Y llegaba nuestro último día en Salzburgo, y de nuevo volvíamos a coger el coche para recorrer la carretera del Grossglockner, para muchos la carretera alpina más espectacular de Europa, y que finaliza en la montaña que le da nombre.
Tras recorrer los más de 100 km que hay desde Salzburgo llegamos a la entrada de la carretera, sobre las 10:00 AM. Pagamos el peaje correspondiente (no es barato, en torno a 30€) y empezamos los 45 kilómetros de los que consta el trayecto. En la entrada te dan un mapa en el que te marcan 12 puntos que son en los que te puedes parar, ya sea por las vistas o por los numerosos museos y exposiciones que hay a lo largo del camino.


El paisaje que te vas encontrando a lo largo de la carretera es increible, alta montaña con unas vistas impresionantes (hay que llevar cuidado conduciendo). Paramos en casi todos los puntos habilitados para ello, sacando muchas fotos y disfrutando del maravilloso día que hacía. Nos sorprendió la cantidad de personas que subían a la cima en bicicleta. Podemos asegurar que algunas de las rampas que nos encontramos eran, literalmente, paredes, pero eso no parece importar a los ciclistas austriacos.




A eso de las 13:00 llegamos al Haiser Franz Joseph höhe, que es la última parada en la carretera, justo con el Grossglockner y su glaciar delante (cuando fuimos nosotros había nieve en la cumbre, pero no en el glaciar). Una vez allí, estuvimos en el Visitor Center, donde pudimos ver algunas exposiciones bastantes interesantes sobre los glaciares y algunas cosas más. Finalmente, comimos unos bocadillos comprados en el supermercado que había allí mismo y nos preparamos para bajar, nos sin antes entretenernos en buscar las marmotas que se acercan a donde están las personas.




Para la bajada hay que llevar algo de cuidado con el coche, como bien te van poniendo en los carteles, intentando no pisar el freno demasiado (ya que se pueden calentar) y tirando del freno motor cuando fuese posible evitando que se embale el coche (no solo por las curvas, si no también por los ciclistas que bajan).
Tras un buen rato por carreteras nacionales, cogimos la E55 y nos dirigimos por última vez a Salzburgo, no sin antes sacar la última foto de la fortaleza de Werfen desde el coche. Una vez en la ciudad, nos fuimos al centro a hacer algunas compras, con una foto en la fuente de los caballos de la Plaza Karajan, y a cenar en un Nordsee (la famosa cadena de pescado que ya había recomendado aquí en el foro).


Pronto nos fuimos al apartamento a preparar las maletas y a descansar para coger fuerzas para el largo viaje de vuelta.