Lo primero que hicimos fue ir a ver la zona de la ONU, y ya que estábamos nos acercamos a la Donau Tower. Yo no tenía muy claro si subir o no, pero como hacía muy buen día decidimos subir (11€ los dos con la VC, y ojo que aquí hay que llevar los vales que están en el folleto de la tarjeta, al igual que para subir a la noria del Prater). Las vistas desde la torre son, obviamente, muy buenas:

Paseamos un rato por el parque, muy grande y muy tranquilo, y volvimos al centro, a la zona del ayuntamiento. Llegamos tarde para la visita al Parlamento, nos hicimos fotos por fuera

y nos fuimos al ayuntamiento, con la mala suerte de que ese día había un pleno y habían suspendido la visita (gratuita), pero estuvimos viendo un poco la parte accesible. Nos gustó mucho.

Vimos también el Burgtheater y fuimos al edificio de la Universidad, descubriendo allí unas tumbonas muy cómodas en los jardines, así que allí estuvimos tirados un buen rato, muy cómodos y aprovechando además el Wifi que tenía.
De ahí vimos por fuera la iglesia Votiva, que estaba en obras y no se podía entrar, y volvimos a comer al café Einstein. Le pregunté si tenían carta en inglés o español y me trajo un Ipad con carta en español y fotos de los platos. Pedimos dos tostas y dos cervezas, y rematamos con un Topfl Strudel, 24,50€.

Pasamos por el Museums-Quartier, viendo por fuera los edificios, hasta llegar al Albertina, donde entramos (18€ con VC, los dos). Es arte contemporáneo, si bien el palacio también merece mucho la pena. Tenían una exposición de Monet a Picasso, que estaba muy bien.

Este conejo es famoso:

A la salida vimos mucha gente concentrada delante del hotel Sacher. Preguntamos y resulta que Merkel estaba a punto de salir.
Cogimos el tranvía 1 para recorrer parte del Ring (y de paso descansar un poco), parando en Schwedenplatz, y bajando de nuevo hacia la catedral, parando antes en Zanoni&Zanoni para tomarnos una copa de helado. De ahí fuimos a ver el antiguo ayuntamiento, Hoher Markt y su famoso reloj, hasta llegar a la zona del palacio Fernstel. De ahí volvimos a la ópera, que como el día anterior tenía pantalla en la calle para seguir la función, y allí estuvimos sentados sobre unas alfombras que ponen, hasta que, ya cansados, nos volvimos al hotel.