Ese día nos levantamos pronto, a las 7 para poder ir a ver el maravilloso enclave de SAN PEDRO. cOGIMOS EL Autobús 64 desde Términi a San Pedro, 2€. Hemos entrado por el lateral de la plaza de San Pedro, no hay definición para este monumento, es la iglesia más bonita del mundo por mil razones, pero sobre todo la magia que envuelve a su plaza. 10,35 entrada a la cúpula y después de 320 escalones de subida y los mismos de bajada, unas escaleras con una cuerda para colgarte cual mono, el pie no entraba y te sentías como totalmente en el aire. Vistas de Roma desde arriba, 140 metros. Las vistas desde arriba son increíbles, no se pueden describir, empiezas a ver todos los monumentos que has visto desde arriba.

Nuestra siguiente parada fueron los Museos Vaticanos, pero llegamos tarde, cierran a las 12,30. Están abiertos de 10 de la mañana a 12,30, las colas son increíbles, así que nos fuimos andando por el centro. Vimos la Iglesia de San Ignacio de Loyola y hemos intentado ir a ver el Moisés pero la iglesia cerraba a las 18,00, estaba cerca de Via Cavour, una de las calles más bonitas de Roma, donde hay unos helados muy ricos en una gelateria que hace esquina (no recuerdo muy bien el nombre, pero era muy grande).
Hoy ha sido el día más típico italiano, hemos comido en Piazza Nabona una lasaña y espaguetis carbonara y un tartuffo…pufff, esta comida ha sido la más cara, 25€ cada uno, pero la estancia ha sido maravillosa, frente a las fuentes de Bernini.
Y ese día nos acostamos pronto, pero fue un día expectacular! al día siguiente, a los Museos Vaticanos!