Nos levantamos contentos porque volvíamos a esa mágica experiencia de explorar en coche otras ciudades y pueblos también interesantes.
Después de desayunar, hicimos el check out sin problemas y nos fuimos a Avis a buscar nuestro coche de alquiler. La ubicación era muy cercana al hotel, de hecho miramos que todo estuviera cerca para no tener que desplazarnos muy lejos con las maletas. Llegamos a Avis en 10 minutos y nos atendió un señora que hablaba español y que nos estuvo contando historias sobre su familia en Barcelona. No se si es que le caímos en gracia o que, pero nosotros llevábamos la reserva para un coche pequeño compacto y nos acabó dando un Chevrolet Cruze enorme de 5 puertas. Cuando lo vi me quedé extrañada porque iba con la idea de que realmente nos darían un coche más bien pequeño, aunque ya sabéis lo que significa “pequeño” para los americanos, jejeje! Nos pidieron el carnet de conducir español, el dni o pasaporte y una tarjeta de crédito, con la que pagamos 60 dólares del tanque de gasolina y 30 dólares más por el Road Save, que cubre pinchazos en las ruedas. El segundo conductor queda cubierto en toda California, estad atentos a que no os cobren un plus por ello. Recordad que si vais a conducir por la ciudad de San Francisco debéis aparcar el coche con las ruedas mirando hacia fuera (si esta en subida) o hacia dentro (si esta en bajada), de lo contrario, os multarán. Lo hacen por un motivo obvio de seguridad en caso que el coche se quedara sin frenos (en el momento de la foto todavía no lo sabíamos, jiji).
Nuestro coche para el resto de viaje...
Según Avis, pequeño...
Con el coche recién lavado y después de habituarnos un poco al cambio automático (sales del parquing en plena ciudad), pusimos el GPS y nos dirigimos hacia Groveland, un pueblecito encantador muy cercano a Yosemite que una compañera del foro recomendaba en uno de sus diarios. El pueblo esta a unas 2.30h de San Francisco y solo a 1h de Yosemite Valley. Aparcamos en las zonas habilitadas y nos fuimos a dar una vuelta. El lugar era de lo más acogedor, había mercados ambulantes donde se vendía absolutamente de todo y gente muy agradable. También pudimos ver parte de un rodaje, aunque no nos dijeron qué película era ni nos permitieron hacer fotos a los actores (nos quedamos con las ganas de saber quien eran, jeje).
Cartel de bienvenida a Groveland
Casas típicas en la zona
El banco del pueblo...de peli
En pleno rodaje!
Prisión perfectamente conservada de 1895. Más bonita que las de ahora seguro
A muy pocos kilómetros esta el Parque de Yosemite, al cual llegamos pasada una media hora más de conducción. Tened en cuenta que dentro del parque hay algunas gasolineras pero son bastante más caras que fuera de él, de modo que intentad ir con el depósito lleno, tanto por el precio como porque las distancias entre una y otra pueden ser largas. Nuestro recuerdo de este maravilloso lugar era ya imborrable, por eso decidimos volver para disfrutar mejor de sus paisajes y porque la anterior vez solo pudimos estar unas 8h. Al llegar, nos dirigimos directamente a Tunnel View, uno de los miradores más espectaculares (por no decir el que más). La belleza es indescriptible. Más tarde llegamos al Valle para empezar una pequeña excursión hacia las Upper y Lower Yosemite Falls. Para nuestra sorpresa, y después de caminar por una pequeña ruta de 10 minutos, comprobamos que las cascadas estaban secas. Con un poco de pena por no poder ver el agua caer, nos acercamos al hotel Ahwahnee, que es una preciosidad. Ofrece alojamiento aunque es un poco caro, pero el gasto, si encontráis plaza libre, vale muchísimo la pena. De vuelta volvimos a admirar la belleza de El Capitán y las cascadas Bridveil Falls, en las que, curiosamente, sí bajaba bastante agua.
De nuevo en Tunnel View...con vistas inmejorables
Upper y Lower Falls, completamente secas
Hotel Ahwahnee
Yosemite Valley
Y sus praderas...
Un coyote algo enfadado...
Y ciervos, por supuesto
Más tarde decidimos acercarnos a Glacier Point, que conduciendo desde Yosemite Valley puede llevar una media hora por carretera de curvas. Existen varios miradores hasta llegar al punto más espectacular, como Washburn Point o Glacier Point Amphiteater. No os perdáis ninguno de ellos, podréis ver las Vernal Falls y Nevada Falls desde lejos. Existe una ruta bastante dura, Panorama Trail, para los más valientes, de unas 8 millas (12,8 km). Se puede hacer en unas 4-6h a pie. Otra ruta más corta es The Four Mile Trail, de 4,6 millas (7,4 km). La más dura es Pohono Trail, de 17 millas (27 km), para la que obviamente necesitaréis estar más de un día en el parque si lo queréis ver todo.
Las Vernal Falls desde Glacier Point.
Half Dome, también desde Glacier Point
Cuando llegas a Glacier Point te sobrecoge tanta belleza. El Half Dome se puede contemplar en todo su esplendor, así como algunas cascadas. Tened en cuenta que la ida es de subida, de modo que no vayáis con poca gasolina o os podéis quedar tirados. Durante el invierno esta carretera esta cerrada por seguridad, debido a las nevadas.
Más cascadas...
Ya por la tarde empezamos a enfilar hacia la Tioga Road, donde paramos en distintos miradores. De camino, nos cruzamos con algunos animales, ardillas, ciervos, y algún coyote. Ni rastro de osos. Realmente la conducción debe ser más que prudente porque puedes atropellar a algún animal. Pasamos por muchos miradores, como White Wolf o Porcupine Creek, y empezaba a anochecer, de modo que fuimos tirando tranquilamente hasta Mammoth Lakes, que es donde nos íbamos a alojar las dos siguientes noches. La parte más bonita del Tioga Pass no la podríamos ver porque ya estaba oscuro, pero a la mañana siguiente volvíamos expresamente para hacer esa zona, de modo que no había problema.
Una de las anécdotas del viaje: durante nuestra ruta por el Tioga Pass nos paró un ranger. Hice una maniobra que al parecer no estaba permitida y en seguida vimos mil luces de colores por el retrovisor. Parece mentira pero salen de debajo de las piedras! Nos pusimos bastante nerviosos pero en cuanto llegó el agente al coche y nos vio la cara de susto, con el mapa y el gps, se relajó bastante, jiji. Le expliqué que pensaba que la maniobra estaba permitida y nos disculpamos, y él fue francamente amable y comprensivo. Después de recordarnos que no corriéramos porque podíamos atropellar a los animales, nos dejó marchar sin ni siquiera pedirnos la documentación.
Después de 1h aproximadamente llegamos a nuestro hotel en Mammoth Lakes, el Motel 6, ubicado en 3372 Main Street. Había leído en el foro malas críticas pero a nosotros nos pareció estupendo. Estaba limpio y el precio era más que justo por dos noches, teniendo en cuenta que toda la zona es un puerto de montaña llena de gente todo el año. Después de cenar una pizza GIGANTE por 30 dólares los dos delante del hotel, nos fuimos a descansar.
Después de desayunar, hicimos el check out sin problemas y nos fuimos a Avis a buscar nuestro coche de alquiler. La ubicación era muy cercana al hotel, de hecho miramos que todo estuviera cerca para no tener que desplazarnos muy lejos con las maletas. Llegamos a Avis en 10 minutos y nos atendió un señora que hablaba español y que nos estuvo contando historias sobre su familia en Barcelona. No se si es que le caímos en gracia o que, pero nosotros llevábamos la reserva para un coche pequeño compacto y nos acabó dando un Chevrolet Cruze enorme de 5 puertas. Cuando lo vi me quedé extrañada porque iba con la idea de que realmente nos darían un coche más bien pequeño, aunque ya sabéis lo que significa “pequeño” para los americanos, jejeje! Nos pidieron el carnet de conducir español, el dni o pasaporte y una tarjeta de crédito, con la que pagamos 60 dólares del tanque de gasolina y 30 dólares más por el Road Save, que cubre pinchazos en las ruedas. El segundo conductor queda cubierto en toda California, estad atentos a que no os cobren un plus por ello. Recordad que si vais a conducir por la ciudad de San Francisco debéis aparcar el coche con las ruedas mirando hacia fuera (si esta en subida) o hacia dentro (si esta en bajada), de lo contrario, os multarán. Lo hacen por un motivo obvio de seguridad en caso que el coche se quedara sin frenos (en el momento de la foto todavía no lo sabíamos, jiji).
Con el coche recién lavado y después de habituarnos un poco al cambio automático (sales del parquing en plena ciudad), pusimos el GPS y nos dirigimos hacia Groveland, un pueblecito encantador muy cercano a Yosemite que una compañera del foro recomendaba en uno de sus diarios. El pueblo esta a unas 2.30h de San Francisco y solo a 1h de Yosemite Valley. Aparcamos en las zonas habilitadas y nos fuimos a dar una vuelta. El lugar era de lo más acogedor, había mercados ambulantes donde se vendía absolutamente de todo y gente muy agradable. También pudimos ver parte de un rodaje, aunque no nos dijeron qué película era ni nos permitieron hacer fotos a los actores (nos quedamos con las ganas de saber quien eran, jeje).



A muy pocos kilómetros esta el Parque de Yosemite, al cual llegamos pasada una media hora más de conducción. Tened en cuenta que dentro del parque hay algunas gasolineras pero son bastante más caras que fuera de él, de modo que intentad ir con el depósito lleno, tanto por el precio como porque las distancias entre una y otra pueden ser largas. Nuestro recuerdo de este maravilloso lugar era ya imborrable, por eso decidimos volver para disfrutar mejor de sus paisajes y porque la anterior vez solo pudimos estar unas 8h. Al llegar, nos dirigimos directamente a Tunnel View, uno de los miradores más espectaculares (por no decir el que más). La belleza es indescriptible. Más tarde llegamos al Valle para empezar una pequeña excursión hacia las Upper y Lower Yosemite Falls. Para nuestra sorpresa, y después de caminar por una pequeña ruta de 10 minutos, comprobamos que las cascadas estaban secas. Con un poco de pena por no poder ver el agua caer, nos acercamos al hotel Ahwahnee, que es una preciosidad. Ofrece alojamiento aunque es un poco caro, pero el gasto, si encontráis plaza libre, vale muchísimo la pena. De vuelta volvimos a admirar la belleza de El Capitán y las cascadas Bridveil Falls, en las que, curiosamente, sí bajaba bastante agua.






Más tarde decidimos acercarnos a Glacier Point, que conduciendo desde Yosemite Valley puede llevar una media hora por carretera de curvas. Existen varios miradores hasta llegar al punto más espectacular, como Washburn Point o Glacier Point Amphiteater. No os perdáis ninguno de ellos, podréis ver las Vernal Falls y Nevada Falls desde lejos. Existe una ruta bastante dura, Panorama Trail, para los más valientes, de unas 8 millas (12,8 km). Se puede hacer en unas 4-6h a pie. Otra ruta más corta es The Four Mile Trail, de 4,6 millas (7,4 km). La más dura es Pohono Trail, de 17 millas (27 km), para la que obviamente necesitaréis estar más de un día en el parque si lo queréis ver todo.


Cuando llegas a Glacier Point te sobrecoge tanta belleza. El Half Dome se puede contemplar en todo su esplendor, así como algunas cascadas. Tened en cuenta que la ida es de subida, de modo que no vayáis con poca gasolina o os podéis quedar tirados. Durante el invierno esta carretera esta cerrada por seguridad, debido a las nevadas.

Ya por la tarde empezamos a enfilar hacia la Tioga Road, donde paramos en distintos miradores. De camino, nos cruzamos con algunos animales, ardillas, ciervos, y algún coyote. Ni rastro de osos. Realmente la conducción debe ser más que prudente porque puedes atropellar a algún animal. Pasamos por muchos miradores, como White Wolf o Porcupine Creek, y empezaba a anochecer, de modo que fuimos tirando tranquilamente hasta Mammoth Lakes, que es donde nos íbamos a alojar las dos siguientes noches. La parte más bonita del Tioga Pass no la podríamos ver porque ya estaba oscuro, pero a la mañana siguiente volvíamos expresamente para hacer esa zona, de modo que no había problema.
Una de las anécdotas del viaje: durante nuestra ruta por el Tioga Pass nos paró un ranger. Hice una maniobra que al parecer no estaba permitida y en seguida vimos mil luces de colores por el retrovisor. Parece mentira pero salen de debajo de las piedras! Nos pusimos bastante nerviosos pero en cuanto llegó el agente al coche y nos vio la cara de susto, con el mapa y el gps, se relajó bastante, jiji. Le expliqué que pensaba que la maniobra estaba permitida y nos disculpamos, y él fue francamente amable y comprensivo. Después de recordarnos que no corriéramos porque podíamos atropellar a los animales, nos dejó marchar sin ni siquiera pedirnos la documentación.
Después de 1h aproximadamente llegamos a nuestro hotel en Mammoth Lakes, el Motel 6, ubicado en 3372 Main Street. Había leído en el foro malas críticas pero a nosotros nos pareció estupendo. Estaba limpio y el precio era más que justo por dos noches, teniendo en cuenta que toda la zona es un puerto de montaña llena de gente todo el año. Después de cenar una pizza GIGANTE por 30 dólares los dos delante del hotel, nos fuimos a descansar.
Nuestro Hotel: Hotel 6 en Mammoth Lakes, 3372 Main Street, Mammoth Lakes. 142 euros dos noches, dos personas, desayuno no incluido.