El 11/11/11 compré los vuelos. No, no me tocó el sorteo de la ONCE, ¡es que ya no podía aguantar más! Iríamos con Delta, aunque compré los vuelos en la web de El Corte Inglés ya que me ofrecía los mejores precios para la ruta que yo quería. Saldríamos el 17 de Julio, desde Barcelona hacia Atlanta. Sin escala en Europa, lo preferimos así. En Atlanta tendríamos unas 7h de escala (con premeditación, para poder hacer una visita en la ciudad) y luego nuevo vuelo destino a Los Ángeles. La vuelta sería el 2 de Agosto desde Las Vegas, prontito prontito, con escala de menos de 2h en Atlanta y de allí directos a Barcelona, donde llegaríamos al día siguiente. ¿Precio? Nada barato, 2098€ los dos, con el seguro de cancelación porque aún faltaban muuuuchos meses. Tengo que confesar que sí había vuelos algo más baratos, pero o bien hacían dos escalas, o no hacían la escala en Atlanta, o una vez allí no me dejaban el tiempo suficiente... y encima en temporada alta. Total que, como ya se sabe, cuantos más requisitos le pides al vuelo y menos margen le das, pues más caro es. Y eso me pasó.

Desde que compré hasta que nos fuimos, me hicieron como seis cambios en los vuelos. Las primeras veces casi me daban taquicardias cuando veía los correos electrónicos de El Corte Inglés con el asunto “cambio de vuelos”. Y es que a veces me ponía que el vuelo estaba cancelado, y a continuación “su nuevo vuelo….” (quedaba exactamente igual). Una vez me atrasaron el de salida de Barcelona un par de horas, con lo que perdí tiempo en Atlanta, otra vez me adelantaron el de Atlanta a Los Ángeles, pero por suerte luego me lo volvieron a poner a la hora inicial. Otro día me cambiaron la hora del vuelo de Atlanta a Barcelona, el de vuelta, quedando solo 30 minutos para la conexión con el vuelo anterior que nos traía de Las Vegas. Una pesadilla. Por suerte después de unas visitas a la agencia nos arreglaron la vuelta y afortunadamente, al final todo ha salido bien.