Es veintiséis de julio y llevamos un mes bastante movido, reciente cambio de trabajo para uno y con ello cambio de localidad y provincia y situación de desempleo para el otro desde hace muy poco tiempo. Con el cambio de localidad, la mudanza, ¿quién no odia las mudanzas? En esta ocasión decidimos deshacernos de todo aquello que nos pesaba, muebles y objetos personales que considerábamos prescindibles (casi todo); estos chismes tampoco nos cabían en nuestro nuevo destino, así pues no era una elección. En el nuevo hogar, jeje como sardinas en lata (es un sitio pasajero, nos decimos, pero se convertirá en definitivo con total seguridad, ¿quién quiere otra mudanza?). Pocos días antes de ese veintiséis, lo típico, tetris en tres dimensiones para el nuevo hogar, cambio de filtros, agujeros en las paredes, comer en el suelo, dormir en el suelo, cocinar de forma improvisada,como último recurso bajar a por un pollo asado, (bajar, jeje, la pollería más cercana nos queda a unos kilómetros, que digo, el alma más cercana nos queda a unos kilómetros). Se aproximan las vacaciones, nuestro cansancio no nos permite tomar decisiones con claridad y solo deseamos no tener nada que hacer, descansar.
Mi pareja, como solo las chicas saben hacer, comienza a lanzar globos sonda, "...necesitamos unas vacaciones...", tras esto, es inevitable, ya te ves haciendo maletas, pero no importaba, aún estaban sin deshacer, casi más complicado, saca y vuelve a meter. El veintiséis de julio, es el día, tras unos cuantos intentos en la red buscando un destino ideal para descansar y liberar el estrés, es inevitable... El año anterior volvimos de Riviera Maya absolutamente cautivados y comenzamos a buscar desesperadamente el mismo hotel que entonces con otros planes muy diferentes. En esta ocasión había que descansar, lo necesitábamos. Aún podíamos oír la música de fondo en los caminos del hotel que de noche, con el olor a mar Caribe, te llenaba el cuerpo de sensaciones únicas. También recordábamos canciones que sonaban de fondo mientras comíamos el año anterior en el hotel, todo eso sin duda nos decía que descansaríamos tal y como pretendíamos. Aquello fue misión imposible, el hotel escapaba en esta ocasión de nuestro presupuesto y entonces de repente, una web, un hotel, un viaje, ahí estaba, ese era el precio que podíamos pagar y no íbamos a pensarlo más; lo importante era el destino, nuestras ganas de volver y las expectativas de descanso que teníamos depositadas en el viaje. Embarcaríamos cinco días después.
En esta ocasión, nada de preparativos, solo descansar, además si algo hacíamos sería "más salvaje", por tanto, único destino Sian Ka'an. Tiramos de recursos, como no, el foro, buscamos y en el clavo, ya teníamos nuestra agencia para hacer esa excursión que ni de coña después de valorar íbamos hacer sin un soporte profesional que conociera el terreno.
Último día de trabajo, fotocopias de los pasaportes y compra de repelente, los típicos medicamentos menores. ¡¡¡Cariño que meto en la maleta para ti!!!, casi nada mi amor, las chanclas, un par de pantalones, uno corto para dormir, el bañador y tres o cuatro camisetas. Ella siguió mis pasos, en esta ocasión las tres maletas del año pasado se convirtieron como por arte de magia en una maleta más bien vacía; los bultos de mano también prácticamente vacios. El viaje del año anterior y la mudanza nos habían hecho comprender que lo único que no debíamos dejar en casa era a nosotros mismos (!!!ya habáimos aprendido a ir ligeros de equipaje¡¡¡).
Mi pareja, como solo las chicas saben hacer, comienza a lanzar globos sonda, "...necesitamos unas vacaciones...", tras esto, es inevitable, ya te ves haciendo maletas, pero no importaba, aún estaban sin deshacer, casi más complicado, saca y vuelve a meter. El veintiséis de julio, es el día, tras unos cuantos intentos en la red buscando un destino ideal para descansar y liberar el estrés, es inevitable... El año anterior volvimos de Riviera Maya absolutamente cautivados y comenzamos a buscar desesperadamente el mismo hotel que entonces con otros planes muy diferentes. En esta ocasión había que descansar, lo necesitábamos. Aún podíamos oír la música de fondo en los caminos del hotel que de noche, con el olor a mar Caribe, te llenaba el cuerpo de sensaciones únicas. También recordábamos canciones que sonaban de fondo mientras comíamos el año anterior en el hotel, todo eso sin duda nos decía que descansaríamos tal y como pretendíamos. Aquello fue misión imposible, el hotel escapaba en esta ocasión de nuestro presupuesto y entonces de repente, una web, un hotel, un viaje, ahí estaba, ese era el precio que podíamos pagar y no íbamos a pensarlo más; lo importante era el destino, nuestras ganas de volver y las expectativas de descanso que teníamos depositadas en el viaje. Embarcaríamos cinco días después.
En esta ocasión, nada de preparativos, solo descansar, además si algo hacíamos sería "más salvaje", por tanto, único destino Sian Ka'an. Tiramos de recursos, como no, el foro, buscamos y en el clavo, ya teníamos nuestra agencia para hacer esa excursión que ni de coña después de valorar íbamos hacer sin un soporte profesional que conociera el terreno.
Último día de trabajo, fotocopias de los pasaportes y compra de repelente, los típicos medicamentos menores. ¡¡¡Cariño que meto en la maleta para ti!!!, casi nada mi amor, las chanclas, un par de pantalones, uno corto para dormir, el bañador y tres o cuatro camisetas. Ella siguió mis pasos, en esta ocasión las tres maletas del año pasado se convirtieron como por arte de magia en una maleta más bien vacía; los bultos de mano también prácticamente vacios. El viaje del año anterior y la mudanza nos habían hecho comprender que lo único que no debíamos dejar en casa era a nosotros mismos (!!!ya habáimos aprendido a ir ligeros de equipaje¡¡¡).