Los 2 días que nos quedan sueltos decidimos emplearlos haciendo excursiones por los alrededores de Hanoi. Obtenemos un precio de la agencia con la que contratamos Ha Long e intentamos regatear uno mejor con los del hotel. Lo conseguimos!
El primer día elegimos hacer la Pagoda del Perfume y el segundo, la de Tam Coc.
Como de costumbre vienen a recogernos en VAN al hotel y ale! a tirarse unas cuantas horas allí metidos; y eso que la Pagoda del Perfume se encuentra a tan solo 60 km de Hanoi. Situada en el Delta del río Rojo sobre el monte Huong Tich y rodeada de abundnate naturaleza, numerosas pagodas y templos.
Llegamos a Duc Khe y desde allí tomamos una barcaza propulsada por una mujer, qué vaya brazos tiene porque en la barca arrastra a 6 occidentales y precisamente peso vietnamita no tenemos ninguno! Estamos tan al límite que menos de un centímetro nos separa del agua del río. A medio camino incluso entra un poco; ya me veo achicando agua con las manos. Suerte que el río no debe de ser muy profundo
Menos mal que la temperatura es agradable, porque hacer el recorrido bajo el sol abrasador... por mucha protección que lleves
Vamos disfrutando del paisaje y del crucerito. Con el tour también entra la comida en un restaurante cercano.
Para subir a la pagodoa hay dos alternativas: superar 3 km de fuerte pendiente hacia lo alto de la colina o realizarla tranquilamente en teleférico (unos 30.000 DONGS por trayect). En el precio nos entra el teleférico pero no dejo de pensar que hacerlo andando, aunque duro, será gratificante.
Esperamos a que el teleférico se ponga en funcionamiento y hacia allá que nos vamos. La Pagoda se encuentra en el interior de una inmensa gruta de 50 metros de altura, siendo su templo principal una de las mecas budistas para los vietnamitas.
Nuestro guía aprovecha para hacer sus oraciones. El interior es bastante oscuro, iluminado solo por la difusa luz de las velas. Tras el humo que desprenden los cientos de barritas de incienso se esconden figuras de budas. Mientras tanto, las oraciones de los creyentes rompen el silencio en forma de un lejano murmullo.
Terminada la visita, deshacemos de nuevo el camino. Vamos hablando con 2 amigos koreanos que resultan ser de lo más simpático. Todo el trayecto de regreso lo pasamos charlando sobre las costumbres, comida, ciudades de nuestros respectivos paises. Me resulta tan amena la conversación que cuando me doy cuenta ya estamos en Hanoi. Nos dicen que al día siguiente también tienen contratada la misma excursión a Tam Coc. Suponemos que volveremos a coincidir y nos alegramos de ello. Ya tenemos charla para todo el día!