Llegamos a Ho Chi Minh (antigua Saigón) a mediodía después de un vuelo en el que casi nos morimos de frío y eso que nos pusimos hasta el forro polar y una manta.
Nos vinieron a recoger y llegamos al hotel. Descansamos un ratito y empezamos la visita a la ciudad.
Es muy distinta a Hanoi en el sentido que es mucho más europea y cosmopolita. Mucho más tráfico, edificios altos, centros comerciales…
Los lugares más emblemáticos tienen claramente la influencia colonial: el palacio presidencial, la catedral de Notre Dame, la oficina de correos, el ayuntamiento,…


Elegimos un restaurante Pizza Hut al lado del hotel para comer y cenar el tiempo que estuvimos en esta ciudad. Comimos muy bien y el servicio perfecto (los camareros majísimos).