El segundo día de crucero siguió igual de relajado e interesante que el primero. Dimos una vuelta por un par de pueblos de la zona y visitamos los restos del templo Oum Muong.
La verdad es que se conserva poco, pero su enclave, en medio de la selva, hace que resulte muy “misterioso”. Bonito, sin duda alguna.
Nuestro guía, fan número uno de Enrique Iglesias en Laos, era fantástico. Hablaba perfectamente inglés y francés y sabía alguna palabra que otra en castellano (claro, claro, por las canciones de Enrique y Julio Iglesias, que también le gustaba!!). Nos explico un montón de cosas de arte, de las plantas, los animales de la zona, costumbres… ¡Así da gusto! Además, tenía la rara habilidad de encontrar siempre el camino más difícil y meterse en todos los charcos, baches y pedruscos del camino y eso es algo con mucho mérito.

La verdad es que se conserva poco, pero su enclave, en medio de la selva, hace que resulte muy “misterioso”. Bonito, sin duda alguna.


Nuestro guía, fan número uno de Enrique Iglesias en Laos, era fantástico. Hablaba perfectamente inglés y francés y sabía alguna palabra que otra en castellano (claro, claro, por las canciones de Enrique y Julio Iglesias, que también le gustaba!!). Nos explico un montón de cosas de arte, de las plantas, los animales de la zona, costumbres… ¡Así da gusto! Además, tenía la rara habilidad de encontrar siempre el camino más difícil y meterse en todos los charcos, baches y pedruscos del camino y eso es algo con mucho mérito.
