Después de la paliza del día anterior, este día decidimos no madrugar demasiado y visitar la Valetta que exigía poco tiempo de traslado. Pero al salir del Hotel y dirigirnos hacia la parada del autobús, pasamos por delante de unos puestos en los que vendían los tickets de los cruceros y viajes en barco típicos y nos abordaron ambas comerciales. Tras analizar y regatear precios con ambas compañías, como tantas otras veces, volvimos a cambiar de plan, el primer quehacer para este día seria conseguir tickets para el Harbour Cruise y para visitar Gozo y Comino. Nuestro consejo para comprar estos billetes es no pagar lo primero que piden ni lo que marca el folleto. Lo dicho, tras haber tanteado los precios que nos ofrecían aquí, nos fuimos a Sliema Ferries, allí hay mil puestos y compañías ofreciendo este tipo de viajes, también teníamos como referencia algún precio que habíamos visto en varios diarios de este foro. Finalmente, cogimos todo con Luzzu Cruises por 30 euros por cabeza, el crucero por el puerto de LaValleta, y el Viaje a Gozo, con autobús para ver lo mas característico de la isla, y con parada en Comino.
En pocos minutos saldría el crucero por los puertos por lo que aprovechamos para hacerlo en ese mismo instante. En el barco, solo íbamos nosotros dos, y otras dos parejas, por lo que pudimos escoger buenos, incluso movernos durante la travesía. El recorrido partiendo desde Sliema Ferries y entrando en todos lo cabos, o puertos, que son siete u ocho y dejando una vistas que merecen mucho la pena, la isla Manoel, con su fuerte al frente, los barquitos de la gente pudiente en el club náutico, la perspectiva de La Valleta, con la cúpula y la torre de St Pauls dominando sobre la muralla, la robustez del fuerte Elmo, los inmensos cruceros atracados en el puerto, la grúas industriales (paisaje que a mi en su medida también me gusta), las imágenes de las tres ciudades, y los fuertes de Senglea y Birgu...bonito viaje amenizado con los comentarios del capitán Pescanova, patrón de la embarcación, una travesía de hora y media que sin duda merece la pena (pero, repetimos, no paguéis el primer precio que os pidan!).
Una vez desembarcados de nuevo en Sliema Ferries, decidimos comer por la zona, hay variedad, aunque nos decidimos por una conocida cadena hamburguesera, y desde aquí, por un problema con una lentilla, tuvimos que volver al hotel (dato intrascendente, lo se). Vista la hora que era, la única alternativa para esa tarde era visitar algún lugar cercano, y esta fue, esta vez si, Valleta.
Aunque según todos los comentarios Valleta se debe visitar por la mañana, por la tarde también se veía bastante movimiento. El hándicap de que todo cierra a las cinco o antes no era un problema para nosotros ya que no pensábamos visitar nada. Callejeamos por los lugares típicos de la ciudad, muy cómoda aunque tiene sus cuestas y sus escaleras, pero todo queda bastante cerca. Las calles triki ir-republika y triki il-merkanti estaban muy animadas. Tomamos un refrigerio en la bonita plaza de la Republica. Visitamos, como no, los jardines de Upper y Lower barraka y ambos dejan unas vistas formidables. Yo reconozco que con las fotos soy un poco maniático, pero en Upper Barraka, le pedí a un francés con una cámara cuatro veces mas grande que la mía que nos sacara una foto a la pareja con el Fuerte Sant Anglu de fondo. Pues vano intento, mucha cámara pero poca vista, entre la barandilla y nosotros tapábamos todo el fuerte, me daba reparo el decirle que no me gustaba osea que cuando los franceses se fueron, lo volvimos a intentar con otra pareja mas joven, pero el resultado fue similar, que rabia!
Las obras del fuerte Elmo, hacían que no se pudiera visitar, y la vista que ofrece desde dentro de la ciudad, para mi gusto no es especialmente llamativa. Lo que si que llama un poco la atención es la cantidad de estatuas y bustos de primeros ministros que hay, como curiosidad mas que nada. Resumiendo, la ciudad nos encanto, por sus calles, sus vistas y sus edificios.
Ya de vuelta, decidimos cenar en la zona de St Julians, una zona con mucho ambiente. Estaban todas las terrazas a tope, y es que a las noches daba gusto estar en la calle. Cenamos muy buen pescado junto al puerto, y con un paseito por la zona, y la foto de LOVE de recuerdo, dimos el día por finalizado.
En pocos minutos saldría el crucero por los puertos por lo que aprovechamos para hacerlo en ese mismo instante. En el barco, solo íbamos nosotros dos, y otras dos parejas, por lo que pudimos escoger buenos, incluso movernos durante la travesía. El recorrido partiendo desde Sliema Ferries y entrando en todos lo cabos, o puertos, que son siete u ocho y dejando una vistas que merecen mucho la pena, la isla Manoel, con su fuerte al frente, los barquitos de la gente pudiente en el club náutico, la perspectiva de La Valleta, con la cúpula y la torre de St Pauls dominando sobre la muralla, la robustez del fuerte Elmo, los inmensos cruceros atracados en el puerto, la grúas industriales (paisaje que a mi en su medida también me gusta), las imágenes de las tres ciudades, y los fuertes de Senglea y Birgu...bonito viaje amenizado con los comentarios del capitán Pescanova, patrón de la embarcación, una travesía de hora y media que sin duda merece la pena (pero, repetimos, no paguéis el primer precio que os pidan!).

Una vez desembarcados de nuevo en Sliema Ferries, decidimos comer por la zona, hay variedad, aunque nos decidimos por una conocida cadena hamburguesera, y desde aquí, por un problema con una lentilla, tuvimos que volver al hotel (dato intrascendente, lo se). Vista la hora que era, la única alternativa para esa tarde era visitar algún lugar cercano, y esta fue, esta vez si, Valleta.

Aunque según todos los comentarios Valleta se debe visitar por la mañana, por la tarde también se veía bastante movimiento. El hándicap de que todo cierra a las cinco o antes no era un problema para nosotros ya que no pensábamos visitar nada. Callejeamos por los lugares típicos de la ciudad, muy cómoda aunque tiene sus cuestas y sus escaleras, pero todo queda bastante cerca. Las calles triki ir-republika y triki il-merkanti estaban muy animadas. Tomamos un refrigerio en la bonita plaza de la Republica. Visitamos, como no, los jardines de Upper y Lower barraka y ambos dejan unas vistas formidables. Yo reconozco que con las fotos soy un poco maniático, pero en Upper Barraka, le pedí a un francés con una cámara cuatro veces mas grande que la mía que nos sacara una foto a la pareja con el Fuerte Sant Anglu de fondo. Pues vano intento, mucha cámara pero poca vista, entre la barandilla y nosotros tapábamos todo el fuerte, me daba reparo el decirle que no me gustaba osea que cuando los franceses se fueron, lo volvimos a intentar con otra pareja mas joven, pero el resultado fue similar, que rabia!

Las obras del fuerte Elmo, hacían que no se pudiera visitar, y la vista que ofrece desde dentro de la ciudad, para mi gusto no es especialmente llamativa. Lo que si que llama un poco la atención es la cantidad de estatuas y bustos de primeros ministros que hay, como curiosidad mas que nada. Resumiendo, la ciudad nos encanto, por sus calles, sus vistas y sus edificios.

Ya de vuelta, decidimos cenar en la zona de St Julians, una zona con mucho ambiente. Estaban todas las terrazas a tope, y es que a las noches daba gusto estar en la calle. Cenamos muy buen pescado junto al puerto, y con un paseito por la zona, y la foto de LOVE de recuerdo, dimos el día por finalizado.
