A las 7:30 pm, sin desayunar, nos vamos a la isla Tip To, a subir 400 escaleras para ver desde arriba la Bahía de Halong. Unas vistas muy chulas. Esa isla tiene una pequeña playa. Aprovechamos a bañarnos, el agua calentísima, y coger la cámara acuática para hacer un rato el tonto.
Volvemos a vuestro barco, nos duchamos y, por fin, desayunamos, a base de huevos fritos con tostadas. No entendemos por qué nosotras nos lo comemos todo, sin dejar las migas y las inglesas no comen nada. Tras el desayuno, nos vamos rumbo a Halong, así que nos subimos a cubierta a tumbarnos en la hamaca y, sencillamente, disfrutamos de la vida.
A las 12:00 llegamos a Halong y nos llevan a comer a un restaurante, cuando aún estábamos haciendo la digestión. Lo que ocurre en este país es que como la comida está buenísima, da igual lo lleno que estés, la cuestión es comer. A las 13:00 salimos de Halong rumbo a Hanoi, donde llegamos a las 17:00. Nos dejan donde la agencia, así que mientras 3 de nosotras van a recoger las maletas, Olga y yo nos vamos a recoger la colada a la agencia esa que había por la calle.
Pues aquí empieza nuestra odisea con la laundry: falta una bolsa de 2 kg de ropa. Las vietnamas que estaban en la agencia, que no hablaban mucho inglés, no saben dónde está la bolsa y nos hacen entender que ellas no tienen nada que ver con la laundry, así como si nada, hasta que baja la “mandamás” que es una señora vietnamita que baja en pijama y nos dice, después de convencerla que efectivamente habíamos perdido la bolsa, que para recuperar la bolsa hay que ir al origen, es decir, a la lavandería.
Aceptamos ir al origen, pero con un pequeño problema, está lejos y no se puede ir en taxi porque está metido por callejones donde los coches no caben. La única manera es ir en moto. Ni a Olga ni a mí nos gustan mucho las motos, por no decir nada, y menos en una ciudad tan caótica como Hanoi, pero es que no nos quedaba más remedio que ir en moto si queríamos recuperar nuestra bolsa. Así que Olga se fue con la “mandamás” y la chica que se encargaba de la agencia aceptó a llevarme a mí. Lo del casco aquí es para figurar, está claro, porque nos pusimos un casco de bici que además nos quedaba grande.
Pues, oye, una experiencia más “pal cuerpo”, viajar en moto en una de las ciudades más caóticas del mundo. Nos recorrimos Hanoi hasta las afueras, donde se encontraba la lavandería. Cuando llegamos, nos dice el tío que estaba al cargo de todo, un tío que parece que dominaba el percal y al que todo el mundo hacía caso, (podría ser el dueño de todo aquello) que la bolsa no estaba. Cree que un tipo se la ha llevado confundida y que estaba en Halong. Pero que volvía al día siguiente. Nosotras al día siguiente, tras nuestra excursión por Nimh Bin, nos íbamos al aeropuerto a tomar el vuelo a Hué. Así que el dueño de todo dijo que en cuanto llegara el tipo en cuestión, cogía la bolsa y nos la guardaba para cuando volviéramos de Nimh Bin.
En fin, que como no teníamos otra alternativa, aceptamos. Cabe recordad que viajamos con lo justo justísimo y perder una bolsa de 2 kg, donde hay ropa de 5 personas, es perder buena parte de la ropa con la que viajas.
Volvemos de la misma forma, Olga con la “mandamás” y yo con la de la agencia. Y el dueño de todo también nos acompaña hasta la agencia. Una vez en la agencia, para ir al hotel donde nos esperaban nuestras amigas, el dueño de todo se ofrece a llevarnos en su moto. Como ya estábamos de vuelta de todo, aceptamos montarnos las 2 en la moto con el tío y sin caso, y a las calles de Hanoi, de perdidos al río! Pero ya estábamos de vuelta de todo y ya nos habíamos hecho a esta ciudad. Nos deja en el hotel y se despide diciendo que ya lo apañará todo para que mañana recuperemos nuestra bolsa. No teníamos más remedio que confiar.
El hotel que nos había recomendado la agencia, pues… ¿qué decir? Que es una pasada por el precio que nos lo dejaron. Dejamos las cosas y nos vamos a dar una vuelta para hacer una visita nocturna por la ciudad. Fuimos al teatro de las marionetas de agua, que es muy típico de allí, por 2 euros por persona. Nos lo recomendaron, pero vamos, que nos pareció bastante aburridillo, aunque sólo son 50 minutos. Nos sirve para estar refugiadas fresquitas, aunque ya este día no hace el calor tan horroroso que hizo el primer día. Hace calor, pero ya es algo soportable.
Nos fuimos a cenar a un pub que se llama “le Pub”, qué original, que está en la Calle Han Ba 25. Pedimos cosas de picar. Aquí descubrimos cómo se escribe el famoso brindis vietnamita: Mot Hai Ba Zooooo!!!
Intentamos buscar un bar para salir. Fuimos al Legens Beer, que lo pone bien en la Lonely, pero cuando llegamos, al as 10:30, ya estaba cerrado. Buscamos más sitios hasta que encontramos a unos españoles que nos dicen que hay una callecita con agún bareto, así que allá vamos. Encontramos un bar con música en directo, pero no había mucha gente. Nos pedimos el primer mojito del viaje. Días más tarde, nos contaron que la zona de marcha mochilera está por la calle de la agencia Vegatravel, pero esa noche ya nos quedamos allí.