SAN DIEGO, AL SUR DE LOS ÁNGELES.
Tras dos horas y media de plácida conducción por la autopista llegamos a la ciudad de San Diego. San Diego es muy diferente a Los Ángeles. Despues del check in y tras comer en un mexicano cercano al hotel y en el que nos trataron muy, muy bien, nos dirigimos a Isla Coronado que está justo al otro lado de la bahía de San Diego, conectada a la ciudad a través de un enorme puente. Qué paz se respira en esa pequeña isla, me gustó su ambiente. Seguro que si buscamos encontramos empresas destinadas a hacer excursiones en bicicleta por la isla. Creo que toda visita a la ciudad debe incluir un paseo por el Hotel del Coronado por la leyenda que tiene dicho hotel y lo bonito y antiguo que es, prácticamente de madera.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
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Un consejo que os doy es que si podéis reservar hotel en la isla hacerlo. No creo que la diferencia de precio sea muy grande respecto a los hoteles de San Diego y, por el contra, la calidad de vida que se constata en la isla lo merece. Sin duda, yo si volviera a esta ciudad así lo haría. Desde la Isla Coronado, frente al Downtown puede contemplarse la puesta de sol en los edificios tanto al atardecer como una vez ya ha anochecido la misma luna. Precioso como podéis comprobar.
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Un consejo que os doy es que si podéis reservar hotel en la isla hacerlo. No creo que la diferencia de precio sea muy grande respecto a los hoteles de San Diego y, por el contra, la calidad de vida que se constata en la isla lo merece. Sin duda, yo si volviera a esta ciudad así lo haría. Desde la Isla Coronado, frente al Downtown puede contemplarse la puesta de sol en los edificios tanto al atardecer como una vez ya ha anochecido la misma luna. Precioso como podéis comprobar.
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Fueron muchas las personas que se acercaron hasta el pier de la isla para contemplarlo. Cerca hay hay tiendas de souvenirs, restaurantes y un supermercado donde las dos tardes que vinimos compramos la cena para tomar en el hotel en forma de ensaladas de frutas, algo de galletas y yogures.
Al día siguiente nos dirigimos al sea port villaje, junto al downtown y pudimos entrar previo pago, de 18 dólares por adulto y 10 la entrada juvenil o infantil, al portaaviones que está atracado en el muelle (USS Midway), el mayor de la historia así como el más antiguo, parece ser. Por ello es un símbolo de la marina estadounidense porque la verdad es que dicho portaaviones estaba bastante lleno de gente.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Incluye muestras de naves aéreas en la cubierta pudiéndote subir a la cabina de alguno y desde la cual también se puede ver la estatua gigantesca del soldado despidiéndose de su novia antes de partir que hay en un parque cercano. La verdad dicha estatua no podía estar en ningún otro sitio mejor que aquí.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Tras comer en los aledaños del puerto cogimos el coche y nos dirigimos al barrio del gas “Gaslamp Quarter”, barrio de compras y de diversión que se caracteriza por una arquitectura que evoca el pasado.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Denominado de esta forma porque sus farolas son antiguas y se alimentan de este combustible. El barrio está ubicado en el corazón de San Diego, entre las vías del tren, el estadio de béisbol y el Downtown. Dicho barrio bien vale una tarde entretenerse por el paseando… Está restaurado en el estilo de los años 20 y en él se puede encontrar cafés y restaurantes interesantes. En el Parque Balboa también encontraréis edificios de estilo colonial español que albergaron una exposición universal y dónde hay unos 10 museos a su alrededor. Tras pasear por este barrio decidimos volver a Isla Coronado, al otro lado de la bahía, para ver el atardecer reflejado en los altos y elegantes edificios de San Diego. Como podéis comprobar fueron dos noches las que nos desplazamos a la isla ya que la primera tarde/noche nos encantó y quisimos repetir la experiencia al día siguiente. Fue una bonita y más que recomendable experiencia.
Al día siguiente, antes de abandonar San Diego dirección Oak Creek--Sedona, quisimos acercarnos a la población costera “La Jolla”, famosa por sus playas, sus acantilados, sus surfistas y casas y tiendas de lujo. La mala suerte empezó a rondarnos en lo que a climatología se refiere ya que amaneció nublado y en algunos momentos con lluvia, con lo que nuestras expectativas de ver la playa en su ambiente y sus surfistas se fueron al traste. No obstante bajamos por la carretera hasta prácticamente al nivel del mar donde pudimos comprobar algunos osos marinos y su malecón ajardinado que bordea las calas de la costa. Tras hacer algunas fotos, dimos media vuelta y pusimos pies rumbo a los parques nacionales.
Al día siguiente nos dirigimos al sea port villaje, junto al downtown y pudimos entrar previo pago, de 18 dólares por adulto y 10 la entrada juvenil o infantil, al portaaviones que está atracado en el muelle (USS Midway), el mayor de la historia así como el más antiguo, parece ser. Por ello es un símbolo de la marina estadounidense porque la verdad es que dicho portaaviones estaba bastante lleno de gente.
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Incluye muestras de naves aéreas en la cubierta pudiéndote subir a la cabina de alguno y desde la cual también se puede ver la estatua gigantesca del soldado despidiéndose de su novia antes de partir que hay en un parque cercano. La verdad dicha estatua no podía estar en ningún otro sitio mejor que aquí.
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Tras comer en los aledaños del puerto cogimos el coche y nos dirigimos al barrio del gas “Gaslamp Quarter”, barrio de compras y de diversión que se caracteriza por una arquitectura que evoca el pasado.
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Denominado de esta forma porque sus farolas son antiguas y se alimentan de este combustible. El barrio está ubicado en el corazón de San Diego, entre las vías del tren, el estadio de béisbol y el Downtown. Dicho barrio bien vale una tarde entretenerse por el paseando… Está restaurado en el estilo de los años 20 y en él se puede encontrar cafés y restaurantes interesantes. En el Parque Balboa también encontraréis edificios de estilo colonial español que albergaron una exposición universal y dónde hay unos 10 museos a su alrededor. Tras pasear por este barrio decidimos volver a Isla Coronado, al otro lado de la bahía, para ver el atardecer reflejado en los altos y elegantes edificios de San Diego. Como podéis comprobar fueron dos noches las que nos desplazamos a la isla ya que la primera tarde/noche nos encantó y quisimos repetir la experiencia al día siguiente. Fue una bonita y más que recomendable experiencia.
Al día siguiente, antes de abandonar San Diego dirección Oak Creek--Sedona, quisimos acercarnos a la población costera “La Jolla”, famosa por sus playas, sus acantilados, sus surfistas y casas y tiendas de lujo. La mala suerte empezó a rondarnos en lo que a climatología se refiere ya que amaneció nublado y en algunos momentos con lluvia, con lo que nuestras expectativas de ver la playa en su ambiente y sus surfistas se fueron al traste. No obstante bajamos por la carretera hasta prácticamente al nivel del mar donde pudimos comprobar algunos osos marinos y su malecón ajardinado que bordea las calas de la costa. Tras hacer algunas fotos, dimos media vuelta y pusimos pies rumbo a los parques nacionales.
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