Otro día nos esperaba en esta increíble ciudad. Hoy teníamos planeado visitar a pie muchos de los lugares que nos quedaron a medias la otra vez, de modo que sobre las 9 de la mañana nos pusimos en marcha. Nos dirigimos a Finantial District por la cercanía con Chinatown, donde vimos la Transamerican Tower, aunque no subimos. Visitamos la zona de Union Square que, siendo sincera, es la que menos me gustó de la ciudad. Esta llena de tiendas y demás, pero desde mi punto de vista es un lugar que no tiene demasiado encanto. Bajamos por Market Street, donde desayunamos en un bar típicamente americano unos donuts gigantes y un buen zumo de naranja. Con la barriga llena, nos pusimos en marcha, parando en la zona de Civic Center para ver el Ayuntamiento de la ciudad (confluencia de Market Street con Van Ness Avenue), que es bastante bonito. Puedes acceder dentro si quieres, aunque se debe pasar un control de seguridad (como no).
El Ayuntamiento de San Francisco, en Civic Center.
Continuamos la marcha hasta el barrio de Mission, buscando Misión Dolores, la famosa parroquia católica levantada por frailes franciscanos durante la colonización española. Se considera el edificio más antiguo de la ciudad, por unos 5 dólares puedes entrar y contemplar su interior. La iglesia se encuentra en 3321 Sixteenth Street y abre de 9.00h a 16.30h.
Misión Dolores
Continuamos paseando hacia Castro, el barrio gay. La zona más popular se ve rápido, pues abarca unas cuantas calles de las cuales la más famosa es la esquina de la 18th con Castro. Esta zona es conocida como las cuatro esquinas “más gays” del planeta. Muy cerquita encontraréis el restaurante Harvey’s (500 Castro Street) mítico en el lugar por ser el primero en poner cristales transparentes en el establecimiento, luchando contra la censura de la época sobre la comunidad homosexual y por rendir homenaje a Harvey Milk, el primer activista con cargo político en reconocer públicamente su homosexualidad.
Castro, el barrio gay de SF
Y su famoso restaurante...
Las cuatro esquinas "más gays" del planeta
Después de pasear un rato por la zona, nos pusimos en marcha de nuevo, esta vez hacia Buena Vista Park. Cruzamos el parque y nos plantamos en Haight-Ashbury, el barrio hippie más famoso, no solo de la ciudad, si no del mundo entero. Aquí se estableció el movimiento contracultural pacifista, el rock psicodélico y el folk. El barrio se cruza por una calle principal que no os podéis perder, llena de casas de colores y tiendas de todo tipo, algunas muy conocidas. Como era hora de comer, nos metimos en una pizzería estupenda, donde comimos por 4 dólares cada uno!
Casas de colores en Haight-Ashbury
Las famosas piernas de Piedmont Boutique, en 1452 de Haight Street
El cruce más famoso del barrio
Tiendas vintage por todos lados...
Como muy cerquita se encuentra el Golden Gate Park, decidimos acercarnos para ver el Conservatory of Flowers, un invernadero botánico precioso que cobija plantas exóticas. La entrada cuesta 7 dólares y abren de Martes a Domingo de 10.00 a 16.30h.
Conservatory of Flowers, el jardín botánico del Golden Gate Park
Y sus jardines
Después de descansar un rato y teniendo en cuenta que en nuestro anterior viaje ya habíamos visitado casi la totalidad del parque nos pusimos en marcha de nuevo para ver el barrio de Fillmore District y su famosa calle, Fillmore Street, absolutamente mítica. Esta vez no paramos en Alamo Square para ver las Painted Ladies, sino que fuimos directamente hacia el barrio de Pacific Heights por Oak Street. Muy cerquita encontraréis Japan Town. No dejéis de acercaros a este barrio japonés, tiene algunas pagodas que vale la pena fotografiar.
Carteles en Fillmore Street, una de las calles con más encanto de la ciudad.
Ya en Pacific Heights, alucinamos de nuevo con algunas de sus mansiones. La gente de esta ciudad lleva un tren de vida muy elevado y lo plasma claramente en algunas de sus viviendas. Pensad que el alquiler de un apartamento puede llegar a costar la friolera de 2.000 euros al mes, imaginad cuanto deben costar las casas “normales”.
Saliendo de Pacific Heights, con vistas estupendas a la bahía de SF
Una vez visto el barrio, nos acercamos a Marina, cruzando Lombard Street. Esta zona es adorable, con calles anchas y casitas preciosas que dan al mar. Realmente te vienen ganas de dejarlo todo y quedarte allí para siempre, jeje.
Así son las casas en Marina...
Lombard Street, siempre a tope
Por último, nos acercamos a Ghirardelli Square, pasando de nuevo por Fisherman’s Wharff, hasta llegar a la Coit Tower, en el barrio de North Beach. Sus 87 metros de altura ofrecen unas vistas espectaculares de la ciudad por apenas 7 dólares. De allí volvimos hacia Chinatown, a nuestro hotel, porque como podéis ver nos metimos una paliza de cuidado y estábamos molidos. Este había sido nuestro último día en la ciudad de San Francisco.
Nuestro hotel: Grant Plaza Union Square, 465 Grant Avenue, Chinatown. 241 euros por tres noches, dos personas. Desayuno no incluido.
Continuamos la marcha hasta el barrio de Mission, buscando Misión Dolores, la famosa parroquia católica levantada por frailes franciscanos durante la colonización española. Se considera el edificio más antiguo de la ciudad, por unos 5 dólares puedes entrar y contemplar su interior. La iglesia se encuentra en 3321 Sixteenth Street y abre de 9.00h a 16.30h.
Continuamos paseando hacia Castro, el barrio gay. La zona más popular se ve rápido, pues abarca unas cuantas calles de las cuales la más famosa es la esquina de la 18th con Castro. Esta zona es conocida como las cuatro esquinas “más gays” del planeta. Muy cerquita encontraréis el restaurante Harvey’s (500 Castro Street) mítico en el lugar por ser el primero en poner cristales transparentes en el establecimiento, luchando contra la censura de la época sobre la comunidad homosexual y por rendir homenaje a Harvey Milk, el primer activista con cargo político en reconocer públicamente su homosexualidad.

Después de pasear un rato por la zona, nos pusimos en marcha de nuevo, esta vez hacia Buena Vista Park. Cruzamos el parque y nos plantamos en Haight-Ashbury, el barrio hippie más famoso, no solo de la ciudad, si no del mundo entero. Aquí se estableció el movimiento contracultural pacifista, el rock psicodélico y el folk. El barrio se cruza por una calle principal que no os podéis perder, llena de casas de colores y tiendas de todo tipo, algunas muy conocidas. Como era hora de comer, nos metimos en una pizzería estupenda, donde comimos por 4 dólares cada uno!



Como muy cerquita se encuentra el Golden Gate Park, decidimos acercarnos para ver el Conservatory of Flowers, un invernadero botánico precioso que cobija plantas exóticas. La entrada cuesta 7 dólares y abren de Martes a Domingo de 10.00 a 16.30h.
Después de descansar un rato y teniendo en cuenta que en nuestro anterior viaje ya habíamos visitado casi la totalidad del parque nos pusimos en marcha de nuevo para ver el barrio de Fillmore District y su famosa calle, Fillmore Street, absolutamente mítica. Esta vez no paramos en Alamo Square para ver las Painted Ladies, sino que fuimos directamente hacia el barrio de Pacific Heights por Oak Street. Muy cerquita encontraréis Japan Town. No dejéis de acercaros a este barrio japonés, tiene algunas pagodas que vale la pena fotografiar.
Ya en Pacific Heights, alucinamos de nuevo con algunas de sus mansiones. La gente de esta ciudad lleva un tren de vida muy elevado y lo plasma claramente en algunas de sus viviendas. Pensad que el alquiler de un apartamento puede llegar a costar la friolera de 2.000 euros al mes, imaginad cuanto deben costar las casas “normales”.

Una vez visto el barrio, nos acercamos a Marina, cruzando Lombard Street. Esta zona es adorable, con calles anchas y casitas preciosas que dan al mar. Realmente te vienen ganas de dejarlo todo y quedarte allí para siempre, jeje.


Por último, nos acercamos a Ghirardelli Square, pasando de nuevo por Fisherman’s Wharff, hasta llegar a la Coit Tower, en el barrio de North Beach. Sus 87 metros de altura ofrecen unas vistas espectaculares de la ciudad por apenas 7 dólares. De allí volvimos hacia Chinatown, a nuestro hotel, porque como podéis ver nos metimos una paliza de cuidado y estábamos molidos. Este había sido nuestro último día en la ciudad de San Francisco.

