Día 12 (Miércoles 11/07)
Nos levantamos muy prontito, al poco de amanecer, y la vista es bastante chula.

Vista de la playa des del hotel
Comemos cuatro cosillas que compramos el día anterior (en un 7 Eleven, como no), y nos vienen a buscar para pasar el día en el Parque Nacional de Ang Tong. Viendo el folleto de excursiones que tienen en el propio resort, vemos que Nancy (la de la agencia de Chiang Mai) nos ha cobrado unos 300THB por persona más de lo que vale el tour (primer gol que nos ha colado).
Hace un día estupendo. Así que nos llevamos mucha crema, gafas de sol y gorra (casi todos los días en estas islas nos ha hecho un tiempo excelente). Nos llevan al pier y cogemos el barco. Nos explican el planing del día y zarpamos.

Barco idéntico al que íbamos nosotros

Al cabo de una hora y pico llegamos a nuestro primer destino, una islita donde está el “Emerald Lake”. Allí desembarcamos y hacemos un paseíto para llegar primero a un mirador y luego a un lago superchulo. Todo el camino está con escaleras, aunque vaya escalones. Los peldaños son muy estrechos y la escalera muy empinada (hay gente que baja de espaldas con el culo pegado a los escalones).

Emerald Lake. Espectacular
Tras la excursión cogemos unos kayaks. Al principio nos cuesta un poco pillar el truco (y más cuando unos payasos nos empotran contra la roca de una gruta y casi nos vuelcan la barca), pero luego lo acabamos dominando. Esta parte también está bastante chula, aunque cuando vamos a subir al barco y dejamos el kayak, a mi mujer se le escapa una de las chanclas que se va al fondo del mar. Menos mal que se compró unas nuevas en Chiang Mai.

Vistas del kayaking
Subimos al barco y nos dan de comer, una bandejita de un poco de todo, bastante normalito: pollo con arroz, fruta, ensalada, lo típico guiri. Una vez comidos, el barco se dirige a otra isla de este conjunto de Ang Tong, llamada Ko Wua Talap, y nos ponemos las chirucas para iniciar una ascensión a un mirador que promete. Hay un par de miradores por el camino, pero el objetivo es llegar a la cima donde nos han dicho que está el “Mirador para Gobernarlos a Todos”.

Mirador intermedio

Eso sí, la subida es terrible: por en medio del bosque, escalando piedras, ayudados por una serie de cuerdas de que están a lo largo de todo el camino. El tramo final (unos 50 o 100 metros), es super chungo. Prácticamente hay que escalar por piedras desnudas que están ardiendo a causa del solazo que hace. Nos preguntamos cómo podremos bajar luego. Pero la verdad es que cuando llegamos al mirador nos quedamos sin palabras. Las vistas son espectaculares. Eso sí, he sudado tanto que la camiseta está completamente empapada y me caen gotas de sudor incluso por la nariz.
En la plataforma del mirador descansamos, hacemos muchas fotos, y disfrutamos de las vistas alucinantes de las diferentes islas del parque natural.

Mirador de la cima

Luego emprendemos la bajada, al principio de culo por las piedras (es desnivel es importante), y luego como podemos por el bosque, ayudándonos de nuevo por las cuerdas.

Bajando des de la cima... cuidadorl!!
A mitad de camino nos encontramos a los guías (un tailandés morenito y una alemana de unos 40 y pico que lleva mucho tiempo viviendo en este país) y nos quedamos alucinados cuando vemos que, ¡¡van descalzos!! (con lo que nos ha costado a nosotros, y estos parecen unas cabras montesas). A pocos metros del final vemos a la izquierda una pareja de monos en un árbol; son bastante pequeñitos, y no parece que les molestemos ni asustemos demasiado.

Familia de monitos
Al final, casi dos horas entre subir y bajar. Al llegar a la playa nos da tiempo de pegarnos un bañito, y enseguida nos llaman para volver al barco, para emprender el viaje de vuelta.
Tras un buen rato volvemos a Samui y la minivan nos lleva al hotel. Ha sido un día muy completo, pero aún no ha acabado. Nos pegamos una ducha, y cogemos un tuk-tuk para ir a la zona de Fisherman’s Village a buscar un “chiriguito” (palabra homenaje a mi compañero de curro Xavi) de un amigo de Cris que se llama “Tapas Barcelona” (el sitio, que no el amigo de Cris, jaja). Después de un rato de buscar lo acabamos encontrando, nos tomamos unas birras y una tapita de croquetas (buenísimas) que nos regala el chico, y charlamos un rato con él.

Fisherman's Village de Nuit

Luego nos vamos a cenar a un restaurante que tiene buena pinta, y comemos bastante bien (más bueno y barato que en el Riverside de Chiang Mai). Cogemos un tuk-tuk de vuelta y al resort.

Uno de los platillos que nos comemos en el restaurante