Sábado 26 Noviembre 2011
Íbamos alternando parques con compras, así que hoy tocaba vuelta a Disney, y qué mejor que ir a Magic Kingdom.
Repetimos el proceso de Epcot, pero en este caso nos encontramos con algo más de gente. Desde el aparcamiento, tomamos un pequeño trenecito que nos dejó en la entrada (es importante recordar la plaza donde está aparcado, porque aquello es enorme y podéis pasar dos días buscando el coche), y allí cogimos el monorraíl para llegar a la puerta de Magic Kingdom.

Un "pequeño" paraíso
Salió a recibirnos el alcalde de Main Street, y poco a poco fueron llegando todos los personajes Disney en un trenecito. Fue un momento mágico el ver a todos esos niños (y no tan niños) emocionados con ese espectáculo.
Como volver a ser niños


Subimos hasta el castillo con todos los empleados dándonos los buenos días y giramos a la izquierda para entrar en Frontierland y encaminarnos al Big Thunder Mountain Railroad, una montaña rusa tranquila y no muy exigente con el cuello de Asun.


La siguiente atracción, Splash Mountain, estaba justo al lado y era la tradicional montaña rusa de agua. Seguía sin haber mucha gente, así que montamos sin casi hacer nada de cola. Salimos un poco mojados, pero la temperatura era buena, y casi fue de agradecer.

Seguimos caminando por la zona y, casi sin darnos cuenta nos topamos con la entrada de The Haunted Mansion en Liberty Square, y no nos lo pensamos. Aunque es más para niños, los efectos están muy conseguidos.
Nuestra siguiente parada fue para sacar un Fast Pass para Space Montain, y paramos a tomar un café en una terraza de la zona, y donde nos encontramos con Winnie The Pooh y Tiger, a los que conseguimos hacer una foto de estrangis.


Para terminar con la mañana antes de comer, montamos en Buzz Lightyear´s Space Ranger Spin donde nos lo pasamos en grande y por último, entramos en Monsters, Inc. Laugh Floor, para reírnos un rato con un monólogo interactivo que fue muy divertido.
Antes de comer, nos encontramos con los últimos coletazos de un desfile con los personajes de Toy Story.

El almuerzo lo hicimos en Frontierland, en el Pecos Bill Tall Tale Inn and Café y nos acercamos a Adventureland a la Swiss Family Treehouse, donde recorrimos el hogar de los naufragos Robinson.

A las tres de la tarde comenzaba otro de los desfiles del parque, así que buscamos un sitio donde tuviésemos una buena vista, y nos sentamos allí con una bolsa de palomitas a esperar a que comenzase el show.
Hubo música con varios bailes, y pasaron ante nosotros todos los personajes de Disney en carrozas.

Como no nos queríamos perder los espectáculos de fuegos artificiales y de luces de la noche pero estábamos algo cansados, decidimos irnos al hotel un rato para regresar más tarde cuando estuviesen a punto de comenzar.
En la segunda visita del día no nos hizo falta pagar el parking (bastó con enseñar el ticket de la mañana), y en lugar del monorraíl tomamos el barco para que la experiencia fuese completa.


Una auténtica maravilla
El colofón final