Es el quinto día en destino, Ernesto acababa de pasar la noche anterior a no muchos kilómetros y en el hotel el mar estaba revuelto y el día amenaza con lluvias. Mejor pasamos la mañana en Playa y continuamos en nuestro empeño de acercarnos a las costumbres del lugar. Pudimos tomar algunas fotografías muy etnográficas y pasarlo realmente bien con lugareños visitando establecimientos de restauración fundamentalmente frecuentados por locales; llovía a cántaros, la tormenta amenazaba con persistir pero no consiguió que en ningún momento nuestra disposición disminuyera. Visitamos el Sazón de México, donde estuvimos estupendamente, también nos gustó un restaurante-bar llamado la Pequeña Francia, este muy cerca de la Quinta ya dirección a la playa, allí conocimos días antes a Tony. Quedamos impresionados por los atributos de los maniquíes y por lo grande que son los electrodomésticos en venta, de un tamaño considerablemente mayor que los que estamos acostumbrados a ver por aquí. También nos llamo la atención ver la venta de motocicletas en un establecimiento de electrodomésticos, por unos 800€ te hacías con una. El tránsito de efectivos militares por Playa aquel día era grande, las rachas de viento fuerte frecuentes y el agua era un no parar a ratos.
Durante el sexto día los coletazos de Ernesto no tenían intención, a primera vista, de irse, así que ese día decidimos descansar, levantarnos algo más tarde y poder dormir hasta más o menos las 8:00 horas. Nos dirigimos inmediatamente a la playa y nos recreamos viendo como otros también divisaban el oleaje disfrutando del viento ahora ya no tan huracanado. A media mañana conforme previsiones el tiempo mejoró, el cielo paso de gris a un cielo más agradecido y disfrutamos por fin de la piscina del hotel. Sesión fotográfica a la señora para inmortalizar las trenzas que por segundo año consecutivo se hacía.
Séptimo y último día, nuevamente pasamos la mañana en el hotel ¡¡¡lógico, ya nos íbamos!!!, que pena. Pudimos charlar desde primera hora con el camarero del bar piscina, no le preguntamos su nombre, hablamos de todo; se interesó por nosotros y nuestra situación, nos contó sus funciones en el hotel, como de una tarea realizaba otra a continuación que poco tenían que ver. Advertimos de su conversación que su situación es muy parecida a la de la mayoría de nosotros, lógicamente, que están un poco quemados, no podría ser de otro modo. Aprendimos mucho de aquella conversación y agradecimos su sinceridad y honestidad, sin duda, son gente diferente, al menos a nosotros mismos y a las personas con las que trato cada día. Tienen un tesón y gratuidad que por mucho que en parte el guión se lo exija, llega un momento en el que te das cuenta "que les va de serie" chapó.


Durante el sexto día los coletazos de Ernesto no tenían intención, a primera vista, de irse, así que ese día decidimos descansar, levantarnos algo más tarde y poder dormir hasta más o menos las 8:00 horas. Nos dirigimos inmediatamente a la playa y nos recreamos viendo como otros también divisaban el oleaje disfrutando del viento ahora ya no tan huracanado. A media mañana conforme previsiones el tiempo mejoró, el cielo paso de gris a un cielo más agradecido y disfrutamos por fin de la piscina del hotel. Sesión fotográfica a la señora para inmortalizar las trenzas que por segundo año consecutivo se hacía.


Séptimo y último día, nuevamente pasamos la mañana en el hotel ¡¡¡lógico, ya nos íbamos!!!, que pena. Pudimos charlar desde primera hora con el camarero del bar piscina, no le preguntamos su nombre, hablamos de todo; se interesó por nosotros y nuestra situación, nos contó sus funciones en el hotel, como de una tarea realizaba otra a continuación que poco tenían que ver. Advertimos de su conversación que su situación es muy parecida a la de la mayoría de nosotros, lógicamente, que están un poco quemados, no podría ser de otro modo. Aprendimos mucho de aquella conversación y agradecimos su sinceridad y honestidad, sin duda, son gente diferente, al menos a nosotros mismos y a las personas con las que trato cada día. Tienen un tesón y gratuidad que por mucho que en parte el guión se lo exija, llega un momento en el que te das cuenta "que les va de serie" chapó.

