Miércoles 23/10
Salimos del camping y nos fuimos a los aparcamientos que hay cerca de la terminal de los ferrys para dejar la campervan. Teníamos reservado el crucero con la compañía Real Journeys. Su duración es de una hora y cuarenta minutos y recorre los márgenes del fiordo hasta su desembocadura al mar. El día estaba buenísimo, así que todos íbamos en la cubierta del barco, eso sí, abrigados. Durante el trayecto se observan cascadas, picos altísimos nevados, incluso una colonia de focas. En una de las múltiples cascadas el barco se acercó tanto que los que íbamos en la proa nos mojamos literalmente.
Milford Sound
Bowen Falls - Milford Sound
Tras el crucero, almorzamos allí mismo y salimos hacia Queenstown. Cuando llegamos, nos dirigimos directamente al Skyline Góndola, un teleférico que te sube hasta un mirador donde hay restaurante, cafetería y tienda de souvenirs. Las vistas desde allí son bellísimas. Queenstown a orillas del lago Wakatipu y como telón de fondo los Remarkables con sus cimas nevadas. Por allí pasaba un sendero, por si preferías bajar caminando hasta Queenstown. También había circuitos para bici-cross y un lugar desde donde se tiraban los parapentistas.
Cuando bajamos, nos fuimos a registrarnos al camping Top 10 Creeksyde de Queenstown, a cinco minutos caminando de la ciudad. Así que, una vez hecho el check in, dimos un paseo por Queenstown. Paseamos junto al lago, nos tomamos una pinta en un pub que hace esquina junto al lago con una terraza exterior y fuimos de tiendas. A diferencia con otras ciudades, en Queenstown las tiendas cerraban mucho más tarde. Cuando llegó la hora de cenar buscamos el recomendado Fergburger. Creo recordar que estaba en una de las calles principales, en Shotover St. Sin duda, y no estoy exagerando, la mejor hamburguesa que he comido en mi vida. El sitio estaba muy concurrido. Mucha gente pidiendo para llevar. Tiene unas cuatro o cinco mesas en la calle y tuvimos suerte de llegar y coger una. Nos atendió un camarero muy simpático que al preguntarnos de donde éramos y decirle que de España, de las Islas Canarias, se alegró diciéndonos que sus padres vivían en Lanzarote. Nos trajo unas cervezas Stella Artois y nos dijo que corrían de su cuenta. Le dijimos que no, pero insistió. Así qué nada, ronda gratis. Al que le gusten las hamburguesas, es un sitio altamente recomendable. Después de cenar, el cuerpo pedía algo dulce, y aprovechando que junto a la Fergburger, había un Fergbaker, pues entramos y nos compramos un donut relleno de crema, típico de esa panadería.
Milford Sound
Bowen Falls - Milford Sound
Tras el crucero, almorzamos allí mismo y salimos hacia Queenstown. Cuando llegamos, nos dirigimos directamente al Skyline Góndola, un teleférico que te sube hasta un mirador donde hay restaurante, cafetería y tienda de souvenirs. Las vistas desde allí son bellísimas. Queenstown a orillas del lago Wakatipu y como telón de fondo los Remarkables con sus cimas nevadas. Por allí pasaba un sendero, por si preferías bajar caminando hasta Queenstown. También había circuitos para bici-cross y un lugar desde donde se tiraban los parapentistas.
Cuando bajamos, nos fuimos a registrarnos al camping Top 10 Creeksyde de Queenstown, a cinco minutos caminando de la ciudad. Así que, una vez hecho el check in, dimos un paseo por Queenstown. Paseamos junto al lago, nos tomamos una pinta en un pub que hace esquina junto al lago con una terraza exterior y fuimos de tiendas. A diferencia con otras ciudades, en Queenstown las tiendas cerraban mucho más tarde. Cuando llegó la hora de cenar buscamos el recomendado Fergburger. Creo recordar que estaba en una de las calles principales, en Shotover St. Sin duda, y no estoy exagerando, la mejor hamburguesa que he comido en mi vida. El sitio estaba muy concurrido. Mucha gente pidiendo para llevar. Tiene unas cuatro o cinco mesas en la calle y tuvimos suerte de llegar y coger una. Nos atendió un camarero muy simpático que al preguntarnos de donde éramos y decirle que de España, de las Islas Canarias, se alegró diciéndonos que sus padres vivían en Lanzarote. Nos trajo unas cervezas Stella Artois y nos dijo que corrían de su cuenta. Le dijimos que no, pero insistió. Así qué nada, ronda gratis. Al que le gusten las hamburguesas, es un sitio altamente recomendable. Después de cenar, el cuerpo pedía algo dulce, y aprovechando que junto a la Fergburger, había un Fergbaker, pues entramos y nos compramos un donut relleno de crema, típico de esa panadería.


