En nuestro quinto día de parques íbamos a visitar el último de Disney: Animal Kingdom. El parque normalmente cierra a las 5, pero al ser sábado cerraba a las 8. Aun así, nuestra guía de undercovertourist lo marcaba como día en verde y su palabra es ley. Nos tomamos la mañana un poco con más de calma y llegamos sobre las 9:20 al parking. La entrada estaba cerca y pudimos ir caminando.
Este parque tiene una atmósfera particular. A diferencia de los otros parques de Disney en los que el decorado, pese a estar muy bien hecho, es “falso”, en Animal Kingdom te sitúas en medio de la naturaleza. Mires donde mires solo ves naturaleza, nada más. Consigue ponerte mucho en situación.


Recorrimos el parque hasta llegar a Expedition Everest para coger un FP. Por el camino había cast members con unas jaulas transparentes con bichos exóticos que te paraban y te explicaban sus características. Bastante interesante.
Con los FP en la mano, fuimos a Kilimanjaro Safari, ya que había leído que la mejor hora para ir era a primera hora, ya que así los animales estaban más despiertos y no pasaban tanto calor. Por cierto, hablando de calor, teníamos medias de 26-27ºC, en Febrero. No me quiero imaginar cómo debe ser eso en verano. Eso sí, tuvimos la suerte de que no nos llovió ni un solo día. Nos subimos a uno de los Jeeps e iniciamos nuestro Safari. Vimos muchísimos animales y es espectacular la sensación de verlos al aire libre y que pese a que sé que hay barreras naturales ocultas, te da la sensación que pueden acercarse lo que quieran. Salimos de Kilimanjari y casi sin querer te metes en Pangani Trails a ver más animales.









Volvimos a Asia para subirnos a una de las atracciones que más ganas le tenía: Expedition Everest. La cola está tematizada hasta el detalle y la montaña es imponente. La atracción no decepcionó. No es extremadamente intensa pero sí que consigue darte la sensación de estar por el Everest perseguido por un yeti. Una lástima que el animatronic del yeti esté estropeado y casi no se mueva, porque es imponente.

Seguimos por Dinoland para subirnos a Dinosaur, otra atracción que esperaba con ganas. La primera vez que subimos se nos estropeó al final y estuvimos con el coche parado rodeados de dinosaurios durante bastante rato. Más tarde repetiríamos en condiciones y es una atracción espectacular. Muy bien tematizada y con cambios de dirección muy bruscos. Después fuimos a ver el musical de Nemo para relajarnos de tanto ajetreo. Cuando veía fotos de este musical con los peces aguantados por palos lo veía un pelín cutre, pero la verdad es que enseguida te olvidas de eso y te metes de lleno en el musical con grandes coreografías y voces.
Nuestro siguiente destino era el árbol de la vida con su show en 4D de It’s tough to be a bug. El árbol está diseñado al detalle, con los animales tallados en la corteza. El preshow de It’s tough to be a bug es muy curioso. Estás en una sala con posters de películas famosas pero protagonizadas por bichos mientras suenan bandas sonoras conocidísimas pero interpretadas por zumbidos de los insectos. El show en sí está bastante bien, con muchos efectos sobre el público para darte la sensación que te has convertido en uno de ellos.

Después de comer nos fuimos a ver la cabalgata. Es un poco más pequeña que la de Magic Kingdom pero merece mucho la pena.





Continuamos con el show de pájaros de Flight of Wonder. Está bien, si te sobra tiempo recomiendo pararse a verlo.


Al salir del show fuimos a ver los tigres y murciélagos gigantes del Maharajah Jungle Trek. Bastante imponentes, la verdad.


Repetimos otra vez Expedition Everest mientras esperábamos la hora de ver el Rey Leon.
Este musical es sin duda el mejor de todo Disney. Son 30 minutos de voces increíbles, acrobacias espectaculares y malabares con fuego. Si este es así de impresionante no me quiero imaginar cómo debe ser el de Broadway. Nos quedamos todos con la boca abierta. Fue una gran despedida de los parques Disney.




Este parque se puede ver realmente en medio día, así que a las 5 ya lo habíamos visto todo y fuimos al hotel a relajarnos un poco. Este sería el último día que nuestros amigos nos acompañarían. Al día siguiente se volvían a Barcelona mientras a nosotros aún nos quedaban varios días para disfrutar.