis encontrar la misma excursión con otras un poco más baratas, como Infocenter, o alguna que otra si os acercáis antes a Playa del Carmen. Eso sí, ojo, que las excursiones a Sian Ka’an solo pueden ser los martes, jueves o sábados.
PLAN DE NOCHE
Llegamos cerca de las 7 por fin al hotel y nos dimos un bañito en la piscina de la zona royal, acompañado de unos margaritas. En la piscina de las royal se respira tranquilidad absoluta y el servicio del bar de la piscina es excelente (vienen a atenderte incluso si estás metido en el agua).
En las 24 horas que llevábamos allí estábamos encantados y felices, por el lugar, el hotel…y nos moríamos de ganas de hacer cosas, conocer el hotel, hacer excursiones…Pero no se puede hacer todo a la vez, así que lo que hicimos aquella noche fue ir a cenar al restaurante de las Royal: El Jardín. Se trata de un restaurante con servicio buffet y a la carta, que abre para los desayunos y las cenas. Esta ubicado cerca del Riviera y del lobby de las royal, tiene una terraza preciosa rodeada de manglar y con las mesas muy bien montadas. Nosotros siempre que fuimos a cenar lo hicimos a la carta, pues la comida era excelente y el servicio aún más. (El buffet también está muy bien pero es más reducido y más tipo gourmet en comparación con el Kabah). Desde la primera noche nos atendió siempre un chico majísimo llamado Manuel con el que hicimos muy buenas migas.
La carta de cenas todas las noches constaba de tres o cuatro ensaladas, dos sopas, tres platos principales (uno de pescado, otro de carne y otro de pasta) y luego siempre tenías la opción de elegir entre varios pescados, carne, pollo a la parrilla y también, todas las noches, langosta sin cargo adicional (fuera de la zona royal la langosta conlleva un cargo adicional). Los postres te los enseñaban directamente en un carrito, para que te entraran por los ojos, y también riquísimos, aunque no lo mejor de la cena, porque los principales estaban muy ricos por lo general. La primera noche comimos una ensalada cada uno y Petar una ternera a las dos salsas que le encantó y yo langosta, en todos los platos la presentación era impecable. Yo me quede un poco decepcionada por la langosta porque como es de entender, y luego comprobamos probando otros mariscos y pescados, no saben igual que los que podemos probar en España. De beber optamos por seguir con las margaritas, pero las pedimos a las rocas, porque si no te la hacen frozen y no esta tan rica. De todas formas tampoco han sido de las mejores margaritas que hemos probado (las mejores han sido en un restaurante mexicano aquí en Madrid), porque no se qué le echarán a todas las bebidas que llevan limón en el hotel que están demasiado ácidas. De todas formas, nos encantó el restaurante, tanto que nos hicimos habituales.
Por último nos tomamos las últimas margaritas en el bar del lobby del Riviera con Xoel, Laura estaba malita (espero que te recuperaras para el viaje de vuelta). Nos recogimos a una hora prudente ya que al día siguiente teníamos planeada otra excursión: Xcaret.