11 de agosto de 2012
Hoy nos hemos metido una barbaridad de kilómetros; unos 1.000.
Por el camino, a parte de Wichita Falls, nos hemos encontrado con infinidad de ranchos y pozos de petroleo.
Como siempre que paramos a echar gasolina, hemos entrado a la tienda a ver lo que ofrecía.Esta es la colorida máquina de Freezees.

La oferta de Hot Dogs es muy amplia.

Parece un pequeño Dunkin Donuts.

Al llegar a Amarillo, un pueblo de Texas, hemos parado a comer en un restaurante llamado "The big Texas ranch"
Es muy famoso por aquí porque salió en un episodio de un programa de cocina de Estados Unidos. También lo vimos en un programa de esos de españoles por el mundo.
Hay un reto que consiste en comerse un filete de 72 onzas (unos 2 kilos) en menos de 1 hora. Si lo haces, te sale gratis. Si no, lo pagas. El tio bestia que tiene el record, se lo consiguió comer en 8 minutos. Pero a parte del filete, hay que comerse la guarnición, que consiste en patata asada, ensalada, y un pimiento picante gigante.


Nosotros no hemos intentado el reto, y nos hemos comido una mariconada de 8 onzas (unos 200 gramos)
Debajo de esa cabeza de res y esos marcadores, es donde está la mesa en la que se sientan a comer los que intentan el reto.
Bonito hotel frente al restaurante.
Cerquita de allí, está el Cadillac Ranch.
Es un monumento que crearon unos artistas en el 1.974 para representar la edad de oro de Estados Unidos a través de las distintas evoluciones de los Cadillacs.
La gente se lleva sus propios botes de graffiti para pintarlos. Luego los dejan allí tirados, y los demás llegamos, y con la poca pintura que queda en los botes, hacemos la gracieta de pintarlos también. No sé por qué, pero es divertido.
Creo que antiguamente estaban ubicados en otro lugar, pero en 1.997, los trasladaron aquí para que no estuviesen tan cerca de la ciudad.
La visita es muy fugaz, porque el calor que hace ahí es infernal.
La gente va y viene constantemente. Todos hacemos lo mismo. Llegamos ahí, lo miramos con admiración, buscamos un bote con pintura, ponemos nuestro nombre o nuestro país, tiramos el bote, hacemos 4 fotos, y nos vamos de allí corriendo mientas exclamamos: "Joder, que calor" Duración de la visita: 5 minutos.
Ahí tenemos el Ford No hemos hecho ni 3.000 kilómetros, y ya ha salido un aviso de que hay que cambiar el aceite urgentemente. Aún no sabemos si ignorar el aviso y quemar el motor, o acercarnos a alguna sucursal de Dollar en Albuquerque y probar suerte a ver si encontramos a alguien que nos solucione el inconveniente.
Ya decía que hacía calor. 108 grados Farenheit. Unos 42,5 Centígrados.
Y un estado nuevo.
Entramos en Mountain Time Zone. O sea, que tenemos que retrasar el reloj una hora. Ahora tenemos 8 horas menos que en España. Viajando hacia el oeste, estas cosas se agradecen. Veremos cuando viajemos hacia el este y empiecen a quitarnos horas.
Esta carretera, la Interestatal 40, sustituye varios tramos de la antigua Ruta 66. Esta línea recta que se ve en la foto, ha durado 300 kilómetros.
Por fin hemos llegado a Albuquerque. El hotel, un Super 8.La hora que hemos atrasado en el reloj, nos va a venir bien para dormir una hora más y recobrar energías.