Esa mañana dormimos hasta que pudimos, justo para no perder el desayuno. Teníamos hora para el tour del Upper Antelope Canyon a las 11,30. Desayunamos con calma, arreglamos las maletas y salimos con tiempo de sobra para encontrar el sitio. Page es más bien pequeño, así que el GPS no se hizo mucho lío. Pagamos el tour allí mismo y tardamos unos 25 minutos en llegar al cañón. Lo que se recomienda es hacer el tour entre las 11,30 y las 13 horas, que es cuando la luz del sol incide de forma más perpendicular sobre el cañón, formando los típicos haces de luz.
**En el Tip Visitar Antelope Canyon, Arizona. he puesto información más ampliada sobre Antelope Canyon**
Llegamos a la entrada al cañón tras un trayecto por carretera y arena roja. Se forman grupos de unas 15 personas y uno tras otro, cada uno con un guía. Lo bueno es que la mayoría de las fotos que se sacan son hacia arriba, y no se ve la gente, pero si se quiere sacar una foto desde el suelo, está un poco complicado. Aún así, las fotos lucen mucho, si se consiguen buenos planos no imaginarías que hay tantísima gente en realidad. A pesar de que con tanta gente se pierde un poco la magia, el lugar es precioso y mágico.



Se atraviesa el cañón, y se vuelve a hacer el mismo camino de regreso. Si tenéis suerte y el resto del grupo pasa de sacar fotos y rehace el camino rápido, tendréis oportunidad de sacar fotos mejores y casi sin gente. A nosotros nos pasó, nos quedamos solos, con excepción de los grupos que nos íbamos encontrando por el camino.


Tras la excursión a Antelope, totalmente imprescindible a pesar del precio, fuimos a comer a un bar del pueblo. Buscábamos un sitio auténtico, y creo que lo encontramos. No recuerdo el nombre, lo siento. Tenía las paredes llenas de banderas americanas e iconos típicos americanos y de la ruta 66. Todo más bien guarro, y con clientes con los típicos sombreros de vaqueros (que mucha más gente de la que pensábamos los usan!!). Además había otros inquilinos, como algún que otro cadáver de cucaracha cerquita de nuestros pies (eso lo vimos luego!!). Ahora viendo la foto de la comida me da un poco de asco, pero bien contentos que estuvimos nosotros comiendo en un sitio semejante, con refill de café y refresco


Nuestra siguiente parada fue Horseshoe Bend. Se llega por la Road 89 en dirección sur. Se estaba acercando una tormenta, y ya se empezaban a oír los truenos. Desde el mediodía, y todos los días que hicimos desde el Gran cañón hasta Yosemite, tuvimos tormentas de verano que comenzaban sobre las 4 de la tarde. A la entrada de Horseshoe había un cartel que decía que si había tormenta cerca, no se recomendaba hacer la caminata. Hay que ver como son estos Americanos. Demasiado precavidos! Quizás por miedo a denuncias ciudadanas, tenían muchísimos carteles por todos sitios avisando de los peligros de tormenta, rayos, mares con aguas contaminadas, peligro de caídas, etc… y dejando claro que si hacías algo, era bajo tu responsabilidad. Si hubiésemos hecho caso de todos los carteles que vimos, no habríamos visto nada del viaje.
En cualquier caso, hicimos la caminata, a pesar de tener la tormenta casi encima, pero la hicimos bastante rápido, por si acaso. Tardamos unos 20 minutos ida y vuelta. Llegamos al borde del precipicio, hicimos un par de fotos de rigor, y nos dimos media vuelta. Es bonito, pero no lo disfruté demasiado

Retomamos el coche y volvimos por la Road 89 en sentido opuesto al que llegamos, hacia el norte, para llegar a la presa Glen Canyon Dam, a unos 5 minutos. Paramos el coche justo antes del puente, y caminamos por él para ver la presa y sacar las fotos.

Atravesamos el puente, y cogimos el desvío a la derecha, para ir a la Glen Canyon National Recreation Area, y ver esa zona desde dentro. Allí compramos el Anual Pass para los Parques Nacionales, por lo que el acceso está incluido si lo tenéis. Recorrimos la zona en coche, y decidimos parar para darnos un baño en el Lago Powell. Habíamos comprado unas cervezas y pasamos el resto de día (quedaban un par de horas de luz) tranquilos bañándonos y relajados, que ya tocaba.


Con el atardecer cogimos carretera hacia Hurricane, un pueblo a unos 45 minutos del Zion National Park. Debimos haber salido antes, tardamos unas cuantas horas y tuvimos que conducir mucho tiempo de noche y con tormenta. Llegamos casi a media noche al hotel, al Rodeway Inn Zion National Park Area, donde nos quedaríamos dos noches. Esta vez elegimos habitaciones separadas con desayuno. Nos costó 165 euros sin tasas. Es el típico motel, con una piscina diminuta, pero con habitaciones limpias, con cocina y amplias. Estaba bastante bien para lo que lo queríamos, que era dormir. El desayuno fue algo pobre, pero suficiente. No me importaría repetir si vuelvo.