Mega madrugón y al aeropuerto, cogemos taxi en el hotel, nos pone el meter, ni el taxi de ayer ni el de hoy llegan a 400 bath, estamos teniendo suerte. Eso si, aún no nos ha sonreido ni Perry, jajaja, sólo las camareras del restaurante de anoche, lo comentamos en el taxi. Vuelo a Chiang Rai con la Tai, perfecto, nos dan un tentempie pero ya habiamos desayunado en un café del Food Center del aeropuerto (carísimo). El avión muy cómodo y espacioso, vuelo de una horita, cuando llegamos nos está esperando Benito, el guía de la Agencia de Nong, de la que se habla bastante en el foro, es simpatiquisimo y muy divertido y a partir de ese momento nos relajamos un montón. Habla español muy bien y nos cuenta un montón de anécdotas y cosas de Tailandia mientras vamos a nuestro primer destino, el museo de la casa negra o Baan Si Dam, casa museo al aire libre de un artista tailandés muy reconocido. El sitio es precioso y nos va explicando el tipo de edificaciones, esculturas, especies de árboles, plantas y animales que vemos. Me resulta una visita agradable. Luego fuimos al Templo de los Monos, Benito compra comida para ellos y empiezan a bajar de la montaña a ponerse morados de comida, muy divertido la verdad, aunque a mi me daban un poco de miedo... Entramos al templo, ahí empezamos a observar que el budismo en Tailandia es un poco diferente a lo que vivimos en Japón, para empezar allí pasan bastante del tema, había unos monjes rezando y nos sentamos a hacernos fotos con ellos, por indicación de Benito, los monjes muertos de la risa y posando, la gente charlando en el templo... un poco pitorreo, nos hace gracia, cada uno lleva su religión como quiere... no seré yo quien lo juzgue, Benito nos cuenta un montón de cosas sobre el budismo y la obligación que tienen todos los budistas de ser monjes al menos una vez en la vida, damos un paseo por la zona, el templo está enclavado a los pies de una montaña, hay un montón de novicios, críos aprendices de monjes que pasan una especie de campamento de verano en el monasterio de al lado del templo, el sitio es encantador. Cuando ya nos ibamos, llegan dos autobuses de turistas chinos, siento decirlo pero odio el turismo de masas chino, empiezan a gritar y a asustar a los monos, a correr por el complejo histéricos, a empujar... en fin, menos mal que ya nos ibamos.
Volvemos a la van, no se si he dicho que el circuito es privado, sólo nosotros con ellos, el conductor (que se hace llamar Fernando Alonso
Una cosa buena de nuestro circuito es que en ningún momento nos hemos sentido presionados a comprar nada, de hecho el propio guía nos decía, esto entra en el programa pero si no queréis ir decidmelo, es de agradecer, sólo tengo buenas palabras para la agencia de Nong.
Después de esto nos dirijimos al triángulo de oro, me resulta muy interesante, sobre todo las explicaciones de Benito sobre el comercio de opio en la zona y las relaciones entre Tailandia, Myanmar y Laos, hay un buda gigante que es como de coña, de lo más kitsch que he visto, parece un parque temático, hay que subir unas escaleras y echar una moneda por un tubo que accede directamente a la barriga del buda, lo hacemos por supuesto, como leí por ahí en un diario "turista, las turistadas hay que hacerlas todas". Echamos muchas risas. Luego compro un movil de esos que se cuelgan en el techo de elefantes de madera, precioso, por 100 bath, y vamos al museo del opio. Eramos unos absolutos analfabetos sobre el tema, yo lo unico que sabia del opio es que sale de las amapolas, nos explican un montón de cosas y me encanta la visita.
Ya estamos cansados, el madrugón y los coletazos de jet lag empiezan a hacer mella, nos llevan a nuestro hotel, The Legend, www.thelegend-chiangrai.com/ , hotel muy bonito, 82 euros con desayuno, estilo tradicional, con una piscina preciosa que daba al rio. Nos damos un baño y a la habitación a ducharnos, la ducha es al aire libre, ibamos a ir a Chiang Rai pero nos puede el cansancio así que decidimos darnos un masaje de pies en el hotel (300 bath cada uno creo recordar), un gusto, y cenamos allí, tienen un buffet muy agradable y rico a la orilla del rio con musica en directo. Allí empezamos a usar el Relec a lo grande!!! A dormir como dos lirones que ha sido un dia intenso e interesante.