Lo mejor de Luang Prabang, creo que ya lo he repetido muchas veces, es perder el tiempo por sus calles, sus mercados, sus tiendas, restaurantes, terrazas y demás. Cuando sales de la calle principal encuentras sitios muy agradables (algunos realmente baratos) con buena cocina y ambiente tranquilo. De hecho, en cualquier calle puedes encontrar rincones interesantes y tranquilos en los que apetezca pasar media mañana (o media tarde). Casi mejor os dejo unas fotos y os comento algunos de los que más nos gustaron.
El mercado
Fuimos casi a medio día, cuando ya practicamente no quedaba nada y por la tarde, en un momento mucho más interesante,cuando los tenderetes de comida preparada estaban en su mejor momento. Como siempre, de todo: pollo, pescado… hasta cabezas de cerdo para cenar. Como con las cabezas de cerdo no nos atrevimos, probamos lo que creímos que era pollo a la brasa. Pues resultó ser una pasta de arroz de lo más sosa. ¡Nada de pollo! Para resarcirnos, un mediodía comimos uno de los apetitosos bocadillos, esta vez sí de pollo con salsas y verduras varias (qué es la vida sin riesgo).
Parecía mucho más suculento, la verdad...
Tamnak Lao
Muy cerca de nuestro hotel,en un edificio precioso. La Beer Lao de siempre y una súpersopa picante es lo que más recuerdo de este restaurante. Comida tradicional laosiana. Valió la pena.
Dyen Sabai
Hay que hacer una auténtica excursión para llegar, ni los tuk tuks sabían el camino y eso que llevábamos un plano y una explicación de como llegar escrita en laosiano. Cuando el río va bajo debe de ser mucho más fácil llegar, porque es suficiente con cruzar el puente de bambú . Pero cuando nosotros fuimos de puente de bambú nada de nada, o sea que a dar una vuelta enorme motorizados. Una vez allí, el ambiente lo compensa todo. Te tumbas sobre cojines entre enormes bambús altos como árboles, pides unos “fingers” crujientes de polllo con sésamo, una beer lao y a gozar. Si además empieza a llover, puedes morir de felicidad allí mismo!!
Palitos de pollo con sésamo
Blue Lagoon
Exquisito, elegante, sabroso… Todo buenísimo!
Zumos y batidos callejeros
Por muy poco dinero, batidos riquísimos y muy sanos. En cada esquina, cerca del Mekong, en los pequeños bares… en cualquier sitio puedes encontrar batidos sabrosos y llenos de vitaminas para aguantar las mañanas calurosas y las tardes más calurosas todavía.
Coconut Garden
Ambiente muy agradable, siempre lleno de gente, comida muy picante, beer lao fría. En la calle principal, cerca de todo.
Mucho más bueno de lo que parece
Las tres nagas
El restaurante de nuestro hotel. No podíamos no cenar allí. Bastante caro, pero que bueno!
Restaurante Sala café
A la orilla del río. Precioso. No pudimos cenar en la terraza porque cayó el diluvio universal, pero eso hizo que el ambiente fuese todavía más bonito. Me encantó la comida, aunque no fue barato (tampoco demasiado caro). Probamos una ensalada de arroz frito buenísima y un plato con flor de banano, que parece ser que para ellos es una exquisitez. También la salchicha de Luang Prabang, a la que me hice adicta en los desayunos de Las tres Nagas. Pero aquí la servían con una salsa espesa, roja y asesina
Salchicha de Luang Praban, ensalada de arroz tostado y sticky rice. Mmmm!!
Comimos también en otros restaurantes de los que no recuerdo el nombre, pero muy agradables igualmente, con comida sabrosa y picante. Algunos más sencillos (recuerdo unas patatas con pollo al curry en un restaurante de solo dos mesas) otros no tanto, pero todos, todos preciosos. Fuera de la calle principal había locales que hacían comida básica, en los que el lavabo era el mismo lavabo de la familia y con a penas dos o tres mesas en la calle. Pero la gente te da la carta y te traen la comida con una sonrisa.
El mercado
Fuimos casi a medio día, cuando ya practicamente no quedaba nada y por la tarde, en un momento mucho más interesante,cuando los tenderetes de comida preparada estaban en su mejor momento. Como siempre, de todo: pollo, pescado… hasta cabezas de cerdo para cenar. Como con las cabezas de cerdo no nos atrevimos, probamos lo que creímos que era pollo a la brasa. Pues resultó ser una pasta de arroz de lo más sosa. ¡Nada de pollo! Para resarcirnos, un mediodía comimos uno de los apetitosos bocadillos, esta vez sí de pollo con salsas y verduras varias (qué es la vida sin riesgo).




Tamnak Lao
Muy cerca de nuestro hotel,en un edificio precioso. La Beer Lao de siempre y una súpersopa picante es lo que más recuerdo de este restaurante. Comida tradicional laosiana. Valió la pena.

Dyen Sabai
Hay que hacer una auténtica excursión para llegar, ni los tuk tuks sabían el camino y eso que llevábamos un plano y una explicación de como llegar escrita en laosiano. Cuando el río va bajo debe de ser mucho más fácil llegar, porque es suficiente con cruzar el puente de bambú . Pero cuando nosotros fuimos de puente de bambú nada de nada, o sea que a dar una vuelta enorme motorizados. Una vez allí, el ambiente lo compensa todo. Te tumbas sobre cojines entre enormes bambús altos como árboles, pides unos “fingers” crujientes de polllo con sésamo, una beer lao y a gozar. Si además empieza a llover, puedes morir de felicidad allí mismo!!

Blue Lagoon
Exquisito, elegante, sabroso… Todo buenísimo!

Zumos y batidos callejeros
Por muy poco dinero, batidos riquísimos y muy sanos. En cada esquina, cerca del Mekong, en los pequeños bares… en cualquier sitio puedes encontrar batidos sabrosos y llenos de vitaminas para aguantar las mañanas calurosas y las tardes más calurosas todavía.

Coconut Garden
Ambiente muy agradable, siempre lleno de gente, comida muy picante, beer lao fría. En la calle principal, cerca de todo.


Las tres nagas
El restaurante de nuestro hotel. No podíamos no cenar allí. Bastante caro, pero que bueno!

Restaurante Sala café
A la orilla del río. Precioso. No pudimos cenar en la terraza porque cayó el diluvio universal, pero eso hizo que el ambiente fuese todavía más bonito. Me encantó la comida, aunque no fue barato (tampoco demasiado caro). Probamos una ensalada de arroz frito buenísima y un plato con flor de banano, que parece ser que para ellos es una exquisitez. También la salchicha de Luang Prabang, a la que me hice adicta en los desayunos de Las tres Nagas. Pero aquí la servían con una salsa espesa, roja y asesina


Comimos también en otros restaurantes de los que no recuerdo el nombre, pero muy agradables igualmente, con comida sabrosa y picante. Algunos más sencillos (recuerdo unas patatas con pollo al curry en un restaurante de solo dos mesas) otros no tanto, pero todos, todos preciosos. Fuera de la calle principal había locales que hacían comida básica, en los que el lavabo era el mismo lavabo de la familia y con a penas dos o tres mesas en la calle. Pero la gente te da la carta y te traen la comida con una sonrisa.

Luang Prabang fue un precioso final para nuestro viaje por Laos. No mearrepiento de haber dejado esta ciudad para el final. La mayoría de los viajes que había visto se mueven de norte a sur. Nosotros prefirimos hacerlo a la inversa, de sur a norte, para acabar viaje en Luang Prabang y creo que fue un gran acierto. Claro que, de la paz de Laos nos fuimos al caos de Saigon... Pero eso ya es otra historia.