A las 6:15 a.m. volvió a sonar el despertador... empezabamos a estar un poco hartos ya de tanto madrugón y sobretodo, hoy nuestros cuerpos notaban mucho mas el cansancio de la excursion anterior.
Bajamos como siempre a desayunar, pero he de reconocer, que estaba ya un poco desganada para hacer otra excursion mas. Estaba molida y necesitaba ya un dia de descanso. Además, echabamos de menos a las dos parejas que se marchaban esa misma mañana. Aún asi, como ya teniamos reservada la excursion, no nos quedó mas remedio que tirar para adelante. Hoy tocaba ENCUENTRO MAYA, con la empresa Alltournative (reservamos telefonicamente). Nos dimos cuenta que la mayorista Iberojet ofrecía esta excursión subcontratada con esta agencia, sólo que bastante mas cara, así que optamos por contratar directamente con el touroperador.
Ya nos estaba esperando la van cuando llegamos. Despues de esperar a la pareja tardona (ellos se quedaban 9 dias como nosotros) pagamos la excursion en metalico y pusimos rumbo por la carretera.
La verdad que yo ya empezaba a animarme de nuevo, el café me puso las pilas. Pero...ooooh... cuando llevabamos una hora de viaje, Horacio, el guía, pasó por encima de un baden, que no vió, a toda velocidad... ¡menudo golpe!. Continuamos unos metros mas hasta que paramos en mitad de una carretera donde no había absolutamente nada alrededor...¡Habiamos pinchado una rueda!... No nos lo podiamos creer... Estabamos en mitad de la nada, en una carretera de doble sentido, rodeados de vegetación y sin cobertura en el movil para pedir ayuda.

Bajamos todos de la furgoneta riendonos del percance (por no llorar) de lo surrealista de la situación. Cuando por fín encontramos la herramienta para bajar la rueda de repuesto, varios turistas americanos se pusieron a cambiarla. Cuando bajaron la camioneta con el gato, se vió perfectamente que estaba muy deshinchada, por lo que no podiamos continuar el viaje. Horacio nos dijo que esperaramos en la carretera hasta que él volviera con la rueda hinchada, de una gasolinera que había a 10 km.
Todos decidimos que ¡¡de quedarnos en mitad de la nada, con los coches pasando a toda velocidad y conociendo como conducen, nada de nada!!, así que pusimos rumbo a un pueblo cercano andando por la carretera, mientras el guia se marchaba a hinchar la rueda y volvia a recojernos.
Os podeis imaginar el cachondeo de los camiones que pasaban en sentido contrario, viendo a 14 personas con una pinta de turistas que no podiamos con ella, entre nosotros varios americanos tipo Conan, caminando en mitad de la nada a no se sabe donde.
A lo lejos divisamos un pequeño pueblo y allí nos dirigimos, compramos en una tienda varias cosas para refrescarnos (hicieron el agosto con nosotros, porque el pueblo estaba desierto). Nos quedamos impresionados con la pobreza del pueblo, un grupo de niños jugaban descalzos y llenos de mugre mientras sus madres les vigilaban realizando sus actividades diarias. Les dimos parte de las chucherias que habiamos comprado en la tienda y se fueron tan contentos a seguir jugando.
Antes de que nos diesemos cuenta, ya volvía Horacio con la rueda recien hinchada a buscarnos. Nos despedimos de la gente y montamos en la van para llegar por fín a nuestro destino, un asentamiento maya en mitad de la jungla, lleno de arboles inmensos y grandes barrancos rodeados de vegetacion.
Nada mas llegar, fuimos todos directos al baño. Merece la pena ir solamente para ver lo rústico del tema... está muy conseguido. Pasamos por unas inmensas palapas donde mujeres mayas estaban cocinando lo que sería nuestra comida.
Cuando nos reunimos todos, fuimos a recoger el arnes, el casco (que olía horrorosamente mal) y un palo en forma de 1 para deslizarnos por la tirolina.
Cuando llegamos a lo alto del precipicio, unió mi arnes a la enorme cuerda metalica que atravesaba el barranco, colocó el palo de freno en su posición correcta y me pegó un buen empujon para que cogiera impulso... ¡¡Menuda pasada de experiencia!!. Mirabas abajo y el paisaje era maravilloso (curiosamente no tuve vertigo) y la adrenalina te ponía los pelos de punta (ahora entendía por qué olía así el casco, jeje).

Despues de esta actividad, seguimos a Horacio al otro lado del barranco, porque ahora tocaba descenso en rappel. Tambien fue una pasada, pero nada en comparacion con la tirolina.

Despues de ésto, nos fuimos a la van, hasta que llegamos a un lago enorme donde montamos en canoas por parejas para cruzarlo por senderos increibles.

Al llegar al otro lado del lago, comenzamos a caminar por mitad de la jungla hasta llegar a la entrada de un cenote. Es un cenote completamente cerrado, por lo que tienes que tumbarte para bajar por la cuerda sin chocar con la piedra. ¡Era alucinante!. Una caverna completamente cerrada donde todo estaba lleno de estalagtitas y estalagmitas. El agua era completamente cristalina, hasta el punto de que, una vez dentro, podías ver perfectamente todo el cuerpo sumergido.
Cuando terminamos nuestro baño, salir fue mucho mas facil. Una vez alli, un chamán te hace una ceremonia de purificacion (bastante turistico, la verdad, pero merece la pena solamente por oir la lengua maya, totalmente en desuso en la actualidad).

Volvimos a subir a la van despues de otro paseo por la jungla y volvimos al poblado de las mujeres mayas a comer. Toda la comida era mexicana, un buffet delicioso que nos supo a gloria. Cuando terminamos, nos acercamos a una tienda de artesania donde compramos unas cuantas cosas.
Despues de un pequeño trayecto, llegamos a la zona arqueologica de Cobá. Esperamos en la puerta a Juan, quien sería nuestra guía, y entramos en la zona. Las ruinas están muy bien conservadas, quizás mejor que en Tulum.
Cuando terminaron las explicaciones, llegamos a la zona donde se cogen las bicicletas y fuimos montados en ellas unos 3 km de distancia por caminos de tierra que discurrian entre arboles. Fue un paseo delicioso ya que hacia bastante calor y la velocidad y la brisa te refrescaban a medida que pedaleabas.
Llegamos por fín a la piramide mas alta de la Riviera Maya, la piramide de Nohoch Mul, la unica que hay en Mexico a la que todavia permiten subir.

Comenzamos el ascenso sobre los escalones irregulares y empinados de la piramide, agarrados la cuerda que recorre toda la construccion. He de decir que a mitad de camino mi ánimo comenzó a sucumbir, pero todo el mundo subía...¿Iba a ser yo menos?. Muy despacio, y sin mirar abajo, conseguí llegar a la cima, desde donde la vista se posaba en toda la jungla que había a nuestro alrededor. El esfuerzo mereció la pena, solamente por contemplar la vegetacion de este país que poco a poco nos iba enamorando.
Cuando optamos por bajar, las piernas comenzaron a temblarme, pero descendí sentada en cada escalón. Al llegar abajo, estaba completamente empapada en sudor, por lo que el camino de vuelta en bicicleta, me supo a gloria.
El camino de regreso en la van se hizo mucho menos pesado, ya que estabamos muertos de cansancio. Llegamos al hotel agotados y, segun llegamos a la habitacion, la llave no funcionada. Estan programadas para 7 días y se había bloqueado. Tuvimos que llamar a recepcion para que mandaran a alguien. Hicimos pedido al servicio de habitaciones y a piltrar...¡Que placer el saber que al dia siguiente no teniamos que madrugar!