Osaka será la ciudad de vuelta a Barcelona, pero aún nos quedan 3 días para disfrutar del país nipón.
Partimos pronto del Ryokan Matsumae, en Nara, dirección Osaka vía tren regional Yamatoji. En menos de una hora ya nos encontramos a las puertas del hotel de Osaka, Blue Wave Inn Yotsubashi Osaka.

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El primer contraste que nos encontramos es la zona donde tenemos el hotel. El hotel era de presupuesto medio, pero nos encontramos en una zona de la ciudad rodeados de tiendas como Bulgari, Channel, Dior... curioso.
Encaramos la visita a Osaka con calma, ya que, aunque lo hemos disfrutado, el cansancio, y sobre todo el calor, han hecho mella en nuestras fuerzas.
El día sería tal que así:

Una vez dejamos las maletas en la consigna, nos dirigimos al primer punto de interés, el Castillo de Osaka.
Resulta mucho más imponente que el Castillo de Nagoya, y está mucho más conservado y cuidado. Casi todas las plantas están abiertas, y seguimos el mismo itinerario que en Nagoya: empezar por arriba, la planta observatorio e ir bajando planta por planta.

No me resulta extraño, pero sí un poco decepcionante, ver en qué se han convertido edificios como los castillos. Hablando con mi compi, nos preguntábamos qué pasaría si los antiguos shoguns o emperadores levantaran la cabeza y vieran lo que la sociedad capitalista y consumista está haciendo con toda esta riqueza arquitectónica. Obviamente no es exclusivo de Japón, ya que solo hace falta dar dos pasos, plantarte en la Sagrada Familia (yo que soy de Barcelona) y ver el negocio que tienen montado, tanto en el precio de la entrada, como las tiendas que hay fuera y los amuletos que venden dentro. Parece que es ley de vida... o eso nos ha tocado.
Dejando atrás mi reflexión personal y volviendo al Castillo de Osaka, dentro de cada una de las plantas podemos ver (leer aquellos que saben japonés) un pedacito de historia del castillo. En una planta te dicen cómo se construyó, en otra te explican el asedio que vivió, etc... es muy interesante. De hecho hay una reproducción con muñecos de la batalla vivida.

Una vez visto el Castillo fuimos a comer por la zona centro de la ciudad. Resulta curioso, ya que encontramos la misma cadena de restaurantes en la que comimos en Kyoto, esa en la que tienes que meter el dinero en una máquina, escoger la comida, coger el ticket y dárselo a la camarera.
Nuestro siguiente destino era un pequeño templo, difícil de encontrar, en medio de la ciudad, el santuario Tenman-gu.

Se trata de un pequeño santuario, considerado de los más importantes de los santuarios Tenji alrededor de Japón. Como muchos edificios en todo el país, el santuario ha sido reconstruido varias veces.

A resaltar una serie de escenas con muñecos bastante realistas, de la vida cotidiana de Japón de una era anterior.
Una vez visto el santuario, tocaba tarde de compras. Nos dirigimos a Den-Den Town, un pequeño distrito cuyo nombre es Nipponbashi. Habitualmente se compara este barrio con Akihabara, en Tokyo, aunque es ciertamente más pequeño.
He de decir que aquí sí encontré varias cosas que en Akihabara no fui capaz, aunque también reconozco que no dedicamos el tiempo suficiente en Tokyo a Akihabara.
Como en su hermana mayor de Tokyo, en Den-Den Town podemos encontrar múltiples tiendas de electrónica, jueguetes, muñecos de colección, manga, anime... un pequeño paraíso para mí y mi colega... nuestras novias no estaban tan entusiasmadas...

Gastamos toda la tarde mirando y comprando, así que una vez tuvimos nuestras adquisiciones, nos fuimos al hotel y nos duchamos.
Para cenar, caímos en un restaurante que nos llamó la atención por la mañana, al llegar a la ciudad: El Niño travieso.

Se trata de un restaurante español, en la zona de Shinsaibashi. El restaurante está regentado por japoneses, pero sirven platos típicos de aquí. Nosotros probamos algunos de los platos, para confirmar que eran buenos (chorizo ibérico, tortilla de patatas,...); y sí, estaban buenos. ¡Cómo echábamos de menos la comida española!
Después de comernos unos miniplatos que nos sirvieron, fuimos al McDonald's ya que nos habíamos quedado con hambre.
Dimos una vuelta por la zona y a descansar al hotel.