Llegamos a las 8:30 am al aeropuerto de Hanoi. El visado ya lo llevábamos medio hecho desde España, a través de una web
www.myvietnamvisa.com, por donde hicimos el primer pago de 15 €, de manera que aquí únicamente pagamos los 50 $ restantes para completar el pago del visado.
Nos hospedamos en Hanoi Guesthouse, un hostal céntrico, en el barrio antiguo, muy cerca del lago. Nos vinieron a buscar como a unas señoras al aeropuerto por el módico precio de 18 $ las 4. Cuando nos depositó en el hotel, no dábamos crédito del calor que hacía a las 10 de la mañana: 40ºC y 95% de humedad. Nosotras, que habíamos estado en Tailandia hacía 3 años y que pensábamos que podía ser parecido, creo que nos habíamos olvidado de eso porque aquello era ardor y creemos y confirmamos que era peor en Hanoi. Casi nos evaporamos. De hecho, los locales de allí nos dijeron que para ellos también era fuera de lo normal, pues estaban pasando una ola de calor (al loro, que para ellos lo normal son 35ºC, tampoco cambia tanto la cosa!).
La habitación de la Guesthouse es 18$ la doble (q al cambio eran menos de 7€ por persona). Las habitaciones están muy limpias y cubren nuestras necesidades. El personal es súper agradable y servicial, lo cual no quita par
a que luego intenten convencerte de hacer excursiones con ellos y enseñarnos toda su gama de posibilidades. Está en todo el centro de la ciudad, así que es muy recomendable.
Nuestra idea inicial que llevábamos desde España era partir esa misma noche para Sapa en tren nocturno, de hecho, sólo habíamos cogido una habitación para las 4 para una ducha rápida, dejar las maletas y organizar la mochila de la excursión. Pero una vez allí, lo organizamos de manera diferente y esperamos a irnos al día siguiente por la noche, así podíamos esperar a Lara (que se apuntó al viaje a última hora) que se podría venir también.
Cuando llegamos a la guesthouse, había mucha gente haciendo el check in, de modo que tuvimos que esperar hasta las 11 que nos dieran la habitación. Ese fue el momento en que la vietnamita intentó “vendernos” sus excursiones. Tomamos nota, pero sabíamos de otras agencias muy recomendadas por los foros, así que esperamos a tomar una decisión a ver lo que ofrecían las otras agencias. Por lo general, en los hoteles te cobren algo más por la comisión, así que preferíamos mirar otras agencias.
Cuando nos dieron la habitación, nos dimos una ducha y partimos a las agencias que teníamos apuntadas para ver las excursiones. Cuando salimos del hotel, con su aire acondicionado fresquito, nos dio el golpe de calor insoportable que hacía y a los 2 minutos estábamos sudando a tope.
Las agencias que teníamos miradas desde aquí y que las recomendaban en todos los foros eran Vegatravel, Handspan y Sapatours. Así que fuimos directas a Vegatravel, que está en Han Ba 24, a 10 min andando de nuestra Ghuesthouse. Desde este cuaderno de viaje también recomendamos Vegatravel, está fenomenal y todo muy bien organizado. Los de la agencia hablan inglés perfectamente y te lo pueden explicar todo muy bien (no en todas las agencias hablan bien inglés).
Nos informaron de la excursión de Sapa, Halong Bay y Nimh Binh, y como todo nos pareció muy bien, comparándolo con lo que habíamos leído ya, decidimos contratarlo ahí sin esperar a mirar en otras agencias. La excursión de Sapa nos salió por 108$, la de Halong Bay por 75$ y la de Tam Coc (Nimh Binh), que era personalizada pues el día que íbamos a Tam Coc luego nos tenían que llevar directamente al aeropuerto para volar a Hue, por 45$ (sin personalizar, sin una van específica para nosotros y sin trayecto al aeropuerto, esta excursión son unos 18$).
Fue en la agencia cuando decidimos cambiar de idea y quedarnos un día más en Hanoi. El plan que pensamos fue marchar a Sapa al día siguiente y enlazar la vuelta (que se llega a las 5 am) con el viaje a Halong Bay, que se sale a las 8 am. Y a la vuelta de Halong Bay ir a Tam Coc. Con esto, teníamos que quedarnos una noche en Hanoi entre Halong Bay y Tam Coc. Pensábamos quedarnos en nuestra Guesthouse pero en la agencia nos dijeron que habían inaugurado un hotel, Vega Hotel, que era nuevo, que estaba infinitamente mejor que nuestra Guesthouse, que estaba en promoción y, que por ser nosotras nos lo dejaban al mismo precio que la Guesthouse: 18$ la doble con desayuno. Nos lo creímos todo (aunque lo suyo hubiera sido que nos enseñaran el hotel, pero no lo hicimos), así que decidimos coger esa noche en Vega Hotel.
Así pues, fuimos a la Guesthouse a decir varias cosas:
- una: que no vamos a contratar ninguna excursión con ellos
- dos: que nos quedábamos esa noche a dormir las 4 y que, por tanto, necesitábamos una habitación más
- tres: que no nos íbamos a quedar más noches
Pese a que por nuestra parte ya no queríamos nada con la guesthouse porque no contratábamos con ellos las excursiones y, básicamente, les mareamos todo el rato, se portaron genial: la guesthouse estaba fully-booked para esa noche, pero nos facilitaron las cosas ya que nos ofrecieron una habitación en un hotel cercano, mejor que este, de su amigos o vete tú a saber, que nos dejaban una habitación mejor por el mismo precio. Que no incluía el desayuno, pero que fuéramos a esta guesthouse a desayunar por la mañana for free. Y que nos venían a recoger cuando quisiéramos a la guesthouse para llevarnos allí. En fin, todo facilidades. Ahora entendemos por qué todo el mundo decía que los vietnamitas eran tan sumamente encantadores y serviciales.
Una vez que terminamos todos nuestros líos, decidimos buscar un sitio para comer, que ya eran casi a las 4 de la tarde. Mientras buscamos un sitio, saboreamos los especial que es Hanoi, aunque creo que sólo puedo decir una palabra: calor infernal. Creo que no habíamos pasado tanto calor en la vida, es que era verdaderamente insoportable. Teníamos de forma continua la camiseta absolutamente mojada, el pelo, gotas de sudor por la cara y por todas partes. Así que la prioridad del restaurante tenía que ser el aire acondicionado. Acabamos en un tailandés que, manda narices, estamos en Vietnam y lo primero que hacemos es comer en un Thai, pero es lo primero que encontramos y el calor y el hambre no nos daban para pensar más. Así recordábamos viejos tiempos de nuestro viaje a Thai, con unos Pad Tai y un arroz frito.
Después de comer nos fuimos a dar una vuelta por Hanoi. La ciudad es caótica, así, por resumirlo en una palabra; la gente hace vida en la calle, saca su micro taburete y se sientan ahí a charlar con los amigos y vecinos y, por supuesto, a comer, porque allí están todo el día comiendo. El medio de transporte fundamental (y único, casi) es la moto. La gente circula en moto con una soltura que nosotros flipábamos. Para cruzar no puedes esperar a que las motos se pararan para dejarte pasar, no, si no que tenías que jugártela en plan camicace a cruzar la calle y las motos luego te esquivan, también es que no van muy rápido. Para que tú sepas que viene una moto, la moto pita. Pero como están todo el rato pasando las motos, están todo el rato pitando, así que el ruido al final es un poco molesto.
Parece que entre calor, motos por todas parte, los olores de la gente comiendo en la calle y el ruido de las motos no parece una ciudad atractiva, pero no es así. Hanoi tiene un encanto muy especial: las casitas, la gente haciendo vida en la calle, las motos, el barullo...
Continuamos nuestro paseo por Hanoi: lago Hoan Kiem, teatro de la ópera, barrio francés, la prisión de Hoa Lu y pagoda del Emperador. Paseando por el barrio francés, paramos a tomar nuestra primera cerveza del viaje para entrar en frescor, porque más de dos horas caminando a 40ºC es francamente imposible. Nos pedimos la Hanoi Beer, que está bastante buena. Aunque refrescarse no sé si sirve de algo, porque en cuanto sales a la calle, pasan 2 minutos de reloj y vuelves a estar sudando. Da igual que sea de noche (que allí a las 6 ya es de noche), que la temperatura es prácticamente la misma.
Continuamos nuestro paseo por la Iglesia catedral de San José (que es como Notre Dame) y vemos cómo todavía más vietnamitas de los que había antes salen a la calle para cenar. Creemos que como no se puede estar en casa por el calor deciden salir a la calle. Se ponen los taburetitos mini, las mesitas y hale, a cenar y charlar. Por el contrario, el número de motos pitando empiezan a reducirse y vemos motos aparcadas por todas las calles.
Nos vamos a cenar a un sitio chulísimo a darnos un homenaje, porque para ser Hanoi, se le considera un sitio caro (unos 7 € por barba): Green Tangerine, en la calle Han Be. Es un restaurante francés con comida vietnamita que está situado en un edificio colonial muy bonito. La verdad es q por ese precio merece la pena, porque comimos de lujo a base de cangrejo super bien cocinado, rollitos vietnamitas, salmón con una salsa riquísima, etc. Tras la cena, nos fuimos a dormir directamente porque estábamos agotadas de tanto ajetreo.